jueves, 1 de julio de 2010

Entre las mismas aguas serviles:
Étienne De la Boétie y Thomas Hobbes

 Daneby M, Marcano V


" Despedida " | Cuadro
La despedida, Juan Carlos Ortíz.


*(estudiante del seminario “Tres pensadores Heterodoxos” dictado por los profesores Maria Eugenia Cisneros y David De los Reyes, semestre I – 2010, Escuela de Filosofía  UCV. Ensayo seleccionado para este blog)
“…Las buenas formas de gobierno son aquellas
en que una sola, unas cuantas o muchas;
gobiernan con la vista en el interés común;
son viciados los gobiernos que contemplan
intereses particulares ya sea en una persona…que
rigen los destinos públicos…”
Aristóteles. Política página 301


Introducción.
Este ensayo constituye un análisis sobre los aspectos fundamentales de las obras: Discurso de la Servidumbre Voluntaria de Étienne de La Boétie y reflejada en la obra el Leviathán de Thomas Hobbes; tomando como referencia la primera obra para su enfoque y análisis en la segunda.
El planteamiento de este ensayo, está sustentado en ¿Cómo es posible que una multitud se someta bajo el poder de una sola persona?; lo cual constituye, la pregunta fundamental tanto en el siglo XVI hasta nuestros tiempos, y que contiene una comprensión integradora de la concepción Estado-individuos que hacemos tradicionalmente.
El trabajo consta de dos partes: La primera sobre Étienne de La Boétie con su Discurso la Servidumbre Voluntaria, donde se tratará de mostrar el núcleo fundamental, el cual es que, las personas sirven y obedecen voluntariamente a una sola voz, una sola persona. La segunda parte, acerca de Thomas Hobbes con su obra el Leviathán y su articulación de Estado, donde este debe ser ejercido por una sola persona, un monarca, el cual es elegido voluntariamente por el pueblo, y cómo ésta tesis de Hobbes puede ser usada en términos de servidumbre voluntaria establecida por Étienne de La Boétie.
Se tratará de relacionar ambos pensamientos para establecer la conexión o diferencia que hay dentro estos.
Por otra parte, es necesario señalar que este ensayo no contiene el estudio complejo que requiere; por lo tanto, la totalidad del contenido y los detalles con el cual se lleva a cabo, no están desarrollados de manera exhaustiva.


