domingo, 1 de septiembre de 2013

La generación servo-mecánica 
de las redes sociales.
Me conecto luego existo

María Eugenia Cisneros Araujo





EL ATLANTISCOPIO
La mañana en que el tío Ramón Enrique inventó el atlantiscopio, su cara se llenó con la mayor sonrisa que una persona pueda mostrar.
-¡Es mi mejor invento! –decía, mientras saltaba y chocaba los talones antes de caer.
-Quiero verlo –le pedí y de inmediato me llevó hasta su taller.
Allí, encima de una mesa, estaba una cosa que parecía un submarino acostado sobre un piano sin teclas. Una hélice pegada en la parte posterior giraba sin interrupción y hacía un ruido de ventilador oxidado.
-Y, ¿para qué sirve? –pregunté.
El tío se me quedó viendo y, sin perder su sonrisa, dijo:
-No sé, pero como me divertí más que nunca haciéndolo, me parece que es mi mejor invento.

Armando José Sequera. Espantarle la tristeza a la gente

Los medios y la tecnología convirtieron al mundo en una aldea global. Es la imagen que utiliza McLuhan para mostrar como la sociedad vive la globalización mediante los medios. Como individuos y colectivo se está implicado con toda la humanidad. Esta sociedad red se ha interiorizado en los individuos y el colectivo al punto que singular y grupalmente se participa en las consecuencias de los actos realizados en cualquier sociedad distinta a la nuestra. El compromiso y la participación son cada vez mayores en los hechos ocurridos en la humanidad.
McLuhan afirma que el ser humano se ha extendido mediante la tecnología y esta prolongación ha tenido consecuencias en el individuo y en el colectivo. El mencionado autor se propone analizar los efectos que dichas extensiones han producido en lo psíquico y lo social. Esta investigación se desarrollará mediante la comprensión de los medios y cómo cada uno de ellos ha modificado los valores sociales. De este modo la preocupación de McLuhan se centra en develar los efectos que ha tenido sobre el individuo y lo social las prolongaciones del ser humano mediante los medios y la tecnología.
En la primera parte de su libro Comprender los medios, el autor, se dedicará a exponer su concepción de los medios. En este sentido, afirmará que: 1) el medio es el mensaje y no meramente el contenido; 2) los medios son extensiones del ser humano; 3) los medios modifican la percepción sensorial de los individuos y el colectivo; 4) los medios transforman radicalmente la sociedad. Cada una de estas ideas es fundamentada con el fin de mostrar su concepción sobre los medios, la tecnología y sus efectos en lo psíquico y en lo social.
Este escrito pretende estudiar los argumentos de cada una de sus propuestas con el objetivo de mostrar que los medios crean un mundo donde la relación de los individuos y el colectivo con estos y la tecnología constituye una estética-emocional que responde a lo imaginario, la imaginación, lo simbólico, las imágenes, la metáfora. Un mundo plagado de información y una sociedad donde se vive en una aldea global, lo físico desaparece y con ello el espacio y el tiempo. El modo institucional imaginario que construyen los medios es la sociedad red. Asimismo, contrastaré las ideas de McLuhan con las de Giddens para destacar sus coincidencias en cuanto a la era de medios de comunicación globales y sus efectos en la interioridad cotidiana individual y social con el fin de proponer una respuesta al hecho que las personas se vuelven reaccionarias ante la incorporación de los medios y la tecnología en sus vidas.


1. El medio es el mensaje y extensión del ser humano
Según McLuhan, el medio es el mensaje. Esto quiere decir que el medio en sí mismo es un mensaje y no el contenido. El autor se distancia de la tesis que consideraba que el medio es el contenido y que concibe a la sociedad en su era mecánica como una organización centralista, fragmentaria, especializada. Para el filósofo ahora se trata de la era de la energía eléctrica y de un orden social que responde a lo lineal, a lo secuencial y la uniformidad. En la era de la energía eléctrica el medio es el mensaje porque se trata de información pura sin contenido. Por consiguiente, lo que causa alteraciones en el mundo psíquico y social son los efectos del medio como información pura. Sobre esta idea explica el filósofo que:
La velocidad eléctrica mezcla las culturas de la prehistoria con la hez de la comercialización industrial, al analfabeto con el medio alfabetizado y el postalfabetizado. Colapsos mentales de varios grados de intensidad son un resultado muy frecuente del desarraigo y de la inundación con nueva información y un sinfín de nuevos patrones de información[1]

