martes, 1 de octubre de 2013

McLuhan
o los medios como
extensión o autoamputación
Ricardo Barbar


Frida Kaklo, óleo


Introducción
     Se parte de “Comprender los medios de comunicación” con la finalidad de emplear las ideas de McLuhan para hacer un contexto actual que ilustre varios de sus pensamientos. Se analizan los conceptos de “las extensiones del hombre” “el medio es el mensaje” y “nos convertimos en lo que contemplamos”, que tienen la característica de ir más hacia la literatura que hacia las ciencias. De hecho, McLuhan construye planteamientos acerca de la comunicación que se tornan metafóricos y hasta poéticos. En éste sentido, se quiso tomar los aspectos más resaltantes del alfabeto, la imprenta, el telégrafo y la máquina de escribir para ver, brevemente, la importancia de cada uno de ellos en cuanto al lenguaje de la época. Cada uno en su momento dotó al lenguaje de aspectos que cambiaron la cultura, las realidades y hasta la cosmogonía de la civilización.
     La importancia al analizar estos planteamientos, radica en la idea de estudiar ésta era “la era de lo simultáneo o lo virtual”, para así hacer comparaciones con los conceptos de McLuhan, que en su momento, fueron tan vanguardista que hoy en día es que se aprecian mejor. En dicha edad, “el medio es el mensaje” está muy enraizado en las culturas. Las marcas, las estrellas de cine o medios, son las que venden, son el propio mensaje. Ello, nos ha hecho crear un conjunto de realidades que deforman nuestro lenguaje. Con el lenguaje se mira al mundo, y mientras miremos al mundo afectados por los medios, nos convertiremos en lo que contemplamos.
     La era del ícono comenzó hace mucho, y se está propagando gracias a la inmediatez de lo tecnológico. Desde la imprenta hasta los ordenadores el mundo siempre estará en constantes cambios de lenguajes.


1-    La idea de extensión o autoamputación
“(…) el hombre se siente enseguida fascinado por cualquier extensión suya en cualquier material diferente a él”. (Mcluhan, 1994, pág. 61)
     Mucho antes de la Edad Mecánica, “(…) cuando el nómada se hizo sedentario y se especializó también se especializaron sus sentidos. El desarrollo de la escritura y de la organización visual de la vida posibilitaron el descubrimiento del individualismo, de la introspección, entre otros” (Mcluhan, 1994, pág. 64), y una vez que el hombre descubrió que en los inventos o tecnologías podía encontrar placeres que permitieran alivio inmediato de una presión sobre el sistema nervioso, inició un camino de inventiva, desde lo artesanal mecánico hasta lo simultáneo virtual, extendiendo las diferentes partes de su cuerpo. Este concepto de “las extensiones del ser humano” es introducido por McLuhan para referirse a los medios de comunicación.
     Antes de pasar al otro punto, es importante explicar lo que es una extensión para McLuhan. “(…) la extensión es una amplificación de un órgano, sentido o función, que inspira al sistema nervioso central el gesto protector de entumecimiento de la zona extendida, al menos a inspección directa o extensión se refiera” (Mcluhan, 1994, pág. 185). Las extensiones son, a su vez, autoamputaciones del cuerpo, que tienen como finalidad aliviar la presión del sistema nervioso central y mantener el equilibrio. Las extensiones inducen a estados de entumecimiento, y en éste hay una pérdida parcial o total del cuerpo. Para entender mejor éste concepto se puede utilizar como ejemplo el zapato. Éste, es una extensión o amputación del pie, creado por la tecnología para entumecer la planta del pie, con el fin de evitar que se pise los suelos o cosas que puedan herir al mismo y evitar que se produzca en el sistema nervioso central[1] una irritación. Otro ejemplo puede ser cuando alguien se aporrea algún dedo de manera aguda. Tiende a gritar: “¡Augh!” o “¡AY!”. El sistema nervioso central, al no estar preparado ante la sorpresa del golpe, responde, por lo que tiende a estimular otro sentido (como cuando se grita ¡Augh!”), para que resuene en los oídos y, por un momento, se olvide del dolor.
Así, pues:
 “Con la llegada de la tecnología eléctrica, el hombre extendió, o instaló fuera de sí mismo, un vivo retrato del sistema nervioso central. Y lo es hasta el punto de que es un desarrollo que sugiere una autoamputación desesperada y suicida, como si el sistema nervioso central ya no pudiese depender de los órganos físicos como amortiguadores contra piedras y flechas de un mecanismo ultrajador”  (Mcluhan, 1994, pág. 63).

