Nietzsche, músico
a través de su correspondencia
Jorge Torres

El presente ensayo
está dirigido a aquellos músicos interesados en la obra de Nietzsche que no poseen formación filosófica
en éste autor, es decir tiene un carácter introductorio a la relación de
Nietzsche y la música. Nuestro objetivo es acercarnos al filósofo desde las
ideas que expuso, en relación a la música, desde muy joven con la finalidad de
contextualizar su relación con la filosofía y la música.
Todas éstas ideas
serán expuestas de forma fragmentaria pues las extraemos de una carta aquí otra
allá, lo hicimos siguiendo un orden cronológico, por lo que nuestro trabajo
constituye un intento de dar coherencia a lo escogido en relación al tema
tratado. Por el carácter de éste encuentro nos hemos limitado a revisar la
correspondencia solo hasta el año 1872, ya que una exposición de todo el
material de Nietzsche, en relación a la música, excedería bastante los
propósitos de una conferencia. El año escogido coincide por una parte con la
publicación del primer texto de Nietzsche El
Nacimiento de la tragedia y por otra con algunas de las últimas
composiciones musicales del filósofo.
Nietzsche nació el
15 de octubre de 1844, en Röcken, pequeña ciudad alemana de la Turingia. Su
padre fue un pastor protestante, al igual como lo había sido su abuelo. El
padre de Nietzsche muere de treinta y seis años, el filósofo contaba apenas
cinco años de edad, corría el año 1849. Al año siguiente su familia se traslada
a Naumburg, donde cursará sus primeros estudios, incluyendo los musicales.
Estas inquietudes
musicales fueron desarrolladas por Nietzsche por motivación materna, así lo
muestra Janz (F. N.;Vol. I.; 1987) en su monumental, detallada y muy bien
documentada biografía acerca del filósofo alemán:
Su madre no dejó de manifestar en todo momento su interés
por la educación musical del hijo, que correspondía a sus propias y más
profundas inclinaciones. Y, por otra parte, tampoco dejó de animar a los niños
a que en toda ocasión posible, fiestas, etc., leyeran sus propios versos.
Compró un piano y ella misma se decidió a tomar lecciones de un viejo cantor,
con vistas a estar en condiciones de impartir los primeros rudimentos de piano
a su propio hijo. Poco después tomó como profesora a la mejor virtuosa de
Naumburg. (p. 48).
Luego en octubre de 1855, a
la edad de diez años, es inscrito en el Instituto Catedralicio de Naumburg. De
acuerdo a Luis Enrique de Santiago Guervós (2005) en esta época sus estudios
son brillantes, curiosamente menos en lengua griega. Para ésa fecha comienzan
su verdadera pasión por la música y por la poesía. Compone a una edad muy
temprana sus primeras piezas musicales, que acostumbraba regalar en los
cumpleaños de amigos y familiares.
Tenemos cartas
tempranas de Nietzsche en donde se refiere a sus gustos por la música,
especialmente la de Beethoven y sus sonatas para piano, un claro ejemplo de
ello es la carta que dirige a su amigo de infancia Gustav Krug en los primeros
días de Agosto de 1856, Nietzsche tiene 11 años para el momento, en la carta
nos deja evidencias del repertorio al que fue expuesto por sus tíos:
He comido muchísimas cerezas, y los tíos también han
tocado para mí varias sonatas de Beethoven, entre las que me ha gustado mucho
la sonata en la bemol mayor. Han tocado también la segunda sinfonía a cuatro
manos. Nietzsche (C. Vol. I.,
2012, p. 52 )
Como se puede ver
el ambiente familiar de Nietzsche era bastante estimulante para sus inquietudes
musicales, también muestra el buen gusto del niño al preferir del enorme
catálogo del maestro de Bonn una de sus obras más profundas y refinadas como la
sonata en la bemol mayor que está hecha en base a una serie de variaciones. Al
final de la misma carta Nietzsche cuenta que compra la sonata en Sol mayor de
Beethoven una de las primeras que puede interpretar un pianista en desarrollo,
podemos concluir entonces que la música de Beethoven acompañó casi desde el
principio, a la formación musical de Nietzsche:
Quiero describirte también mi jornada. Por la mañana
temprano desayunamos: cacao y panecillos franceses. Después vamos al jardín y
jugamos a juegos muy distintos. Después estudio, y a continuación toco el
piano…. En Leipzig, en la tienda de música de Clemm me he comprado también la
sonata en sol mayor op. 49 de Beethoven. ¿Qué tal vas con el arreglo de una
ouverture? Nietzsche (C. Vol.
I., 2012, p. 53 )
En la medida que
pasan los años sus cartas muestran que sus gustos musicales se van
diversificando, en una carta de Noviembre de 1858 se puede leer lo siguiente:
Aún tres semanas más y ya es navidad, nuestra querida
navidad! Mis deseos, casi definitivamente, son los siguientes: Extractos para
piano del Réquiem y de la Creación de Haydn. (si encuentras
alguna otra obra, escríbeme en seguida). Nietzsche (C. Vol. I., 2012, p. 72
)
Vemos aquí el
interés por la música vocal, en éste caso de dos grandes obras Mozart y Haydn, Nietzsche escribe como un adolescente
que pide un CD para navidad. Además de las obras solicitadas le regalan Las Estaciones de F. J. Haydn.
En 1859 Nietzsche
ingresa en la famosa escuela de Pforta, donde recibe una magnífica educación
humanística. Toda su orientación intelectual quedará marcada por sus estudios
en este centro. Allí aumenta su afición por la música, realiza estudios de
piano y algunos ensayos de composición, en las cartas de ésos días nos queda
evidencia de que a pesar de las limitaciones económicas el joven Nietzsche no
deja de alquilar un piano y reconoce que sus gustos y modo de vida son algo
costosos:
…he seguido viviendo según el estilo y las costumbres que
había tenido en el pasado, o sea sin demasiado lujo pero tampoco sin
restricciones ni apuros. Se puede decir, sin duda, que nunca he debido dar la
impresión de ser una persona pobre…
Hay que añadir que quizás tampoco he sabido actuar, en
todos los casos, de la manera más práctica posible, pero he aprendido mucho de
cómo se puede uno organizar.