El medio tiene la particularidad de conectar distintas culturas sin detenerse en las diferencias específicas de cada una de ellas como los valores, la economía, derecho, ética, constitución de la familia, la sexualidad, entre otros. El medio llega a las distintas culturas afectando la percepción sensorial. No por conceptos u opiniones. Esto significa que las nuevas variables que introducen los medios en el ámbito psíquico y social ocurren en el nivel de los sentidos, de lo sensible, del cuerpo, de lo emocional, de lo estético, lo imaginario y lo simbólico. No en lo inteligible-teórico. Las percepciones en el cuerpo traducidas en imágenes en lo psíquico alteran los patrones de comportamiento de los individuos que conforman una sociedad, cambian su individualidad. Los medios como símbolos en lo social transforman radicalmente la organización del colectivo, modifican las relaciones sociales y las formas de comunicación. Esta mutabilidad en lo psíquico y lo social significa el desmoronamiento mental en diversos grados, el permanente estado de estar desconcertado, el desarraigo, la confusión entre culturas. Se vive en un mundo descentralizado y simultáneamente de integración, implicación porque ante los cambios que produce la tecnología se continúa viviendo en el pasado. Es el tiempo en el que los medios construyen la inconsciencia. De esta forma la tecnología participa junto con los individuos y el colectivo en la creación de un imaginario red en el que un medio se convierte en un arma que ataca otros medios. “…los medios tecnológicos son materias primas o recursos naturales, igual que el carbón, el algodón y el petróleo”[2]. Siendo esto así, los medios intervienen en la organización social, configuran la conciencia y las experiencias individuales y del colectivo. Dicho de otro modo, los medios son una forma de socialización de los individuos y del colectivo. Medios y socialización constituyen un binomio indisoluble porque los medios se generan en la interacción constante con otros medios; aisladamente no tienen sentido. En su carácter de materia prima adquieren un valor de uso y cambio de alto quilate porque es un recurso que se mide en función del poder. En este contexto, debido a que los medios conforman y regulan la escala y la forma de asociación y acción humana; cambian el ritmo, las proporciones de los sentidos y las pautas de percepción; incorporan una socialización mediada por la red tecnológica donde el espacio y el tiempo quedan eliminados. Algunos de los ejemplos que da el autor que estamos analizando de estos cambios son los siguientes: Con la aparición del ferrocarril se crearon nuevas ciudades, especies de trabajo y diversión. Con el surgimiento de la imprenta las sociedades se volvieron uniformes, continuas, lineales, individualistas y además preparó el terreno para la formación del nacionalismo en el siglo XVI. La electricidad convirtió las cosas en instantáneas y eliminó la secuencia. La mayoría de los individuos aceptan dócil y subliminalmente las dislocaciones provenientes del impacto de los efectos de los medios. No tienen capacidad de resistencia excepto el artista. Para McLuhan solo el artista tiene el poder de manejar los efectos que los medios y la tecnología producen en la percepción de los sentidos por ser un experto en percatarse y detectar tales variaciones porque su cotidianidad dado su trabajo es con los sentidos. En otras palabras, actualmente en la mayoría de las sociedades, los medios técnicos son artículos de primera necesidad y recursos naturales
Destaca el mencionado autor que los medios pueden ser calientes y fríos. Los medios calientes son los que se “extiende, en alta definición, un único sentido”[3]. La alta definición refiere a la cantidad de información. Los medios calientes contienen un alto contenido informativo y no necesitan que el receptor agregue información. La participación de los individuos respecto a ellos es baja y tienden a excluir. Medios calientes son la fotografía, la radio, el cine. Por el contrario, los medios fríos son aquellos que se caracterizan por ser de poca información, es decir, son de baja definición como el teléfono, la televisión, la historieta, el habla. Son medios que incluyen a los oyentes para que completen el contenido informativo. Los efectos de cada uno de estos medios en el individuo y la colectividad se producen de modo diferente. Son distintas las consecuencias de utilizar un medio caliente en una cultura fría que introducirlo en una cultura caliente porque los resultados esperados pueden no producirse o ser contrarios a lo que se busca y en vez de contribuir al desarrollo de esa cultura específica lo que hace es causarle perturbación. Lo que puede ser espectáculo para una puede ser una violenta agitación política para otra. Lo que quiere destacar McLuhan es que los efectos de un medio frío en la percepción sensorial de los individuos y el colectivo son distintos de las que pueda producir un medio caliente. “Un medio frío como la escritura jeroglífica o con ideogramas tiene efectos muy distintos a los del medio caliente y explosivo del alfabeto fonético”[4]. Los medios calientes por los aspectos que lo califican tienden a excluir, a la especialización, lo uniforme, repetitivo. Esto conlleva a una nueva distribución de las aptitudes y habilidades de las personas que las obliga a adaptarse a situaciones nuevas. Una configuración de la vida donde priva lo eléctrico, digital y virtual que choca con los viejos procedimientos fragmentarios y lineales de la era mecánica. Se pasa del contenido de los mensajes al estudio de su efecto total, el significado que abarca el nivel del movimiento de la información que es uno solo y una situación total. Este tipo de sociedades, según el mencionado filósofo canadiense, serían las desarrolladas porque en ellas el consumidor que es pasivo busca que todo se le dé hecho, listo. Las oportunidades de participación son mínimas. Por el contrario, los medios fríos son incluyentes porque proporcionan muy poca información. En este sentido, para el autor, los países subdesarrollados son de medios fríos. Este punto lo considero fundamental, porque en los medios fríos, la participación de los individuos y el colectivo es alta; como público pueden completar la información. Esto posibilita que sólo algunos, (aquellos que buscan conocimiento, creación, cuestionar, pensar), acudan a otras formas de socializarse como las que ofrece lo imaginario, lo simbólico y lo estético porque tales campos exigen una participación profunda a quien decide andar por estos caminos.

Generalmente cuando nos referimos a medios pensamos inmediatamente en la televisión, en la radio, en cualquier cosa que pueda servir para un determinado fin. Pero McLuhan no reduce los medios a esta perspectiva. Afirma que: 1) El medio es el mensaje; 2) El medio afecta la percepción sensorial de los individuos y el colectivo; 3) Esta alteración genera cambios psíquicos y sociales en los comportamientos individuales y colectivos; 4) Los medios crean una sociedad red; 5) La sociedad red es una realidad virtual interactiva que cambia los patrones del modo como experimentamos el mundo; 5) Los medios son poder; y, 6) Los medios son calientes y fríos. Sus efectos son disímiles[5]. La idea de medios que plantea el filósofo constituye un esfuerzo por mostrar que se trata de un fenómeno que se desarrolla en lo imaginario, perceptivo, sensorial, estético. Es decir, los medios como una red de mensajes que causan transformaciones en las esferas culturales, económicas, jurídicas, religiosas, sexuales, entre otras, que influyen en la psiquis y en lo social. Siendo esto así, los medios como partes constitutivas de nuestro ser, aparecen en lo social como extensiones del tacto, del gusto, del oído, de la vista, del olfato, del pie, de nuestra vida sensorial y como tal configuran nuestra conciencia y experiencia. De modo que, los medios calientes y los medios fríos representan extensiones de los sentidos humanos. La cuestión consiste en analizar cómo estas prolongaciones modifican nuestra psique, nuestra relación con el otro y la interacción con el entorno. Al respecto, McLuhan sostiene lo siguiente:
…La intensidad, o alta definición, engendra especialización y fragmentación, en la vida y en los entretenimientos; ello explica por qué una experiencia intensa ha de ser olvidada, censurada y reducida a un estado muy frío antes de poder ser  aprendida o asimilada…Si tuviéramos que recibir, plena y directamente, todos los choques con nuestras diversas estructuras de conocimiento, acabaríamos nerviosamente destrozados, actuando con retraso y apretando cada cinco minutos el botón del pánico[6]