     Las extensiones del hombre siguieron a la par de la tecnología, avanzando frenéticamente con los medios, quienes a su vez ayudaron a crear la edad de la ansiedad, no por su contenido, sino por la aceleración de la vida sensorial humana que afectó el campo de los sentidos. A partir de la electricidad, comienza la era de lo instantáneo.


Frida Kahlo, óleo



2-    “El medio es el mensaje”
     Quizá, ésta es la frase con la cual se crea el vínculo más directo con McLuhan. Viene a ser su frase más célebre por el planteamiento que hace a través de ella. Éste planteamiento rompe la visión que se tenía de los medios con respecto a su influencia, en la que se pensaba que su mensaje llegaba a través de sus contenidos. McLuhan, insistió que no era el contenido lo que se le atribuía la característica de mensaje, sino la manera en cómo se enviaba el mensaje, a través de otro medio, lo que construía el mensaje en sí. Es decir, McLuhan invierte modelos tradicionales de la comunicación, y atribuye al canal la característica de mensaje. Hace un quiebre de los modelos, por ejemplo, de la teoría de la información de Laswell[2] (1948), la Teoría Matemática de la Comunicación de Shannon y Weaver[3] (1949) y otros de la época, en la que concebían al canal y al mensaje por separados. McLuhan rompió, por decirlo así, el concepto comunicacional de ese entonces, unificando canal[4] y mensaje como un mismo elemento o, incluyendo dos canales en el proceso de comunicación. Inclusive hoy en día, en muchas de las teorías de la comunicación, se sigue teniendo la idea de estos dos elementos por separados.
      McLuhan dirá, entonces, que “(…) el “contenido” de todo medio es otro medio. El contenido de la escritura es el discurso, del mismo modo que el contenido de la imprenta es la palabra escrita, y la imprenta, el del telégrafo”  (Mcluhan, 1994, pág. 30). Así, el contenido de los medios es lo estético sensorial, el mero mensaje es el medio, por eso este mensaje es sensitivo. Piénsese, por ejemplo, el fumador con respecto a la caja de cigarrillos. En la caja de cigarrillo debe aparecer por ley las consecuencias dañinas, por supuesto, del consumo del producto. Por lo que, aparecen ilustraciones en la cubierta acerca del cáncer de boca, de pulmón, del coloramiento y daño de los dientes, y otras imágenes acerca del daño que produce el cigarrillo. El fumador, si bien ve el contenido del mensaje que lo alerta, hace caso omiso, saca un cigarrillo y sigue fumándo. Esto es “el medio es mensaje”. Pudiera decirse que el fumador no hace caso a los mensajes porque tiene la conciencia alterada (narcosis), puede que sea cierto, pero siguiendo a McLuhan no son los contenidos lo que influyen al humano, sino el fumador dejara de fumar. Pero tiene alterados los sentidos y su sistema nervioso, por lo que sigue fumándo (como un antiiritante) para soportar las irritaciones. Esto es lo que pasa con la televisión. No son los contenidos los que nos afectan, son las bocanadas del cigarrillo que nos pone la televisión en la boca lo que verdaderamente nos hace daño.
     Liporversky señala otro ejemplo del medio es el mensaje: “(…) en la construcción de la marca pesa más la dimensión de lo inmaterial que la fabricación material del producto (…). Pues lo que el hiperconsumidor compra al principio es la marca  (…) ¿qué importa el perfume mientras tenga la embriaguez del frasco Chanel?  (Lipovetsky & Serroy, pág. 105). La gente compra por etiqueta, prefiere el mensaje que puede darle la marca por prestigio o fama que la calidad de la ropa.
     Con este planteamiento, McLuhan, muestra una posición bastante adelantada a la época, y muestra lo que hoy se refleja en una sociedad cada vez  más consumista y superflua. Argumentando que “el medio es el mensaje”, deja ver que la manera con que se configura el “contenido” es el dardo que hace blanco por ser el mensaje propiamente dicho.
     En conclusión a este punto, es importante destacar que McLuhan rechaza la idea que dice “que los medios o la tecnología no es mala ni buena, es la manera cómo se utiliza la que determina el todo”. Señala de que esta postura es del “idiota tecnológico”. Y concluye que “El efecto de un medio sólo se fortalece e intensifica porque se le da otro medio de ‘contenido’” (Mcluhan, 1994, pág. 39).