I.- Parte.- Étienne de La Boétie. Contexto histórico. Discurso de la Servidumbre Voluntaria
Esta primera parte ostenta mostrar el contexto histórico que influyen a Étienne de La Boétie a realizar el Discurso de la Servidumbre Voluntaria.
Étienne de La Boétie nace en Sarlat Francia (Perigord), el 01 de noviembre de 1530, en el auge del Renacimiento (Ing. Renaissance),el cual fue un movimiento de cambio de mentalidad, que ofreció una nueva visión del hombre y el universo. Influyó en las letras, filosofía, las artes y literatura, y fue la transición de la Edad Media a la Edad Moderna. Se caracterizó por su fuerte individualismo y espíritu de crítica hacia todas las ideas imperantes hasta entonces. Su característica principal es el “hombre” como centro del mundo, donde se busca la gloria terrenal. El movimiento, por tanto, tuvo varias facetas: intelectual, tecnológica, artística y literaria. El Renacimiento se denominó así, porque el cambio ideológico y artístico pretendió revivir las culturas de Grecia y Roma antiguas.
De igual forma la Reforma y Contrarreforma están presentes. La primera fue un amplio movimiento religioso que rompió con la unidad católica de Europa Occidental, como resultado de la cual se quebranta la unidad de las creencias en el continente. Se inició con propósitos de reformar la Iglesia (de allí su nombre), pero acabó originando nuevas Iglesias cristianas históricamente llamadas Protestantes.
Sus causas fueron múltiples y complejas. El humanismo con su crítica a las prácticas y costumbres religiosas, y sus traducciones de la Biblia a las lenguas nacionales. La angustia espiritual de la época que reclamaba una religión más personal, vivencial y sin intemediarios, al propio tiempo que existía un pavor a la condenación eterna. El debilitamiento del magisterio de la Iglesia, basado en definiciones y explicaciones racionalistas que no satisfaciían las inquietudes religiosas. El cambio socio-económico que agitó a las clases sociales y exaltó el interés económico por apoderarse de las extensas propiedades del clero.
La Contrarreforma, así se denomina el movimiento de defensa, de reacción de la Iglesia Católica contra las doctrinas y propagación del protestantismo. Este movimiento fue fanático y politizado, al igual que ocurrió del lado luterano, calvinista y anglicano. De este proceso resulta el Catolicismo y el ordenamiento vigente hoy en dogmas.
Una época donde la razón es esclava de la fe, ya que el Teocentrismo es causa primera de las cosas (Dios), y aquello que no se fundamenta en esta idea, no tenía validez. Con el pasar del tiempo, comienza una ruptura entre Dios-hombre, que llevará a este a ser el protagonista principal y no Dios.
La economía y la sociedad continuaron siendo básicamente agrarias. La nobleza y el clero mantuvieron su posición de clases privilegiadas exentas de impuestos, propietarias de tierras, pero la creciente circulación de mercancías y metales preciosos, impulsaron cada vez más el capitalismo y, por tanto, la importancia económica y social de los burgueses. Las monarquías autoritarias y centralistas prescindieron de las asambleas representativas creadas en el Medioevo ahogaron las libertades tradicionales de las comunas y municipios.
El poder monárquico llegó con su apogeo con el Absolutismo o poder sin límites de los monarcas y cuyo fundamento era la ‘teoría del derecho divino de los reyes’; según ella, los soberanos han recibido el poder de Dios y solamente a él tienen que responder sus acto, lo cual Francia, España e Inglaterra son gobernadas por monarquías absolutas por excelencia.
Con todas estas consideraciones, La Boétie comienza hacerse un cuestionamiento del sistema medieval, ya que la época en que se está desenvolviendo, lo impulsa a estar contra el dogmatismo y el Absolutismo, y va argüir de manera muy protagórica que “el hombre es medida de todas las cosas”, el hombre va estar medido por el hombre; con lo cual estalla el abandono al Dios trascendental, el abandono al cielo abstracto.
La Boétie realiza el Discurso de la Servidumbre Voluntaria a los 18 años, cómo producto de la época ya referida, lo cual lo hace un adversario decidido de la esclavitud y la tiranía.
En este discurso, el francés apunta a la tiranía, servidumbre, libertad, costumbre, condición natural, sumisión, dominación, la idea de igualdad natural de los hombres, en que estos sólo pueden ser dominados y despojados de su libertad depende de la legitimación de ellos mismo; bajo el núcleo teórico: ¿Por qué los hombres se someten voluntariamente a una persona.?
