sábado, 1 de febrero de 2014


La Comida: 
goce y trascendencia

José Ramón López Moreno[1]
                                          

 

RESUMEN
La superación de los límites humanos conduce a trascenderlos y la comida lo posibilita, además de su papel nutricional, el hombre la transforma  en objeto de goce. En un primer momento la búsqueda del placer es individual, la auto-complacencia y la auto-trascendencia, pero rápidamente se convierte en un acto colectivo, donde los participantes comparten la experiencia, utilizándose el goce de lo lúdico-sensorial de la comida para el logro de la trascendencia colectiva. 
                                                                                           
ABSTRACT
Overcoming leads to transcend human limitations and enables the food, she plays a nutritional role, but the man with the ability to transform thought into symbols, driving enjoyment. At first the search is individual, self-indulgence and self-importance, but quickly turns to the collective, sharing individual experience transforms the group, where participants are also transformers, used for the recreational enjoyment -sensory food for achieving collective transcendence.





INTRODUCCIÓN
El desarrollo personal y la búsqueda de la superación de obstáculos es un tema principal en las sociedades actuales, hecho que es confirmado por la abundante bibliografía que se produce y que circula en las librerías de todo el mundo. Ser prospero, exitoso, más inteligente, mejores padres, mejores hijos, extraordinarios amantes…. es el objetivo, se acepta que se carece de esa cualidad y se quiere superar su ausencia, con la esperanza  de completarse y ser feliz. El deseo de superar obstáculos, trascenderlos, genera una gran motivación, se reconoce que cada individuo es diferente y que no existe una manera única de lograrlo, y sin embargo el deseo de poseer una clave, un manual, una receta impulsa el comportamiento humano. Este fenómeno de banalización del conocimiento plantea compartir la información adquirida en los libros, que como diría Simmel actúa como mecanismo de socialización, por lo que se buscan situaciones donde se intercambie esa información, aún sin haber obtenido los resultados esperados, porque coloca al individuo en la actualidad, en un tema de moda,  se interpreta libremente el contenido de un libro y se asume practicarlo en otro momento, por lo que no se internaliza y no se produce el cambio deseado…., dentro de la variedad de temas que se abordan aparece reiteradamente la idea de dejar que la realidad fluya, no pensar mucho en los  problemas, buscar otros intereses, etc., en lo escrito en ellos, es frecuente encontrar las sugerencias a no pensar y utilizar los sentidos para reestablecer el vinculo con la realidad, como si se hubiera perdido esa relación. En esa búsqueda la alimentación ocupa un lugar principal al estimular el sentido del gusto, y por tanto, la noción de realidad. El desarrollo de las artes culinarias permite conocer costumbres alimenticias distintas a las propias, indagar en condimentos y especies, formas de mezclarlos, superando el simple acto de comer y transformándolo en un evento cultural particular.

La alimentación cumple un papel fundamental en la vida, pero en el caso del Hombre,  esa función básica se transforma en un hecho cultural de gran complejidad, trasciende la condición humana pasando de la supervivencia a lo relacional, donde están presentes el intercambio del individuo consigo mismo y con los otros. El proceso se inicia en el individuo, lo que le gusta a cada uno, el placer de lo ingerido, la autocomplacencia, el auto-estimulo de los propios sentidos, el goce propio y auto generado  por medio de la estimulación sensorial, es personalista, escapando  a la simple consideración de nutrición. El goce personal es el objetivo de este nivel de experiencia, es indescriptible, solo puede ser expresada en términos de: me gusta, mucho, muchísimo, es mi preferido, me encanta o no me gusta, es salado, dulce, picante, etc.,  los gestos están vinculados, la expresión puede estar restringida al rostro o a todo el cuerpo, es una vivencia inexplicable pero con una significación individual total, porque involucra a todo el organismo y de esta manera transforma su realidad momentáneamente. Por momentos el esquema sensorio-perceptual experimenta un estímulo extraordinario que trasciende lo cotidiano y lo aproxima  a lo extático. Este evento tiende a ser intencional para lo cual se investiga mucho acerca de los ingredientes y su acción sobre las glándulas gustativas y olfativas y también su acción corporal. Esta es una experiencia efímera ya que no perdura en el tiempo, y aún si se quiere repetir nunca será igual.  

