jueves, 1 de enero de 2015

Nietzsche y Píndaro

Carlos Mattera





I
Schopenhauer und Goethe, Aeschylus und Pindar leben noch…

En el siguiente ejercicio, nos ocuparemos de exponer algunos lugares  significativos en los que aparece la figura de Píndaro en la obra de Nietzsche. Para nosotros esto es de suma importancia, pues el nombre de Píndaro es empleado por el filósofo para designar la excelencia. Difícilmente encontramos personajes que ocupen un lugar tan privilegiado en su pensamiento. Un lugar en el cual, la retractación no tuvo cabida. No pretendemos mencionarlo aquí en relación a Kant, o a Schopenhauer, o a Wagner, en quienes recaen grandes alabanzas, pero casi de modo simultáneo grandes críticas y, que además, sabemos que son hilos conductores en su obra. Aunque aquí, los hilos también se rompen. Tampoco en relación a Heráclito, que siendo una cumbre casi inalcanzable en esta filosofía, en el Crepúsculo de los Ídolos sin embargo, Nietzsche tuvo algo que decir en su contra cuando afirmaba que: También Heráclito fue injusto con los sentidos. Estos no mienten ni del modo como creen los eleatas ni del modo como creía él, no mienten de ninguna manera”. [1]  

Los lugares en los que aparece Píndaro en la obra de Nietzsche, son diversos y aunque pueden ser contados, notamos que de igual modo atraviesan su pensamiento, esto es, en sus diferentes períodos. Desde los escritos filológicos y de juventud, pasando por el gran epistolario, la obra publicada y los Fragmentos Póstumos, Píndaro ejemplifica lo más alto en relación a las artes y al saber. A esto nos referiremos en lo sucesivo ya que Píndaro no sólo encarna al poeta, también al músico (compositor) y al σοφός (sabio). Estas tres figuras confluyen en él de modo inseparable.

Pero con seguridad no fue Nietzsche el primero en remarcar este hecho. De los grandes filósofos con alguna excepción, casi todos le han citado. Incluso en tiempos posteriores a Nietzsche, Heidegger daría a Gadamer la calificación de magna cum laude en su examen de estado, el cual se trataba de un trabajo en latín sobre Píndaro.

De igual modo que en los trágicos y en los preplatónicos, algunas de las referencias más tempranas, provienen de Platón.

“Pero el título más importante, así parece, sería el sexto, el que ordena que el ignorante obedezca y que el inteligente guíe y gobierne. Y éste al menos, sapientísimo Píndaro [2], no diría yo precisamente que es un gobierno contra la naturaleza sino de acuerdo con la naturaleza de la ley sobre los que la acatan voluntariamente, mas un gobierno de índole no violenta”. [3]


Tomemos esta cita como punto de arranque y diciendo que son numerosas las citas directas de Platón a Píndaro. Podemos encontrarlas en el Menón (81 a), en el Teeteto (173 e), en el Fedro (227 b), y en la República (331 a, 365 b, 408 b), sólo por nombrar algunas, ya que las citas indirectas y referenciales son todavía más numerosas. En relación a Sócrates aparece ya en Nietzsche una importante sentencia proveniente de El Nacimiento de la Tragedia y dice:

“¿Quién es este que se permite atreverse a negar, él solo, el ser griego, ese ser que, como Homero, Píndaro y Esquilo, como Fidias, como Pericles, como Pitia, como Dioniso, como el abismo más profundo y la cumbre más elevada, está seguro de nuestra estupefacta adoración?” [4]

Acá emerge Píndaro como contrario a los presupuestos del hombre teórico, esto es, como contrario a Sócrates, el enemigo y destructor de la tragedia. Se desprenden de acá varias consideraciones, pues Sócrates también personifica una cultura que es ajena al mito*, el cual es esencial dentro de la composición pindárica. Nietzsche fue el primero en introducir el socratismo como un signo de decadencia. Y quizá esta es una de las razones por las cuales su obra, El nacimiento de la Tragedia en el espíritu de la música, no fue bien recibida por su tiempo. Si bien, previamente se venía dando una renovación del arte y de la cultura griega, a través de Winckelmann, Lessing, Goethe, Schiller y Hölderlin por ejemplo, (éste último inspirado por Píndaro), debe decirse que todo este renacimiento del helenismo tenía de algún modo como figura central a Sócrates.


Pero los ojos de Nietzsche se posan en el período previo a Platón, ahí donde se encuentra Píndaro, quien estaba profundamente adherido a la religión oficial de Grecia y con ello al mito. Prueba de ello es la producción de δύτιραμβος (en honor a Dionisos) y que estimamos que seguramente Nietzsche debe haber considerado, de Παιών (dedicados a Apolo), de θρῆνος o cantos fúnebres corales acompañados de música, de ὑπόρχημα o canciones para acompañar mímicas y danzas, muy relacionadas con los γερανός conmemorativos al triunfo de Teseo, de παρθἐνειον composición para ser ejecutada por coros de muchachas (παρθἐνος), de encomios y numerosos fragmentos.

