miércoles, 1 de mayo de 2013


Eternidad, Tiempo  y Existencia:

 Aristóteles, Agustín y Heidegger

Adaías Charmell Jameson

 
    
Comprender al tiempo o más que comprenderlo explicarlo, es una tarea difícil que no se ha podido resolver con  precisión y exactitud. La Pregunta sobre ¿qué es el tiempo? Se nos convierte en muchas aporías e indeterminadas definiciones y dudas. Así lo dijo Agustín “Si nadie me lo pregunta, lo sé, pero si trato de explicárselo a quien me lo pregunta, no lo sé.”
Siempre será necesario ir  a lo más originario de esta búsqueda y seguir indagando en aquellos quienes al igual que nosotros han estado en esta inquietud por llegar a un acercamiento de la comprensión y significación del tiempo desde el punto de vista teológico, científico y  ontológico. Se podría tomar como partida, la visión aristotélica del tiempo, su difícil definición y sus dificultades
Pues una parte de él ha acontecido y ya no es, otra está por  venir y no es todavía, y de ambas partes se compone tanto el tiempo infinito como el tiempo periódico. Pero parece imposible que lo que está compuesto de no ser tenga parte en el ser…Tales son las dificultades que se plantean sobre el tiempo. En cuanto a qué es el tiempo y cuál es su naturaleza, lo que se nos ha transmitido arroja muy poca luz sobre las dificultades que antes hemos deslindado.  Aristóteles;  Física: Libro IV, cap. IX)
Aunque el concepto de tiempo continúe siendo una aporía, Aristóteles nos da un importante acercamiento en el libro cuarto de Física; en tanto que conceptualiza al tiempo como un  movimiento y un cambio
“Y puesto que cuando no distinguimos ningún cambio, y el alma permanece en un único momento indiferenciado, no pensamos que haya transcurrido tiempo, y puesto que cuando lo percibimos y  distinguimos decimos que el tiempo ha transcurrido, es evidente entonces que no hay tiempo sin movimiento ni cambio.” (Aristóteles; op.cit.)

Heidegger en Ser Y Tiempo, de una forma u otra parafrasea a Aristóteles cuando  nos dice “El tiempo no pasa ni está parado, sino se temporiza, la temporización es el fenómeno originario del movimiento”.  
Para Heidegger el “Ser Ahí” en tanto ser histórico de la posibilidad, es la existencia del ahora en una visión del pasado de todo aquello que se fue, es su constante búsqueda y preocupación por el olvido del Ser, tal preocupación  parte de un tiempo y un estado determinado por la proyección del futuro; o, de todo aquello que llegaría a ser una y otra vez. La visión de un tiempo progresivo, que no hay que verlo como cíclico aunque su visión ontológica sea de un retornar del que no siempre se vuelve de manera circular; se puede retornar y hay toda una posibilidad de que ese retorno sea en forma lineal.
Partiremos en este acercamiento con una interpretación  del tiempo a través  de la existencia o la posible existencia como un poder Ser;  y, de la historia que cada individuo posee ya sea a través de Dios y la eternidad como conocimiento y creencia teológica o, un volver en el conocimiento metafísico y filosófico  en  la constante búsqueda ontológica del conocimiento y reconocimiento de la existencia en el tiempo.
Heidegger comienza esta conferencia en lo más originario de la comprensión y sentido del tiempo a partir de la eternidad y nos dice “Si el tiempo encuentra su sentido en la eternidad entonces, habrá que comprenderlo a partir de esta”, (Conferencia: El Concepto de Tiempo, 1924). Ahora nos correspondería preguntarnos ¿qué es la eternidad? y,  si la eternidad es parte de una fe o de una creencia en Dios. Si todo lo que se puede llamar eterno tiene un sentido desde una visión teológica en correspondencia con Dios y con las divinidades; la búsqueda del conocimiento y sentido del tiempo, y la pregunta por el tiempo tiene una explicación desde el campo de la teología y no desde lo filosófico y fenomenológico.
Lo eterno y la eternidad según Agustín le corresponden a Dios y pareciera que el tiempo como creación óntica le corresponde a Dios “No hubo pues, tiempo alguno, en que tú no hicieses nada, puesto que el mismo tiempo es obra tuya” (Agustín; Confesiones;  Librodot.com:75).  A partir de este señalamiento podríamos pensar que en la longitud, medida y extensión del tiempo, existe dos caminos que pensar: el camino de la eternidad y, el camino de la temporalidad. El primero como visión divina que lleva a todo hombre a la búsqueda de Dios y el segundo como creación divina y  donación o merecimiento para los humanos, de manera que vivan sometidos al pasado y al futuro y, sujetos a un presente eterno que es Dios
Ni tú precedes temporalmente a los tiempos: de otro modo no precederías a todos los tiempos. Mas precedes a todos los pretéritos por la celsitud de tu eternidad, siempre presente; y superas todos los futuros, porque son futuros y cuando vengan serán pretéritos… Tu hoy es la eternidad; por eso engendraste coeterno a ti a aquel a quien dijiste: yo te he engendrado hoy  (Confesiones; op.cit.: 75)