Finalmente, mis pasiones por la música y el teatro son
algo costosas, mientras que he gastado mucho menos que otros en comida y en
bebidas. Nietzsche (C. Vol.
I., 2012, p. 324 )
La carta muestra
las palabras de un joven que justifica sus gastos en cultura, música y teatro,
de ellas se desprende que los gastos en música se encontraban entre sus
prioridades más inmediatas, incluso por encima del alimento.
Además de su
relación con el piano es importante señalar que durante estos años en Pforta el
joven Nietzsche estuvo expuesto a otro tipo de influencias musicales como la
del canto coral. En este sentido es de destacar que la tradición coral europea
contaba en el siglo XIX con obras de altísima calidad y profundidad musical que
seguramente impactaron, positivamente, en el gusto y en la formación musical
del filósofo.
A los musicalmente dotados el coro de la escuela les
ofrecía entrenamiento, alegría y ventajas. Nietzsche fue admitido
definitivamente el 20 de agosto de 1859. “Desde ayer formo parte ya de verdad
del coro, cosa que me alegra mucho. Canto en él en la iglesia, participo en sus
desplazamientos y gozo de todas las ventajas e inconvenientes de ser miembro
del mismo”, puede leerse en un apunte de su diario del 21 de agosto de 1859.
Una y otra vez informa de interpretaciones valiosas, que le procuraban
vivencias apreciables y en las que Schumann, Mendelssohn y Mozart eran columnas
centrales. El coro actuaba, además, como es lógico, en todas las fiestas
escolares. Nietzsche participaba así más íntimamente en estos aspectos de la
vida escolar. Janz (F. N.
Vol. I.; 1987, p. 63).
Las cartas
evidencian los gustos e intereses musicales del joven Nietzsche entre los que
se encuentra la música para teclado de Juan Sebastián Bach, esto es
significativo puesto que Bach, aún cuando es sin duda uno de los nombres más
importantes de la música occidental, a mediados del siglo XIX sólo era
interpretado por un reducido grupo de conocedores: ¿Me enviaste hoy los doce preludios de Seb. Bach? Aquí hay que
distraerse un poco pues estoy muy aburrido ruega Nietzsche (C. Vol. I., 2012)
en una carta a su madre. (p. 52 )
Las cartas a la
familia están siempre cargadas de solicitud de papel pautado esto evidencia que
escribía música con frecuencia, no necesariamente composiciones, también
transcribía música de otros compositores. Durante
las vacaciones transcribiré, sin embargo, varias partituras y las tocaré. Así
resulta más barato escribe Nietzsche (C. Vol. I., 2012) a su hermana
Elisabeth. (p. 202)
En las cartas a su
hermana Nietzsche comparte sus gustos musicales y se ve como él le propone
repertorio, lo hace incluso con criterio pedagógico señalando dificultades
técnicas, en la carta siguiente incluso le reprocha un poco por su gusto
musical y de forma afectuosa trata de orientarla en ése sentido:
Para mí no es grato oír que no quieres que te regalen
Amor y Vida de Mujer, en primer lugar, porque la oposición proviene de una boca
que para mí no parece que sea capaz de juzgar tales bellezas, y en segundo
lugar, porque he pensado menos en cantarlas que en tocarlas. Ciertamente,
podría ser ahora demasiado difícil para ti cantarlas, al menos algunas. Por lo
tanto, si no las quieres, te podría proponer otras composiciones, por ejemplo
de Schubert. Nietzsche (C. Vol. I., 2012, p. 202 )
Podemos ver aquí
que Nietzsche cariñosamente reprende el gusto musical de la hermana quien se
expresa arriesgadamente sobre la obra de Schumann, Nietzsche tiene para el
momento 17 años y continúa mostrando muy buen gusto musical, más que eso, buen
criterio, esto le hará destacar entre el ambiente musical de Basilea en el
futuro. Las cartas a su familia también presentan sus opiniones sobre los
compositores y dejan evidencias del tipo de repertorio al que frecuentemente
estaba expuesto como éstas palabras a su madre en el año 1863:
Lástima que en estos momentos no pueda tocar el piano,
todo me parece muerto cuando no oigo música. Cuando estaba al otro lado tocaba
muchísimo las sinfonías de Haydn a cuatro manos; son infantiles, excitantes y
conmovedoras. Nietzsche (C.
Vol. I., 2012, p. 241 )
Las cartas muestran
que sus composiciones musicales generalmente estaban destinadas a un ser
querido, familia o amigo, escribió lieder y composiciones pequeñas para piano
conocidas en la época como hojas de álbum, eran tan familiares que las noticias
de ellas estaban al lado de peticiones francamente domésticas:
Aquí te mando la ropa muy sucia, en parte todavía de
cuando estaba enfermo, además las composiciones musicales prometidas, y también
algo que podéis remitir a la tía, “una hoja de álbum”, poca cosa, pero con
amor, como siempre en las hojas de álbum. Carta a su madre de mayo de 1863. Nietzsche (C. Vol. I.,
2012, p. 246 )
Cuesta imaginar, o
tal vez no, las partituras del joven Nietzsche, con todo lo dionisíaco que iban
a cargar en el futuro, viajando junto a la ropa sucia del compositor y filósofo.