Lo que tienen en común todos estos géneros es su origen musical. A veces la condición de poeta impuesta de modo descuidado en Píndaro, impide que este hecho sea claro, esto acompañado de la ya común idea de que no podemos conocer la música de tiempos y autores tan antiguos. Sin embargo, Nietzsche no tiene problema en nombrarle como lo que en realidad era, como compositor, como Maestro de Música (musikalischen Meister), título que puede valer de igual modo para Esquilo o Sófocles. Nietzsche dedicó una buena parte del trabajo previo al Nacimiento de la Tragedia, a esclarecer el origen musical de las obras de arte líricas y trágicas, razón por la cual no puede tomarse ya esta obra y su contenido como algo arbitrario. Esto es señalado en relación a Píndaro cuando se nos dice en El Certamen de Homero que:

“Pero de la misma manera que los jóvenes eran educados contendiendo entre ellos, así sus educadores rivalizaban entre sí. Los grandes maestros musicales, Píndaro y Simónides se presentaban uno junto a otro celosos y desconfiados; el sofista, el enseñante superior de la Antigüedad, se presenta como un rival frente a los otros sofistas; incluso la forma más general de enseñanza, la que se llevaba a cabo por medio del drama, era impartida al pueblo sólo bajo la forma de una enorme contienda entre los grandes artistas musicales y dramáticos. ¡Qué maravilla! «¡También el artista se encoleriza con el artista!» Y lo que más teme el hombre moderno en un artista es el impulso personal a la lucha, mientras que el griego conoce al artista sólo en la lucha personal. ¡Allí donde el hombre moderno barrunta la debilidad de la obra de arte, el griego la fuente de su fuerza suprema! Aquello que, por ejemplo, en Platón, tiene un especial significado artístico en sus diálogos es la mayoría de las veces el resultado de la rivalidad con el arte de los oradores, de los sofistas y dramaturgos de su época…” [5]

Hacemos esta cita extensiva para señalar también el doble carácter en el que se presenta la Ἒρις, diosa griega que personifica la discordia, la contienda, la disputa y en general la lucha y, que comúnmente se opone a Ἁρμονία. De acuerdo con Hesíodo habrían dos diosas llamadas Eris. La mala Eris es presentada en la Teogonía del siguiente modo:

“Por su parte la maldita Eris parió a la dolorosa Fatiga, al Olvido, al Hambre y los dolores que causan llanto, a los Combates, Guerras, Matanzas, Masacres, Odios, Mentiras, Discursos, Ambigüedades, al Desorden y la Destrucción, compañeros inseparables, y al Juramento, el que más dolores proporciona a los hombres de la tierra siempre que alguno perjura voluntariamente.” [6]

Por otro lado, para la descripción de la buena Eris nos remitimos directamente a la interpretación de Nietzsche cuando nos dice:

“Y no sólo Aristóteles, sino toda la Antigüedad griega piensa de manera distinta a nosotros respecto del rencor y la envidia y opina lo mismo que Hesíodo, que por un lado califica  de mala a una Eris, la que llevaba a los hombres a enfrentarse unos con otros en una lucha hostil de aniquilamiento, y por otro lado alababa como buena una segunda Eris, que bajo la forma de celo, rencor y envidia incitaba a los hombres a la acción, pero no ya a una lucha de aniquilamiento, sino al acto del certamen. El griego es envidioso, y no consideraba esta propiedad como un defecto, sino como el efecto de una divinidad bienhechora: ¡qué abismo entre nuestro juicio ético y el suyo!” [7]

El significado del ἀγών constituye para Nietzsche igual que para Burckhardt, uno de los fundamentos de la cultura griega. Por naturaleza está vinculado a la educación en sus dos formas más generales, esto es, como gimnástica y como música. No haremos referencia acá al sentido amplio de la μουσική, ni tampoco al estilo artístico en los diálogos de Platón que refería Nietzsche. En relación a esto último bastará con recordar una frase del Pseudo-Longino:

“¿Estuvo solo Heródoto al imitar a Homero? Antes de él estuvieron Estesícoro y Arquíloco, y más que todos ellos Platón, que trazó hacia sí mismo innumerables arroyos desde el manantial homérico” [8]
De acuerdo a lo expuesto sobre El Certamen de Homero, se muestra el contexto del Fragmento Póstumo (16 [23]) que dice:

“ἀγών es quizás el  «ponderar» [Wägen].
¿El coche [Wagen] y la balanza [Wage] quizá proceden de la misma raíz?
La envidia está mucho más fuertemente arraigada entre los griegos: Platón, Píndaro.
El concepto de justicia es mucho más importante que entre nosotros: el cristianismo, al contrario, no conoce ninguna justicia.
La envidia en la Ilíada, o en Ájax.” [9]


Del Drama Musical griego procede otra importante referencia a Píndaro, en este caso para remarcar precisamente el desconocimiento del sentido musical originario de su obra, paralelamente a la de Esquilo y Sófocles, desconocimiento que estimamos ha sido potenciado por una comprensión únicamente literaria, obnubilada además por la ópera, en tanto mala reproducción e interpretación de la antigüedad musical. Si bien en algún momento pretendió reproducirla, debe decirse que lo que produjo fue un alejamiento que se hizo cada vez mayor a medida que evolucionaba.

