miércoles, 1 de agosto de 2012




Del Mito al (Dia)Logos
Del Ditirambo al arte de la Tragedia

MauricioOrtín

 Dionisos acompañado de un sátiro


1. INTRODUCCIÓN
El paso del Mito al Logos que da inicio a la Historia de la Filosofía en la Grecia clásica es, también y simultáneamente, la metamorfosis del mito devenido en arte. Tal situación, que pretende probar este trabajo, se expresará en dos momentos. El primero, en el tránsito del ditirambo, en tanto ritual cultual, a la tragedia, en tanto  género literario y, el segundo, en el significado del trasfondo trágico, valga la redundancia, de la tragedia.

2. EL PASO DEL MITO AL LOGOS
Más propiamente, debiera llamarse "el paso del mito al diálogo", a ese momento histórico en que la filosofía nace y desplaza al mito, ya que el mito es, también, un logos. Mas, un logos que no admite disidencia; es decir, un monólogo. El diálogo, por el contrario, supone la búsqueda de la verdad (lugar, que había dejado vacante el Mito) a partir de la cooperación y/ o confrontación de los logos de aquellos que tienen conciencia de la posesión de ésta facultad. El paso del Mito al Diálogo implica, también, el paso de una forma totalitaria de gobierno a una más democrática. El poder autoritario del Anax, es reemplazado por la Asamblea; la cuál, diálogo mediante, produce la ley (el logos). Otro suceso simultáneo a la aparición de la filosofía para tener en cuenta, es la globalización del comercio (potenciado por la aparición del dinero, como observa Aristóteles[1]). Pues, entreveradas con las mercancías llegaron, también, ideas y costumbres que, relajaron, sustituyeron o renovaron a las propias. El mundo griego, que ya comienza a ser helénico, está forjando la profunda revolución, en todos los órdenes, que hoy conocemos como Occidente.



EL DITIRAMBO
El ditirambo es un ritual, de contenido más lírico que dramático, en honor a Dionisios, en el cual se invita generalmente a los dioses a que desciendan a la tierra y asistan al canto del Coro para venerar al Dios de la fecundidad, de la vegetación y de la vendimia. Las celebraciones se hacían al principio y al final de la siega. El acto religioso comenzaba con una procesión que seguía a una estatua de Dionisios llevada en un carro. Alrededor de éste, coreutas que representan a los sátiros danzan, cantan y beben hasta alcanzar un éxtasis místico. La población, sobre todos los jóvenes, participa activamente en el rito.

LA TRAGEDIA
El término, tragedia, viene del griego: τράγος, macho cabrío; y ωδή, canto (el canto del macho cabrío).  La tragedia es, antes que nada, un género literario dramático con una estructura bien definida. Aristóteles, define la tragedia como imitación (mimesis) de una acción (praxis) de carácter elevado y completo, con una cierta extensión, en un lenguaje agradable (culto), llena de bellezas de una especie particular según sus diversas partes.[2]


DEL DITIRAMBO A LA TRAGEDIA

Es Aristóteles, la principal fuente que hace derivar a la tragedia del ditirambo: "Esta (la tragedia) comenzó ciertamente mediante improvisaciones, como también la comedia; (10) la primera se originó con los autores de los ditirambos, la otra con las canciones fálicas, que todavía perviven como instituciones en algunas de nuestras ciudades. Y su avance desde entonces fue lento, a través de su transformación y luego de superar etapas en cada paso.
Sólo después de una larga serie de cambios el movimiento de la tragedia se detuvo al alcanzar su forma natural"[3]
En sus comienzos el ditirambo es un canto coral, estrictamente religioso, de procedencia anónima o, si se quiere, divina, entonado por los coreutas; quienes, estos últimos, no representan, sino encarnan a los sátiros[4]. Llamo la atención en este punto a la sutil pero importante diferencia entre estos términos sinónimos. Representar es imitar a otro. Mientras que encarnar es ser el otro. Platón, en este sentido condena al arte imitativo por ser una apariencia de otra apariencia; por el contrario, tolera al "arte" no representativo por ser los dioses, y no los rapsodas, los que se expresan a través de éstos. En su metamorfosis hacia la tragedia, el ditirambo asume después una forma escrita y normalizada.Su perfeccionamiento como género literario fue obra de poetas griegos. Arión, en Corinto, (siglo VII AC), Laso de Hermíone, Simónides, Píndaro y Baquílides escribieron ditirambos perfeccionando el género. En el año 509 a. C., en Atenas, el ditirambo se transformó en una disciplina competitiva más, de las dionisíacas.
Tespis, director de un coro del siglo VI aC, creó el drama al distinguir dos secciones en el coro de un ditirambo: el papel del personaje principal, y el del resto del coro. Entre estos se estableció el diálogo que dió lugar a la tragedia y al arte moderno, deslindándose así, definitivamente, del monólogo mítico del ditirambo.


