sábado, 1 de mayo de 2010

HERÁCLITO,
LA TENSIÓN DE LOS CONTRARIOS Y EL LOGOS PHYSIS

Theowald D’Arago

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Cristina Alejos: Fuego


Resumen
Para poder desarrollar nuestra investigación, la tensión de los contrarios, la real armonía, “la tensión no dual”, (que es de donde parte todo, el hombre y su hacer, su Arte) nos es indispensable comenzar dejando sentado, el principio que rige todo para Heráclito, el logos del acontecer de tá pánta. Aunque filósofos, historiógrafos y legos han querido (pos-aristotélicamente) ver que en Heráclito hay una esencia humana, fuera del Logos; el fluir heracliteano, el devenir, lo que nosotros llamamos el tiempo, no da para esencias, sustancias, episteme alguna que no sea el Logos (physis) mismo en su llegar a ser, y el reconocernos en ese Logos, es lo que nos constituye ontológicamente.
Hemos venido aclarando el término Physis y “naturaleza”, para así cuando abordemos el camino de Tales a Heráclito, tengamos presente la concepción llamada hilozoísmo, que es la tesis que considera a todos los cuerpos dotados de vida, teniendo ésta expresión en el concepto de physis, su real manifestación. Del develamiento del término physis depende nuestra proposición, y para ello debemos volver a Heidegger, por el hecho de que éste en su visión acertadamente no dual, da con el meollo del problema, pues cuando el hombre griego pensante está elaborando estos criterios, no lo hace separando materia, forma, causa eficiente y causa final, como posteriormente Aristóteles, ni mucho menos separando materia y espíritu. Para este hombre griego presocrático, por mucho que sea poeta, teólogo, antropólogo, etc. hay una integralidad, una no dualidad, (una no separación, aunque lo percibamos como separado, es decir como dual) entre lo que pueda no ser propio del erguirse, de lo que se manifiesta, de lo que permanece en el emerger de la tensión de los contrarios, de lo que más tarde Aristóteles llamará materia, y la posteridad, naturaleza, como algo separado de lo que supuestamente no lo es; decimos supuestamente porque todo aquello que queda erguido, que permanece, como bien nos señala Heidegger, es lo que es la physis, para los presocráticos, y en particular para Heráclito y no así la materia o la naturaleza como especificidad separada del hombre, como nosotros consciente e inconscientemente la percibimos por obvias razones de aprendizaje metafísico posterior.
Para poder explicarnos la manifestación de la physis, en su plenitud y en medio de la forma de pensar de estos hombres filosóficos y su época, vamos a hablar de Tales, Anaximandro y Anaxímenes, paradójicamente desde la interpretación que de estos hace W. Jaeger; lo hacemos desde este autor y desde esta obra apoyados en su Paideia, como nos dice Mondolfo, calificando a Heráclito, distinguiéndolo de los pensadores anteriores, “como el primer antropólogo filósofo, definiendo su filosofía del hombre como el anillo interior de tres anillos concéntricos con los cuales se puede representar su filosofía, nos dice que el anillo antropológico está envuelto por el cosmológico, y este por el teológico; y que los tres anillos no pueden separarse uno de otro; no puede, sobre todo pensarse en el anillo antropológico independiente del cosmológico y del teológico. Heráclito al unificar el alma humana con el cósmico ” fuego eternamente viviente”, unifica también la ley cósmica con la ley humana; y con la religión cósmica del “gnomos divino” y viene a fundar en la norma del mundo, la norma de vida del hombre filosófico.
Como podemos observar en esta interpretación de Heráclito se capta la unidad de acción y pensamiento de nuestro filósofo, lo cual nos da fuerza para insistir en la no dualidad de aquellos primeros filósofos physicos presocráticos, y de su acepción de la physis como la hemos señalado; aunque más adelante tendremos que vernos con la apreciación de algunos intérpretes que no consideran a Heráclito como uno de los Physicos, por nuestras pre-concepciones.
Queremos acentuar que es a partir de este esclarecimiento que podremos abordar el problema que nos atañe en nuestra proposición, la tensión de los contrarios, como creadora y mantenedora de tá pánta, de la plenitud no dual.
THEOWALD D’ARAGO FIOL
CAMINO DE TALES A HERÁCLITO
“Los griegos tienen un sentido innato de lo que significa “naturaleza”. El concepto de naturaleza que elaboraron por primera vez, tiene indudablemente su origen en su constitución espiritual. Mucho antes de que su espíritu perfilara esta idea, consideraron ya las cosas del mundo desde una perspectiva tal, que ninguna de ellas les pareció como una parte separada y aislada del resto, sino siempre como un todo ordenado en una conexión viva, en la cual y por la cual cada cosa alcanzaba su posición y su sentido. Denominamos a esta concepción orgánica, porque en ella las partes son consideradas como miembros de un todo. La tendencia del espíritu griego hacia la clara aprehensión de las leyes de la realidad, que se manifiesta en todas las esferas de la vida - en el pensamiento, en el lenguaje, en la acción y en todas las formas de arte (hacer) tiene su fundamento en esta concepción del ser, como una estructura natural, madura, original y orgánica... Esto se aplica también a la creación más maravillosa del espíritu griego, el más elocuente testimonio de su estructura única: LA FILOSOFÍA.”[1]
La concepción de la dignidad e individualidad humana, del hombre, en los griegos, está intrínsecamente unida a su concepción orgánica del todo, donde ésta individualidad es una parte de éste, y más aún la parte que sobre la base de la admiración y la observación buscará el argé, la génesis, o la genealogía, en los cuales se da la copertenencia del hombre con, y en el “COSMOS”.

El origen, el principio generador de las cosa, para los primeros filósofos presocráticos, como bien sabemos, está en la PHYSIS, pero, ¿qué es, lo que éste término realmente significa?
“En realidad, el hecho de que se llame a estos nuevos hombres filósofos naturales o phisikoi (el término es relativamente tardío) pudiera parecer la expresión de un deslinde de intereses practicados por la idea misma de physis y que eliminaría automáticamente toda preocupación por lo Theoí... pero los testimonios conservados muestran aún claramente, con ser tan escasos, que esta manera de interpretar la actitud de los primeros filósofos, al parecer tan obvia, es una falsa modernización. Aun prescindiendo de todo testimonio, esta falsedad no puede menos de ser evidente para el filólogo, pues a este le basta reflexionar que traducir la palabra physis por nuestra palabra “naturaleza” o physikós por “filósofo natural”, no hace en absoluto justicia a la significación griega y es resueltamente erróneo.Physis es una de esas palabras abstractas formadas con el sufijo - sis que se hicieron sumamente frecuentes después del período de la última épica. Designa con toda claridad el acto de - phinai - el proceso de surgir y desarrollarse; esta es la razón de que los griegos la usaran a menudo con un genitivo, como en physis ta onta, el origen y desarrollo de las cosas que encontramos en torno nuestro. Pero la palabra abarca también la fuente originaria de las cosas, aquello a partir de lo cual se desarrollan y merced a lo cual se renuevan constantemente su desarrollo; en otras palabras, la realidad subyacente a las cosa de nuestra experiencia.”[2]
“La noción de” physis” (naturaleza) constituye el punto de partida de toda filosofía y la ciencia presocrática... La palabra” physis” viene del verbo”phyo” que quiere decir “engendrar”. Es pues lo que engendra y, por lo tanto lo que existe primero, lo originario.”