“Yo afirmo, en efecto, - nos dice Nietzsche-  que el Esquilo y el Sófocles que nosotros conocemos nos son conocidos únicamente como poetas del texto, como libretistas, es decir, que precisamente nos son desconocidos. Pues mientras que en el campo de la música hace ya mucho tiempo que hemos superado esa fantasmagoría docta que es una música para leer, en el campo de la poesía la innaturalidad del poema-libreto domina de manera tan exclusiva, que cuesta reflexión decirse hasta qué punto somos por necesidad injustos con Píndaro, Esquilo y Sófocles, más aún, por qué propiamente no los conocemos.” [10]


Para comprender el carácter del σοφός en Píndaro, puede explicarse desde la ya mencionada significación del Maestro de Música. George Grote en su extensa Historia de Grecia, citada frecuentemente por Nietzsche en Los Filósofos Preplatónicos, se refería a los Maestros de Música como a hombres de las habilidades más distinguidas y eminentes, maestros de todo cuanto podía aprenderse y razón de todos los logros de su época. Entre los más sobresalientes podemos nombrar a Lampros, a Agatocles y a Damón. El primero fue notable por sus habilidades tocando la lira. Agatocles por su parte, es reconocido por haber sido maestro de Píndaro y Damón. Éste último figura como uno de los grandes maestros y teóricos musicales de la antigüedad, y a su vez, maestro de Pericles. De Platón nos llegan varias referencias de su vida y obra. También es nombrado por Aristóteles, por Pseudo Plutarco y por Arístides Quintiliano, autor de la obra Περί Μουσικῆς en la que Damón es una figura central. Ponemos de relieve la figura de Damón en relación a Píndaro, solo para señalar las implicaciones de haber tenido ambos tan venerable maestro. De acá procede una parte de su educación musical. Otros convienen en que Píndaro fue también discípulo de Laso de Hermíone, quién es reconocido como un importante reformador del ditirambo. Así es presentado también por Plutarco. De todo esto extraemos que la figura del sabio y del Maestro de Música, está en conformidad con la del sofista antes de la caracterización negativa que le diera Platón.

En relación a esto nos dice Nietzsche en Los períodos de la lengua griega utilizados para la clasificación de la literatura que:


“La época más antigua conoce expresiones como ἀειδειν [cantar acompañándose de la flauta o de la lira], ἀοιδὸς [cantor, poeta, aedo], ρἀπτειν ἀοιδήν [arreglar o componer un canto], ραψωδός [el que ajusta cantos, el rapsoda], τεκταίνεσθαι ἀοιδήν [crear componer un canto]; mientras que en las épocas intermedias el poeta es llamado también σοφιστής, es decir, el maestro en su arte, como en el caso de Píndaro…” [11]


Nietzsche hizo evidente la designación de Píndaro como σοφός de modo más directo, cuando subrayó su originalidad en relación a influencias extranjeras. Si bien, Nietzsche había advertido el hecho de que los griegos no son inventores del mito, y que de ellos no procede, resaltó que son más bien recreadores y perfeccionadores. Así lo ha afirmado en su Historia de la Literatura Griega, cuando escribió:

“Sobre los griegos pesaba siempre el peligro de una recaída en lo asiático, muchas veces no podían evitarlo, y aunque de aquí se vertía sobre ellos una corriente de oscuro misticismo, es en lucha contra él, no rindiéndose a él, en lo que se muestra el genio helénico en sentido propio. De ahí que la elegía pertenezca a la categoría de σοφία [habilidad, saber, sabiduría], y que el poeta sea σοφός [sabio], es decir, un agudo conocedor, y que Píndaro quisiera ser en definitiva el πρόφαντον σοφίᾳ καθ᾽ Ἕλλανας ἐόντα παντα [predilecto por su saber entre los griegos en todas partes]”. [12]

También en la determinación contra sus rivales destacó Nietzsche a Píndaro:

“Laso de Hermíone estaba en relación con el culto a Deméter, y lo mismo Arquíloco, mientras que el siciliano Estesícoro e Íbico pertenecían al culto de Apolo. La mayoría de ellos pertenecían a familias en las que el oficio se transmitía de padres a hijos, por lo cual Píndaro, ὁ πολλὰ εἰδὼς φυᾷ [el que sabe muchas cosas gracias a la naturaleza], se mofa de Simónides y Baquílides, τους μαθόντας [los que han aprendido]” [13]

De acuerdo a esto, podemos afirmar que en la obra pindárica se reconoce una fuente esencial de sabiduría y que es además depositaria del conocimiento, no solo de la antigüedad y de su propio tiempo, sino también para épocas posteriores. Podríamos nombrarla como una especie de poesía sapiencial que además, ha significado para la educación griega un lugar ejemplar. Nietzsche también advirtió esto y lo expreso del siguiente modo:


“Es preciso oír el tono que se desprende de Píndaro cuando se dirige a los príncipes: por su boca habla la σοφία [sabiduría] misma, sabios consejos, exhortaciones, advertencias, obligaciones, todo ello envuelto en la aureola verdaderamente maravillosa de la palabra”. [14]

Schopenhauer por su parte también inscribió el nombre de Píndaro al lado de los grandes filósofos de la antigüedad que consideraba exponentes del pesimismo:

“Ya los filósofos antiguos, Heráclito y Empédocles, Pitágoras y Platón, Orfeo y Píndaro, Heródoto y Eurípides, y también la Sibila, se quejaron de la lamentable condición del mundo, o sea, predicaron el pesimismo…” [15]

Más allá de todo esto, Gadamer lo caracterizó del siguiente modo:

“Comencé así un nuevo estudio planificado de la filosofía clásica (bajo la guía de Paul Friedländer), con atención preferente además de a los filósofos griegos, sobre todo a Píndaro, iluminado por el ya entonces accesible Hölderlin... y a la retórica, cuya función complementaria de la filosofía presentí entonces y que me ha acompañado hasta la elaboración de mi hermenéutica filosófica.” [16]
II


Convienen la mayoría de los autores desde la antigüedad hasta nuestros días que el género coral iniciado por Alcmán, habría alcanzado con Píndaro el mayor grado de perfeccionamiento y con ello su culminación. A pesar de que solo nos queda una parte de su obra, con relación a otros poetas de la antigüedad, ha sido favorecido por lo que se refiere a la conservación y subsistencia de la misma. Marco Fabio Quintiliano y Horacio le han alabado como el máximo poeta lírico por su grandeza en las máximas, las figuras del discurso, la elocuencia y por haber sido inimitable. Probablemente de los poetas es el más citado por Pausanias.