En otras cartas se puede leer acerca de la actividad de Nietzsche como
intérprete del piano frente a una modesta audiencia, por la cual, hay que
decirlo, nuestro músico y filósofo no siente mayor estima:
La Música tacet. Cuando tengo tiempo toco el piano, la
mayoría de las veces en presencia de un número de amantes de la música, y tengo
que improvisar a cambio de sus fáciles elogios. A pesar de esto me siento
espantosamente baldío. Nietzsche
(C. Vol. I., 2012, p. 279)
Vemos aquí que en
primer lugar se refiere en cuanto a la música, tacet, es decir en silencio, sin
embargo continúa tocando el piano, esto nos hace pensar que el silencio se
refiere a su labor como compositor. En relación a su habilidad como
improvisador, y a pesar de la indiferencia que le producen los fáciles elogios
de los oyentes, tenemos el siguiente testimonio del barón Carl von Gersdorff,
citado por Janz (F. N. Vol. I.; 1987), en donde afirma que:
A partir del último curso nuestro trato se hizo más
frecuente e íntimo. La música cooperó no poco a ello; todas las tardes nos
encontrábamos, entre las siete y las siete y media, en la sala de música. No
creo que Beethoven fuera capaz de improvisar tan deslumbrantemente como Nietzsche,
por ejemplo, cuando estallaba una tormenta en el cielo. (p. 86)
Más adelante
veremos nuevas evidencias del talento de Nietzsche para tocar el piano y
particularmente para improvisar, éste aspecto es importante puesto que la
improvisación requiere, por un lado, de alta solvencia técnica con el
instrumento, y por el otro, de profundos conocimientos teóricos que se
encuentran tan asimilados que pueden ser desplegados de forma espontánea en un
momento determinado. En relación a la capacidad técnica de Nietzsche con el
piano debemos decir que no pudo ser si no muy alta, pues sabemos que era capaz
de interpretar el difícil repertorio de Franz Liszt, uno de los virtuosos más
grandes del piano en el siglo XIX, quien además fue el padre de Cosima la
esposa de Wagner.
Lo que he tocado hasta ahora de música: estoy practicando
“Gretchen”, la segunda parte de la sinfonía de Fausto (de Liszt, naturalmente)
Esta Gretchen es encantadoramente buena y bienhechora, “Fausto, por el
contrario, me parece demasiado grandioso, y “Mefistófeles” demasiado grosero y
extravagante. Nietzsche (C.
Vol. I., 2012, p. 285)
A pesar de estos
juicios a las obras de Liszt Nietzsche será un defensor de la llamada música
del futuro, incluso asistirá en calidad de miembro de distintas organizaciones
que promovían la defensa de la música de Liszt y Wagner.
Para el año 1864
aparecen en sus cartas preocupaciones en relación al sentido de la música,
estas ideas parecen ser claros antecedentes a lo que más tarde expondrá en El nacimiento de la tragedia como
presupuestos de su filosofía de la música, en una carta a su amigo Rudolf
Buddensieg, en relación al efecto que produce la música en las personas
Nietzsche afirma lo siguiente:
No piense usted que la causa de esta intuición está en el
sentimiento, en la sensibilidad; no, tiene su origen propiamente en la esfera
más elevada y más refinada del espíritu cognoscente. ¿No es quizás como si
usted se abriese un vasto espacio insospechado? ¿No tiene usted la impresión de
descubrir con la mirada otro universo, que por lo general permanece oculto al
hombre? Nietzsche (C. Vol.
I., 2012, p. 287)
Mientras se produce esta intuición espiritual, el oyente se
acerca al compositor más que nunca. No existe en el arte ningún efecto superior
a éste; ese mismo efecto es una fuerza creadora. Quizás le parezca inadecuada
la expresión que yo mismo había elegido hace dos años, cuando escribí a mis
amigos un buen número de páginas sobre este tema; definí este efecto como
demoníaco. Si hay alguna sospecha de mundos superiores, ésta se oculta
propiamente aquí. Nietzsche (C.
Vol. I., 2012, p. 287)
El efecto demoníaco
señalado arriba por Nietzsche en la carta parece ser la primera versión, en
relación a la música, de lo que en El
Nacimiento de la Tragedia denominará lo dionisíaco. Por otra parte, aquí
parece estar ya esbozada de forma más sencilla una cita que encontraremos en El Nacimiento de la tragedia en donde se
puede leer que la música incita a intuir
simbólicamente la universalidad dionisíaca, lo cual es otra forma de decir
que el poder ontológico de la música está en su capacidad de ser símbolo de la
verdad.
Pero el joven
Nietzsche además de filosofar sobre música también la disfruta y establece
nuevas relaciones sociales a través de ella, tanto que podemos inferir, se
convirtió, por sus habilidades musicales, en el alma de las reuniones de sus
amigos y conocidos, en una carta a su madre de septiembre de 1864 se lee:
Mis improvisaciones musicales produjeron gran efecto, y
brindaron solemnemente por mí. Ernst está, como diría Lisbeth, completamente
encantado; a donde yo vaya, tengo que tocar, se grita bravo, es ridículo. Ayer
por la tarde fuimos a Schwelm, un balneario vecino, visitamos las montañas
rojas, un conocido lugar de la antigua Vehme y callejeamos por todas partes.
Toqué por la tarde en una cervecería en presencia, sin saberlo, de un
renombrado director musical, que se quedó con la boca abierta, haciéndome
muchos cumplidos, y me animó a participar por las tardes en su coral. Algo que
no hice. Nietzsche (C. Vol.
I., 2012, p. 292)
No es difícil
imaginar los pensamientos de la señora Francisca Nietzsche luego de ésta carta
de su hijo, su generoso sentido le permitió ver en el niño Nietzsche
habilidades musicales tempranas, ella misma las cultivó, ahora esas mismas
habilidades tienen a su querido muchacho tocando en cervecerías y callejeando,
de la carta también se desprende que las habilidades musicales de Nietzsche no
pasaban desapercibidas ni siquiera a los músicos entrenados del lugar, podemos
imaginar a Nietzsche animando las veladas sociales nocturnas entre sus
compañeros que lo alentaban a seguir tocando y entreteniendo, este claro, es un
sentido distinto del efecto filosófico de la música, sin embargo Nietzsche no
nos dice que lo haya rechazado, alegremente participa de él lo que contrasta
con la imagen seria que tendremos posteriormente del profesor Nietzsche.