 Dios es eterno e inconmensurable, el tiempo jamás, según Agustín, puede ser eterno; sino que el tiempo mismo cohabita en nosotros los humanos como coeterno a Dios; y este, como ser supremo se encarga de ser la medida de todo lo creado por él. Dios es así la medida de todas las cosas y es la medida del tiempo; y aunque su existencia no sea pensada para él mismo en función de la fe sino de la omnipotencia, para el hombre sí. El tiempo como creación divina es pensada en nuestra naturaleza en función de la fe.
La pregunta por el tiempo permanece en el hombre aunque la fe desaparezca; cuando la fe desaparece en el hombre, esta pregunta hay que pensarla desde otra posición y otra mirada del conocimiento y del pensamiento: 1) la postura filosófica, 2) la intención epistemológica y, 3) la posición fenomenológica.
 1) La filosófica, es meritorio desde el punto de vista filosófico y metafísico que podamos pensar al tiempo desde una visión óntica-ontológica de la existencia a partir de la esencia misma del hombre, “al ‘ser ahí’ es inherente como constitución óntica un ser preontológico…en general comprende e interpreta, aunque no expresamente lo que se dice “ser”, es el tiempo” (Heidegger; El Ser y el Tiempo; 2010:27) y esta inquietud del tiempo se presenta ante la misma preocupación temporal de un ir tras la respuesta a la pregunta que se interroga por el sentido del ser y la temporariedad del Ser.
2) Desde una intención científica, pero, también una posición metafísica, la visión del planteamiento podría ser a partir de la teoría aristotélica del movimiento y del tiempo como numeración y medición del movimiento del alma; uno de los conceptos que Aristóteles nos presenta en su Física:
resulta imposible la existencia del tiempo sin la existencia del alma, a menos que sea aquello que cuando existe el tiempo existe, como sería el caso si existiera el movimiento sin que exista el alma; habría entonces un antes y un después en el movimiento, y el tiempo sería éstos en tanto que numerables.. El tiempo es número de cada movimiento en tanto que hay movimiento. Por eso, en sentido absoluto, el tiempo es número de un movimiento continuo, no de cualquier clase de  movimiento.  (Aristóteles; Física; libro IV,cap.13;223 a,b)

Así que si “el tiempo es número de un movimiento continuo” y el alma humana es un movimiento en la eternidad, el tiempo existe en tanto exista el alma en presencia y el humano en la praxis. No podemos concebir la existencia humana desde el punto de vista filosófico sin alma o sin ser, y el ser es una movilidad en tanto conduce y desplaza al alma en esta tierra. Esta visión del tiempo coincide con Agustín cuando pensaba que el tiempo era una distensión y una extensión del alma. Si no hay una movilidad si no se suceden los acontecimientos no existe tiempo ya que toda esta movilidad tiene lugar en el tiempo mismo.
¿Qué nos dice Einstein desde su posición científica? podríamos interpretarla desde la propia teoría de la relatividad de que si el tiempo, es pensado en tres espacios temporales y según Einstein, el espacio no es nada en sí mismo, entonces no existe ningún espacio absoluto; y si el tiempo es un espacio, tampoco será nada en sí mismo y no existe entonces ningún tiempo que sea absoluto. El tiempo solo puede existir al igual que el espacio si hay cuerpos que permanecen en él junto a la energía que poseen estos cuerpos.
La existencia del tiempo guarda relación inmediata con los cuerpos que lo poseen y sus energías contenidas, de manera que el tiempo, es un movimiento relativo en la teoría de Einstein; si el tiempo es poseído por un cuerpo en energía debe poseer movimiento, y si este no es nada en sí mismo jamás podrá ser absoluto, no podrá existir un tiempo que sea fijo, su relatividad es inmanente. El espacio y el tiempo en presencia de la energía o de la propia masa, que nunca será de forma recta sino curva, afecta la trayectoria de los cuerpos en movimiento o de la luz que es un  movimiento lineal visto por un observador y este tiempo, pasa más lentamente en la medida en que puede llegar a ser percibido en el aumento de este movimiento lineal. 
 3) El tercer pensar es válido ante una mirada, una convincente  posición fenomenológica y como método de investigación filosófica; a partir de la totalidad de un algo que puede llegar a ponerse a luz en el sentido de lo que puede ser mostrado como fenómeno.
 Heidegger en esta conferencia nos aparta de toda una visión teológica del tiempo y nos obliga a pensar en un tiempo desde la perspectiva y la posición del pensamiento del tiempo cotidiano; el tiempo de la naturaleza y el tiempo del mundo. Ahora nos toca pensar a través de Heidegger cuál ha sido y por qué la preocupación del hombre por el tiempo. Tal inquietud lleva una relación con el pensamiento y la expectación del hombre por un después y la preocupación de mirar lo que ha quedado atrás. Estos dos espacios temporales el que se fue y el que vendrá, crea en el pensamiento un punto central que es el ahora, de suerte que el tiempo sea pensado desde un punto fijo pero en movimiento hacia delante y hacia atrás o hacia atrás  y hacia delante partiendo de un ser y estar ahí. El hombre viene a ser representación de un conjunto de ahoras. Si nos preguntamos ¿quiénes somos? Nos responderíamos, somos una sucesión de instantes y momentos comprendidos entre innumerables pasados y todos los porvenires; pero esa respuesta de quiénes somos, solo podemos ser capaces de responderla en un ahora; de suerte, que somos lo que podamos responder, sentir, manifestar y pensar en el justo instante del ahora.