DE LA RELIGIÓN AL ARTE BELLO

El diálogo filosófico desplazó al mito en la que era hasta entonces, su principal función: la de dar razón del mundo. El mito, para los que en él habitan, no es otra cosa que la transcripción oral o escrita de la realidad. Es el logos o verdad única de la que depende el orden del cosmos establecido por él mismo. La presencia de otro logos significa, de hecho, un cuestionamiento de la verdad mítica y, por ende, del poder político que de ella emana. El diálogo, la asumisión de la capacidad racional por parte de los griegos, arrebató al mito su principal función, la de establecer la verdad. Sin embargo, vaciado de contenido, constituyendose hacia una pura forma y desacralizado, el mito devino en algo nuevo y también valioso: el arte. El descubrimiento de que el lenguaje poético, con independencia de su contenido, se constituye como un valor y un fin en sí mismo, es un acontecimiento que merece la condena de Platón. Este dedicará la mayor parte de sus escritos a combatir a los que hacen uso y abuso de las licencias del lenguaje poético y/ o sofístico. Aterrrado, tal vez, por nula seducción del lenguaje de la ciencia, ataca a Homero y advierte sobre el poder alienador de su poesía. Aristóteles, en cambio, no contrapone el lenguaje científico al poético como el lenguaje de la verdad frente al de la apariencia. Más aún, lo distingue entre las ciencias productivas como aquello que está hecho para agradar y que se tiene en más estima que las otras, porque sus productores, los poetas, también son más estimados por la sociedad. Lo cual, justifica la creación de una disciplina autónoma que se encargue de su estudio. El escrito del estagirita, "Poética", avanza en esa dirección cuando, por ejemplo, en la definición de tragedia establece que, ésta, debe estar escrita  en "un lenguaje agradable (culto), llena de bellezas de una especie particular según sus diversas partes".[5] 