En otra carta
dirigida a su madre en diciembre de ése año Nietzsche cuenta como es apreciado
entre sus amigos por sus habilidades musicales:
Un día queremos organizar una gran velada musical, ya que
casi todos somos aficionados a la música. El nombre de batalla, o el mote que
me han puesto, como decís, es el de Glück. Puedes apreciar con esto que desde
el punto de vista musical “estoy en boga”. Nietzsche (C. Vol. I., 2012, p. 306)
Es curioso que su
apodo sea Glück pues en alemán traduce dicha, felicidad, pero también es el
nombre del reformador de la ópera en el período clásico, con éste apodo los
amigos de Nietzsche lo muestran, sin duda, como un alegre muchacho de 20 años,
como la felicidad del grupo. En otro sentido Nietzsche se refiere a sus
composiciones como formas de mostrar su estado de ánimo, es decir en su opinión,
sus obras reflejan las emociones que lo rodean en el momento determinado en que
las escribe:
Y así también debéis escuchar en mis composiciones actuales
los estados de ánimo de este trimestre. Son muy diversos, y me alegro de que mi
alma tenga cada vez más impulsos líricos y musicales que antes. Por eso la
fotografía me representa en el momento en que estoy componiendo, y creo que por
esa razón ha salido mejor; pues yo pensaba y sentía algo en el momento en que
tomaron la foto. Nietzsche (C.
Vol. I., 2012, p. 312)
Nietzsche estaba
consciente del respeto que tenían sus condiscípulos por su formación musical,
así se desprende de las siguientes palabras a su hermana:
En los círculos estudiantiles de aquí estoy considerado
como una autoridad musical y además como un tipo especialmente raro, como por
lo demás todos los de Pforta que pertenecen a Frankonia. Nietzsche (C. Vol. I., 2012, p. 322)
En la misma carta
hay una autodescripción de su carácter: como
juicio personal puedo añadir… tengo mucho sentido del humor y me gusta ser un
poco chinche no sólo conmigo mismo sino también con los demás. Con esta
sincera autocrítica nos queda más claro el sentido con el que sus compañeros le
colocaron el mote de “felicidad”.
Al concluir sus
estudios secundarios en Pforta en 1864, se traslada a Bonn para estudiar en su
Universidad Teología y Filología Clásica. La madre de Nietzsche esperaba que se convirtiera en un Pastor al
igual que lo había sido su padre y su abuelo, en 1865 Nietzsche discute con su
madre al confesarle que no tiene intenciones de seguir los estudios de
Teología. En octubre de ese mismo año se traslada a Leipzig para dedicarse al
estudio de la filología clásica con el principal especialista de la época,
Ritschl. Para este tiempo entra en contacto con la filosofía de Schopenhauer,
el cual tendrá una influencia indiscutible en el joven filósofo. Para este año
también existen testimonios del desempeño de Nietzsche como músico activo:
En Pentecostés se celebrará en Colonia la fiesta musical
renana. Debes venir. En los programas figuran el Israel en Egipto, de
Haendel; el Fausto de Schumann; Las
Estaciones, de Haydn y otras muchas
cosas. Yo soy ejecutante. Nietzsche (Epis.; 1999, p 27).
Nietzsche participa
como miembro de una importante sociedad coral, el ambiente en Colonia durante
el festival era el de una gran metrópolis, en donde se acercan personas de
distintos lugares de Europa, con idiomas y costumbres distintas, pero también
con los problemas asociados a grandes festividades populares: estafadores,
carteristas, delincuentes de distinta porte, todo esto lo señala Nietzsche en
una extensa carta dirigida a su hermana en junio de 1865, de allí lo más
significativo para nosotros está en la descripción del coro donde cantó
Nietzsche en el festival y el repertorio que ejecutaron:
Nuestro coro se componía de 182 sopranos, 154 contraltos,
113 tenores y 172 bajos. Además, había una orquesta de músicos compuesta de
aproximadamente 160 miembros, entre ellos 52 violines, 20 violas, 21
violoncelos y 14 contrabajos. Siete de los mejores solistas, hombres y mujeres,
habían sido contratados. Todos fueron dirigidos por Hiller. Nietzsche (C. Vol. I., 2012, p. 337)
Como vemos
Nietzsche participó junto a 789 personas en escena en el festival de Colonia,
el efecto debió ser, sin duda, inmenso en el joven estudiante de filología. En
relación al repertorio Nietzsche comenta:
El domingo fue el primer gran concierto, Israel en Egipto
de Haendel. Cantamos con un incomparable entusiasmo bajo una temperatura de 50
grados Réaumur. Se habían vendido todas las entradas para las tres tardes en la
sala Gürzenich… La ejecución fue perfecta, a juicio de todos. Hubo algunos
momentos que no olvidaré jamás. Cuando Staegemann y Julius Stockhausen, el rey
de todos los bajos, cantaron su famoso dueto de héroes, se desencadenó una
inaudita tempestad de júbilo, ocho veces gritos de bravo, fanfarrias,
peticiones de repetición, las 300 damas arrojaron sus 300 bouquets a los
cantores, de tal manera que éstos quedaron literalmente envueltos en una nube
de flores. Nietzsche (C. Vol.
I., 2012, p. 337)
Estas palabras son
evidencia del enorme éxito que tuvo el festival de Colonia y también muestra el
profundo entusiasmo que despertó en Nietzsche como un testigo de primera línea,
la carta continua con palabras dedicadas a la posterior celebración en la
cervecería cantando a cuatro voces junto a otras agrupaciones participantes,
quien haya asistido a un festival de coros se verá inevitablemente retratado, Nietzsche
afirma de ésa experiencia: era una pura
existencia de artista, como me dijo una dama. Uno vuelve con auténtica ironía a
sus libros, a la crítica textual y a otros menesteres. Nietzsche se refiere
a su regreso a los estudios en Leipzig que de acuerdo a sus palabras lo colocan
en medio de un montón de estímulos musicales, sin embargo le molesta mucho la
beatería de la población católica:
A veces me maravillo realmente que viva en el siglo XIX.