Frida Kahlo, óleo


3-    De Picapiedras a Supersónicos
“La imprenta de tipos móviles fue la primera mecanización de una artesanía compleja y se convirtió en el arquetipo de todas las mecanizaciones posteriores”  (Mcluhan, 1994, pág. 183).
     La imprenta (extensión del alfabeto) inaugura la Edad Mecánica. Previo a la imprenta, la idea de espacio y tiempo uniforme y continuo no es un concepto que exista. Fue un instrumento de masificación y expansión de conocimientos, caracterizada por su repetitividad y fragmentación que a su vez crearon la uniformidad y continuidad. Estas dos últimas provenientes del alfabeto, y se dice que es uniforme y continua porque la imprenta logró hacer que un idioma fuera compartido por regiones. En este contexto aparece el individualismo y, en el siglo XVI, el nacionalismo. El individualismo permitió al hombre salir de la condición tribal, ofreciéndole accesibilidad al saber y a la alfabetización. En el nacionalismo hay un lenguaje común y por lo tanto una idea de nación, todo esto producto de las consecuencias psíquicas y sociales de la homogeneización progresiva de la imprenta.“Otro aspecto significativo de la uniformidad y repetitividad de la página impresa fue su insistencia en una ortografìa, sintaxis y pronunciación ‘correctas’. Aún más notable fue su efecto de separar la poesía de la canción, la prosa de la oratoria, y el lenguaje popular culto” (Mcluhan, 1994, pág. 187).
    La tipografía como medio caliente[5] obtuvo gran importancia en su momento, desplazando tanto a la tradición escolástica del momento como al discurso teocrático. Mucho después apareció el telégrafo y es el inicio de lo que, posteriormente, se puede llamar era de lo simultáneo:
Como cualquier otra extensión del hombre, la tipografía tuvo consecuencias mentales y sociales que cambiaron de repente los anteriores límites y patrones culturales. Al inducir la fusión (…) el mundo antiguo y medieval, el libro impreso produjo un tercer mundo, el moderno, que ahora se encuentra en la nueva tecnología eléctrica con una nueva extensión del hombre. Los modos eléctricos de mover la información están modificando nuestra cultura tipográfica tan claramente como la imprenta afectó al manuscrito medieval y a la cultura escolástica  (Mcluhan, 1994, pág. 184).