La versatilidad y riqueza musical de Píndaro, puede deberse a las características propias de su dialecto, el cual de acuerdo con Sir John Sandys no corresponde a ningún lenguaje que se haya hablado en el mundo helénico.

“Es un producto literario resultante de la combinación del lenguaje épico (que en sí mismo es compositivo), con elementos dóricos y eólicos. El dialecto dórico constituye las bases. Esto emerge del hecho de que la poesía lírica coral de Grecia primeramente fue cultivada por los dorios, y principalmente en Esparta, en la era de Alcmán y Terpandro… () Bajo la influencia de la poesía lésbica de Alceo y Safo, ciertamente son introducidas las formas eólicas”. [17]

En relación al dorismo y su mezcla con otras formas se había referido ya Nietzsche en Los períodos de la lengua griega utilizados para la clasificación de la literatura del siguiente modo:
“A él pertenecen los representantes de la gran lírica coral: Estesícoro, Íbico, Simónides, Baquílides, Píndaro. La elevada formación en el canto coral proviene de Esparta, por lo que es el dorio el que marca la pauta a la que se conforman todos los grandes μελοποιοί [autores de cantos, poetas líricos]. Es un dialecto artístico muy determinado, con base en el lenguaje homérico”. [18]


Nietzsche ve en Píndaro como maestro de coro, una figura cuya obra encarna de modo originario la Gesamkunstwerk (obra de arte total), en tanto se integran diferentes disciplinas artísticas. Desde El nacimiento de la Tragedia y los escritos preparatorios, este hecho es bastante claro. Pero desde los escritos filológicos, la mirada va un poco más atrás e incluye al propio Píndaro como artífice de esto.

“Un himno homérico, un coro de Píndaro, una tragedia de Sófocles, un discurso de Demóstenes están destinados a satisfacer a un público perfectamente determinado y concreto: éste es el único efecto que persiguen. No se trata de un público idealmente indeterminado. Al mismo tiempo, asistimos aquí siempre a una unión de diversas artes, por lo menos a las de la acción y la declamación, pero también de la música, el canto y la orquestación. De esta unión con varias artes la literatura clásica se abstrae cuando, más adelante, se presentan sus obras como canon para lectores.” [19]

De acuerdo a esto podemos ver no sólo un importante antecedente de la Gesamkunstwerk, si se quiere, también del director de coro y de orquesta, quien está a cargo de todo lo concerniente al ordenamiento y representación de obras musicales. Esto es desde la composición, la armonía, la ejecución de los instrumentos y voces, la dinámica, la acentuación, la rítmica y todos los elementos que puedan sumarse para una debida interpretación. Esto lo encontramos muy bien ilustrado en la introducción que hace a las Odas y Fragmentos Alfonso Ortega:

“Píndaro fue a la vez compositor del texto y de la melodía de sus himnos. En muchas ocasiones, cuando la vecindad de los lugares en que debían cantarse sus poemas hacía fácilmente permisible su presencia, el poeta era también director del coro, de la música y de la ejecución coreográfica. El coro de Tebas, ensayado por Píndaro, podía desplazarse a otros lugares. En otras ocasiones, cuando era imposible el desplazamiento del poeta y de su coro, Píndaro enviaba texto y partitura musical y confiaba su dirección a otro entendido en poesía y música”. [20]

Nos referiremos una vez más a la dificultad que subyace en la imposibilidad de tener una comprensión correcta de las obras de arte líricas y trágicas de la antigüedad, únicamente desde la literatura. Esto fue señalado en relación al ἀγών. Ahora lo señalaremos en relación a la idea de que el mundo que dio a luz estas obras de arte, era un mundo oral con un marcado sentido musical. Debe decirse que dichas obras de arte no fueron creadas pensando en un lector. No fueron creadas tampoco pensado en lo que hoy entendemos por literatura, lo que nos lleva a evaluar el carácter de la escritura. Nietzsche ha señalado que la educación moderna se basa en la lectura y la escritura. Pero la cultura superior griega ciertamente no está basada en la escritura, la cual ha sido empleada como referencia a la hora de la interpretación artístico-musical, pero indudablemente el público lector es algo bastante posterior. Y sin embargo, la dialéctica se erige por encima de lo escrito de acuerdo con Platón. De cualquier modo siempre ha estado claro el origen oral del mito y con ello su propagación. Así que podemos decir que no solo se trata únicamente de la oralidad, sino también de la escucha. Nos dice Nietzsche que:

“En épocas en las que se vive todavía bajo el signo del sonido, tiene que sentirse repugnancia por lo escrito: resulta muy difícil la lectura, mientras que el oído, lo expresado oralmente, se entiende con facilidad. Por eso Esquilo y Píndaro resultan difíciles para el lector: los antiguos griegos tenían mucha más agilidad oyendo poesía que nosotros, pese a toda nuestra formación”. [21]