En el campo de los sentidos, de la percepción, de la experiencia donde el colectivo y los individuos viven entre medios ¿cómo coexisten con ellos? En este particular, el señalado autor explica que la respuesta del individuo y el colectivo para proteger su sistema de valores y el sistema nervioso central, ante la avalancha de información, reside en aminorar la intensidad de lo recibido[7]. La introducción de los medios en la cotidianidad genera una perturbación en el individuo y el colectivo porque les crea y les exige unas nuevas aptitudes y destrezas ante este fenómeno que hasta el momento no tenían y se ven constreñidos a desarrollarlas para incorporarse a la dinámica que este les dicta. Un ejemplo claro de ello fue la introducción de las computadoras y las redes sociales como herramienta de trabajo, distracción, educación. Este hecho generó la parálisis de una gran cantidad de profesionales como secretarias, administradores, contadores, abogados, economistas, médicos que se negaban a aceptar esta herramienta en su trabajo. Tenían que adaptar su forma de trabajo tradicional a los medios que se introducían. De no hacerlo quedaban excluidos de la dinámica social. Este tipo de cambios bruscos produce en los individuos una respuesta de protección de su sistema nervioso físico. Este auxilio, según McLuhan, consiste en que el sistema nervioso crea una especie de rigor mortis psíquico o sonambulismo ante la aparición de técnicas nuevas que pudiera durar toda la vida. La consecuencia de ello es fatal, nos volvemos, utilizando las palabras de Arendt, en animal laborans. Esto es, el único fin consiste en la supervivencia como especie. Para eso lo único necesario es trabajar con el objetivo de asegurar la continuidad de nuestra propia existencia y la vida de nuestra familia. El hacer y el fabricar es otra forma de laborar que contribuye al mantenimiento del proceso de la vida a tal punto que el animal laborans solo se refiere a un tipo funcional de conducta. Y en la concepción del Prof. David De los Reyes seríamos servo-mecánicos de las redes sociales[8]. De allí, la era de la ansiedad, angustia, neurosis, depresión, del sillón con el psiquiatra.
Un ejemplo de McLuhan en este asunto, refiere a cómo una jerarquía tribal tradicional se fragmenta con la introducción de medios. Él cuenta que:
Cuando los misioneros dieron hachas de acero a los aborígenes australianos, se desmoronó su cultura basada en el hacha de piedra. Ésta además de ser un bien escaso, siempre había sido un símbolo básico de la categoría e importancia de los varones. Los misioneros llevaron cantidades de afiladas hachas de acero que repartieron a mujeres y niños. Los hombres tenían que pedírselas prestadas a las mujeres, y ello provocó el colapso de la dignidad masculina. Una jerarquía tribal…se colapsa rápidamente al toparse con cualquier medio caliente de tipo mecánico, uniforme y repetitivo[9]

Otro caso que se me ocurre mencionar en este particular es el de la fiesta de Babbette. Una película de 1987. El guion cinematográfico pertenence a Gabriel Axel. Es una película basada en la novela escrita por Karen Blixen. A continuación un resumen de la historia para mostrar que la gastronomía es una extensión del sentido del gusto que modifica patrones de comportamientos individuales y colectivos:
En una pequeña villa de Dinamarca en el siglo XIX viven dos hermanas junto a su anciano padre, pastor de la iglesia local. Tras su muerte, ambas continuaron viviendo en la pequeña villa siguiendo las costumbres inculcadas por su padre. Un día llega a su puerta Babette, una refugiada francesa que les pide asilo y termina trabajando para ellas como ama de llaves y cocinera. Babbette, luego de ganar dinero en una lotería, decide cocinar una cena con platos que no responden a las costumbres de la mesa de la comunidad religiosa. Con sopa de tortuga, codornices rellenas con foie gras y salsa de trufas, tarta de higos frescos al ron, café, budín, frutas frescas. Todo acompañado con champagne Veuve-Cliquot, con vino Château Clos de Vougeot de 1845, con jerez, con oporto, dependiendo del plato, les rinde homenaje a esos puritanos acostumbrados a platos sencillos como un pescado hervido. En principio los comensales aferrados a sus costumbres tradicionales se quedan aterrados ante la estética gastronómica desplegada por Babette sobre la mesa. Solo uno de los invitados, un general, es receptivo y halaga el festín para sorpresa del resto. El General comienza a degustar los platos y el resto lo sigue en una ruptura entre el pasado y el presente. La percepción sensorial del gusto modificada en el paladar al probar la comida les hace olvidar que es pecado comer tortuga o codorniz. La extensión del sentido del gusto mediante la estética culinaria como un medio cambió los patrones de comportamiento individual y colectivo de la comunidad religiosa. Una vez superado el pasado se permitieron disfrutar de las innovaciones gastronómicas.