Boétie comienza su discurso con una cita a Homero:
“…no es bueno tener muchos amos; solo que tengamos uno;
que uno solo sea el amo, que uno solo sea el rey…” (1)
Esta concepción Homérica, a nuestro francés no le satisface y mucho menos le atrae; expresa que el poder en una sola persona, no es bueno ni razonable dando así una categoría de desgraciados de aquellos que estén bajo este poder. Sin embargo La Boétie arguye que hay muchas personas que obedecen a un ‘amo’ que no tiene la capacidad ni la fuerza, que es el más cobarde, de aquellos que le siguen y le otorgan el poder; estos se dejan llevar bajo la pasión o están fascinados; por lo tanto obedecen sin ninguna objeción, dándole así un carácter sobrenatural y supremo a este ‘solo hombre’ que es servido por quienes lo llevaron al poder. Existe una apatía, no poseen un norte y no tienen deseo de encontrarlo, sin el deseo de revelarse ante todo esto que está instituido, la servidumbre voluntaria es acostumbrarse a ser dominados y ‘tiranizados’.
Este pueblo, que no se llamaría de esta manera, sino se le daría una categoría de Súbditos, siguen subsumiéndose bajo el poder de uno, lo cual da como consecuencia la pérdida de su propia libertad, pues son padres de su peor creación; padres de la apatía, de la costumbre, de su miedo, sin ser capaces de ver lo más consustancial del hombre. Estos de alguna u otra manera están alienados y van a seguir vidas sin horizontes, sólo aquel horizonte que es establecido por el tirano.
Este tirano se clasifica según La Boétie en, aquellos que son elegidos por el pueblo, aquellos que están por la fuerza, y aquellos por sucesión de ‘linaje’.
El segundo de estos, que están en el poder por acción armada, se comportan como si
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(1) La Boétie. Discurso de la Servidumbre Voluntaria. pág.3
estuviesen conquistando un país. El tercero es por sucesión, actúan de la misma manera que su sucesor y cabe destacar que lo único que hacen es ser ‘tiranos’; pues es allí donde han crecido, y por lo tanto, no ven otra forma de gobierno.
El tirano que ha llegado al puesto por voluntad popular, es porque ha llegado al fondo de las apatías del pueblo mediante engaños; y estos procuran preservar su puesto, reforzando la servidumbre; alejando a los súbditos de los aires de libertad; se les engaña, llegando así a la incomprensión de la libertad ya que se encuentran en tinieblas.
El tirano ahonda en sus capacidades, para así discapacitarlos y derrumbar su autonomía, dando a los súbditos vicios, placeres y satisfacciones momentáneas, para adormecer los instintos connaturales, haciéndoles un hábito la presencia de éste.
“…¿no está claro que los tiranos para afirmarse, se han esforzados
en habituar al pueblo, no sólo a la obediencia y la servidumbre;
sino además a la devoción por la tiranía?...”(2)
El tirano habitúa a los serviles a su sistema de gobierno, creando una máscara, para que sus seguidores sigan el camino a la destrucción política como individuo, desgarrando así su pensar, para que no sueñen ni hagan nada por un Estado mejor, donde no se la voz de uno sino la voz de todos. El secreto de la tiranía además del nombrado antes, es el despliegue
político; es decir, de sus auxiliares que lo ayudan y cuidan a su perpetuo establecimiento.
Por consiguiente la servidumbre voluntaria para Étienne de La Boétie, es la sumisión y el servilismo de las personas voluntariamente a una sola persona, a un monarca, que siendo elegido por ellos mismos, por costumbre, apatía, vicios, juegos, desenfrenados placeres ofrecidos por un tirano, no cambian los instituido y quedan encarcelados en una tiranía por gusto propio, sin acceder a un cambio.
La servidumbre voluntaria condensa o resume la aspiración de Étienne de encontrar un principio único e invariable que solidifique la libertad humana y no ésta alienada servidumbre, es una voz de todos, una ley connatural que nos lleva a la mejor de los Estados. Actúa de manera muy expresiva, que sea la multitud de hombres que lleven a cabo un gobierno. Y esta expresión debe llevarse como canon indispensable o la guía para dirigir los objetivos de los individuos al Estado, para llevar así un legado que se constituya plenamente, en la medida en que se participe y sean muchas voces para conformar un mejor Estado.
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(2) Ibíd. pág. 50