“Aristóteles reprocha injustamente, nos dice Cappelletti, a los primeros filósofos de Jonia a partir de Tales, su interpretación de la physis, al entender por naturaleza una mera causa material “YLE”. “El problema central de la filosofía presocrática consiste en la búsqueda de un substratum eterno de los fenómenos, o en otras palabras de una sustancia universal... una causa total, ya que en su concepto de physis se hallan indistintamente representadas, no solo la noción de aquello “de lo cual” se hace el todo (materia) sino también de aquello “por lo cual” se hace (causa eficiente interna), la de aquello “gracias a lo cual es lo que es” (causa formal) y la de aquello “ para lo cual” es hecho y existe. (Causa final).” El vocablo physis lleva dentro de su complejo significado no sólo la idea “de lo que es originaria y fundamentalmente” sino también la noción de “el proceso por el cual lo originario se despliega en lo múltiple”, noción que se opone a la primera como la causa material a la formal, dentro de la metafísica aristotélica”. [3]


Angel Cappelletti


Para Cappelletti [4] hay que tener en cuenta, por otra parte, que: “Ni los primeros filósofos de Jonia ni el propio Aristóteles pensaron nunca en una causa eficiente externa del Universo, menos todavía en un creador “ex-nihilo”, y agrega, que hasta podríamos decir que physis representa también en los albores del pensar filosóficos de los griegos la idea de un creador inmanente del Todo”. (p. 62). Con lo cual podemos apreciar que physis no era para los griegos presocráticos ni materialismo, ni naturalismo y mucho menos metafísica, sino aquello desconocido, enigmático, que Anaximandro llamará apeiron, Parménides Ser y Heráclito Logos.
“Toda ontología es fenomenología”, nos acota Heidegger[5], porque según él no hay nada tras el fenómeno (la cosa), pero ¿no lo hay? He ahí, la pregunta de la filosofía y que para nosotros nos retrotrae al mundo presocrático: Tales, Anaximandro, Anaxímenes, Parménides y particularmente a Heráclito, y al Logos Cosmológico no sólo como razón platónico - aristotélicamente, sino como enigma, en su 
sentido ontológico
, que es como lo presenta nuestro Filósofo de Efeso. Y es a partir de ahí, de esa physis, que queremos “rever” o ver ontológicamente la Filosofía, desde la mirada del ser no substantivado como así lo ha hecho la Filosofía clásica a partir de Platón y Aristóteles; nuestros filósofos presocráticos lo hacen desde la physis como la hemos revelado en sus simientes, y en particular Heráclito desde la physis-logos, que es como nace ciertamente la Filosofía.
Para poder desarrollar nuestra investigación, la tensión de los contrarios la real armonía, “la tensión no dual”, (que es de donde parte todo, el hombre y su hacer, su Arte) nos es indispensable comenzar dejando sentado, el principio que rige todo para Heráclito, el logos del acontecer de tá pánta. Aunque filósofos, historiógrafos y legos han querido (pos-aristotélicamente) ver que en Heráclito hay una esencia humana, fuera del Logos; el fluir heracliteano, el devenir, lo que nosotros llamamos el tiempo, no da para esencias, sustancias, episteme alguna que no sea el Logos (physis) mismo en su llegar a ser, y el reconocernos en ese Logos, es lo que nos constituye ontológicamente.
Para nosotros este Logos es la physis, para Heidegger[6] : “el erguirse que brota, aquello que al desplegarse “permanece” en sí mismo. En esta fuerza imperante a partir de una unidad originaria (no dualidad), están contenidos y se manifiestan el reposo y el movimiento. En el pensamiento, esta fuerza imperante, es la presencia sometedora, y aún no sometida en lo que lo presente es, en tanto ser. Más esta fuerza imperante solo comienza a surgir, es decir, a descubrirse (aletheia) ocurre cuando la fuerza imperante lucha por apoderarse de sí misma en tanto está en el mundo. Solo por medio del mundo el ente se convierte en algo que es”.
Hemos venido aclarando el término Physis y “naturaleza”, para así cuando abordemos el camino de Tales a Heráclito, tengamos presente la concepción llamada hilozoísmo, que es la tesis que considera a todos los cuerpos dotados de vida, teniendo ésta expresión en el concepto de physis, su real manifestación. Del develamiento del término physis depende nuestra proposición, y para ello debemos volver a Heidegger, como hemos acotado, por el hecho de que éste en su visión acertadamente no dual, da con el meollo del problema, pues cuando el hombre griego pensante está elaborando estos criterios, no lo hace separando materia, forma, causa eficiente y causa final, como posteriormente Aristóteles, ni mucho menos separando materia y espíritu. Para este hombre griego presocrático, por mucho que sea poeta, teólogo, antropólogo, etc. hay una integralidad, una no dualidad, (una no separación, aunque lo percibamos como separado, es decir como dual) entre lo que pueda no ser propio del erguirse, de lo que se manifiesta, de lo que permanece en el emerger de la tensión de los contrarios, de lo que mas tarde Aristóteles llamará materia, y la posteridad, naturaleza, como algo separado de lo que supuestamente no lo es; decimos supuestamente porque todo aquello que queda erguido, que permanece, como bien nos señala Heidegger, es lo que es la physis, para los presocráticos, y en particular para Heráclito y no así la materia o la naturaleza como especificidad separada del hombre, como nosotros consciente e inconscientemente la percibimos por obvias razones de aprendizaje metafísico posterior.


Para poder explicarnos la manifestación de la physis, en su plenitud y en medio de la forma de pensar de estos hombres filosóficos y su época, vamos a hablar de Tales, Anaximandro y Anaxímenes, paradójicamente desde la interpretación que de estos hace W. Jaeger; lo hacemos desde este autor y desde esta obra apoyados en su Paideia, como nos acota Mondolfo[7], calificando a Heráclito, distinguiéndolo de los pensadores anteriores, “como el primer antropólogo filósofo, definiendo su filosofía del hombre como el anillo interior de tres anillos concéntricos con los cuales se puede representar su filosofía, nos dice que el anillo antropológico está envuelto por el cosmológico, y este por
el teológico; y que los tres anillos no pueden separarse uno de otro; no puede, sobre todo pensarse en el anillo antropológico independiente del cosmológico y del teológico. Heráclito al  unificar el alma humana con el cósmico ” fuego eternamente viviente”, unifica también la ley cósmica con la ley humana; y con la religión cósmica del “gnomos divino” y viene a fundar en la norma del mundo, la norma de vida del hombre filosófico.
Como podemos observar en esta interpretación de Heráclito se capta la unidad de acción y pensamiento de nuestro filósofo, lo cual nos da fuerza para insistir en la no dualidad de aquellos primeros filósofos physicos presocráticos, y de su acepción de la physis como la hemos señalado; aunque más adelante tendremos que vernos con la apreciación de algunos intérpretes que no consideran a Heráclito como uno de los Physicos, por la misma razón, es decir por nuestras pre-concepciones ya aludidas.
Queremos acentuar que es a partir de este esclarecimiento que podremos abordar el problema que nos atañe en nuestra proposición, la tensión de los contrarios, como creadora y mantenedora de tá pánta, de la plenitud no dual.
PLANTEAMIENTO DE LA PROBLEMÁTICA, CONTEXTO HISTÓRICO FILOSÓFICO.
Abordar el camino de Tales a Heráclito, con las concepciones sujeto - objeto que tenemos desde nuestros puntos de vista históricos en la Modernidad, no es tarea fácil y lo decimos sin ningún ánimo descalificador, eso sin tomar en cuenta que el mismo Heráclito seguramente lo asumiría como lo que es, parte del proceso cíclico - trágico del eterno retorno, del ser deviniendo en la tensión de los opuestos, la no dualidad, que es el verdadero “orden” (cosmos) del mundo, su plenitud.
En dicho camino, Copleston[8] plantea que: ” no hay ciertamente, ninguna sistematización, ni es pretensión de los presocráticos hacer sistema alguno”. Recuérdese que nuestros pensadores son legítimos herederos del pensamiento mítico - religioso, el pensamiento gnómico, lo socialmente condicionante, lo particular, lo convencional.
“Ya Heródoto, Platón, Aristóteles, Eudemo y Estrabón, hacían proceder de los caldeos, egipcios y fenicios, ciencias cultivadas después por los griegos, tales como la astronomía, geometría y aritmética”... ”A pesar de que los griegos pudiesen haber obtenido de las culturas orientales, numerosos y fecundos elementos de conocimientos y estímulos de reflexión, sin embargo, ellos, que eran arrastrados en su misma actividad de mercaderes y colonizadores (como Aristóteles, Constitución de los Atenienses, cap. XI, dice de Solón), por el doble deseo de “comerciar y de ver”, hallaban un aguijón eficacísimo para la creación de la ciencia y de la filosofía en su innata y característica curiosidad. Y los documentos y las noticias que tenemos acerca de su actividad intelectual anterior al surgimiento de las primeras escuelas filosóficas demuestran un vivo fermento, de pensamiento, que iba preparando el desarrollo de la filosofía, la que por otra parte, en su significado más general de reflexión del hombre sobre sí mismo, sobre la vida y el mundo, es tan antigua como la humanidad pensante”[9].
“La forma mítica y antropológica de esta primera reflexión sobre la naturaleza, no impide el reconocimiento de los mismos problemas que después serán objeto de la filosofía naturalista, Aristóteles ya estaba plenamente convencido de ello.
Pero el antropomorfismo mitológico de esta primera especulación, tiene gran importancia en otro aspecto: que nos muestra que los problemas cósmicos, son concebidos inicialmente en la forma de problemas humanos, es decir, se hallan modelados sobre la norma de estos, con la