Es usual que lo vivido individualmente tienda a ser transcendido en lo grupal, el individuo le comenta a otro su experiencia culinaria y en muchas ocasiones tiende a involucrarlo en ella haciéndolo probar, invitándolo a sentir  por si mismo. El goce individual es trascendido al convertirse en goce compartido, la acción de incitar a otro a degustar es un esfuerzo para alejarse de lo solitario y establecer nuevos marcos referenciales colectivos, se socializa el goce, se comparte la trascendencia. Simmel plantea que al analizar el intercambio social se debe tomar en cuenta  “ …que a partir de lo negativo mismo se desarrolla, como a partir de una energía positiva, su contrario”(Simmel 1986), por lo que al analizar este mecanismo de socialización se puede vincular lo individual con lo negativo  y su contrario positivo es lo social. Nuestro interés está en la trascendencia de lo individual a lo social, a través de experiencias gozosas. 

Al socializarse el goce, su búsqueda exige una complejidad muy grande, ya que no es suficiente la elaboración de la comida, debe ir acompañada de bebida, de un orden en la ingesta de los alimentos que inicie adecuadamente el proceso de estimulación sensorial, la decoración del espacio donde se realizará el encuentro, la imagen de los participantes, lo que nos lleva a considerar lo estético-visual, los temas de conversación y la ambientación musical involucran lo auditivo y todos en conjunto estimulan los procesos cognoscitivos. El esquema senso-perceptual se estimula al involucrarse todos los sentidos intencionalmente y se produce una emoción integral que se conoce como goce, revestido de gran disfrute. 


 


LOS ESTIMULOS
A lo largo de la historia y en todas las culturas encontramos que el hombre busca modificar su cotidianeidad por medio de sustancias y productos que lo conduzcan a superar limitaciones orgánicas; el café es un ejemplo de ello, es un estimulante utilizado ampliamente en las sociedades actuales globalizadas, a lo cual es necesario agregar el té, el picante, un sin número de especies que estimulan el paladar y las glándulas odoríferas, clavos de olor, canela, anís y vainilla, comino, azafrán y cúrcuma, las sociedades procuran elaborar platillos con esos y otros ingredientes con el objetivo de crear recetas con sabores deliciosos, que permitan trascender el momento y hacerlo inolvidable, convertir lo efímero en permanente, registrando en la memoria la relación única de uno consigo mismo, que puede ser compartida en una situación colectiva, donde todos al unísono comparten, trascendiendo de esta forma lo individual y manifestándose en alegría, placer, humor, disfrute, goce.

Existen culturas que prefieren encuentros colectivos, como las árabes, las polinesias y las caribeñas;  donde la reunión se acompaña con música y en muchas oportunidades baile, convirtiéndose en una forma de exteriorización de las emociones. Otras culturas prefieren lo introspectivo como sucede con la tradicional japonesa, siendo la ceremonia del té su mejor exponente, estimulándose lo sensorial individual, donde hasta los más pequeños detalles son tomados en cuenta, ejemplificando el máximo de regulación y poca espontaneidad, y sin embargo el resultado solo puede ser interpretado como altamente  espiritual. En ambas situaciones encontramos los mismos mecanismos y la misma intencionalidad, pero dirigidas hacia necesidades humanas distintas. No podemos desatender aquellas culturas que apoyándose en conceptos mágicos-religiosos desarrollan el ascetismo y el ayuno como vehiculo de estimulo sensorial conducente al desarrollo espiritual, donde la escasez es sinónimo de intencionalidad, se prescinde de estimular los sentidos para no distraer la voluntad de sacrificio, que está direccionada hacia la fe, donde también hay gozo. 