2. Con los medios no hay regreso  
Lo virtual es una realidad que ha modificado los patrones de socialización, comportamientos, educación y de convivencia del individuo y del colectivo. La percepción sensorial de los individuos y el colectivo actualmente está configurada por las redes sociales y la tecnología digital. Ahora nos relacionamos en una sociedad red donde el encuentro físico, el impulso a la exploración y a la aventura del mundo ha desaparecido. Cualquier medio especializado de intercambio e información puede fragmentar una estructura tradicional. Los medios cambian radicalmente los referentes de los individuos y del colectivo sin permitir que ellos asimilen la transición. Repentinamente quedan suspendidos entre el pasado y el presente. Las herramientas del pasado quedan obsoletas y las del presente no saben como manipularlas. La idea de McLuhan es llamar la atención sobre cómo se desarrolla la interacción de los individuos y el colectivo con los medios y la tecnología. Por un lado los medios afectan lo psíquico y lo social cuando los altera sensorialmente. Por el otro, los individuos y el colectivo ante el impacto de los efectos de los medios en su percepción quedan en un estado de sonanbulismo. La consecuencia de esto es que los individuos y el colectivo viven sus experiencias tratando de adaptar ciertos elementos del pasado a su presente, cuando la sociedad en la que están viviendo está siendo movilizada por la relación emocional-estética que los individuos y el colectivo están desplegando con los medios.
En la esfera fotográfica se busca superar el lenguaje analógico por el lenguaje digital. La tecnología digital es un medio de extensión del ser del hombre que tiene efectos en su dimensión psíquica y social. Se busca pasar del medio mecánico-analógico al medio digital-virtual. La introducción de esta máquina digital en la cultura ha convertido el campo mecánico-analógico en un medio frío y a la tecnología digital en un medio caliente. Los procesos de tecnología digital como un medio caliente es una forma de experimentar la fotografía coherente con la dinámica cultural, social e individual de la época presente. En cambio el medio mecánico-analógico no corresponde con este imaginario instituyente[10], por suponer que es un retraso y es incompatible con el nuevo carácter tecnológico. La cuestión está en lo que quiere determinada sociedad. Si lo que desea es inmediatez, facilidad y rapidez entonces apoyará la tecnología digital como se la presenta la sociedad: la cámara lo hace todo. Por el contrario, si quiere participar, crear, componer asumirá la tecnología mecánica-analógica y digital-virtual como  medios para instaurar un novedoso lenguaje fotográfico. “En términos de medios fríos y calientes, los países atrasados son fríos y nosotros, calientes”[11]. Un mundo formado por medios calientes se supone que sería un espacio altamente desarrollado y paradójicamente la participación e inclusión de los individuos es mínima y máxima en la totalización y uniformidad. Lo cierto es que McLuhan pone en el tapete la relatividad y subjetividad a la que responde el uso y utilización que se les dé a los medios fríos y calientes porque sus efectos podrían ser perturbadores, destructores o pudieran ser de desarrollo y constructivos. Aunado a lo anterior, señala el mencionado filósofo que “A medida que empezamos a reaccionar en profundidad a la vida social y a los problemas de la aldea global, nos volvemos reaccionarios”[12], es decir, los cambios provenientes de la transformación de los medios provoca que el colectivo y los individuos se oponga a las innovaciones y se aferre a lo tradicional. “La implicación que acompaña nuestras tecnologías instantáneas convierte al más <<socialmente concienciado>> en conservador”[13]. La incorporación del medio tecnológico choca con la estructura organizativa tradicional. Los receptores de esa colisión son los individuos y el colectivo. La respuesta a esta situación es volverse conservador. Y me pregunto ¿por qué ante situaciones de transformación radical en la sociedad a los individuos y al colectivo se les hace tan difícil incorporarse al cambio? ¿por qué rechazan la innovación? ¿Por qué se aferran  a lo tradicional como un escudo de protección ante los cambios? Como señala McLuhan el problema actual de la educación es la interrelación que existe entre los distintos campos del saber y la información abundante e inmediata a la que se tiene acceso por las redes sociales y la tecnología. “En la nueva Edad de la Información eléctrica y de producción programada, los bienes mismos asumen cada vez más un carácter de información; esta tendencia se manifiesta…en los presupuestos cada vez más importantes para publicidad”[14]. Esta transformación radical que genera novedad en la estructura social e individual y deja atrás la organización tradicional es lo que MacLuhan llama la inversión de un medio recalentado, esto es, “un punto de ruptura, en que el sistema se convierte de repente en otro, o bien franquea un punto de no retorno en sus procesos dinámicos”[15]. La ilustración de esta situación la ofrece el mencionado autor cuando dice que la carretera al superar su punto de ruptura convirtió a las ciudades en urbanas y autopistas. El campo dejó de ser el espacio de trabajo y la ciudad el de ocio. Se produjo una inversión, la ciudad es el centro del trabajo y el campo del ocio y la distracción. Otros puntos de ruptura serían la aparición de la imprenta, la radio, el televisor, el cine, los microfilmens, las microtarjetas, las memorias eléctricas. El punto que destaca McLuhan consiste en mostrar que los medios causan puntos de ruptura. Estos puntos de ruptura tienen efectos en el ámbito social e individual, específicamente entre lo establecido y lo que está apareciendo. El punto de ruptura que vivimos actualmente es el del paso de la velocidad, mecánica y la explosión (centralización) a la forma instantánea de la electricidad, la implosión (descentralización). Ahora el mundo viene a nosotros. Nosotros no vamos al mundo.
En resumen, las consecuencias que genera la inversión del medio sobrecalentado en lo psíquico y lo social consiste en la transformación de las personas socialmente conscientes en conservadoras, surge la contemporánea conciencia del inconsciente, la organización social responde a lo implosivo lo que conlleva al choque con los viejos ordenes tradicionales y a vivir en una estrecha cercanía por la información instantánea de las que somos víctimas. La cantidad ilimitada de información eléctrica hace que cualquier material sirva para toda clase de necesidad o función. Se produce lo que McLuhan llama hibridación con otro sistema y da el ejemplo de cómo la imprenta se fusionó con la prensa de vapor; la radio se asoció con las películas y dieron nacimiento al cine sonoro; el microfilm se unió con las microtarjetas y aparecieron las memorias eléctrónicas-digitales. ¿Por qué inversión del medio recalentado? Porque el punto de ruptura trastoca las pautas sociales e individuales. Si en la época pasada las amas de casa se ocupaban de los quehaceres hogareños ahora con la aparición de la tostadora, lavadora, aspiradora podemos hacerlo nosotros mismos. Esto significa que estos artefactos en vez de ahorrar trabajo lo intensifican. Además de salir a la calle a ganarnos el pan también regresamos a nuestras casas a realizar los quehaceres del hogar. El punto de ruptura invierte las pautas individuales y sociales tradicionales provocando el desmoronamiento de ese orden social. Así se percibe en las siguientes palabras: “…Norteamérica se estaba yendo verdaderamente al carajo. El país se encontraba dividido en dos, y todos sabemos lo que pasó un decenio después. Cuatro años de muerte y destrucción. Un baño de sangre provocado por las mismas máquinas que debían hacernos felices y ricos a todos”[16].
De acuerdo a McLuhan, Marx y sus seguidores no comprendieron la dinámica de los nuevos medios y la tecnología. Marx basó su análisis en la máquina cuando el telégrafo y otras formas implosivas comenzaron a invertir la dinámica mecánica. Por esta razón, para el filósofo canadiense el estudio de Marx está fuera del tiempo que se está viviendo.
¿Qué explicación tiene las consecuencias de los efectos de la inversión de los medios sobrecalentados? Anthony Giddens[17] explica que vivimos un período crucial de transición histórica. Los cambios afectan a todo el globo. Nos encontramos en un mundo desbocado, cada vez más fuera de nuestro control. Se supone que con la ciencia y la tecnología el mundo llegaría a ser más estable y ordenado. Ha sucedido lo contrario. La ciencia y la tecnología han contribuido a crear nuevos riegos que están ligados a la globalización. La ciencia, la tecnología, los medios de comunicación se han globalizado. Este proceso está reestructurando profundamente nuestros modos de vivir, influye en la sexualidad, el matrimonio, la familia, las formas tradicionales de vida, la religión, la identidad étnica. En un mundo globalizado en el que diariamente se transmite información e imágenes de todos los lugares del planeta, todos –individual y colectivamente- estamos en contacto permanente con otras sociedades que piensan diferente y viven de forma distinta a nosotros. Esto nos obliga a crear instituciones que respondan a las demandas de la era global para canalizar nuestro mundo desbocado[18]. Individualmente y colectivamente sentimos los efectos de las transformaciones que se están generando. La globalización es política, tecnológica, económica, cultural y de sistemas de comunicación. Al respecto Giddens señala:

La comunicación electrónica instantánea no es sólo una forma de transmitir noticias o información más rápidamente. Su existencia altera la textura misma de nuestras vidas, seamos ricos o pobres. Algo ha cambiado en la esencia de nuestra experiencia cotidiana cuando puede sernos más conocida la imagen de Nelson Mandela que la cara de nuestro vecino de enfrente.
Nelson Mandela es una celebridad mundial, y la celebridad en sí misma es…producto de nuevas tecnologías de la comunicación…La globalización no tiene que ver sólo con lo que hay “ahí fuera”, remoto y alejado del individuo. Es también un fenómeno de “aquí adentro”, que influye en los aspectos íntimos y personales de nuestras vidas[19]

La globalización y los medios van unidos en una relación de mutua nutrición. Giddens quiere destacar que los efectos de la globalización transmitidos a todos los lugares del mundo mediante los medios y la tecnología alteran, modifican los comportamientos individuales y sociales porque se trata de un fenómeno que interviene en las cuestiones íntimas, personales, propias como individuos y en nuestra relación con los otros y el entorno. Estamos en la era de comunicaciones globales. La transformación se da en la vida cotidiana: familia, matrimonio, sexualidad, religión, muerte, valores, tradiciones, lo que para McLuhan es un punto de ruptura en el que el sistema se convierte repentinamente en otro. Que el sistema se transforme radicalmente implica que los aspectos íntimos de los individuos y la sociedad están siendo modificados drásticamente y ante este hecho nos volvemos conservadores y reaccionarios. Por esta razón, vivimos a nivel local aunque estemos globalizados. Lo que quiere decir que vivimos en procesos contradictorios producto de las múltiples presiones de los medios y la tecnología en la autonomía local. “…Los nacionalismos locales brotan como respuestas a tendencias globalizadoras, a medida que el peso de los Estados-nación más antiguos disminuye”[20]. Un ejemplo de las manifestaciones conservadoras pero también consecuencia de la transformación en las actividades locales y tradicionales de los individuos y la colectividad. Cada día la conexión entre las actividades cotidianas locales y la influencia de la globalización en estas es mayor y la tendencia a la reorganización y reforma aumenta en su intensidad. Explica Giddens que:

…Las acciones cotidianas de un individuo tienen hoy en día consecuencias globales. Mi decisión de adquirir una determinada prenda de vestir, o una clase de comida, tiene múltiples implicaciones globales. No sólo afecta la vida de alguien en el otro lado del mundo; además puede contribuir a un proceso de deterioro ecológico con graves consecuencias potenciales para el conjunto de la humanidad…[21]

Cuando las formas tradicionales son disueltas, intervenidas aparecen nuevos riesgos que son incalculables y que están fuera de nuestro control. La comunidad local, las actividades individuales íntimas se interconectan con un fenómeno global y esto se refleja en el papel cambiante de la tradición. Esto implica el resurgimiento de problemas respecto al yo y la identidad, la adaptación a la multiplicidad de cambios en la vida cotidiana.