personificación de los elementos naturales y la concepción de sus relaciones, como si estuviesen gobernados por las mismas fuerzas que rigen las relaciones entre los hombres, lo que significa (evidentemente) que el contemplar y tratar de comprender la naturaleza (los fenómenos, lo estable), el pensamiento mítico posee ya (y por lo mismo, puede emplear) los conceptos relativos al mundo humano: o sea, que la reflexión sobre el mundo humano, ha precedido sobre la reflexión, sobre el mundo natural, que por ello, en su primer surgir, se enlaza y se apoya en aquella. Y esta observación tan evidente como olvidada, basta para trastocar las convicciones tradicionales, de que la atención del hombre se vuelve hacia la naturaleza física, antes que hacia el mundo humano, y que por ello, la filosofía comienza como cosmología, para transformarse en antropología, solo por una segunda y tardía fase. En realidad la procedencia de la forma mitológica demuestra lo opuesto, y (lo que no es de menor importancia) también la filosofía naturalista en su surgimiento, conserva primeramente, en parte la forma mitológica antropomórfica, demostrando mantener su dependencia de las observaciones y meditaciones del mundo humano. Lo que no pasaba inadvertido por Aristóteles, tal como aparece en los pasajes arriba citados y había sido ya claramente visto por Platón, cuando señalaba que los elementos naturales están personificados por los cosmólogos, que conciben entre ellos, las relaciones recíprocas como matrimonios, generaciones y luchas gobernadas por las fuerzas opuestas del amor y el odio”.[10]
“Me parece que cada uno de ellos (los filósofos que quieren definir cuáles y cuántas son las cosas) nos relata una especie de mito, como si fuésemos niños: uno que los seres son tres, y que algunas veces se combaten entre sí, y otros habiendo entablado amistad nos hacen asistir a sus bodas, nacimientos y educación de la prole. Otro, diciendo que son dos (húmedo y seco o calor y frío), los une y los destroza. La estirpe de los eleatas, entre nosotros, que comienza desde Jenófanes, o quizás antes, nos relata sus mitos, como si lo que se llama “todas las cosas” fuese una sola cosa. Ciertas musas Jónicas (Heráclito) después, y algunas sicilianas posteriores a ellas (Empédocles), concuerdan en pensar que ofrece mayor seguridad entrelazar distintos mitos entre sí, y decir que el ser es el múltiple y uno y que es mantenido unido por el odio y el amor”[11]
“A estas observaciones debe agregarse, que no solo las cosmogonías filosóficas, se modelan en parte sobre las precedentes teogonías míticas, dominadas por las relaciones de generación y de lucha, sino que el mismo concepto de cosmos es tomado del mundo humano (el acomodamiento, el orden de la danza y el orden de los ejércitos) para ser aplicado a la naturaleza, y que la idea de la ley natural se presenta al comienzo como idea de justicia (DIKÉ), con la pena del talión para toda infracción: o sea que toda la visión unitaria de la naturaleza no es sino una proyección en el Universo de la visión de la polis (sociedad y estado de hombres). La primera reflexión sobre la naturaleza se enlaza siempre, pues, a la reflexión sobre el mundo humano, que debe haberla precedido para poder darle los propios cuadros y conceptos directivos”.[12]
Si la ley natural se presenta como idea de justicia (DIKÉ), y en ella no hay precisamente connotación moral alguna, sino ética, es decir de ordenamiento natural; menos nos parece que haya habido separación entre lo cósmico y lo humano, es decir, lo que para el griego presocrático era la physis, posteriormente llamada naturaleza, con su denotación de materia. Recordemos que es Aristóteles quien va a dar esta separación y es solo a partir de sus intérpretes que se va a connotar la Metafísica como tal. Los presocráticos casi todos escribieron un libro sobre la Physis (hilozoicamente) no por casualidad, sino porque no consideraron metaphísica alguna, ya que no tenían percepción, ni acepción de algo que estuviera fuera de lo que permanece, de lo que queda establecido, (que no es necesariamente materia - YLE-, en el sentido aristotélico, por lo antes dicho) aunque como dice Heidegger en su Introducción a la Metafísica: “la “física”, determina desde los comienzos la esencia y la historia de la Metafísica” (p.26).





Pero, ¿quienes son los presocráticos?, ¿unos pensadores que buscaban el principio (argé), a partir del cual intentaban explicar la estructura del universo y que lo encontraron, uno en el agua, otro en el aire, otro en el fuego, otro en el apeiron, etc. ?, o ¿fueron unos hombres que pensaron de manera dramática el problema de las relaciones de los seres vivos con el ser, del cual son fragmentos, individuaciones?. ¿son unos sabios del conocimiento que buscaban establecer las bases de lo que llamaremos posteriormente la física y que quieren alcanzar una visión que no sea del orden de lo sensible, sino de lo inteligible?, o ¿son unos pensadores trágicos, obsesionados por el desmembramiento ontológico que buscan el origen y los ritmos y cantan de forma casi poética el desgarramiento del hombre (como diría Heidegger) arrojado ahí?. ¿Cuál es la genealogía del lenguaje conceptual que surge de las relaciones del hombre con su entorno, la naturaleza y con la cual él construye la sociedad?.
Para poder hacer hermeneútica de estos primeros pensadores, hay que separar el pensamiento moderno de dominación de la naturaleza, que está ligado más al pensamiento newtoniano (causa - efecto), y, acercarnos al pensamiento que rige auténticamente a estos hombres, que tanto será verdad que no es la dominación, sino la admiración y la contemplación (búsqueda de la sustancia) las que los mueve y rige, que no desarrollaron una técnica en el sentido contemporáneo. Cuando la matriz del conocimiento (episteme) es mecánica como la moderna, y no así sustancialista como la episteme griega, genera un pensamiento no contemplativo sino utilitario.
En la tradición, la filosofía griega es un proceso evolutivo en el cual ella (la filosofía) nace, arrancándose paulatinamente del mito, se construye y se desarrolla. A nuestro juicio, en el confrontamiento, la oposición del medio natural con el hombre hacedor de cultura en sociedad se da la manifestación del lenguaje (logos), obra de los dioses como lo manifiesta Nietzsche, poético en principio, que se va constituyendo en conceptos, en gramática, en lenguaje filosófico, en la medida en que se consolida la polis, lo cual nos mueve a pensar que la contemplación desinteresada, por parte de los amantes de la sabiduría (filósofos) no sería tan idealista como lo ilustra la tradición aristotélica. Aristóteles[13] en su Metafísica nos dice: 1ro. “Que no se trata de una ciencia productiva, es evidente ya por los que primero filosofaron. Pues los hombres comenzaron siempre a filosofar movidos por la admiración; al principio admirados frente a los fenómenos sorprendentes más comunes, luego avanzando poco a poco y planteándose problemas mayores, como los cambios de la luna y los relativos al sol y las estrellas y a la generación del universo. Pero el que se plantea un problema, reconoce su ignorancia. Por eso también el que ama los mitos es en cierto modo filósofo; pues el mito se compone de elementos maravillosos; 2do. nos dice a continuación: “de suerte que, si filosofaron para huir de la ignorancia, es claro que buscaron el saber en vista del conocimiento y no por alguna utilidad. Y así lo atestigua lo ocurrido. Pues esta disciplina comenzó a buscarse cuando ya existían casi todas las cosas necesarias y las relativas al descanso y al ornato de la vida. Es, pues, evidente que no la buscaron por ninguna otra utilidad sino porque así como llamamos hombre libre al que es para sí mismo y no para otro, así consideramos a esta como la única ciencia libre, pues esta es solo para sí misma”[14]. 3ro. “y entre las ciencias, pensamos que es más sabiduría la que se elige por sí misma y por saber, que la que se busca a causa de sus resultados, y que la destinada a mandar es más sabiduría que la subordinada” [15]
Aristóteles como teórico y quizá por su misma condición privilegiada de filósofo, olvida u omite lo decisivo y determinante que es para cualquier hombre (y más en la época en que gozaban del máximo privilegio) el modo de estar insertados en la sociedad, y es la polis mercantil, por antonomasia, la que va a determinar la “igualdad” para bien y para mal.