 

LA RECETA.
Elaborar una receta exige haber vivido un proceso investigativo, es una actividad intencional que conduce al logro de un plato que resulta satisfactorio, es una actividad placentera para quien lo elabora y es individual. Inicialmente la investigación responde a un interés personal, la búsqueda de sensaciones estimulantes para sí mismo, se deja guiar por su criterio y da como resultado el plato deseado. Una vez satisfecho ese proceso personal que conduce a la auto-satisfacción, puede desearse compartirlo con otros, puesto que ahí encuentra su alter-ego que lo completa y lo define, la necesidad de evaluar el efecto que produce esa receta en otros impulsa el acto de compartir, generalmente resulta igualmente satisfactorio para todos, pero el efecto se amplifica al estar acompañado, el humor surge, el o los otros potencian el efecto sensorial y se transforma en una situación gozosa, que solo sucede en compañía, el alimento actúa como catalizador de emociones, trayendo como resultado un doble recuerdo, uno el plato ingerido y su exquisito sabor, el otro y quizá más importante el goce del encuentro, el evento social donde se evidencia la trascendencia de lo individual y cotidiano.  


 

LA DECORACIÓN

En un encuentro social la decoración del ambiente es de suma importancia, se rompe con lo cotidiano utilizando elementos decorativos especiales. Se limpia cuidadosamente el espacio de reunión, se escoge un bonito mantel que cubra la mesa, así como la vajilla y los cubiertos, no se pretende resaltar el mantel sino la comida. La ambientación se realiza dependiendo de los elementos de que se disponga,  la tradición cultural  propia y la condición socio-económica a la que se pertenezca.

La mesa se decora con un centro de mesa floral, velas u otros, se puede  hacer énfasis en la iluminación, todo esto procurándose no obstaculizar el contacto visual de los comensales. La intención es que la mesa sea un estimulo en si misma, y que cada uno de los elementos involucrados sean a su vez incitadores a la experiencia trascendente.

No debemos excluir la experiencia contraria, ascética, donde intencionalmente se implementa la simplicidad en la búsqueda del no estimulo sensorial, puesto que en este caso el único estimulo posible es el espiritual, generalmente es  cultivado por sociedades religiosas o filosóficas. 


 

LA IMAGEN  PERSONAL
Se espera que tanto el anfitrión como los invitados cuiden su imagen para que sintonicen con el evento, limpios, bien vestidos y arreglados son los protagonistas del evento, la luminosidad del espacio vitaliza la actitud de los participantes. La conversación se torna alegre, acompañada de risas y bromas, se desarrolla un interés por lo grato y placentero, para lo cual se recurre a bebidas espirituosas que estimulan y facilitan las relaciones sociales, en una fase previa que se conoce como aperitivo y que se acompaña por pequeños canapés que estimulan el apetito. La responsabilidad del evento está en todos y cada uno de los comensales, viviéndose una situación mixta entre ligera y exigente, ya que el éxito de la reunión depende de todos, es un evento colectivo.


 

EL ANFITRIÓN Y EL/LOS INVITADOS
Cuando el anfitrión se plantea una reunión comienza en él la preparación, a quién invitar, donde, cómo, cuando, qué ofrecer, desarrollándose un comportamiento de planificación que estimula la individualidad y trasciende lo cotidiano. Invitar implica ofrecer la oportunidad del encuentro placentero para lo cual se realiza un esfuerzo especial, direccionado, controlado, a su vez él o los invitados también se preparan para el compartir, se genera una disposición al gozo, al disfrute, si deben llevar algo para compartir lo planifican, preparan la vestimenta, analizan el tiempo de desplazamiento, etc. El anfitrión está dispuesto a atender y ofrecer un buen momento, los invitados van dispuestos a ser atendidos y pasar a su vez un buen momento que les ofrezca a todos un paréntesis de distensión en lo lúdico-sensorial.



CONCLUSIÓN
El acto de comer es interpretado desde su cotidianeidad, evidentemente tiende a satisfacer una necesidad básica y sin embargo es convertido en un acto cultural y se reviste de contenido simbólico. Si no se come el organismo se debilita, el alimento es el combustible, el organismo extrae de él los nutrientes necesarios para su existencia, sin embargo esa capacidad que tiene el hombre de repensarse lo lleva a complejizar lo que hace y revestirlo de significados.