Por último, y a sabiendas de que han quedado ausentes algunas referencias de interés, haremos mención a la que es quizá la más famosa cita de Nietzsche a Píndaro procedente de la segunda Pítica dedicada a la victoria de Hierón de Siracusa y, que introdujo con alguna variación repetidas veces en su obra. "Cómo se llega a ser lo que se es". [22] Acá será señalada un par de veces. Primeramente en Humano Demasiado Humano:

Dotacion. En una humanidad tan altamente desarrollada como la actual todo el mundo tiene por naturaleza acceso a muchos talentos. Cada cual tiene talento innato, pero solo unos pocos poseen innatamente y por educación el grado de tenacidad, perseverancia y energía para que aquél se convierta efectivamente en un talento, es decir, para que llegue a ser lo que es, o sea: para descargarlo en obras y acciones.” [23]


En Nietzsche encontramos la idea de que las grandes creaciones, fuera de la destreza y la técnica, tienen que ver con una cuestión de tiempo. El perfeccionamiento no es cosa rápida. La velocidad es algo moderno y con seguridad un signo de decadencia desde la mirada de Nietzsche. Las grandes creaciones son el resultado de la lentitud, de la indagación y la madurez, de la cavilación y la duración, de la reflexión y la meditación. Esta idea es contraria al presupuesto de la inspiración. Esto es muy bien ilustrado también en Humano Demasiado Humano del siguiente modo:

“Creencia en la inspiración. Los artistas tienen interés en que se crea en los estros súbitos, las llamadas inspiraciones; como si la idea de la obra de arte, de la poesía, del pensamiento fundamental de una filosofía, irradiase del cielo cual resplandor de la gracia. En verdad la fantasía del buen artista o pensador produce constantemente cosas buenas, mediocres y malas, pero su juicio, sumamente aguzado y ejercitado, desecha, elige, compila; tal como ahora se advierte por los cuadernos de notas de Beethoven que éste componía poco a poco y en cierta medida elegía de entre múltiples conatos las más eminentes melodías. Quien discierna menos rigurosamente y se abandone gustosamente al recuerdo reproductivo podrá bajo ciertas circunstancias llegar a ser un gran improvisador; pero la improvisación artística esta en un nivel muy bajo en comparación con el pensamiento artístico serio y arduamente elaborado, Todos los grandes han sido grandes trabajadores, infatigables no solo en el inventar, sino también en el desechar, tamizar, modificar, ordenar”. [24]

De Ecce Homo proviene la última de nuestras referencias. "Cómo se llega a ser lo que se es", es la frase que lleva por subtítulo la obra. Andrés Sánchez Pascual en su introducción señalaba que Nietzsche habría dudado entre varios subtítulos. “Un regalo para mis amigos” y “Ecce Homo o un problema para psicólogos. Por qué soy algo más”. Finalmente se decide por la frase de Píndaro, poniendo de manifiesto que la obra del Maestro griego lo acompañó durante toda su vida.

La interpretación de Nietzsche sobre Píndaro significa una apertura que arroja luz a la comprensión de las obras de arte trágicas y líricas de la antigüedad. Lo novedoso de esta comprensión se debe a la mirada amplia de Nietzsche, potenciada además por el hecho de que él mismo fue compositor, razón que inmediatamente lo aparta de las interpretaciones provenientes de la filología clásica tradicional. Así, una obra como la de Píndaro que desde la mencionada filología se muestra todavía fragmentaria, se erige acá más sólida que muchos de los ya desaparecidos mármoles griegos.
Bibliografía

- Arthur Schopenhauer. Die Welt als Wille und Vorstellung. Zweiter Band. München Bei Georg Müller. 1913

- Arthur Schopenhauer. El Mundo como Voluntad y Representación II. Trota. 2005
- Friedrich Nietzsche. Crepúsculo de los Ídolos. Ed. Alianza Editorial, S.A., Madrid, 2001

- Friedrich Nietzsche. El Nacimiento de la Tragedia. Ed. Alianza Editorial, S.A., Madrid, 1995

- Friedrich Nietzsche. Fragmentos Póstumos. Volumen I (1869 – 1874). Tecnos. 2007

- Friedrich Nietzsche. Gesammelte Werke. Musarionausgabe. Achter Band. Musarion Verlag München. 1922

- Friedrich Nietzsche. Gesammelte Werke. Musarionausgabe. Dreiter Band. Die Geburt der Tragödie.  Musarion Verlag München. 1920

- Friedrich Nietzsche. Gesammelte Werke. Musarionausgabe. Fünfter Band. Musarion Verlag München. 1922

- Friedrich Nietzsche. Gesammelte Werke. Musarionausgabe. Siebzehnter Band. Musarion Verlag München. 1926

- Friedrich Nietzsche. Gesammelte Werke. Musarionausgabe. Zweiter Band. Musarion Verlag München. 1920

- Friedrich Nietzsche. Humano Demasiado Humano. Un Libro para espíritus libres. Ediciones Akal, S.A., 1996, 2001

- Friedrich Nietzsche. Obras Completas, Volumen II, Escritos Filológicos, Tecnos, 2013

- Hans Georg Gadamer. Gesammelte Werke. Bd 2. Hermeneutik. Wahrheit und Methode 2. Die Deutsche Bibliothek – CIP – Einheitsaufnahme. 1993

- Hans Georg Gadamer. Verdad y Método II. Ediciones Sígueme  Salamanca. 2004

- Hesiod. Theogony Works and Days Testimonia. Edited and Translated by Glenn W. Most. Harvard University Press. Cambridge, Massachusetts London, England. 2006