…La tradición tiene que ver con lo ritual y se conecta con la solidaridad social, pero no es el seguimiento mecánico de ciertos preceptos aceptados sin cuestionamientos…La tradición es…una orientación hacia el pasado, por medio de la cual el pasado tiene una gran influencia sobre el presente…se refiere también en cierto sentido al futuro, ya que las prácticas establecidas se usan para organizar el tiempo por venir. Se configura el futuro sin necesidad de separarlo como si fuera un territorio aislado. La repetición, en un sentido que necesita ser examinado, consigue remitir el futuro al pasado, a la vez que recurre al pasado para reconstruir el futuro[22]

La cuestión que me interesa elucidar es la idea de continuar viviendo localmente aunque estemos globalizados y los efectos de los medios globales en las actividades cotidianas. ¿Por qué ante los cambios que generan los medios y la tecnología como fenómeno global nos volvemos conservadores? Pareciera que Giddens ofrece elementos que me permiten aproximarme a una respuesta: La noción de la tradición. El mencionado sociólogo explica que hay un algo en la tradición que se repite, que se mantiene, que persiste y se opone a ser transformado. La tradición tiene que ver con ritos, con memoria colectiva, ceremonias, cultos. Tiene una fuerza moral, emotiva e imaginaria. “la tradición es un médium organizador de la memoria colectiva…”[23]. Es decir, la tradición es el canal que comunica el presente con el pasado y esa comunicación se mantiene mediante los rituales, ceremonias, cultos. Estas formalidades se solidifican en el campo moral y normativo que les atribuye un carácter vinculante. “La tradición representa no sólo ‘lo que se hace’ en una sociedad sino ‘lo que se debe hacer’”[24]. Es lo que llama Castoriadis significaciones imaginarias sociales. Explica el filósofo greco-francés que la vinculación entre el individuo y la sociedad es producto del emprendimiento de las acciones individuales y colectivas, esto es, del fluir permanente de significaciones imaginarias. El vínculo es un magma de imágenes que aparecen, se transforman y alteran según la dinámica de la práctica individual y colectiva en inventar un estilo de vida, de llevar diariamente la cotidianidad. Las significaciones imaginarias ocupan un lugar fundamental en este contexto porque muestran el modo de ser del por hacer de una determinada organización social. Develan el eidos (forma), de una institución imaginaria de la sociedad específica, singular, única que aparece en un momento histórico dado. La comunicación diaria y la actividad cotidiana de los hombres producen significaciones imaginarias. En otras palabras, la praxis social, materializadas en sus dos modalidades: el hablar vivo y el hacer, constituye el origen de las significaciones imaginarias. Si se busca comprender, interpretar una determinada sociedad, entonces necesariamente hay que aprehender sus significaciones imaginarias. En la tesis que propone Castoriadis, el vínculo entre el individuo y la sociedad desde lo imaginario se articula a partir de las significaciones imaginarias. Es decir, el vínculo depende de la actividad humana. En este sentido la tradición es una significación imaginaria social que se transforma en información en la era de los medios de comunicación global. Pudiera suceder que cambien los ritos pero la esencia de la tradición se mantenga o que sea su significación la que se modifique caso en el cual estamos en presencia de una ruptura radical sin retorno. En este último caso es donde los individuos y el colectivo manifiestan su tendencia a lo reaccionario, a mantener el núcleo de la tradición que está siendo alterado por los medios y la tecnología. La tradición se desarrolla en el campo de lo imaginario y lo simbólico. La tradición adquiere una fuerza vinculante por el carácter moral y el basamento psíquico afectivo que ha socializado a los individuos y al colectivo en un modelo particular de acción y creencia. Esa forma de socialización establecida le proporciona al colectivo y la mayoría de los individuos seguridad y certeza ontológica. Esa sensación de estabilidad es resquebrajada por los efectos de los medios y la tecnología en el marco de la tradición. Esto es, los efectos de los medios y la tecnología van destradicionalizando y cambiando las pautas de comportamiento de esa sociedad en específico. Es en este movimiento de ruptura donde la respuesta instintiva del colectivo y la mayoría de los individuos consiste en agarrarse fuertemente al pasado. Al respecto, Giddens afirma lo siguiente: “A medida que se disuelve la tradición, podemos especular las ‘huellas de la memoria’ quedan expuestas en toda su desnudez y aparecen mayores problemas relativos a la construcción de la identidad y al significado de las normas sociales…”[25]. Lo que quiere decir el mencionado sociólogo es que la mayoría de los individuos y el colectivo se aferran al pasado como autómatas, como mero repetidores compulsivos del núcleo de la tradición sin cuestionarla, quedando en un vacío existencial y por eso son incapaces de reconstruir activa y autónomamente su socialización.
En este contexto, la tradición en la que somos  socializados no nos ayudan a adaptarnos a los cambios propios de la dinámica cultural-global y las innovaciones que esta incorpora se nos hacen extrañas. Se crea lo que el sociólogo llama una tradición sin tradicionalismo, una de las características de las sociedades post-tradicionales. En este tipo de sociedades la rutinización y la repetición carece de sentido. Aspectos centrales que mantienen a la tradición. En estas sociedades lo que le queda a los individuos y al colectivo son las elecciones y las decisiones, esto es, elegir cómo se quiere ser y actuar. En este sentido afirma Giddens que:

…para abordar el problema del orden post-tradicional tenemos que distinguir entre elecciones y decisiones. Muchas de nuestras actividades cotidianas están de hecho abiertas a la elección o, más bien, como dije antes, la elección ha llegado a ser obligatoria para nosotros. Ésta es una tesis central sobre la vida cotidiana en estos días. Desde un punto de vista analítico, sería más correcto decir que todas las áreas de la actividad social están gobernadas por decisiones –tomadas frecuentemente…sobre la base de alguno u otro tipo de conocimiento experto-. Quién toma esas decisiones y cómo lo hace es fundamentalmente un problema de poder. Una decisión es siempre la elección de alguien y en general todas las elecciones, incluso las más aparentemente insignificantes, tienen como telón de fondo un conjunto de relaciones de poder preexistentes. En consecuencia, la apertura de la vida social a la toma de decisiones no debería ser identificada ipso facto con el pluralismo; es también un instrumento de poder y estratificación…[26]

De las anteriores palabras citadas, se deriva que una de las cuestiones que produce los medios al alterar el núcleo de la tradición es que modifica el horizonte de acción relativamente fijo que brinda lo ya establecido. De sentir seguridad, certeza, nuestros pies en la tierra quedamos repentinamente en el abismo, en el mundo del azar, del caos, de lo espontáneo y lo incierto donde debemos elegir, decidir y actuar. Este es el estado que surge cuando la tradición comienza a convertirse en un cúmulo de información que puede implementarse en cualquier contexto. En otras palabras, las pautas tradicionales se disuelven en los comportamientos locales y la reorganización que responde a estos cambios que causa el medio sobrecalentado constituye una sociedad red que funciona como una aldea global.
En estas arenas movedizas los estilos de vida en lo cotidiano se articulan según los efectos de los medios y de allí el desarraigo globalizado. “…La globalización es una cuestión ‘interna’ que afecta los aspectos más íntimos de nuestras vidas o que, mejor aún, se relaciona dialécticamente con ellos. En realidad, lo que llamamos hoy intimidad…fue en gran medida generada por las influencias globalizantes”[27]. Estamos en presencia de una tensión entre la tradición-certidumbre y la globalización-incertidumbre. Esta tensión ha generado posturas fundamentalistas e hipernacionalistas que asumen la tradición como un pasado heredado que obligatoriamente hay que perpetuar en el presente y también sociedades que buscan construir sus vínculos sociales a tono con los movimientos mundiales que están ocurriendo en función de los medios y la tecnología.
Todavía en el 2013 existe el culto a la personalidad. Me remito a mostrar aquí la noticia sacada de http://www.abc.es/internacional/20130415/abci-sung-presidente-eterno-corea-201304141435.html

 

“Kim Il-sung, el "Presidente Eterno" de Corea del Norte

El régimen celebra el aniversario de su fundador, que preside el país desde el mausoleo donde se exhibe su cuerpo embalsamado



REUTERS
Por todo lo alto, Corea del Norte celebra este lunes el 101 aniversario del nacimiento de Kim Il-sung, fundador del país y abuelo de su actual dictador, el joven Kim Jong-un. Aunque Kim Il-sung falleció el 8 de julio de 1994 a los 82 años, sigue siendo el jefe del Estado porque la Constitución lo reconoce como «Presidente Eterno». Desde el mausoleo de Kumsusan, donde se exhibe su cuerpo embalsamado para adoctrinamiento de las masas, Kim Il-sung continúa rigiendo el destino de los norcoreanos debido al delirante culto a la personalidad que lo ha elevado a una categoría sobrehumana, casi divina.
Nacido en el seno de una familia humilde en Mangyongdae, la Colina de los Mil Escenarios, huyó a la región china de Manchuria en 1920 por la ocupación japonesa de la Península Coreana y se unió de joven a la guerrilla comunista que, apoyada por la Unión Soviética, luchaba contra el invasor. Convertida en otro museo más por la propaganda del régimen, la choza donde vino al mundo es visitada cada día por unas 5.000 personas – 20.000 en su aniversario – que desfilan tan perfectamente formadas que parecen disciplinadas compañías militares en lugar de meros visitantes.
…Kim Il-sung impuso un régimen autocrático tan personalista y kafkiano que parece sacado de la novela «1984», de George Orwell. A modo de «Gran Hermano» de ojos rasgados, su retrato es omnipresente en Corea del Norte y preside todas las plazas y edificios y hasta los vagones de metro y las casas. Ni siquiera durante la «Gran Hambruna», que se cobró entre 300.000 y dos millones de vidas a mediados de los 90, las familias que no tenían nada que echarse a la boca se desprendieron de sus cuadros de Kim Il-sung, como relata con su aguda sensibilidad la periodista estadounidense Barbara Demick en su libro «Querido Líder: Vivir en Corea del Norte» (Turner, 2011).
Estatua de bronce de 30 metros
Ante la estatua de bronce de 30 metros de altura de Kim Il-sung que preside la colina de Mansudae, junto a la que se ha erigido otra de su hijo, el «Querido Líder» Kim Jong-il, los recién casados acuden para bendecir su matrimonio por la causa revolucionaria y depositar ofrendas florales.
En la plaza Kim Il-sung, escenario de multitudinarias celebraciones y desfiles militares, un retrato de juventud del «Presidente Eterno» cuelga en la sobria fachada del Ministerio de Agricultura frente a los cuadros de Marx y Lenin que destacan en la sede del contiguo Ministerio de Comercio Exterior. Justo enfrente, el Gran Palacio de Estudio del Pueblo se enorgullece de tener en sus 100.000 metros cuadrados más de 30 millones de libros, entre los que destacan las 18.000 obras que, con una extensión mínima de 150 páginas, el régimen atribuye al «Gran Líder» Kim Il-sung, quien creó la particular filosofía «juche» que caracteriza a este sistema comunista. Dicho pensamiento sitúa a «las masas populares como el motor de la revolución porque el hombre es el maestro de todo y puede hacer lo que quiera», pero luego lo deja todo en manos de sus reverenciados dirigentes.
En honor de esta filosofía se erigió en 1972 la «Torre de la Idea Juche», el monolito más alto del mundo al medir 170 metros y donde decenas de placas enviadas desde otros países, sobre todo durante los años 70 y 80, rinden homenaje al «kimilsunismo». Como hacían los antiguos emperadores, el nacimiento del «Presidente Eterno» ha marcado además un nuevo calendario en Corea del Norte, que se encuentra en el Año Juche 102”.