Recientemente fue la fiesta del corpus. Procesiones al estilo de las ceremonias
religiosas, todo muy pulcro y por eso frívolo, y a pesar de eso las mujeres
viejas convulsionándose piadosamente, berreando y graznando… Nietzsche (C. Vol. I., 2012, p. 340)
A pesar de toda
ésta crítica a la religiosidad de Leipzig
Nietzsche confiesa que uno de sus motivos para trasladarse a ésa ciudad
era la posibilidad de desarrollo musical que ésta le permitía:
Yo voy ahora a Leipzig no para dedicarme allí sólo a la
filología, sino que quiero sobre todo perfeccionarme en música. En Bonn no
tengo ninguna posibilidad de hacerlo. Nietzsche (C. Vol. I., 2012, p. 348)
Por supuesto en
Leipzig tendrá oportunidad de conocer muy de cerca las grandes obras de Juan
Sebastián Bach, entre ellas, sus impresionantes pasiones, en un carta a su
hermana de noviembre de 1865 le dice quizás
se pueda arreglar para que asistáis a la representación de la soberbia Pasión
según San Juan de Bach, tendrá lugar el día de la penitencia. Nietzsche (C.
Vol. I., 2012, p. 362) En otras cartas hay evidencia de que Nietzsche asistió
al menos tres veces a la representación de la Pasión Según San Mateo por lo que
podemos estar seguros de que conoció muy bien estos dos grandes oratorios barrocos.
A partir del año
1866 en las cartas comienza a referirse cada vez menos a sus composiciones, sus
estudios de filología comienzan a separarlo gradualmente de la composición
musical ya, a partir de aquí, lo hará en un par de ocasiones y dirigida a
regalos o a amigos cercanos como el Kyrie que escribe para el cumpleaños de su
madre:
Por eso hoy te llega mi regalo musical, que debe
demostrar de una forma sonora mis sentimientos y felicitaciones cordiales.
Considero que es más digno sin duda para ti, e incluso también más agradable,
si recibes algo de mis producciones espirituales. Por ello este Kyrie moderno
es también un fenómeno raro, pues hace un año que no compongo nada y sólo con
vistas a tu cumpleaños me he vuelto a dedicar a esta actividad casi abandonada.
Nietzsche (C. Vol. I., 2012, p.
372)
En el verano de
1867 estrecha amistad con el filólogo Erwin Rhode quién conservaría por
Nietzsche un gran afecto. El año
siguiente conoce personalmente al compositor, director de orquesta y ensayista Richard
Wagner, por quien sentirá una profunda admiración y bajo su influjo será
redactado El Nacimiento de la Tragedia. Para
este año algunas de sus cartas comienzan a mostrar el interés del joven
filósofo por establecer algún tipo de unidad entre la música y los estudios que
hasta ahora ha realizado:
Quizá algún día encuentre un tema filológico que se deje
tratar musicalmente, y entonces balbucearé como un niño de pecho y acumularé
cuadros como un bárbaro que se duerme ante la cabeza de una Venus. Nietzsche (Epis.; 1999, p 54).
En otra carta de
finales del año 1968 Nietzsche cuenta cómo se desarrollaron los acontecimientos
que lo llevaron a conocer a Richard Wagner:
Wagner tocó, en presencia de la mujer de Ritschl, el Lied de Walter, de
los maestros cantores, que también ya tú conoces, y la buena señora le dijo que
dicho lied le era ya bien familiar por haberla ejecutado yo, lo que causó
regocijo y asombro en Wagner, que expresó su vehemente deseo de conocerme,
aunque sin divulgar su presencia en Leipzig… Mi estado espiritual durante estos
días era realmente algo novelesco. Concédeme
que el prólogo de este conocimiento, dada la inaccesibilidad del peculiar
personaje, tocaba en lo fantástico. Nietzsche (Epis.; 1999, p 60).
La relación con la
familia Wagner será fundamental en los años que siguen, los testimonios que
encontramos en las cartas indican que la influencia será recíproca, así como el
respeto y admiración, al menos esto será así durante unos pocos años. Es
importante señalar aquí que Wagner contaba para el momento con 56 años mientras
que Nietzsche era un joven de 24, esto explica la fuerte influencia que ejerció
el compositor sobre el filósofo, esta influencia se expresará claramente en el
texto El Nacimiento de la Tragedia.
Para el momento en que ambos personajes se conocen Wagner se encontraba en
medio de una serie de críticas y dificultades por su relación con Cosima, quien
para la época era la esposa del famoso pianista y director de orquesta Hans Von
Bülow, recordemos que Cosima era además, hija de Franz Liszt, traigo todos
estos detalles para contextualizar la importancia del momento en que nace esta
amistad y el profundo nivel musical y cultural de los personajes que se encuentran
involucrados.
Cosima le llevaba a
Nietzsche solo siete años es por ello que su amistad pudo tener un grado de
complicidad mayor al que alcanzara con Wagner, en su diario Cosima expone sus
primeras impresiones acerca de Nietzsche: “Una
persona agradable y muy culta” allí Cosima comenta que la conversación giró
alrededor de asuntos musicales, particularmente en relación al Oratorio Santa
Isabel de Liszt. Nietzsche por su parte comenta entre sus amigos el profundo
aprecio que siente por la hija Liszt: entre
las mujeres, las que más influencia ejercen sobre mí son la señora Ritschl y la
baronesa von Bülow (hija de Liszt). Janz (F. N. Vol. II.; 1987, p. 59).
Acerca de Richard
Wagner escribirá las palabras más generosas de esos años, en una carta a su
amigo Carl von Gersdorff y refiriéndose a Wagner afirma lo siguiente:
Domina en él una idealidad tan absoluta, una humanidad
tan profunda y conmovedora, una sublime seriedad de vida tal, que me siento en
su proximidad como en la proximidad de lo divino. Janz (F. N. Vol. II.; 1987, p. 58).