- Hesíodo. Obras y Fragmentos. Gredos. 1983

- Longinus On The Sublime. With an English translation by W. Hamilton Fiye. Loeb Classical Library. Harvard University Press. Cambridge, Massachusetts London, England. 1995

- Píndaro. Obra Completa. Edición de Emilio Suárez de la Torre. Cátedra, S. A., Madrid. 1988

- Píndaro. Odas y Fragmentos. Introducciones, traducción y notas de Alfonso Ortega. Gredos. 1984

- Plato. Laws. With an english translation by R. G. Bury. Cambridge Massachusetts Harvard University Press London William Heinemann LTD. 1961 / Platón. Diálogos. Tomo VIII. Las Leyes. Gredos. 1999.

- Pseudo Longino. De lo Sublime. Ediciones Metales Pesados. 2007

- The Odes of Pindar Including the Principal Fragments. With an Introduction and an English Translation by Sir John Sandys. Fellow of St. John's College and Public Orator in the University of Cambridge London: William Heinemann New York: The Macmillan CO. 1957



Bibliografía On Line

Perseus Digital Library
Disponible en:
http://www.perseus.tufts.edu

Disponible en:
http://www.nietzschesource.org/#eKGWB



















[1] Auch Heraklit that den Sinnen Unrecht. Dieselben lügen weder in der Art, wie die Eleaten es glauben, noch wie er es glaubte, — sie lügen überhaupt nicht.
Friedrich Nietzsche. Gesammelte Werke. Musarionausgabe. Siebzehnter Band. Musarion Verlag München. 1926 / Crepúsculo de los Ídolos. Alianza Editorial. 2001
[2] El fragmento de Píndaro sería el 169:
νόμος πντων βασιλεῦς
θνατῶν τε καὶ ἀθανάτων
ἂγει δικαιῶν τὸ βιαιότατον
ὐπερτάτα χειρί.
The Odes of Pindar Including the Principal Fragments. With an Introduction and an English Translation by Sir John Sandys. Fellow of St. John's College and Public Orator in the University of Cambridge London: William Heinemann New York: The Macmillan CO. 1957
[4] Wer ist das, der es wagen darf, als ein Einzelner das griechische Wesen zu verneinen, das als Homer, Pindar und Aeschylus, als Phidias, als Perikles, als Pythia und Dionysus, als der tiefste Abgrund und die höchste Höhe unserer staunenden Anbetung gewiss ist?
Friedrich Nietzsche. Gesammelte Werke. Musarionausgabe. Dreiter Band. Die Geburt der Tragödie.  Musarion Verlag München. 1920 / El Nacimiento de la Tragedia, Alianza Editorial. 1995.

* Entendemos por esto que las elaboraciones mitológicas en los diálogos platónicos serían del propio Platón, como señala Nietzsche en relación a los estudios de física de Sócrates, en los Filósofos Preplatónicos.
[5] Wie aber die zu erziehenden Jünglinge mit einander wettkämpfend erzogen wurden, so waren wiederum ihre Erzieher unter sich im Wetteifer. Misstrauisch-eifersüchtig traten die grossen musikalischen Meister, Pindar und Simonides, neben einander hin; wetteifernd begegnet der Sophist, der höhere Lehrer des Alterthums, dem anderen Sophisten; selbst die allgemeinste Art der Belehrung, durch das Drama, wurde dem Volke nur ertheilt unter der Form eines ungeheuren Ringens der grossen musikalischen und dramatischen Künstler. Wie wunderbar! „Auch der Künstler grollt dem Künstler!" Und der moderne Mensch fürchtet nichts so sehr an einem Künstler als die persönliche Kampfregung, während der Grieche den Künstler nur im persönlichen Kampfe kennt. Dort wo der moderne Mensch die Schwäche des Kunstwerks wittert, sucht der Hellene die Quelle seiner höchsten Kraft! Das, was zum Beispiel bei Plato von besonderer künstlerischer Bedeutung an seinen Dialogen ist, ist meistens das Resultat eines Wetteifers mit der Kunst der Redner, der Sophisten, der Dramatiker seiner Zeit…
Friedrich Nietzsche. Gesammelte Werke. Musarionausgabe. Zweiter Band. Homers Wettkampf. Musarion Verlag München. 1920 / Obras Completas, Volumen II, Escritos Filológicos, Tecnos, 2013


[6] Αὐτὰρ Ἔρις στυγερὴ τέκε μὲν Πόνον ἀλγινόεντα Λήθην τε Λιμόν τε καὶ Ἄλγεα δακρυόεντα Ὑσμίνας τε Μάχας τε Φόνους τ᾽ Ἀνδροκτασίας τε Νείκεά τε ψευδέας τε Λόγους Ἀμφιλλογίας τε Δυσνομίην τ᾽ Ἀάτην τε, συνήθεας ἀλλήλῃσιν, Ὅρκον θ᾽, ὃς δὴ πλεῖστον ἐπιχθονίους ἀνθρώπους πημαίνει, ὅτε κέν τις ἑκὼν ἐπίορκον ὀμόσσῃ.
Hesiod. Theogony Works and Days Testimonia. Edited and Translated by Glenn W. Most. Harvard University Press. Cambridge, Massachusetts London, England. 2006 / Obras y Fragmentos. Gredos. 1983
[7] Und nicht Aristoteles allein, sondern das gesammte griechische Alterthum denkt anders über Groll und Neid als wir und urtheilt wie Hesiod, der einmal eine Eris als böse bezeichnet, diejenige nämlich, welche die Menschen zum feindseligen Vernichtungskampfe gegen einander führt, und dann wieder eine andre Eris als gute preist, die als Eifersucht, Groll, Neid die Menschen zur That reizt, aber nicht zur That des Vernichtungskampfes, sondern zur That des Wettkampfes. Der Grieche ist neidisch und empfindet diese Eigenschaft nicht als Makel, sondern als Wirkung einer ivohltbatigen Gottheit: welche Kluft des ethischen Urtheils zwischen uns und ihm!
Friedrich Nietzsche. Gesammelte Werke. Musarionausgabe. Zweiter Band. Homers Wettkampf. Musarion Verlag München. 1920 / Obras Completas, Volumen II, Escritos Filológicos, Tecnos, 2013