CONTRASTES Y AFINIDADES ENTRE EL DITIRAMBO Y LA TRAGEDIA QUE MANIFIESTAN SU TRÁNSITO DEL RITO AL ARTE

1- La etimología del término, tragedia (tragoi: macho cabrío; y oda: canto) remite al ditirambo, que era el canto de los coreutas disfrazados de machos cabríos.
2- Las fechas de celebración ditirámbica del culto a Dionisio, principalmente, los solsticios, son las mismas en las que se establecerán los festivales y concursos de tragedias. En primavera, finales de marzo en el hemisferio norte, se festejaban las grandes dionisiacas
2- El ditirambo primitivo es un monólogo lírico, impersonal y anónimo cantado por el coro. En la tragedia prevalece el diálogo de los actores, quienes hablan en primera persona mientras que el coro tiene un papel secundario.
3- El ditirambo, en sus comienzos, es un ritual religioso en el cual no existe la categoría de espectadores, ni conciencia ni interés por la calidad estética del acto religioso. La tragedia en cambio, es un espectáculo donde están bien definidos los roles de escritor, actor y espectadores. Estos últimos, los espectadores, juzgaran a los primeros en función de la calidad estética de la representación.
4- En el ritual se produce una suerte de alienación de los participantes al llegar éxtasis místico, también ayudado por el alcohol. Lo que produce una despersonalización, con su consecuente sensación de alivio al confundirse y reencontrarse el individuo con la naturaleza de la que estaba separado. Es todavía un estado de inocencia (el del ditirambo) que será perdido y se convertirá en tragedia, en la tragedia (valga la redundancia).
5- Característica singular de la tragedia, dice Aristóteles, es la catarsis. Esta se produce al final del espectáculo y opera como una purga de las pasiones incorporadas por el drama al espectador. Ese momento de alivio es común a todos los presentes, ya que la comunión de sentimientos universal (reencuentro de lo separado con el todo) provoca satisfacción al espíritu.
6- La tragedia es, hasta desde el punto de vista gráfico (si consideramos el cine), la recreación de "la alegoría de la caverna" de Platón. Los espectadores, por el tiempo que dura la obra, son los hombres encadenados que toman a las sombras por la realidad. Lo que explica que aquellos sufran y se emocionen hasta las lágrimas, una y otra vez, incluso con la misma obra, por hechos que no suceden en la realidad. Así, el poder enajenador de la realidad del ritual  se mantiene intacto en la tragedia. Ésta, también, puede hechizarnos con un mundo ajeno al real; mas, a diferencia del ditirambo, sólo cumpliendo con una ineludible condición: ser bella.


LA TRAGEDIA GRIEGA Y SU TEMA PRINCIPAL: EL PASO DEL MITO AL LOGOS

El paso del mito al (dia) logos y sus consecuencias traumáticas, ese drama existencial sempiterno de Occidente, es lo que la tragedia exhibirá, de manera descarnada, en el momento mismo de su aparición histórica. La conciencia, ese daimon interior, que guía por el buen camino al que la consulta y obedece, es la respuesta alternativa al fatalismo mítico. La acción moral presupone la libertad de elegir la manera de actuar como el conocimiento de las posibles conductas a seguir y de sus consecuencias. Es por ello (el hombre libre del mito) responsable de sus actos ante los demás y, en función de los mismos, es que debiera ser juzgado. Sin embargo, parece ser muy temprano para que los griegos asuman la libertad responsable, juntamente, con la renuncia al confort negligente que ofrece el mito. Es decir, el paso del Mito al logos. Edipo, conciente de lo que el destino le depara, elige escapar de él. Se dirije a Tebas y se convierte en un héroe para la ciudad cuando lo libra de la Esfinge. Se casa y tiene hijos con la viuda del rey Layo. Es el hombre más justo de la ciudad que, bien gobierna. Ha hecho de su vida un paradigma moral para sus conciudadanos. Sin embargo, todo ese esfuerzo y cálculo, por ser mejor, no sólo no es suficiente sino, además, inútil. En su huída hacia adelante alcanza al destino. Allí se le revela su verdadera identidad. Es un parricida que ha cometido incesto con su madre y por ello responsable, también, de la peste que asola la ciudad. He aquí lo trágico de la tragedia: la conciencia que hace al hombre libre es falsa. La tragedia representa una broma macabra de los dioses: hacer creer al hombre que es libre para luego enrostrarle su situación de esclavo del destino. Los héroes trágicos, sin embargo y a contrapelo de las consecuencias, jugarán su carta por la libertad. El precio de la libertad de acción y conciencia es la muerte y Antígona lo pagará; mas, afirmando con orgullo y dignidad, su trágica condición humana.











[1] Aristóteles; "Poética" Edición Electrónica dewww.philosophia.cl / Escuela
de Filosofía Universidad ARCIS
[2] Idem
[3] Idem
[4] Personajes míticos. Son chatos, de pelo enmarañado, de orejas puntiagudas, tenían dos cuernos en la frente y, en ocasiones, tenían cola de caballo y patas de macho cabrío
[5] Aristóteles, op. cit.