El año de 1869
constituye para Nietzsche grandes
avances en su carrera académica, su maestro Ritschl le recomienda a la Universidad
de Basilea como una de las grandes promesas de la filología alemana, con dicha
recomendación Nietzsche es nombrado
catedrático extraordinario de la Universidad de Basilea, contaba, como ya
dijimos, con veinticuatro años de edad y aún no se le había otorgado el título
de Doctor. No obstante, una carta de febrero de este mismo año testimonia
acerca de las inquietudes musicales del joven Nieztsche (Epis.; 1999):
No te he contado nada todavía de la primera
representación en Dresden de Los
Maestros Cantores, grandioso hartazgo
artístico que me ha traído este invierno. Dios sabe qué gran músico debo tener
yo dentro, pues todo el tiempo que duró la obra tuve la más fuerte
sensación de estar en lo que me era
propio, y mis otras ocupaciones se me aparecían como una lejana niebla de la
que había logrado librarme. (p. 69).
En relación al
temprano nombramiento de Nietzsche como profesor es interesante la hipótesis de
Janz (1987) quien opina que Nietzsche acepta el trabajo sobre todo por la posibilidad
de estar cerca del admirado Wagner:
A pesar de la clara consciencia de que era demasiado
temprano para él, aceptó el yugo del profesorado de filología, para conseguir
el contacto y la amistad del primer hombre superior con el que se había topado.
(p. 22)
En este mismo
sentido son esclarecedoras las palabras a su amigo Gustav Krug en una carta del
4 de agosto del año 1869: Estos días que
he pasado en Tribschen en este verano son absolutamente los resultados más
apreciables de mi profesorado en Basilea. Tribschen es el lugar en donde
Wagner tiene su residencia junto con Cosima y sus hijos, y por lo que se
desprende de la carta los días allí han sido para Nietzsche más significativos
que su labor como profesor en Basilea. Unos días más tarde se referirá a Wagner
como el genio más grande, el hombre más
grande de este tiempo, absolutamente inconmensurable. Janz (F. N. Vol. II.;
1987, p. 59).
Por su parte Wagner
también mostrará respeto por el joven admirador, esto se puede deducir del
hecho de que Wagner le haya pedido a Nietzsche que revisara críticamente y
supervisara la impresión de su texto autobiográfico Mi Vida, así como el escrito teórico musical El arte de dirigir. Esto nos hace pensar que Nietzsche había
demostrado suficiente experticia en el
campo de la teoría musical como para recibir un honor como ése siendo profesor
de filología. Tenemos evidencias que para el año 1870 Nietzsche ya era
considerado una autoridad musical en Basilea, esto se desprende de sus palabras
a su amigo Rohde en donde afirma que asistió a tres representaciones de la Pasión Según San Mateo, Janz (1987) afirma que solo se llevó a cabo una
representación y que las otras dos que nombra Nietzsche en la carta fueron
ensayos, a los cuales solo pudo asistir por la reputación musical de la que
gozaba entre el ambiente cultural de Basilea:
Esta semana he oído tres veces la Pasión Según San Mateo
del divino Bach, y cada vez con el mismo sentimiento de ilimitada admiración.
Quien ha olvidado completamente el cristianismo, oye esto realmente como si
fuera un evangelio. Janz
(F. N. Vol. II.; 1987, p. 70).
Más adelante en la
misma carta afirma: en el verano
celebramos el aniversario de Beethoven, entre otras cosas, con la ejecución de
la Misa solemnis. Y me han encargado a mí el discurso. Esto puede parecernos superficial, sin embrago
de esas palabras se desprende que Nietzsche era considerado una personalidad
dentro de los circuitos musicales de Basilea o al menos había logrado unos
importantes niveles de integración con ellos. En relación a la solicitud de
discurso Cosima le escribe:
No se burle del discurso sobre Beethoven diciendo que
todo esto es un estudio preliminar a Sócrates; me alegro de oír de usted algo
sobre el creador de nuestra música, después que sé cuán profundamente ha
comprendido usted la música misma. Janz (F. N. Vol. II.; 1987, p. 70).
En los diarios de
Cosima de principios de 1870 podemos encontrar referencias de las visitas de
Nietzsche a Tribschen, allí ella cuenta que junto al filósofo leyeron casi
todos los textos de Platón, Aristófanes, Esquilo, Sófocles, Heródoto y Tucídes,
por otro lado complementaban estas lecturas con alternadas ejecuciones al
piano, vemos entonces que no solo Wagner
tuvo un influjo en Nietzsche, éste también aportó un nivel considerable de influencia
en la familia del compositor. Es en éste contexto en el que debemos considerar
el regalo de navidad que hace Nietzsche a Cosima de su texto La Visión dionisíaca del Mundo bajo el
nombre de El nacimiento del pensamiento
trágico, es inevitable pensar que ya ése nombre lleva consigo el germen de
lo que será más adelante El Nacimiento de
la tragedia. De acuerdo a Nietzsche éste texto tenía como finalidad
responder a una pregunta filosófica de Cosima, lamentablemente no nos dice cual
era.
En otro orden de
ideas es importante mencionar que de acuerdo a Janz la formación como músico le
permitió a Nietzsche realizar un importante aporte a la filología, con
frecuencia olvidamos que éste músico y filósofo era, en primer lugar, un
excelente filólogo. Luego de su participación en la guerra franco-prusiana
Nietzsche se dedica de forma intensa al estudio de la métrica griega:
El trabajo filológico ocupaba el primer plano. Preparaba
sus lecciones para el semestre de invierno; dedicó estudios concienzudos sobre
todo a la métrica griega y a la prosodia del verso griego, estudios a cuyos
resultados contribuyó de modo importante su eminente dotación para la música. Janz (F. N. Vol. II.; 1987, p. 95).
Nietzsche se hallaba
francamente entusiasmado por lo que encontró, así se ve en las cartas a su
amigo Erwin Rohde de noviembre de 1870:
El día de mi cumpleaños tuve la mejor ocurrencia
filológica que he tenido hasta ahora; ¡bueno, en realidad esto no suena
orgulloso por mi parte, ni tiene por qué! Ahora trabajo en torno a ella. Si me
lo quieres creer, he de decirte que existe una métrica nueva que yo he
descubierto, frente a lo cual todo el nuevo desarrollo de la métrica desde G.