 “Longinus” On The Sublime. With an English translation by W. Hamilton Fiye. Loeb Classical Library. Harvard University Press. Cambridge, Massachusetts London, England. 1995 / Pseudo Longino. De lo Sublime. Ediciones Metales Pesados. 2007



[9] agon vielleicht das „Wägen“.
Der Wagen und die Wage ist doch wohl von gleichem Stamme?
Der Neid ist viel stärker bei den Griechen ausgeprägt: Plato, Pindar.
Der Begriff der Gerechtigkeit viel wichtiger als bei uns:
das Christenthum kennt ja keine Gerechtigkeit.
Der Neid in der Ilias, oder im Ajax.
Friedrich Nietzsche. Kritische Gesamtausgabe Werke Und Briefe [Friedrich Nietzsche, Digital critical edition of the complete works and letters, based on the critical text by G. Colli and M. Montinari, Berlin/New York, de Gruyter 1967-, edited by Paolo D’Iorio]. / Fragmentos Póstumos. Volumen I (1869 – 1874). Tecnos. 2007
[10] Ich behaupte nämlich, dass der uns bekannte Aeschylus und Sophokles uns nur als Textbuchdichter, als Librettisten bekannt sind, das heisst dass sie uns eben unbekannt sind. Während wir nämlich im Bereich der Musik über das gelehrte Schattenspiel einer Lesemusik längst hinaus sind, ist im Gebiete der Poesie die Unnatürlichkeit der Buchdichtung so allein herrschend, dass es Besinnung kostet, sich zu sagen, inwiefern wir gegen Pindar Aeschylus und Sophokles ungerecht sein müssen, ja weshalb wir sie eigentlich nicht kennen.
Friedrich Nietzsche. Gesammelte Werke. Musarionausgabe. Dreiter Band. Das griechische Musikdrama. Musarion Verlag München. / El Nacimiento de la Tragedia, Alianza Editorial. 1871.
[11] Die älteste Zeit kennt nur Ausdrücke wie ἀειδειν, ἀοιδὸς, ράπτειν ἀοιδήν, ραψωδός, τεκταίνεσθαι ἀοιδήν; in der mittleren Zeit heisst der Dichter auch σοφιστής, d. h. der Meister seiner Kunst, wie bei Pindar
Friedrich Nietzsche. Gesammelte Werke. Musarionausgabe. Fünfter Band. Musarion Verlag München. 1922 / Obras Completas, Volumen II, Escritos Filológicos, Tecnos, 2013
[12] immer schwebte die Gefahr eines Rückfalls ins Asiatische über den Griechen, sie konnten es von Zeit zu Zeit nicht entbehren, von da aus musste von Zeit zu Zeit ein neuer Strom von dunklen mystischen Regungen über sie kommen, aber nicht ihnen völlig unterliegend, sondern daraus neugestärkt auftauchend zeigt sich der eigentliche hellenische Genius. Deshalb fällt Dichtkunst unter die σοφία, und der Dichter ist σοφός d. h. ein scharf Erkennender, und Pindar wünscht am Schluss der πρόφαντον σοφίᾳ καθ᾽ Ἕλλανας ἐόντα παντα zu sein.')
Friedrich Nietzsche. Gesammelte Werke. Musarionausgabe. Fünfter Band. Musarion Verlag München. 1922 / Obras Completas, Volumen II, Escritos Filológicos, Tecnos, 2013
[13] Lasos aus Hermione stand im Verhältniss zum Cult der Demeter, ebenso Archilochus, die Sicilier Stesichorus und Ibykus gehören zum Cult des Apollon. Sie stammen meist aus Familien, in denen jenes Amt sich erblich fortpflanzt: weshalb Pindar ὁ πολλὰ εἰδὼς φυᾷ sich über Simonides und Bacchylides τους μαθόντας lustig macht.
Friedrich Nietzsche. Gesammelte Werke. Musarionausgabe. Fünfter Band. Musarion Verlag München. 1922 / Obras Completas, Volumen II, Escritos Filológicos, Tecnos, 2013
[14] Man muss nur den Pindarischen Ton hören, den er gegen Fürsten annimmt: es redet die σοφία selbst, ein weises Zusprechen, Ermahnen, Warnen, Verpflichten, alles von einem wahren Göldglanz der Rede umflossen.
Friedrich Nietzsche. Gesammelte Werke. Musarionausgabe. Fünfter Band. Musarion Verlag München. 1922 / Obras Completas, Volumen II, Escritos Filológicos, Tecnos, 2013