Esquilo


Lo cierto es que si bien los hombres comenzaron a filosofar movidos por admiración, no es menos cierto que, como bien nos ilustra Esquilo (el gran trágico) en su Orestíades al alabar el consenso de la democracia (la polis del ciudadano), que es una organización de vida racional, a diferencia de la vieja y jerárquica organización (la nobleza rural) que era injusta, que el modus vivendi de la polis alcanzado, unido con toda su tradición mitológica y religiosa, van a dar a luz este pensamiento llamado filosofía, destinado a mandar. Alegre Gorri[16]plantea que: “La polis implica libertad y contrastación de ideas; el logos de la polis patentiza la unidad de la diversidad, de la oposición de clases; la polis es el ser consensuado, en cuyo ser anida el no ser; las póleis de la hélade adquieren su ser por relación y en lucha contra la diferencia de los bárbaros (guerras médicas, persas, etc.); la polis escribe un derecho que publica; el ágora es el lugar de la concertación libre y de la expresión de la diferencia”
Aunque ciertamente las estructuras sociales caracterizadas por la existencia de una nobleza rural, desaparecen con la forma de vida mercantil que da paso a la polis, la forma de vida urbana, más racional (justa en el sentido de un ordenamiento), a nuestro juicio, no reemplazaron el pensamiento mítico, sino lo incorporaron, lo fusiona a pesar de lo que el mismo Heráclito alude contra Hesíodo, Frag. 8,9, y que del mismo manera posteriormente, como mencionamos, alude Aristóteles.
Y es por eso que desde los inicios de nuestra proposición hemos decidido analizar el camino de Tales a Heráclito, a través del texto de Jaeger: La Teología de los Primeros Filósofos Griegos, pero con las respectivas críticas que de éste hace George Gadamer, en su libro El inicio de la Filosofía Occidental, donde plantea que para hacer cualquier investigación de los presocráticos hay que partir, como hemos acotado, de las lecturas hechas por parte de Platón y de Aristóteles, sobre estos, ya que son los primeros testimonios reales sobre ellos. Por supuesto, sin dejar de leer entre líneas, ya que a nuestro juicio, ambas, son hijas legítimas de su época, la polis griega y la conjuración que de ella hacen éstos; y tenemos que extraer no sólo lo real sino la posible verdad ontológica, de la que tanto los presocráticos como Platón y Aristóteles, en medio de las distintas circunstancias y épocas, especularon.


Werner Jaeger


W. Jaeger[17] nos dice:”El hecho de que se llame a estos nuevos hombres, filósofos naturales o phisicoi (físicos) (el término es relativamente tardío) pudiera parecer la expresión de un deslinde de intereses practicados por la idea misma de physis y que eliminaría automáticamente toda preocupación por lo Theoí. Al confinarse en los hechos comprobables por los sentidos, los jonios parecerían pues, haber tomado una posición ontológica que sería francamente, no teológica”
Jaeger cree (y con razón) que los testimonios de los primeros filósofos, por su misma escasez han sido interpretados falsamente modernos, y hace su juicio sobre la base de lo que hemos dicho desde el principio en relación a la palabra physis, filosóficamente hablando; pues a este respecto nos dice: “basta reflexionar que traducir la palabra physis por nuestra palabra naturaleza o físicos por filósofo natural, no hace en absoluto justicia a la significación griega y es resueltamente erróneo”[18]; y subraya al igual que Heidegger quephysis es una de esas palabras abstractas formadas con el sufijo “sis” que significa surgir, emerger y desarrollarse, junto con el verbo“phyo” que quiere decir engendrar. Es pues lo que engendra y, por tanto lo que existe primero, lo originario. A este respecto nos señala Cappelletti[19] : “de este significado se pasa enseguida al de “lo permanente” o ”lo que no cambia”, por oposición a las cosas que cambian y varían de continuo”. Y nos dice que podemos inferir con Burnett, que para los primeros filósofos physis equivalía al sustratum eterno. Debemos tener presente para poder diferenciar lo que es estrictamente filosofía de lo que no es, como nos dice Burnett[20] : ‘el problema fundamental del filosofar presocrático consiste en la búsqueda de un sustratum eterno de los fenómenos, en otras palabras, de una sustancia universal’. Y continúa Cappelletti[21] : “Resulta así que la physis no es sólo la sustancia universal (es decir causa material de las cosas, según terminología aristotélica) sino también, al mismo tiempo principio de movimiento, (o sea, causa eficiente del universo según la misma terminología)”.
Nos es necesario recalcar, que para poder entender la distinción que de la filosofía se ha tenido, a partir de las interpretaciones de los doxógrafos e historiógrafos aristotélicos, lo que nos dice George Gadamer[22] cuando asevera que:”El que cita interpreta, ya por la forma en que presenta el texto. Pues bien, todos los fragmentos recogidos en las colecciones de los presocráticos son citas aisladas que no han llegado a nosotros en un texto definido y completo, sino a través de Platón y Aristóteles, los peripatéticos, los estoicos, los escépticos, los padres de la iglesia - una gran riqueza de autores que citan y describen doctrinas con fines completamente diversos -“ . Y es aquí donde insertamos nuestra interpretación, la filosofía nace como una plenitud, sin divisiones físicas ni metafísicas, sino en la armonía entre “contrarios”, engendrar emerger (physis), y lo que se oculta o queda oculto después de lo que se manifiesta, y que tanto Heráclito, como Parménides llaman; logos, uno, ser, el otro, y queda sujeto a lo que Heráclito hace dos mil quinientos años, y en la contemporaneidad Heidegger denominaron Enigma, en lugar de acceder a lo que posteriormente los interpretes de Aristóteles y el cristianismo llamarán metafísica.
Al respecto, Cappelletti[23] sin contradecir la real concepción de physis mencionada nos recalca: “Toda idea de una causa eficiente exterior a la materia, o trascendente al mundo (toda idea de creación en especial) era enteramente ajena al pensamiento de los primeros filósofos.
La physis es concebida como materia que se automueve y se autodetermina, en otras palabras como una materia dotada de vida. Eterna e infinita, constituye una protocélula que se multiplica dividiéndose y se genera el universo a través de un proceso cariocinético. El universo mismo, producto de la “physis” que se automultiplica, como un originario “huevo cósmico” (según la representación la cosmogonía órfica) es un gran viviente, y, como diría Giordano Bruno un “animal sanctum et venerabile”. Todo lo que existe está dotado de vida y de alma. Se trata de una concepción del mundo hilozoísta y pansiquista”. Según el mismo Cappelletti[24] “algunos historiadores consideran anacrónicas estas calificaciones, aduciendo que no se trata de una identificación de materia y vida o de materia y alma, sino más bien de una no distinción entre dichos conceptos”.
Por eso nos parece pertinente la crítica que de W. Jaeger hace G. Gadamer al referirse a sus dos textos sobre los presocráticos, y decirnos que en su obra maestra Paideia, su interés por los sofistas le hizo evitar la teologización de la tradición presocrática a diferencia de su obra (para Gadamer mal llamada por el autor) La Teología de los Primeros Filósofos Griegos, donde aquel a su parecer está influido por la sociedad americana. Sin embargo, creemos que en ambos hay influencias y pre-concepciones que no solo ellos, sino todos los intérpretes de alguna manera tienen, debido a su origen sincrético, greco - latino, judeo - cristiano y sobre todo por la interpretación posterior (doxógrafos e historiógrafos) que del pensamiento aristotélico y su metafísica se ha hecho, como también de la interpretación de Platón, en su caso omitiendo su autocrítica en el Sofista, en el Parménides, la Leyes y su Carta Séptima.
Jaeger[25], a pesar de ser él quien nos acentúa el carácter de físicos de los presocráticos, y de aclararnos en qué sentido éstos utilizan el término physis, nos dice paradójicamente al referirse a Tales de Mileto:
“Este sostiene que el agua es el origen de todas las cosas. Esto no parece muy diferente, pero se está en indisputablemente presencia de una diferencia: esta reside en el hecho de que el filósofo prescinde de toda expresión alegórica o mítica para enunciar su intuición de que todas las cosas han venido del agua. Su agua es una parte visible del mundo de la experiencia. Pero su manera de ver el origen de las cosas le acerca mucho a los mitos teológicos de la creación o más bien le lleva a competir con ellos. Pues si bien su teoría parece ser puramente física, evidentemente la piensa como teniendo también
un carácter metafísico. Este hecho se revela en la única de sus sentencias que ha llegado hasta nosotros en su tenor literal (si es que realmente se remonta a él): “Todo está lleno de dioses”.