Hermann hasta Westphal o Schmidt aparece como un embrollo. Ríe, o búrlate, como
quieras, a mí mismo me resulta muy asombroso el asunto. Janz (F. N. Vol. II.; 1987, p. 95).
De acuerdo a Janz
(1987) éste descubrimiento ha pasado a formar parte de la ciencia y es
considerado el aporte de Nietzsche a
la filología, para el biógrafo no hay duda de que la experiencia y formación
musical de Nietzsche fue determinante para lograr dicho descubrimiento. Todo
esto va a coincidir además con la lectura del texto de Wagner Beethoven que producirá en Nietzsche un
profundo entusiasmo, así se infiere de su carta del 7 de noviembre a su amigo
Carl von Gerdorff:
Hace un par de días me ha enviado Wagner un magnífico
manuscrito titulado Beethoven,
en él encontramos una profundísima
filosofía de la música en estrecha conexión con Schopenhauer. El tratado se
presenta en honor a Beethoven como el mayor honor que la nación puede
tributarle. Janz (F. N. Vol. II.; 1987, p. 100).
Es oportuno
recordar que Alemania y en realidad toda Europa se encontraba celebrando el
centenario del nacimiento del maestro de Bonn. Pocos días después Nietzsche le
escribe a Wagner las siguientes palabras en relación al texto:
En las primeras acometidas del nuevo semestre, que esta
vez… se presenta especialmente recio, no me pudo suceder nada más confortante
que el envío de su Beethoven. Hasta qué punto me había de interesar conocer su
filosofía de la música (y esto quiere decir propiamente: la filosofía de la
música) se lo podría aclarar especialmente en un artículo que escribí para mí este verano y titulé “la Visión
dionisíaca del mundo”. De hecho, por este primer estudio he conseguido
comprender del todo y con el más profundo placer la necesidad de su exposición,
dado lo alejado que está del ámbito cultural, lo sorprendente y asombroso que
resulta todo lo relativo a Beethoven y sobre todo la explicación de su propia
obra. Janz (F. N. Vol. II.;
1987, p. 101).
De la carta se
desprende que Nietzsche le propone al compositor un intercambio de ideas acerca
de la filosofía de la música, en donde, el texto Beethoven, es un lugar desde el cual se puede iniciar la discusión,
el otro lo constituye la filosofía de Schopenhauer, vemos entonces que al menos
un año antes de la publicación de El
Nacimiento de la tragedia ya estos importante hombres de la cultura se
encontraban discutiendo en relación al valor filosófico de la música. El texto Beethoven de Wagner es su interpretación
de lo expuesto por Schopenhauer en El
mundo como voluntad y representación particularmente lo señalado en el
parágrafo 52 que trata sobre la música, es decir, el texto Beethoven no es una mera recopilación de datos biográficos, se
trata de un intento de acercamiento filosófico por parte del compositor, en
otras palabras podemos decir que es la justificación filosófica, por parte de
Wagner, de la música de Beethoven, hecha desde la perspectiva schopenhaueriana
y a la cual Nietzsche se sentía adscrito para el momento. Señalamos todos estos
aspectos pues tendrán influencia en los escritos posteriores del filósofo
alemán.
De acuerdo a Janz
(1987) las navidades de 1870 fueron particularmente especiales para la familia
Wagner y para Nietzsche, ése será un tiempo en donde se estrecha su amistad,
dentro de las cosas que vale la pena destacar está el regalo que hace Wagner a
su esposa Cosima para el 25 de Diciembre, se trata del Idilio de Sigfrido, que interpretará con una pequeña orquesta en su
residencia, Nietzsche asiste a los ensayos preparatorios y regala a Cosima una
copia de su trabajo El Nacimiento del
pensamiento trágico. Los Wagner por
su parte le regalan al joven filósofo una edición de lujo del texto Beethoven y la primera versión para
piano del primer acto de Sigfrido que
aún tardaría un año en salir al público. Todo esto muestra el nivel de afecto
que se había desarrollado para el momento entre Nietzsche y la familia Wagner.
Inspirados por
todos los acontecimientos de la navidad de 1870 Nietzsche comienza a redactar
lo que luego será El Nacimiento de la
Tragedia, por lo que hemos visto hasta ahora no queda ninguna duda de la
importancia que tuvo Wagner y el ambiente musical en el que Nietzsche se
desenvolvió para la redacción de su primer trabajo filosófico. El Nacimiento de la Tragedia aparece por
primera vez al público el 2 de enero de 1872 y será redactado por Nietzsche a
lo largo del año 1871, la relación con Wagner está presente en todas partes,
incluso fue publicado por el mismo editor de las obras del compositor, con esto
queremos destacar el fuerte influjo que Wagner ejerció sobre el joven Nietzsche
para el momento, lo cual reconocerá el filósofo posteriormente, como sabemos,
en su Ensayo de autocrítica.
En relación a la
música es importante señalar aquí el lugar que ocupa una de las últimas
composiciones musicales de Nietzsche Ecos
de una noche de San Silvestre, obra que fue escrita paralelamente a la
redacción de El Nacimiento de la tragedia,
Nietzsche se refiere a ella en una carta a su amigo Gerdorff en los
siguientes términos:
Imagínate, querido amigo, en qué modo tan curioso han
vuelto a aparecer en mí aquellos cálidos días de nuestra reunión de vacaciones.
En forma de una gran composición para cuatro manos en la que todo resuena a un
hermoso otoño cálido y soleado. Puesto que va unida a un recuerdo de juventud,
el Opus se llama Ecos de una
noche de San Silvestre, con canción procesional, baile campesino y campanas de
medianoche. Vaya un título divertido;
igualmente pretencioso resultaría “con ponche y felicitaciones de año nuevo”.