El tiempo es el justo momento en que se genera  la pregunta sin importar quién es el que pregunta. Lo importante es la relación de quienes en la búsqueda dialogan y pueden oírse como lo dijo Hölderlin; “El hombre ha experimentado mucho/ nombrado a muchos celestes/ desde que somos un diálogo/ y podemos oír unos de otros/” (extraído de: Hölderlin y la esencia de la Poesía de Heidegger). Esta pregunta surge de la esencia y de la existencia de un yo mismo o un otro, o la relación del uno con el otro y con el mundo, es la manifestación del ahora, del momento; somos ahora en tanto somos capaces en una determinación ontológica de dialogar, de respondernos y enfrentarnos al preciso instante, en cuanto tengamos una respuesta de la visión momentánea de quiénes somos o qué somos.

El hombre como lo dice Heidegger es un “Ser del Tiempo” capaz de responder por su existencia por su Ser-Ahí,
Somos un diálogo desde el tiempo en que el tiempo es. Desde que el tiempo surgió y se hizo estable, somos históricos. Ser un dialogo y ser histórico son ambos igualmente antiguos, se pertenecen uno al otro y son lo mismo” (Heidegger; Arte y Poesía; 1958: 135)

Nosotros, somos la  proporción de todo cuanto podamos oír, pensar y todo lo que  podamos responder; y este andar y este continuo movimiento, es nuestro tiempo mismo.
Para Agustín, este responder que es la palabra en el hoy mismo y es principio y fin de todo las cosas creadas es  Dios; es el ahora, la propia visión de Dios que revela el libro de Juan, Dios es la palabra y es el principio de todas las cosas pero también el fin “es el alfa y la omega” el presente el pasado pero a la vez futuro Dios es el que es, el que era y el que ha de venir;

Tú, en cambio, eres el mismo, y tus años no mueren. Tus años ni van ni vienen, al contrario de estos nuestros, que van y vienen, para que todos sean. Tus años existen todos junto porque existen; ni son excluidos los que van por los que vienen, porque no pasan; mas los  nuestros todos llegan a ser cuando ninguno de ellos exista ya. Tus años son un día, y tu día no es un cada día, sino un hoy, porque tu hoy no cede el paso al mañana ni sucede al día de ayer. (Agustín; Confesiones; op.cit.:75)