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A nuestro juicio la influencia en Jaeger, del órfico - pitagorismo a través de Platón y de los intérpretes de la metafísica de Aristóteles, junto con los historiógrafos del siglo XIX, posteriores a Hegel, le dan una visión metafísica además de la physis presocrática de la cual él mismo nos ha hecho ver como una no distinción, diferenciación por parte de éstos entre materia y vida, materia y alma. Nos atreveríamos a decir incluso que la antropomorfización de los dioses en períodos anteriores tiene mucho que ver con esta no separación, ya no solo entre la materia y la vida y ésta y el alma, sino entre lo inteligible y lo sensible pos parmenídeamente mal interpretado por la tradición neo - platónica y
cristiana. No olvidemos que la forma como escribió su poema Parménides (que luego va a ser el paradigma de la filosofía) fue en hexámetro, forma propia de escribir los poetas épicos, míticos.
Agrega Jaeger[26] :
“La afirmación “todo está lleno de dioses” querría decir algo como esto: todo está lleno de misteriosas fuerzas vivas; la distinción entre la naturaleza animada y la inanimada no tiene de hecho fundamento alguno; todo tiene un alma”... los dioses de Tales no viven aparte en alguna región remota e inaccesible, sino que todo, esto es, todo ese mundo que nos rodea familiarmente y que nuestra razón toma con tanta tranquilidad está lleno de dioses y de los efectos de su poder... al restringir así nuestro conocimiento a aquello que encontramos directamente entre nosotros, no estamos forzosamente obligados a abandonar lo divino. Naturalmente, nuestro solo entendimiento apenas es de suyo capaz de darnos ninguna prueba adecuada de la existencia de los dioses de la fe popular; pero la experiencia de la realidad de la physis nos dota de una nueva fuente de conocimiento de lo divino: a nosotros toca hacer presa en ello como con nuestras propias manos y por donde quiera en el mundo”.
Lo divino Presocrático es también physis, lo demás ha sido puesto por la concepción e interpretación cristiana de Platón y de Aristóteles.
Como hemos dicho, para G. Gadamer[27] los primeros textos auténticos sobre los presocráticos son los de Platón y Aristóteles, y el único texto que se refiere a estos en su conjunto es el comentario de Simplicio a la Física aristotélica:
“Aristóteles es un físico y physis para él es el concepto decisivo de su estudio de los predecesores. Aquí reside la importancia del primer libro de la física, al que Simplicio añadió un comentario muy completo”... todos los pasajes comentados por Simplicio elegidos de los textos que tenía a su disposición, están ya predeterminados por el objetivo de mostrar como Aristóteles defiende la tesis de que la physis es la primera manifestación del Ser”... Hay otro dato decisivo que se ha de tener presente al acercarse a los presocráticos. No se debe olvidar que hay dos esquemas, dos interpretaciones omnipresentes en nuestra mentalidad. Una es la interpretación aristotélica, según la descripción de Simplicio, en el primer libro de la Metafísica y en el primer libro de la Física. La otra es la interpretación hegeliana ..., pero también en cierta medida, de los platónicos y aristotélicos. Hay que ser conscientes de que toda interpretación histórica sobre la filosofía griega se desarrolla en el marco de la disolución de la metafísica idealista hegeliana, y que esta idea de disolución está presente, de forma más o menos explícita en todos los historiadores del siglo XIX... Si se asumen estos puntos de partida, queda clara la debilidad de la vulgata, la tradición según la cual todas las historias de la filosofía comienzan con Tales la escuela de Mileto”.
Volviendo a lo que para nosotros es una no separación entre lo divino y lo physico para los presocráticos, ya que la physis en el sentido de lo queda establecido es lo divino para ellos, no por esto es metafísico en el sentido interpretado posterior a Platón y Aristóteles.