Lo tocamos Overbeck y yo; es ahora nuestro specificum, en el que aventajamos a
todos los hombres de cuatro manos. Janz (F. N. Vol. II.; 1987, p. 122).
Nietzsche se
referirá a ésta obra en varias ocasiones como su despedida como compositor y
dedicará y regalará la partitura a Cosima como presente de cumpleaños, en una
carta a su amigo de infancia Gustav Krug le comenta:
Por lo demás, ahora que la obra está tras de mí, he
vuelto casi al punto anterior y no pienso en seguir componiendo… esta
composición… tiene algo de popular, no incurre en lo trágico, aunque sí en lo
grave y melancólico. Además de ello es triunfalmente, incluso dolorosamente,
desenfadada; brevemente si te recuerdas de nuestro estado de ánimo en las
vacaciones de los paseos por el Knabenberg hasta la “cosa en sí”, tendrás un
ejemplo de esta “manifestación dionisíaca”. Janz (F. N. Vol. II.; 1987, p. 123).
Parece que la obra
es un resumen de los intereses e inquietudes de Nietzsche durante el año 1871
que incluyen ya sus preocupaciones filosóficas, esto se desprende de la
insistencia en el carácter dionisíaco de la obra y la referencia a las
discusiones acerca de la cosa en sí, más adelante en la misma carta Nietzsche
afirma:
Está construida en torno a pocos temas, verdaderamente
orquestal en el colorido de tonos, incluso expresamente ávido de orquestación,
pero sabes que hasta allí no llego. Janz (F. N. Vol. II.; 1987, p. 123).
Como vemos
Nietzsche reconoce sus límites como compositor al manifestar que no maneja los
recursos de la orquestación. En relación a cómo será recibida la obra por la
familia Wagner tenemos los testimonios que dejaron Cosima y Hans Richter en sus
diarios y cartas. Cosima le escribe a Nietzsche en agradecimiento en los
siguientes términos:
El día de San Silvestre ha de dar las gracias a los sones
de la noche de San Silvestre; impresiones comunes convertidas en recuerdo resonaron
esta vez en mi cumpleaños a través de las campanas de medianoche, y yo digo
¡gracias! Al amable melómano. Janz
(F. N. Vol. II.; 1987, p. 129).
Cosima se refiere a
Nietzsche como “amable melómano” no como compositor, la verdadera razón está
expuesta en una carta que escribe muchos años después en el que comenta la
reacción ante la primera interpretación de esta obra de Nietzsche:
Jacob Stocker, mi antiguo servidor… se quedó parado al
quitar la mesa…, escuchó atentamente y se retiró finalmente diciendo “no me
parece bueno”. Confieso que a pesar de mi gran amistad de antes, no pude seguir
tocando a causa de la risa. Janz
(F. N. Vol. II.; 1987, p. 129).
Como vemos la obra
fue recibida con burla, esto se encuentra confirmado en el diario de Hans Richter
el asistente musical de Wagner quien dijo sobre el tema:
Tocó junto con la señora Wagner las Campanas de San
Silvestre. Wagner estaba sentado inquieto, estrujaba la boina entre sus manos,
y antes del final salió fuera… yo esperaba una tormenta. Pero la crítica de
Jacob lo había calmado; encontré al maestro simplemente riendo con todas las
ganas. “Se trata uno desde hace un año y medio con este hombre sin imaginar una
cosa así; y ahora viene tan alevosamente en ropajes de partitura. Janz (F. N. Vol. II.; 1987, p. 129).
Nietzsche no se
enterará de las risas que causó su composición, se verá reivindicado
posteriormente con la salida a la luz del texto de El Nacimiento de la Tragedia,
sin embargo ya no volverá a componer, solo una obra más de carácter
humorístico y luego una revisión de Las
Noches de San Silvestre que se transformará en La Meditación de Manfredo la cual será mostrada a Hans von Bülow
quien le propina una de las críticas más despiadadas de la historia de la
música:
Su Meditación Manfred es lo más extremo en extravagancia
fantasiosa, lo más fastidioso y antimusical que me he encontrado desde hace
mucho tiempo escrito en papel de música… Dejando a parte el interés psicológico…
desde el punto de vista musical, su meditación sólo tiene el valor que en el
mundo moral tiene un crimen. Janz
(F. N. Vol. II.; 1987, p. 168).
A pesar de lo
fuerte de estas críticas no podemos medir la producción musical de Nietzsche
solo por los fracasos de una obra desafortunada y menos aún, esto no minimiza
en nada la importancia que la música tuvo en el desarrollo del pensamiento de
uno de los filósofos más influyentes de todos los tiempos, los fragmentos de
cartas que hemos leído aquí son evidencias del profundo nivel musical al que
llegó Nietzsche, aún cuando no logró un puesto entre el altar de los
compositores, el impacto de su trabajo filosófico fue determinante para el
desarrollo de la música del siglo XX, probablemente en mayor medida que el
trabajo de cualquier compositor del siglo XIX evidencia de ello son las
composiciones, derivadas del pensamiento de Nietzsche, de músicos como Gustav
Mahler, Richard Strauss, Arnold Schonberg y Stravinsky entre otros.
BIBLIOGRAFÍA
Janz,
C.P. (1987). Friedrich Nietzsche 1. Infancia y juventud. Madrid: Alianza
universidad.
Janz,
C.P. (1987). Friedrich Nietzsche 2. Los diez años de Basilea 1869/1879.
Madrid: Alianza universidad.
Nietzsche,
F. (1999). Epistolario. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva.
Nietzsche,
F. (2007). El Nacimiento de la tragedia. Madrid: Alianza Filosofía.
Nietzsche,
F. (2007). Estética y teoría de las artes. Madrid: Editorial
Tecnos/Alianza
Nietzsche,
F. (2012). Correspondencia Vol. I Junio
1850-Abril 1869. Madrid: Editorial Trotta/Fundación Goethe.
Nietzsche,
F. (2012). Correspondencia Vol. III Enero
1875-Diciembre 1879. Madrid: Editorial Trotta/Fundación Goethe.
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