Tal noticia en estos tiempos debiera ser una distopía. Sin embargo, es una realidad. También resulta asombroso que en el siglo XXI se estén gestando movimientos antisemitas como Jobbik en Hungría, Libertad en Ucrania y Amanecer Dorado en Grecia[28]. Paralelamente a estas situaciones ocurre que con “Los microvideos, cuyo auge se basa en las poderosas cámaras digitales de hoy, representan un nuevo estilo de comunicarse. Una secuencia de pocos segundos basta para transmitir el ambiente o el momento que se desea compartir…”[29].
Como se ve son los individuos y el colectivo los que deciden cómo quieren vivir. Entre tanto el mundo se dibuja y desdibuja entre el tanatos, el eros, los medios y la tecnología. Después de esto, solo me queda preguntarme ¿a qué se puede llamar evolución humana si es que la hay? ¿Quién o quienes se salvarán del descenso al Maelström político-cultural de una globalización mediatica?




Bibliografía
Auster, Paul. (2006). Brooklyn Follies. Barcelona: Anagrama, Cuarta Edición.

Castoriadis Cornelius. (2003), La institución imaginaria de la sociedad. Marxismo y teoría revolucionaria, Vol.1, Buenos Aires: Tusquets Editores, 2ª Reimpresión, 2003.

Castoriadis, Cornelius, (2003). La institución imaginaria de la sociedad. El imaginario social y la institución Vol. 2, Buenos Aires: Tusquets Editores, 2ª Reimpresión, 2003.

Fernández, Froilán. “Los microvideos suman seguidores”. En El Nacional, ciudadanos, tecnología, 07-07-2013.

Giddens, Anthony. (1997). “La vida en una sociedad post-tradicional”. En Agora. Cuadernos de Estudios Políticos. Buenos Aires, Año 3, N° 6.

Giddens, Anthony. (2000). Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas. Madrid: Taurus.

McLuhan, Marshall. (1996). Comprender los medios de comunicación. Las extensiones del ser humano. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica, S. A., 1ª Edición.

Nuño, Ana. “El antisemitismo, a babor”. En Papel literario. El Nacional 11-08-2013.






[1]McLuhan, Marshall. (1996). Comprender los medios de comunicación. Las extensiones del ser humano. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica, S. A., 1ª Edición, p. 37.
[2] Ibid, p. 41
[3] Ibid, p. 43
[4] Ibid, p. 44
[5]“…hay una gran diferencia si un medio caliente se emplea en una cultura caliente o en una fría. El medio caliente de la radio empleada en una cultura fría no alfabetizada tiene un violento efecto, muy distinto del que causaría en Inglaterra o América del Norte…donde la radio se percibe como un espectáculo” Ibid, p. 50.
[6]Idem.
[7]“El <<censor>> protege nuestro sistema central de valores, y nuestro sistema nervioso físico, con sólo enfriar considerablemente la manifestación de una experiencia. Este sistema de enfriamiento produce, en mucha gente, un estado psíquico vitalicio de rigor mortis, o de sonambulismo, muy fácil de observar en las épocas de innovaciones tecnológicas” Ibid, pp. 44 y 45.
[8] Expresión del Prof. David De los Reyes en sus clases sobre McLuhan y charlas a la que ha sido invitado.
[9]Ibid, p. 45.
[10] Ver Castoriadis Cornelius. (2003), La institución imaginaria de la sociedad. Marxismo y teoría revolucionaria, Vol.1, Buenos Aires: Tusquets Editores, 2ª Reimpresión, 2003. Y La institución imaginaria de la sociedad. El imaginario social y la institución Vol. 2, Buenos Aires: Tusquets Editores, 2ª Reimpresión, 2003.
[11] Ibid, p. 47.
[12]Ibid, p. 54.
[13]Idem
[14]Ibid, p. 56
[15]Ibid, pp. 57 y 58
[16] Auster, Paul. (2006). Brooklyn Follies. Barcelona: Anagrama, Cuarta Edición, p. 24.
[17] Giddens, Anthony. (2000). Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas. Madrid: Taurus.
[18] Ibid, p. 17.
[19] Ibid, pp. 24 y 25.
[20] Ibid, p. 26
[21] Giddens, Anthony. (1997). “La vida en una sociedad post-tradicional”. En Agora. Cuadernos de Estudios Políticos. Buenos Aires, Año 3, N° 6, p. 7.
[22] Ibid, p. 12.
[23] Ibid, p. 14
[24] Ibid, p. 16
[25] Ibid, p. 18.
[26] Ibid, p. 27.
[27] Ibid, p. 49.
[28] Nuño, Ana. “El antisemitismo, a babor”. En Papel literario. El Nacional 11-08-2013.
[29] Fernández, Froilán. “Los microvideos suman seguidores”. En El Nacional, ciudadanos, tecnología, 07-07-2013.