En esa complejidad cultural, el encuentro puede o no tener una razón especifica, sin embargo dependiendo del motivo la situación cambia, no es igual un cumpleaños que la navidad o un encuentro entre amigos, y dependiendo de esto se escogen alimentos específicos, si es un  cumpleaños debe estar presente un pastel de cumpleaños con un número de velas equivalentes a los años cumplidos. Ciertos platos específicos se escogen  para ser consumidos en festividades religiosas, o característicos de reuniones familiares donde se habla de la receta familiar, que se guarda como un tesoro y no se comparte con otros.

La naturaleza humana hace que se magnifique lo banal para sentir que posee cualidades especiales particulares, convirtiéndolo en múltiples experiencias únicas con cualidades especiales. Se ha transformado en algo muy diferente, ahora tiene un significado particular, y se vive lo particular y banal como extraordinario. Esto especial, seguramente, tiene que ver con la necesidad de experimentar emociones únicas y sensoriales  que se logran a través del gusto y el olfato, que son conducentes al placer sensorial y social.

Vale la pena considerar lo planteado por Freud al definir el  desarrollo evolutivo del hombre, donde el individuo experimenta sus primeras sensaciones de placer en el órgano de la succión y que llamó etapa oral,  centrando en el gusto y el olfato las primeras sensaciones  de placer, y que al irse desarrollando hacia la adultez,  se activa lo placentero en otros órganos, sin que desaparezca el anterior, el placer gustativo permanece siempre.

El Hombre ha encontrado una manera muy eficiente de vivir los placeres, semejándose en  ciertas ocasiones a  éxtasis espirituales. La experiencia es muy variada, ya que puede ir de la diversión a la estimulación intelectual, dependiendo de los comensales, la direccionalidad de la experiencia, la secuencia de los platos, la complejidad y la destreza en la combinación de los ingredientes, así como la combinación con las bebidas, produciéndose estímulos difíciles de predecir, ya que se involucra el estado de salud y de animo de los participantes, así como sus edades e intereses comunes. El cierre del evento está representado por el fin de la comida y las dinámicas relacionadas a la post-experiencia, acompañada por café y otro tipo de bebidas, más fuertes y/o dulces, propicias a la conversación y la alegría. La experiencia ha trascendido lo cotidiano y permanecerá en la memoria, lo efímero impacta en el pensamiento puesto que fortalece la idea de la forma ideal de relacionarse con el mundo, y la reunión convierte lo utópico en realidad, aunque sea temporal. Lo efímero impulsa la búsqueda de lo permanente porque es la prueba irrefutable de lo armónico-social gracias al goce. De esta forma se supera lo individual que es característico de la soledad, siendo esta la razón por lo que  se intenta repetir el encuentro, ya que se valora lo colectivo, y el comer juntos es el mejor ejemplo de haber encontrado un mecanismo de socialización exitoso y de trascendencia colectiva.


BIBLIOGRAFÍA

MAFFESOLI, Michel (1988). El tiempo de las tribus, El ocaso del individualismo en las sociedades posmodernas. Siglo xxi editores, México 2004

          “                 “        . Le réenchantement du monde. La Table Ronde, Paris 2007 

SIMMEL, Georg (1903). El individuo y la libertad, Ensayos de crítica de la cultura. Peninsula, Barcelona 1986






[1] José Ramón López Moreno, nacido en 1952 en la ciudad de Caracas-Venezuela, donde reside. Antropólogo de la Universidad Central de Venezuela, Dr. en Sociología de la Universidad Paris 7, Post. Doctor del CEAQ-Universidad de París 5-Sorbonne. Profesor Titular de la Universidad Central de Venezuela en la escuela de Sociología, Universidad Metropolitana, Universidad Pedagógica Libertador, en 2º y 3er ciclo. Actualmente  investiga en las nuevas formas asociativas de las políticas públicas y cultura de paz en Venezuela.