 Si fuimos creados a imagen y semejanza de ese Dios de Agustín, nosotros somos tiempo y somos ahora; somos un presente que por tener consistencia óntica, dependemos de un pasado y un futuro. 
Este tiempo que somos, este ahora es el Ser-Ahí, siempre caminando por la senda de posibilidades hacia un “haber sido y un será” “El ser-ahí, como vida humana, es primariamente ser posible, es el ser de la posibilidad de un seguro y a la vez indeterminado haber sido.” (Heidegger: Conferencia; 1924, Idem). y esa indeterminación de la posibilidad es la muerte como anticipación y a la vez, el encubrimiento evasivo y el no reconocimiento de que algún día llegará; el tiempo es la posibilidad de un ahora, de un estar y de un futuro en el pasado en esta forma perifrástica compuesta gramaticalmente (haber sido) de que fue y llegó a  ser. El   tiempo es la anticipación de lo que ya fue. El descubrir y encubrir en el camino al ser, el descubrir en cada ahora a mí mismo  a mi propio pasado, y sin olvidarnos de este pasado igualmente, dejarlo en la nada y reconocer que ya no volverá, celebrar su muerte y abrirnos ante el advenimiento de lo nuevo. El fundamento y disposición del tiempo radica en un futuro, en una constante celebración de una anticipación y un  gran advenimiento.
El tiempo no es una medida ni una forma longitudinal que puede ser calculado, sino que es una constante, es la apropiación de cada instante. El tiempo es la vivencia de un presente que mira la anticipación del futuro infinito tras el camino de un pasado irreversible. De aquí parte Heidegger para caracterizar el tiempo y proponernos en esta conferencia el acercamiento a dos interpretaciones: la primera interpretación es “la irreversibilidad” como la inversión previa del tiempo, un futuro es y existe en cuanto exista y lleguen a ser los pasados y un pasado llega a ser en cuanto haya toda posibilidad de un futuro y todo es el vivir a profundidad un ahora;
…lo que queda de futuro de futuro en cuanto fenómeno fundamental del tiempo como Ser-Ahí. Este modo de considerar las cosas aparta la vista del futuro y se concentra en el presente, y a partir de él la consideración del tiempo fluye sigue hacia el pasado. La definición de tiempo según su irreversibilidad, se fundamenta en el hecho de que el tiempo ha sido invertido previamente. (Heidegger; Conferencia:1924;op. Cit.)

 Y, la segunda interpretación es “la homogeinización” es la realización misma de las cosas en un espacio físico; reconociendo su irreversibilidad y su asimilación en el espacio; asumir los instantes, es decir el antes y el después no como modo de temporalidad sino como la existencia misma, sin numerarlo ni matematizarlo de manera que no se corra el riesgo de perder el sentido originario de la cosa misma; apropiarse de uno mismo que es el Ser-Ahí  y vivir en la cotidianidad confrontando un haber sido; “La Homogeinización es una asimilación del tiempo al espacio, a la presencia por antonomasia; es la tendencia a repeler de si todo tiempo llevándolo a un presente” (Heidegger; Conferencia:1924; op.cit.)
El tiempo es un punto en el ahora que no posee una medida propia sino que su medida es el referente de algo que lo produce. Para Aristóteles el referente de medición es el movimiento, el tiempo no es el movimiento pero es algo dependiente de él, ese algo es el referente de la temporización. Para Agustín, el referente es Dios; es el hoy, la espera, el recuerdo y, a la vez el principio de todas las cosas. Para Heidegger es el reconocimiento del Ser-Ahí, el descubrir que somos, el reconocer al ser en el ente y saber que mediante ese reconocimiento somos un diálogo, lenguaje y palabra y, mediante este reconocimiento nos relacionamos con el uno con el mismo y con el otro y a través de esta experiencia reconocemos que somos seres en tiempo, que somos historia y el fundamento de nuestra existencia. 
Así que,  nos toca poder reconciliar en nuestra búsqueda y en nuestro pensar tres posiciones en lo que se refiere a la inquietud, pre-ocupación e indagación del tiempo en tres pensadores: Aristóteles, Agustín y Heidegger; quienes en su pesquisa ontológica y teológica, unos han servido de ayuda a los otros y otros han sido los originarios y los otros a nosotros en ese recorrido por conocer y saber algo más sobre el concepto de tiempo y todos ellos, se diferencian y se asemejan, coinciden y se bifurcan, dejando entre nosotros esa inquietud por seguir estudiando, pensando y dilucidando a través del ejercicio del filosofar la pregunta por el tiempo.

 
 
Bibliografía Reseñada y Consultada.
- ARISTOTELES: Fisica. Trad. Guillermo R. De Echandia
SAN AGUSTIN, Confesiones: Libro dot.com
- RICOEUR, Pau: 2004; Tiempo y Narración; Buenos Aires; Siglo XXI;
- HEIDEGGER, Martin: 1958; Arte y poesía; México; Fondo de Cultura Económica.
- HEIDEGGER, Martin: (1994) Conferencias y Artículos.
- HEIDEGGER, Martin: 2002; De Camino al Habla; Barcelona, España. Colección La Estrella Polar-38
- HEIDEGGER, Martin. (2000) El Ser y el Tiempo. Fondo de Cultura Económica