     El telégrafo fue un hito tecnológico significativo, ya que aporta en su momento los primeros esbozos de lo que, posteriormente, va a ser lo inmediato, la rapidez que va a crear la tecnología. Es obvio que el telégrafo y otros inventos tecnológicos como el teléfono, son posibles gracias a la electricidad. La electricidad fue la madre que engendró hijos como la televisión, los ordenadores, las tabletas y los teléfonos inteligentes de esta era, entre otros. A finales del siglo XIX, las nuevas creaciones provenientes de la electricidad ayudaron a una nueva creación de pensamiento y emociones, se amplía el sentido de la conciencia humana porque los medios eléctricos son agentes que hacen que algo suceda. En ellos, además, hay simultaneidad, son improvisados, refieren al sentido del oído, son reactivos, producen narcosis, son orales y son mosaico. Después de la edad eléctrica y al entrar a la edad de lo simultáneo o edad de la ansiedad, más que cumplir normas queremos cumplir roles, la tecnología nos ha ofrecido semejante capacidad. La electricidad, a diferencia de la tecnología mecánica, ofrece una descentralización a través de la automatización con respecto a las relaciones humanas. Hoy en día se puede estar en Japón trabajando para una empresa de Inglaterra o se puede hablar con alguien, vía internet o telefónica, de Rusia estando en América.
     Puede decirse que tanto el alfabeto, la imprenta, el telégrafo y la máquina de escribir modificaron el lenguaje. El alfabeto fonético es un extensión visual, un medio caliente y explosivo. Por su sencillez, es una tecnología única; a diferencia de otros tipos de escritura como la pictográfica, dotó al hombre de un fácil aprendizaje que la escritura prealfabética no pudo hacer, pues tenía una enorme cantidad de signos que era dificil de dominar. El hombre, entonces, tenía ya un conjunto de herramientas para expresar sus realidades, sus deseos, un elemento unificador como el alfabeto dio mayor fluidez a la civilización comercial y cultural. La imprenta privilegió el lenguaje escrito, “animó a la gente a pensar siguiendo líneas rectas y ordenar sus percepciones del mundo en formas compatibles con el orden visual de la página impresa”  (Mcluhan, 1994, pág. 11). Hizo llegar a las sociedades el poder de enseñanza a través del libro, lográndo así, esclarecer  a los alfabetizados dándole nuevas ideas y permitiendo a los no alfabetizados la capacidad de salir del tribalismo y de la condición pueblerina. “El telégrafo revolucionó por completo los métodos de obtención y de representación de las noticias. Naturalmente fueron espectaculares sus efectos en el lenguaje y estilo y temática literaria”  (Mcluhan, 1994, pág. 260). El telégrafo, que es una extensión de la imprenta, fue una tecnología que experimentó grandes crecimientos en la época. Es tanto así, que rompió con la dinámica del libro y del periódico de realzar la perspectiva nacional. Descentralizó el mundo del periódico, y en países como Estados Unidos atrajo a los escritores hacia la prensa en vez del libro. Contrariamente en Europa, el telégrafo atrajo a los escritores hacia la posición del libro en vez del periódico. Con respecto a la máquina de escribir, experimentó una paradoja desde