La anécdota atribuida a Heráclito por el mismo Jaeger[28] lo corrobora: “el cuento es que estando él al lado del hogar de su casa, calentándose, se dio cuenta de unos visitantes que se hallaban en el umbral de la misma y vacilaban en entrar. Entonces les gritó: “entrad, también aquí hay dioses”.
Se ha tomado esta frase como una referencia al fuego que sostenía Heráclito, que era el primer principio de todas las cosas. En todo caso, las palabras de Heráclito (acentúa Jaeger) suponen la sentencia de Tales de que todo está lleno de dioses, ingeniosamente aplicada a la situación del momento. El cuento es simbólico del progreso intelectual que caracteriza a los comienzos mismos de la filosofía griega y es especialmente significativo para Jaeger, por su alcance religioso.
DEL MITO AL LOGOS.
En la cultura griega es muy difícil saber cuando hay un pensamiento no mitológico, B. Farrington[29] sostiene: “que el pensamiento de los presocráticos es racional porque se ha apartado del pensamiento anterior mítico religioso”. Sin embargo, creemos que basta con establecer si hay búsqueda de la “verdad”, independientemente de la forma como lo haga el filósofo que aludamos y podríamos, según las aproximaciones doxográficas, estimar su ubicación dentro de lo que llamamos pensamiento filosófico.
El pensamiento mitológico va asociado a un modo de pensar mítico - religioso; es cierto que los presocráticos explican el mundo de forma muy diferente a como lo explicaban Homero y Hesíodo; en el pensamiento presocrático hay presencia de una forma de pensar y de decir fuertemente “personalizada”: divinidades y conceptos divinizados los podemos observar en el poema de Parménides, también en la época sofística en la cual ya no se creía en los mitos; estos relatos continuaron, un ejemplo es el de la narración del mito de Protágoras. Posteriormente, Platón mismo retoma las narraciones míticas no sólo como alegorías, caso idóneo es el del Fedro.
Esto nos muestra que el pensamiento mítico no se abandona del todo. Al respecto Conford[30]   nos dice”: la filosofía presocrática sería una reestructuración más racional y más sofisticada de los mitos tribales que se diferenciaría solo en la forma pero no en el contenido”.
En realidad, para nosotros, la polis genera el pensamiento filosófico o simultáneamente surgen uno por el otro, porque para hablar de este pensamiento en strictu sensu tiene que venir estableciéndose ya la polis y toda la racionalidad que la constituye, pues la polis implica libertad y contrastación de ideas; el logos de la polis patentiza la unidad de la diversidad; como hemos dicho, sin la polis no se hubiese producido la filosofía, con lo cual podríamos parangonar el pensamiento mítico con el pensamiento pre - político (en el sentido etimológico de polis) y pensamiento político con el filosófico, y no así con un pensamiento que va del mito al logos como por una decisión tomada a raíz de darse cuenta que la razón, lo intelectivo es más asertivo que la doxaia, conformando así el pensamiento epistemológico. No, el paso de lo mítico - religioso a lo epistemológico propiamente dicho, al logos, más como discurso razonado, mayéutico, dialéctico o lógico es un emergiendo simultáneo con lo mítico religioso y la polis. Gadamer[31] nos dice:
“....la conocida fórmula del mito al logos, que es otra forma habitual para interpretar la historia de los presocráticos. Mas qué se entiende en este caso por mito. En el siglo XIX estaba claro: se trataba de la religión homérica. Sin embargo, no hubo una religión homérica. La teología homérica era en realidad la invención, la visión de un gran poeta que daba unidad, componía, interpretaba una enorme riqueza de mitos locales,
proveniente de ambientes diversos del mundo griego. Sin duda era una composición del poeta que había vivido en el siglo IX a. C. y era al menos dos siglos anterior a las noticias de Tales de Mileto. El otro poeta al que algunos se refieren, cuando se habla de la religión en esta edad, es naturalmente Hesíodo con su Teogonía. Es cierto que Aristóteles cita a Homero y a Hesíodo, como los primeros que han propuesto sus consideraciones sobre la divinidad. Pero Aristóteles no pretende hablar de una religión, sino que quería demostrar que en la concepción del nacimiento de la familia de los dioses y del orden del universo había ya pensamientos lógico y conceptos filosóficos latentes. Por eso me parece muy dudoso el esquema tradicional del mito al logos. Quizá el mito en el caso de la mitología homérica es más logos que mito.”
Como lo hemos visto anteriormente en la Metafísica de Aristóteles[32]: “...por eso también el que ama los mitos es en cierto modo filósofo: pues el mito se conforma de elementos maravillosos.
Ambos tipos de pensamiento de “Verdad”, tanto lo mítico religioso como la filosófica era un arrancarse del ocultamiento. La verdad mítico - religiosa consistía en desocultar, a través de la entrega a la memoria que proporciona la poesía, la palabra cantada, las hazañas fundacionales (la sociedad, la guerra y el pre - derecho de los aristoi) tanto como la hazañas creacionales de los dioses (la formación del cosmos tal y como lo narra Hesíodo), mientras que, de manera semejante, la verdad filosófica era un desocultamiento mediante la investigación y el razonamiento lógico, los misterios, las cosas ocultas de la naturaleza, la mente, el cosmos y el comportamiento de los hombres.
Ambos tipos de verdad, y esto es lo importante, eran solidarios con su contexto:
deseamos decir que ambos fueron lo que tuvieron que ser: la verdad mítico - religiosa es el reflejo de una sociedad de soberanía, en tanto que la verdad filosófica es el reflejo de la diversidad contrastada en libertad”.
Pero, ¿qué es la verdad? La verdad en el sentido filosófico no va a ser determinada por la aceptación de un discurso épico, descriptivo, narrativo, mítico - religioso, que debería ser creído y aceptado. La verdad se determina ahora por la libertad de crítica a otra forma de pensar, y por la observación y la contrastación de los movimientos de los astros, del orden político - legal y de todas las cosas en general. La verdad es, el resultado de todo ese proceso de búsqueda, la aleteia, lo que el sentido y la inteligencia del hombre descubren, el engendrar y el emerger, la physis, lo estatuido en el devenir.
La verdad de los presocráticos Tales, Anaximandro y Anaxímenes es physis, en el sentido real de su etimología, como hemos señalado (emerger - engendrar) donde la ALETHEIA deja a su vez manifiesta lo oculto en el ser, lo que no se revela en el ente.
“Los primeros que se dedicaron a la filosofía consideraron tan solo principios (arché) aquellos que se dan bajo la especie de la materia. Aquellos de que están constituidos todos los seres, de donde vienen al llegar a ser y a los que vuelven cuando al fin se corrompen, persistiendo en ellos la sustancia, con sus variables, modificaciones... y según esto, creen que en realidad nada nace ni llega a la corrupción, supuesto que esta primera naturaleza subsiste siempre”[33]
Según G. Gadamer[34] : “partimos de la convicción de que se comprende bien el inicio de la ciencia y de la filosofía griegas, cuando se deduce de la respuesta que los grandes pensadores, como Platón y Aristóteles han dado a los problemas planteados por dichosprincipios, esto es, los problemas relativos a la aproximación científica, matemática, astronómica y física a la naturaleza”. Debemos puntualizar que Gadamer entiende por “principio” no un sentido temporal, sino lógico; es decir, la base sobre la que se estructura todo lo demás, como sucede con los números. Y además nos recuerda Gadamer[35] :” que no se puede considerar, los textos platónicos y en general todos aquellos en que se basa la tradición, como documentos y testimonios de valor histórico sobre los presocráticos. Desde este punto de vista son muy inseguros. Las cronologías que se deducen de ellos son construcciones de estudios de la época helenística y las biografías son un conglomerado de leyendas y tradiciones auténticas. Esta advertencia vale también para las citas conocidas como fragmentos de los presocráticos, citas en las que se reflejan los intereses y las perspectivas de los autores que las recogen... por eso es útil advertir, que Aristóteles como Platón, cuando habla de los presocráticos, tampoco está motivado por un interés historiográfico, sino por los problemas de su filosofía... Platón se orienta hacia las matemáticas, Aristóteles hacia la física y la biología”.
Cuál es el interés nuestro, tratar de ver desde los presocráticos mismos y en particular desde Heráclito lo que nosotros ya no vemos, lo previo y lo posterior a los conceptos, a la construcción “lógica”, lo que en los presocráticos estaba latente, la existencia transpersonal de la no dualidad originaria. Llámese caos, lenguaje poético, agua, ilimitado, aire, ser, logos, comprensión pre-ontológica; esa experiencia generada por la toma de conciencia de la individuación (ser - ente), y que la escisión producida entre physis y logos, en y con el intelecto (pensamiento), rompiendo lo que en los inicios, era una no dualidad, una “alianza”, y que el logos en el sentido discursivo va a simbolizar más que a literalizar, como posteriormente hemos interpretado.
Según nos dice Narcís Aragay Tusell[36], G. Colli entiende el término physis no como naturaleza material (él traduce el término physis como nacimiento), sino como designación de una realidad “nouménica”. La physis es, pues, el origen oculto de toda apariencia fenoménica y el punto en donde se detiene el conocimiento discursivo, que puede ser aplicado a la representación: “physis krypthesthai phileie” (La Sapiencia Griega 1 de Colli)... Colli ve uno de los principales aspectos de la especulación pre-socrática: el carácter puramente alusivo, metafórico del lenguaje.
Como podemos apreciar, nuestra interpretación sobre la physis, entendida en su etimología, nos lleva a tratar de pensar el pensamiento presocrático, no desde Platón y Aristóteles como lo hemos venido decantando, sino intelectivamente, filosóficamente desde ellos mismos. (Los presocráticos)