[15] daß schon die alten Philosophen, daß Herakleitos und Empedokles, Pythagoras und Plato, Orpheus und Pindaros, Herodot und Euripides, und noch die Sibylle dazu, die jammervolle Beschaffenheit der Welt tief beklagt, also den Pessimismus gelehrt haben.
Arthur Schopenhauer. Die Welt als Wille und Vorstellung. Zweiter Band. München Bei Georg Müller. 1913 / El Mundo como Voluntad y Representación II. Trota. 2005

[16] So begann ich ein neues planmäßiges Studium der Klassischen Philologie (unter der Leitung Paul Friedländer), bei dem mich neben den griechischen Philosophen vor allem der durch den damals neu zuglängich gewordenen Hölderlin angestrahlte Pindar anzog – und die Rhetorik, deren zur philosophie komplementäre Funktion mir damals aufging und die mich bis in die Ausarbeitung meiner philosophische Hermeneutik begleitet hat.
Hans Georg Gadamer. Gesammelte Werke. Bd 2. Hermeneutik. Wahrheit und Methode 2. Die Deutsche Bibliothek – CIP – Einheitsaufnahme. 1993 / Verdad y Método II. Ediciones Sígueme  Salamanca. 2004
[17] The Odes of Pindar Including the Principal Fragments. With an Introduction and an English Translation by Sir John Sandys. Fellow of St. John's College and Public Orator in the University of Cambridge London: William Heinemann New York: The Macmillan CO. 1957
[18] Friedrich Nietzsche. Obras Completas, Volumen II, Escritos Filológicos, Tecnos, 2013
[19] Ein homerischer Hymnus, ein Chorlied Pindars, eine Tragödie des Sophokles, eine Rede des Demosthenes haben einem ganz bestimmten einmaligen Publikum zu genügen: auf diese Wirkung ist es abgesehen. Es ist kein ideal unbestimmtes Publikum. Zugleich sehen wir hier jedesmal eine Verknüpfung von Kunstenj mindestens die der Aktion und Deklamation, sonst aber Musik, Gesang, Orchestik. Von dieser Veirbindung mit Künsten wird abstrahirt, wenn man die reinen klassischen Litteraturwerke später als Kanon aufstellt, für lesende Menschen.
Friedrich Nietzsche. Gesammelte Werke. Musarionausgabe. Fünfter Band. Musarion Verlag München. 1922 / Obras Completas, Volumen II, Escritos Filológicos, Tecnos, 2013

[20] Píndaro. Odas y Fragmentos. Introducciones, traducción y notas de Alfonso Ortega. Gredos. 1984
[21] In Zeiten, wo man noch sehr im Klange lebt, muss vor Geschriebenem ein Widerwille empfunden werden, man liest sehr viel schwerer da, während man das Gehörte, mündlich Vorgetragene leicht verstehen würde. So ist Aeschylus und Pindar schwer für den Leser: die älteren Griechen waren geistreichere Dichter-Hörer, als wir, bei all unsrer Bildung, Dichter-Leser sind.  
Friedrich Nietzsche. Gesammelte Werke. Musarionausgabe. Fünfter Band. Musarion Verlag München. 1922 / Obras Completas, Volumen II, Escritos Filológicos, Tecnos, 2013

[22] γένοι᾽ οἷος ἐσσὶ μαθών - Wie man wird, was man ist.
[23] Begabung. — In einer so hoch entwickelten Menschheit, wie die jetzige ist, bekommt von Natur Jeder den Zugang zu vielen Talenten mitj jeder hat angeborenes Talent, aber nur Wenigen ist der Grad von Zähigkeit Ausdauer Energie angeboren und anerzogen, so dass er wirklich ein Talent wird, also lüirdy was er ist, das heisst: es in Werken und Handlungen entladet.
Friedrich Nietzsche. Gesammelte Werke. Musarionausgabe. Achter Band. Musarion Verlag München. 1922 / Humano Demasiado Humano. Un Libro para espíritus libres. Ediciones Akal, S.A., 1996, 2001
[24] Glaube an Inspiration. — Die Künstler haben ein Interesse daran, dass man an die plötzlichen Eingebungen, die sogenannten Inspirationen glaubtj als ob die Idee des Kunstwerks, der Dichtung, der Grundgedanke einer Philosophie wie ein Gnadenschein vom Himmel herableuchte. In Wahrheit producirt die Phantasie des guten Künstlers oder Denkers fortwährend, Gutes, Mittelmässiges und Schlechtes, aber seine Urtheilskraft, höchst geschärft und geübt, verwirft, wählt aus, knüpft zusammen j wie man jetzt aus den Notizbüchern Beethoven's ersieht, dass er die herrlichsten Melodien allmählich zusammengetragen und aus vielfachen Ansätzen gewissermaassen ausgelesen hat. Wer weniger streng scheidet und sich der nachbildenden Erinnerung gern überlässt, der wird unter Umständen ein grosser Improvisator werden können; aber die künstlerische Improvisation steht tief im Verhältniss zum ernst und mühevoll erlesenen Kunstgedanken. Alle Grossen waren grosse Arbeiter, unermüdlich nicht nur im Erfinden, sondernauch im Verwerfen, Sichten, Umgestalten, Ordnen.
Friedrich Nietzsche. Gesammelte Werke. Musarionausgabe. Achter Band. Musarion Verlag München. 1922 / Humano Demasiado Humano. Un Libro para espíritus libres. Ediciones Akal, S.A., 1996, 2001