sus inicios que privilegió al lenguaje oral, al contrario de la imprenta que privilegió al escrito, en el que los escritores de la época se aprovecharon muy bien de este fenómeno. Impulsó el hábito a dictar, enriqueciendo los dotes de los oradores, de los poetas y escritores que, a diferencia de escribir, dictaban en voz alta sus escritos a las mecanógramas de ese entonces. La máquina de escribir toma aspectos de la imprenta: la homegeneidad y la fragmentación, pero a diferencia de ella, incluye la integración de funciones y la indepencia a la hora de una creación literaria. Es decir, ya no se depende de la imprenta para imprimir los escritos, sino que ahora el mismo escritor puede hacerlo de manera autosuficiente e individual. La máquina de escribir rescató la condición oral antigua del teatro, o en el mundo analfabeta, la condición del trovador  o bardo extrapolándolo al ámbito de la escritura, en la que el escritor hacía de actor mientras alguien escribía su propia obra. Esto, unificó el sentido oral, permitió una nueva forma de decir que, si bien la oralidad existía desde los antiguos teatros, en la que actores o trovadores privilegiaban la poesía, o, el juglar[6], (el llamado periodísta de la época), la máquina de escribir permitió que el escritor se concentrara en el la oralidad de su discurso mientras alguien escribía. El poema pasó de ser visual a auditivo para el autor con  la aparición de la máquina de escribir. En una palabra, el autor “Como es el público de sus propios atrevimientos mecánicos, nunca deja de reaccionar a su actuación. Escribir con la máquina es como hacer volar un cometa”  (Mcluhan, 1994, pág. 270). Otro logro de éste aparato tecnológico fue que incentivó la compra de diccionarios. Pero el crecimiento de la máquina de escribir vino con el teléfono, que aceleró el proceso de vida comunicacional agregándo más intantáneidad que, en un principio, el telégrafo había iniciado. Con el teléfono se pedían informes, por lo que las llamadas cada vez más reiterativas exigían mayor consumo de papel y el medio de la máquina de escribir para las diferentes elaboraciones.
     Todo esto es un ejemplo de que “un medio nuevo nunca es un añadido a otro anterior, aunque tampoco lo deja tal cual: no deja de oprimir los medios más antiguos hasta dar con nuevas formas y posiciones para ellos”  (Mcluhan, 1994, pág. 186-187).      Con esto se da paso a la nueva era de ordenadores, virtualidad, la era de la ansiedad y el aburrimiento. Pasamos de la prealfabetización, evolucionando a través de la alfabetización, hasta la herramienta de traducción que puede enviar mensaje a velocidad de años luz como las computadoras. Pasamos de Picapiedras a Supersónicos. Y con esto seguimos avanzando y modificándo el lenguaje y, por lo tanto, las realidades mismas. Pasamos, como dice Lipovetsky, del Homo sapiens al Homo pantalicus[7]. De forma que:
La nueva tecnología que extiende nuestros sentidos y nervios en un abrazo global tiene importantes implicaciones para el futuro del lenguaje. La tecnología eléctrica no necesita palabras (…). La electricidad señala el camino de una extensión del proceso de la conciencia en sí, a escala mundial, y sin expresión verbal alguna.  (Mcluhan, 1994, pág. 98)