W. Jaeger[37] nos dice:
“en Anaximandro encontramos el primer cuadro unificado y universal del mundo, basado en una deducción y explicación de todos los fenómenos... Anaximandro pugna por encontrar la clave de la oculta estructura de la realidad estudiando la forma en que esta ha venido a ser lo que es; podemos rastrear este esfuerzo en el afán con que trata de descubrir matemática, proporción y armonía en las relaciones del mundo entero en sus partes...”.
Considerando como obra de arte el acercamiento que hace este filósofo:
“es una soberana expresión de la convicción que Anaximandro se acerca al mundo como un todo y del postulado de que el universo debe tener un sentido racional. Esta idea del mundo señala el primer brote de la filosofía en el espíritu humano. A muchos de nosotros apenas nos parece posible volver, hoy en día la vista más allá de esta primera experiencia filosófica del ser significativo; y sin embargo, podemos ver que no es cosa de tomar como algo natural el que el hombre descanse en el ser. La filosofía es antes bien, la suprema etapa de una nueva confianza en sí mismo por parte del hombre, bajo cuyos cimientos yace vencido un salvaje ejército de fuerzas tenebrosas. El cosmos de Anaximandro señala el triunfo del intelecto sobre todo un mundo de ruidos e informes poderes que amenazan la humana existencia, con un ancestral peligro en el momento mismo en que el antiguo orden de vida, el orden feudal y mítico, que solo nos es conocido en la primera fase de la cultura griega, la épica homérica, y ya había alcanzado su cima, acaba por caer hecho pedazos”[38]
Esta observación que hace Jaeger, es de gran importancia, pues nos libera en parte de las interpretaciones hechas sobre los primeros filósofos como físicos materialistas, por parte de Aristóteles y de la tradición; con esto tampoco queremos decir, que sea un principio lógico, como nos señala el mismo Jaeger: “Mientras que Tales, pensando aún en términos de simple intuición sensible, concebía al mundo como emergiendo del agua elemental y tomando forma permanente, su sucesor rechaza esta concepción fundándose en razones puramente lógicas”, En relación a como interpretamos a los presocráticos y en particular a la sentencia de Anaximandro, Heidegger[39]nos dice:
”La tácita norma por la que se interpreta y juzga a los primeros pensadores, es la filosofía de Platón y Aristóteles. Ambos pasan por ser los filósofos griegos que marcan la pauta tanto para lo que les precede como para lo que les sucede. Esta concepción ha ido tomando cada vez más peso, sobre todo después de pasar por la teología cristiana, hasta convertirse en una convicción general y nunca cuestionada hasta ahora. Incluso cuando la investigación filológica e histórica se ha ido adentrando en análisis más profundos de los filósofos anteriores a Platón y Aristóteles, la pauta de la interpretación siguen siendo las representaciones y conceptos platónicos y aristotélicos en su modificación moderna. Éste es también el caso incluso cuando, a imitación de la arqueología clásica y la historia de la literatura, se intenta dar con lo arcaico del primer pensamiento. Se sigue anclado en las interpretaciones clásicas y clasicistas. Se habla de lógica arcaica sin pensar que sólo hay lógica a partir de las escuelas platónicas y aristotélicas.”
Sin embargo las observaciones de Jaeger[40] rozan el meollo del problema, independientemente de que su búsqueda esté sobre la base de lo religioso y la nuestra sobre lo ontológico, a tal punto que, a continuación agrega: ”Por ende la cosa con que empieza el mundo que no sea idéntico a ninguna de las sustancias dadas, pero que sin embargo sea capaz de dar origen a la vasta inmensidad de todas ellas. La propiedad distintiva de este algo tiene que ser por tanto el hecho de ser de suyo ILIMITADO, y por eso lo llamó Anaximandro con este mismo nombre, APEIRON”...
Este término está conformado, por la letra alfa, que es un prefijo privativo, NO-SIN, por la palabra PERAS, que significa LÍMITE y por la palabra ON que denomina LO QUE ES - SER, lo cual literalmente equivale a SER SIN LÍMITES.
La sentencia de Anaximandro, según Simplicio (frag.2 Diels, doxographi, 476), reza: “Pero cualesquiera que sean las cosas de donde procede la génesis de las cosas que existen, en esas mismas tienen éstas que corromperse por necesidad; pues éstas últimas tienen que cumplir la pena y sufrir la expiación que se deben recíprocamente por su injusticia, de acuerdo con los decretos del Tiempo”.
Nietzsche[41] traduce: “de donde las cosas tienen su origen, hacia allí deben sucumbir también, según la necesidad; pues tienen que expiar y ser juzgadas por su injusticia, de acuerdo con el orden del tiempo”. Diels traduce la sentencia de Anaximandro de esta manera: “a partir de donde las cosas tienen el origen, hacia allí se encamina también su perecer, según la necesidad; pues se pagan unas a otras condena y expiación por su iniquidad según el tiempo fijado”.
Heidegger[42] nos dice: “que desde el momento que Anaximandro dijo dicha sentencia no sabemos dónde, cómo, ni a quién, hasta el instante en que Simplicio la reescribió en su comentario, había pasado más de un milenio, entre el momento de esa transcripción y el momento presente vuelve a mediar un milenio y medio. ¿Puede la sentencia de Anaximandro seguir diciendo algo desde su lejanía histórico - cronológica de dos milenios y medio?...”.
Heidegger[43] nos va a decir, después de desglosar e interpretar todas y cada una de las palabras que se suponen si pueden ser las que dijo y nos llegaron de Anaximandro, y no así las que agregaron los doxógrafos:
“Perseguir las mutuas dependencias e influencias entre los distintos pensadores es una manera de malentender el pensar. Todo pensador depende de algo, concretamente de la llamada del ser. La magnitud de esta dependencia decide sobre la libertad que se puede tomar en relación con esas otras influencias que despistan. Cuanto mayor sea la dependencia tanto más poderosa será la libertad del pensar y tanto más grande será su peligro de despistarse y pasar de largo junto con lo que ya fue pensado ahí, sin embargo o tal vez solo de este modo pensar lo mismo.
Naturalmente, a nosotros, los hombres de hoy no nos queda más remedio que haber pensado previamente en la memoria, la sentencia de Anaximandro, a fin de poder meditar lo pensado por Parménides y Heráclito. De este modo se deshace el equívoco por el que se entiende que la filosofía del primero es una doctrina del ser y la del segundo una doctrina del devenir.
Pero para pensar la sentencia de Anaximandro, es necesario que antes de todo, pero también siempre de nuevo, demos el simple paso que consiste en trasladar a lo que dice el término que se encuentra inexpresado en todas partes: ÉÓN, ÉÓNTA, EÍNAI. El término dice presencia en el desocultamiento. También se oculta que la propia presencia conlleva el desocultamiento. El propio desocultamiento es presencia. Ambos son lo mismo pero no iguales”
Ya en el mismo texto, en la interpretación de la sentencia, Heidegger[44] nos dice en páginas anteriores:
“en la aurora de su destino lo ente, Tá éónta llega a la palabra ¿qué trae la sentencia de Anaximandro a lo hablado a partir de la plenitud retenida de lo que así llega?. Según el texto que damos por auténtico, la sentencia dice así: ”Según la necesidad; pues se pagan unas a otras condena y expiación por su injusticia”. Heidegger (342) traduce: “... a lo largo del uso; en efecto dejan que tengan lugar acuerdo y por lo tanto también atención mutua (en la reparación) del desacuerdo”.
Jaeger[45] nos dice que:
“Ya Burnett señaló que desde el tiempo que se propuso por primera vez la interpretación órfica ha experimentado cierta revisión el tenor de la sentencia misma... Cuando hay dos partes en disputa, aquella que ha tomado más de la cuenta, sea por la fuerza o por la astucia, tiene que pagar daños y perjuicios por su pleonexia a la parte a la que ha perjudicado. Para los griegos, para quienes lo justo es lo igual, esta pleonexia o tomar más de la cuenta, es la esencia de la injusticia... Cuando Anaximandro propone esta imagen como explicación de la generación y corrupción de las cosas del mundo natural, concibe evidentemente la existencia misma de éstas como dependiente de un estado de tener más de la cuenta, por el cual deben pagar indemnizaciones, cediendo a otras aquellas de que ahora gozan. Una idea muy semejante aparece en Heráclito (B 62) cuando dice que ‘éstas viven la muerte de aquellas mientras que aquellas mueren la vida de éstas’. Y esta expiación tiene lugar “de acuerdo con el orden del tiempo”.
¿A dónde queremos llegar en el camino de Tales a Heráclito?. Heidegger[46] señala que: “Heráclito llamó al LOGOSEn (el ser de lo ente)”; divisando en la presencia, en lo que aparece, en la manifestación, en el fenómeno a esta esencia que reúne, unifica y desencubre...
...“La totalidad de lo ente es el único objeto de una única voluntad de conquista. La simplicidad del ser ha sido sepultada en un único olvido.
¿Qué mortal es capaz de pensar hasta el final el abismo de esta confusión? Se puede intentar cerrar los ojos ante ese abismo... pero el abismo siempre estará ahí.
Las teorías sobre la naturaleza, las doctrinas sobre la historia no resuelven la confusión. Confunden todo hasta volverlo irreconocible, porque ellas mismas se alimentan de esa confusión que planea sobre la diferencia entre lo ente y el ser... ¿Pero, qué ocurre si el ser usa en su esencia la esencia del hombre? ¿Qué ocurre si la esencia del hombre reside en pensar la verdad del ser?
Entonces, el pensar tendrá que hablar poéticamente desde el ENIGMA del SER. El pensar trae la aurora de lo pensado a la proximidad de lo que queda por pensar”.[47]
Ya Heidegger nos señala previamente acerca de la exigencia del ser que habla en las palabras y que determina la filosofía en su esencia que: “la filosofía no nace del mito. Solo surge a partir del pensar en el pensar. Pero el pensar es el pensar del ser. El pensar no surge. Es en la medida en que el ser está presente. Sin embargo, la caída del pensar en las ciencias y la fe es el mal destino del ser”[48].
Tratando de pensar la tensión de los contrarios en la physis, como hemos manifestado, queremos pensar con Heráclito el LOGOS, En (el ser de lo ente) y para tal cometido nos es necesario nuevamente recordar a Heidegger cuando se refiere al pensar, y además recordar la forma como es el verdadero pensar, el de los verdaderos filósofos, los presocráticos, los que no amaban la sabiduría con carácter de pasado, sino que amaban la sabiduría, porque eran sabios, y como decía Heidegger[49] :
“Pero el pensar es un decir poético y no solo poesía en el sentido del poema y del canto. El pensar del ser es el modo originario del decir poético. Es en él donde por vez primera el lenguaje accede al habla, esto es, accede a su esencia. El pensar dice el dictado de la verdad del ser. El pensar es el dictare originario. El pensar es el decir poético originario, que precede a toda poesía, pero también es el elemento poético del Arte, en la medida en que éste llega a ser obra dentro del ámbito del lenguaje. Todo lenguaje poético, tanto en este sentido amplio como en el más estricto de lo poético, es el fondo un pensar. La esencia poética del pensar guarda el reino de la verdad del ser...”