Frida Kahlo, óleo



La Aldea Global
Vivimos un presente marcado por la intensidad de los flujos y accesos a la información. Nunca como hasta ahora las sociedades habían contado con tantos y tan diversos medios para acceder, almacenar, divulgar e intercambiar información, de los antiguos y ya tradicionales medios impresos hasta las nuevas formas vinculadas con el desarrollo de internet (…) Vivimos en sociedades informacionales o informatizadas, en sociedades de la información  (Moraima Guanipa).

     Esto es la aldea global, un término introducido por McLuhan haciendo referencia a la sociedad red que hemos creado entre nosotros, la era de la instantaneidad. Vivimos virtualmente conectados, hemos pasado de lo artesanal, en el que las personas se reunían para dialogar, a lo virtual en el que la gente se pone de acuerdo para hablar, pero alejándose del cara a cara tradicional de la comunicación. Se habla a través de medios electrónicos.
     La idea de McLuhan sobre los “medios de comunicación de masas” rompe también con la denominación de las teorías comunicacionales del momento. Ésta denominación se refiere no al volumen de las audiencias, sino al hecho de que todo el mundo está interconectado al mismo tiempo. Piénsese, por ejemplo, en un mundial de fútbol. Hay una enorme masa interconectada al momento del partido. O piénsese en facebook, en cuántas personas se conectan a diario. La era de lo simultáneo, sin duda, ha logrado crear un nuevo lenguaje que se expande entre redes y medios como la música y la televisión. McLuhan alertó que la nueva tecnología eléctrica no iba a necesitar palabras. No se equivocó.
     Según el estilo clásico la buena música (extensión del oído) se compone de ritmo y melodía. Las nuevas tendencias musicales sólo tienen ritmo. El reggaetón y la música electrónica han dominado el mercado logrando afianzar el concepto de “medios de comunicación de masas”. Youtube tiene mayor número de reproducciones en canciones cuyo fundamento principal es el ritmo. Y no es que sólo hay canciones que tenga estas características. Existen también canciones que incluyen la letra y, a diferencia de la imprenta que privilegió el lenguaje escrito o la máquina de escribir al oral,  éstas deforman el lenguaje en su totalidad. Llena de obscenidades, más que ofrecer un canto virtuoso o poético, convierten la misma letra en ritmo, haciendo una composición que puede tener un orden sintáctico desastroso con tal que resuene en los oídos un sonido repetitivo.
     Con la tecnología eléctrica se afianzaron los símbolos como mensajes y se echó a un lado los escritos. Estamos volviendo a la era del ícono, por eso a los jóvenes no les gusta leer, porque en medio de la edad de lo simultáneo: “el medio es el mensaje”. La lectura en esta era “no es la actividad preferida de ninguna categoría infantil”  (Citado en Lipovetsky & Serroy, pág. 113). La idea del medio es el mensaje es un adelanto enorme para la época, hoy en día cobra más vigencias que en aquel contexto en donde no había tanta instantaneidad como ahora. Pero detengamosno en un momento en el lenguaje que ha creado la instantaneidad.
     Los medios imponen un lenguaje directo al que se está propenso siempre a ser influenciados. Es lo que se señala en el corto Prime Time[8] de Tom Dor. En éste corto se ven a dos cavernícolas sentados viendo una televisión. De modo que, pronto empiezan a ver la televisión durante muchas horas,  y posteriormente hacen mímesis de lo que se ve en la pantalla. Ésta idea la refiere McLuhan y la toma del salmo 115 en el que interpreta que “(…) la contemplación de ídolos, o el uso de la tecnología, hace que los hombres se vuelvan como ellos”  (Mcluhan, 1994, pág. 65). En una palabra y como dice él mismo “nos convertimos en lo que contemplamos”. Llega un punto en que ésta frase se cruza con “el medio es el mensaje”. Porque si las marcas de ropa toman otro medio como la televisión para publicitar sus conjuntos, quizá no influya el contenido mismo del mensaje, porque el mensaje sería la televisión, pero al ver repetitivamente la publicidad ésta influye en los espectadores. La película de cine rica en información por ser  un medio caliente, permite menos participación que un medio frío. Así, pues, éste medio caliente se vale de sus estrellas para hacer de su película tenga un renombre. El medio (las estrellas, personajes famosos) es verdaderamente el mensaje de la película. El medio se vale de otro medio para adardear en el punto exacto de los espectadores. De tal manera “Al mismo tiempo, el nuevo medio transforma el mundo en información: el mundo existe por imágenes que aparecen en la pantalla, y los individuos lo conocen tal como se deja ver, con la visualidad, la jerarquía, la forma y la fuerza que le da la imagen”  (Lipovetsky & Serroy, pág. 83). Hemos creado y alimentado un lenguaje, hemos incorporado a nuestros días lo iconográfico, la imagen es la que nos permite aprehender un mensaje, esto es logro directo de la era de los medios de comunicación.

     “Hoy en día vivimos en la Edad de la Información y de la Comunicación porque los medios eléctricos crean, instantánea y constantemente, un campo total de acontecimientos en interacción, en los que participan todos los hombres” (Mcluhan, 1994, pág. 257). El lenguaje ha quedado condenado a lo instantáneo, haciendo de él cualquier cambio deformativo que permite un rápidez cada día mayor. No basta con la velocidad años luz que nos dan los medios, sino que adaptamos el lenguaje a una forma que nos permita ir a la par de lo meramente rápido. Desde el telégrafo hasta el internet el mundo cambió completamente, vive en constante alteración de los sentidos. En cuanto al ordenador:

Gracias a él se ha producido la revolución digital y se ha situado en su lugar el elemento decisivo de esta cultura-mundo de la que es soporte y motor: Internet. Las interconexiones han creado la red- telaraña y la tela pantalla al mismo tiempo- cuyas ramificaciones llegan a los puntos más lejanos del planeta, conectando a los individuos entre sí, permitiéndoles hablar más allá de los continentes, mostrarse y verse en los blogs y gracias a las webcams, crear, vender, intercambiar, incluso inventar una second life  (Lipovetsky & Serroy, pág. 84)

     Hoy en día el método artesanal, por decirlo así, en el que un conjunto de músicos se reunía para componer ha quedado desplazado, con un ordenador puedes suplementar a todos los músicos que se quiera y crearse las melodías. La música no necesita músicos, sino ordenadores. La era del hiperconsumo se acelera cada vez más. Las extensiones del ser humano, o los medios de comunicación, se proliferan cada día más sustituyendo o autoamputando una parte de nuestro cuerpo para así liberar al sistema nervioso de las múltiples irritaciones diarias que se nos presentan.
    
     Lo que no se ha dado cuenta el ser humano es que“Al principio, el efecto de la tecnología eléctrica fue la ansiedad. Ahora, parece crear aburrimiento”  (Mcluhan, 1994, pág. 47). Por lo que las irritaciones son mayores y los medios, en vez de actuar como antiirritantes, podrían pasar a ser las irritaciones. Pese a eso, en un mundo en el que lo simultáneo reina y rapidez construye las realidades de nuestras vidas, somos en medio de ese mundo virtual, un robot sin ideales. Somos un medio que alimenta a otros medios. Desde “(…) la edad eléctrica, llevamos a toda la humanidad como nuestra piel”  (Mcluhan, 1994, pág. 67).


Conclusiones

     Éste trabajo se basó en el libro “Comprender los medios de comunicación” de Marshall McLuhan. Además, se utilizaron autores como Lipovetsky y otros teóricos de  la comunicación para tratar los aspectos relacionados con la cultura y los procesos comunicativos.
     Las ideas de McLuhan acerca de “el medio es el mensaje” rompieron en su tiempo los esquemas comunicaciones que manejaban el mensaje y el canal por separado. Ofreció una nueva visión del mundo incorporando aspectos literarios a su visión de la comunicación. En su mundo de metáforas, aparecen los medios como extensiones del hombre, la visión de que “nos convertimos en lo que contemplamos” y los medios fríos y medios calientes. Así, pues, entre los medios fríos están: el teléfono, televisión, habla, escritura jeroglífica, países atrasados, edad de la televisión, entre otros. Entre los medios calientes destacan: la radio, la película, alfabeto, papel, países actualizados, tocadiscos y edad eléctrica. Ésta última dotó e incorporó la idea de aldea global que señala McLuhan, en la cual dice que todos estamos conectados bajo una especie de red. Desde la edad mecánica de la imprenta, hasta la edad eléctrica del telégrafo, el lenguaje sufrió fuerte cambios en el transcurso. En casi toda ésta etapa se le privilegió, en la actual se le deforma. “Lo que ha desaparecido no es la jerarquía cultural sino el contacto provechoso con las grandes obras (…). Reconocemos la genialidad de las obras, no nos zambullimos en ellas”  (Lipovetsky & Serroy, pág. 120).
     Lo iconográfico nos ha vuelto apáticos. Se pasa el tiempo viendo la imagen que nos adormece y altera nuestros sentidos. Por eso, vemos más televisión, facebook y leemos menos. Porque lo que nos gusta de los medios es que nos vemos reflejados en ellos. Ya se sabrá, pues, porque lo intelectual que puede ofrecer un libro no nos gusta, en mundo de ansiedad y de lo instantáneo leer un libro “quita mucho tiempo”.
     “(…) es la acumulación de irritaciones y presiones del grupo lo que empuja a la invención y a la innovación, ya que éstas son antiirritantes. La guerra y el miedo a la guerra siempre han sido considerados como los mayores incentivos para la extensión tecnológica del cuerpo”  (Mcluhan, 1994, pág. 66). Por eso, las extensiones siempre seguirán surgiendo, porque en el fondo es una manera en que el sistema nervioso cree aliviarse. Pero como se dijo en una parte de éste trabajo, creamos medios, y creemos que estos son antiirritantes, pero en lo que verdaderamente se convierte son en nuevas irritaciones. Si se crea un carro para que ejerza funciones de transporte y nos produzca comodidad y sea un antiirritante. Se daña el carro, nos irritamos.
    Así, pues, a velocidad años luz vivimos y sin embargo no podemos vivir con lo que tenemos porque “el medio es el mensaje” y nos convertimos en lo contemplamos.