Notas:


[1] Jaeger, W. (1.995) PAIDEIA. F.C.E. p. 9 y 10
[2] Jaeger, W. (1.992) LA TEOLOGÍA DE LOS PRIMEROS FILÓSOFOS, p. 26
[3] Cappelletti, A. (1.974) ESTUDIOS FILOSÓFICOS. S.V.F. Caracas, p. 63
[4] Cappelletti, A. Op.cit.
[5] Heidegger, M. (1978) ARTE Y poesía.f.c.e..méxico, p.10
[6] Heidegger, M. (1993) INTRODUCCIÓN A LA METAFÍSICA. Gedisa, Barcelona España, p. 63
[7] Mondolfo, R. (1.966). HERÁCLITO TEXTOS Y PROBLEMAS DE SU INTERPRETACIÓN. siglo XXl, México, p.355
[8] Copleston, F. (1979) TEORÍA DE LA FILOSOFÍA I. GRECIA Y ROMA. Seix y Barral. Barcelona
[9]Mondolfo, R. (1.983) EL PENSAMIENTO ANTIGUO.HISTORIA DE LA FILOSOFÍA GRECOROMANA. Lozada. Buenos Aires
p. 11 y 15
[10] Mondolfo, R. Op. Cit.
[11] Platón. SOFISTA. 242,C
[12] Mondolfo, R. op.cit. p.17
[13] Aristóteles. METAFÍSICA : met., A, 982 v 11/20, traducción de V. García Yebra
[14] Aristóteles. METAFÍSICA : met., A, 982 v 20/28, trad. v. García Yebra
[15] Aristóteles. METAFÍSICA : met., A, 982 a, 14/6 trad. v. García Yebra
[16] Alegre Gorri, A. (1.988) HISTORIA DE LA FILOSOFÍA ANTIGUA. Anthropos. Barcelona, p. 27
[17] Jaeger, W. op. Cit. P. 26.
[18] Jaeger, W. op. Cit. 26
[19] Cappelletti, A. op.cit. p. 9
[20] Burnett, J. (1.958) LA AURORA DE LA FILOSOFÍA GRIEGA, London, p.10-11
[21] Cappelletti, A. op. Cit. P.9
[22] Gadamer, G.(1995) EL INICIO DE LA FILOSOFÍA OCCIDENTAL. Paidós Estudio. Barcelona. España, p. 37
[23] Cappelletti, A. op. Cit. P.9-10
[24] Cappelletti, A. op. Cit
[25] Jaeger, W. Op. Cit. p. 26
[26] Jaeger, W. op. Cit. p.27, 28
[27] Gadamer, G.(1995) EL INICIO DE LA FILOSOFÍA OCCIDENTAL. Paidós Estudio. Barcelona. España, p. 39
[28] Jaeger W. Op. Cit. p. 28
[29] Farrington, B.(1.979) CIENCIA GRIEGA. Icaria. Barcelona.
[30] Conford, F. M. (1.952) THE ORIGINAL OF GREEK PHILOSOPHICAL THOUGHT. Cambridge
[31] Gadamer, G.(1995) EL INICIO DE LA FILOSOFÍA OCCIDENTAL. Paidós Estudio. Barcelona. España, p.40
[32] Alegre Gorri, A. (1.988) HISTORIA DE LA FILOSOFÍA ANTIGUA. Anthropos. Barcelona, p.41-42
[33] Aristóteles. Meta. A3, 983 b / 984 a.
[34] Gadamer, G. op. Cit. p.79
[35] Gadamer, G. op. Cit. p.80 y 81
[36] Aragay Tusell, N. (1.993) ORIGEN Y DECADENCIA DEL LOGOS. Anthropos. Barcelona, p.153
[37] Jaeger, W. op. Cit. p.29
[38] Jaeger, W. op. Cit. p.29
[39] Heidegger, M. (1995) CAMINOS DE BOSQUE. Alianza. Madrid , p.291
[40] Jaeger, W. Op. Cit. p. 30
[41] Heidegger, M. op.cit. p. 290 - 291
[42] Heidegger, M. op.cit. p. 299-300
[43] Heidegger, M. op.cit. p. 333, 334
[44] Heidegger, M. op.cit. p. 318
[45] Jaeger, W. Op. Cit. p. 40,41
[46] Heidegger, M. op.cit. p. 319
[47] Heidegger, M. op.cit. p. 336
[48] Heidegger, M. op.cit. p. 318
[49] Heidegger, M. op.cit. p. 2