Bibliografía

Guanipa, M. (s.f.). Información y sociedad.
Lipovetsky, G., & Serroy, J. La cultura-mundo. (A.-P. Moya, Trad.) ANAGRAMA.
Mcluhan, M. (1994). Understading Media. Buenos Aires, Argentina: PAIDÓS.
Motalbán, M. V. Historia y comunicación social. ALIANZA EDITORIAL.
Ruíz, Y. P. PSICOLOGÍA SOCIAL de la COMUNICACIÓN. PIRÁMIDE.






[1] “(…) el sistema nervioso central, esa red eléctrica que coordina los varios medios de los sentidos. Cualquier cosa que amenace su funcionamiento ha de ser contenida, localizada o cortada, incluso a costa de cercenar el órgano ofensor completo”  (Mcluhan, 1994, pág. 63).
[2] “Modelo descriptivo cuyo objetivo era establecer los ámbitos de los actos comunicativos” (Ruíz, pág.20), mediante 5 supuestos: 1-¿Quién?: Que es la fuente del mensaje, 2- ¿Dice qué.?: Que es el contenido, el mero mensaje que es trasmitido, 3-¿En qué canal?: “(…) medio o contexto en que se produce el acto, y con ello el análisis de los medios como estrategia de estudio” (art. Citado), 4-¿A quién? Receptor o receptores del mensaje (análisis de la audiencia) y el numéro 5-¿Con qué efectos? La repercusión o repercusiones del mensaje analizado, lo que sigue después del acto comunicativo y sus efectos.
[3] Modelo lineal de la comunicación. A continuación la descripción del mismo:
“(…)  el transmisor opera sobre el mensaje y lo codificará transformándolo en una señal capaz de ser transmitida a través de un canal. El canal es simplemente el medio utilizado para la transmisión de la señal desde el transmisor hasta el receptor. Se trata del medio físico que permite el paso de la señal. (…) en el canal es donde puede incidir la fuente de ruido. Es posible que en el proceso de transmisión de la señal, a través del canal, se agreguen a ésta una serie de elementos (ruido) que no son proporcionados intencionalmente por la fuente de información. Cuando la señal es recibida por el receptor se lleva a cabo la operación inversa a la del transmisor, reconstruyendo el mensaje a partir de la misma. El receptor recibe la señal y la transforma de nuevo a su naturaleza original del mensaje. El destino es hacia quién o qué va dirigido el mensaje. (Ruíz, pág. 22)
[4] Canal, como concepción tradicional de las teorías de la comunicación, es el medio por el cual se envía el mensaje.
[5] Según McLuhan los medios calientes son aquellos ricos en información, que extienden en “alta definición” un único sentido. “Un medio caliente permite menos participación que uno frío: la lectura deja menos lugar a la participación que un seminario, y un libro menos que un diálogo” (Mcluhan, 1994, pág. 44).
[6] “El juglar suele ser un artista anónimo, marginado social que aprovecha la libertad de caminos de la Edad Media, el policentrismo político y administrativo, para vagar en busca de comunidades que escuchen sus romances o cantares de gesta a cambio de la comida y objetos de uso”  (Motalbán, pág. 43).
[7] Hombre pantalla.
[8] Disponible en http://www.youtube.com/watch?v=WwqPOkcXrYQ