II.- Parte.- Thomas Hobbes. Estado-Leviathán. Forma del Estado como ‘Tirano’ para afianzar la servidumbre voluntaria.
Thomas Hobbes (1588-1676), filósofo, escritor Inglés, arropado por la misma época que Étienne de La Boétie, donde su colorario lógico es la defensa del absolutismo hasta llevarlo hasta sus últimas consecuencias.
Es la defensa de la monarquía autoritaria, ejercida por una sola persona (monarca) absoluta, teniendo súbditos sumisos ante su gobierno.
Se desarrolla este pensamiento político en su obra el Leviathán, basada en sus concepciones acerca de la naturaleza del hombre, la cual expresa que la naturaleza del hombre es matarse y vivir en guerra, ya que este, está intrínsecamente corrompido, un egoísta en busca de su satisfacción, ‘homo hominis lupus’ (el hombre es un lobo para el hombre), por tanto debe someterse a un soberano supremo, por su propia voluntad para obtener paz, y aquellos que decidieron o no establecerlo deben renunciar a sus deseos para que este decida y garantice la tranquilidad.
El Estado en Hobbes tiene una verticalidad que lo constituye como poder elegido por muchos (voluntad) pero centrado en uno.
“…El único camino para todo poder…es conferir todo poder
y fortaleza a un hombre…una voluntad…” (3)
Pero en este sentido, este pueblo se ha despojado y privado de su poder, para transferirlo al soberano, lo cual hay una escisión entre el pueblo (súbditos) y el soberano, lo que conlleva que el Estado para llegar a sumeta, será menester constituir un poder hacia el terror, teniendo a raya a los hombres mediante temor-castigo.
Este Estado o Leviathán, tiene que ser un poder absoluto y supremo, que infunda temor; como la figura de este monstruo en Job 41, 13-34.
En las Santas Escrituras, se describe una imagen, un símbolo de unidad, es el monstruo más fuerte e indomable de todas las bestias:
“…¿Dentro de su quijada quién entrará?...sus dientes
en derredor son aterradores…De la boca le salen relámpagos
hasta chispas de fuego logran escapar…su corazón está
fundido como piedra…debido a que se levanta, los fuertes
se atemorizan, debido a consternación, se aturden…Es el rey sobre todas
las bestias salvajes majestuosas…”(4)
Dicha imagen, con tantas fuerzas e invencibilidad, peligrosa, encarnada en el Estado idóneo para el inglés, con un solo representante, colocado allí bajo el consentimiento y voluntad de los súbditos, es terror de ese Estado, lo que le infunde al pueblo. Es el
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(3) Hobbes T. Leviathán. Madrid, Alianza Editorial, S.A., 1996. pág. 140
(4) Santas Escrituras. Editors’ Watchtower Bible and Tract Society of New York, INC. Brooklyn, New York, U.S.A 1987. pág.701
nacimiento como Hobbes añade “Deus mortales” (Dios mortal), un Dios que por su temeridad, severidad obliga a los ciudadanos a no entrar en su estado de naturaleza, sino a conseguir la paz. Lo que persigue este Deus mortalis, es refrenar las malas pasiones de aquellos que habitan en el Estado. Él es el único que con su fuerza tal, sojuzga a los demás, es un Estado indivisible, no hay división de poderes, por tanto, el Leviathán es la representación y el elogio del Estado monárquico autoritario.
Hobbes está viendo en la naturaleza del hombre es una vida en guerra, una guerra tal que es la de todos contra todos, es decir, el estado natural del hombre es vivir en guerra por desmesura, mal empleo de las desbordantes pasiones que habitan en él, el egoísmo, la soberbia y la envidia. Por consiguiente, el hombre necesita un algo superior que tenga las fuerzas suficientes y aterradoras, para imprimirle a los hombres, y estos sean obligados a tener tranquilidad, para llegar a la corrección de su propia naturaleza, lo cual se hace resplandecer que Hobbes ve al hombre como un ser incapaz de transformarse y autolimitarse y que necesita un monstruo como el Estado para que lo canalice.
En este análisis del pensamiento Hobbesiano, se ha encontrado las raíces de una teoría absolutista, autoritaria ejercida por un monarca, que abre caminos a la historia como principios del totalitarismo.
Uno de los puntos más polémicos de su política es la manera tan radical que se desliga del pueblo y despojándolos de su libertad, creyendo que este Estado es capaz de ofrecerle la tranquilidad “individual” que éstos necesitan, y por esta razón es un totalitario en su mayor expresión, haciendo del el pueblo, súbditos y serviles, en vez de personas con necesidades y capaces de formar y ejercer el poder democráticamente con sus respectivas división de poderes. Su carácter alienable busca garantizar un Estado fuerte garantizando la paz entre los súbditos con las bases del terror, pues Hobbes se ha destacado por ser la “bestia negra”(6)
Conclusiones generales.
Con el análisis de estos dos pensamientos, encauzados en una misma época de transición, de descubrimientos, de inquietudes individuales, de estados absolutos, de la decadencia de un Dios trascendental, están Étienne de la Boétie y Thomas Hobbes, entre las mismas aguas, ya que con pensamientos distintos, pero con un mismo núcleo en la servidumbre, tal que, uno arguye a la libertad saliendo de la Servidumbre voluntaria, al contrario que Thomas Hobbes ve en la servidumbre voluntaria, aquella con la cual puede establecerse en el poder.
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(6) Véase por ejemplo en el artículo de Astorga O, Entre filosofía y política: Thomas Hobbes 1998, UCV como el resalta que algunos filósofos antihobbesianos le atribuyen o perciben a Thomas Hobbes como la “Bestia negra”
Son mismas aguas, con interpretaciones diferentes, una con la esperanza y el Liberalismo, y otra en la decadencia y el Totalitarismo.
Un Étienne soñador con un sello de la libertad como consustancial del hombre, y un Thomas Hobbes que su sello de naturaleza es de guerra.
Por tal razón, considero a estos dos autores que están relacionadas, o están entre las mismas aguas, por entender que desde el pueblo, puede llegar a constituirse un Estado donde la libertad sea fundamental por la voz popular o llegar a un Estado Absoluto por los mismos autores que decidieron a un solo representante, que tape sus bocas y hable por ellos.
Lo que se infiere es que el pueblo, es quien decide su propia opresión o su legítima libertad.
Bibliografía principal
___ HOBBES T. Leviatán. Edit.: Fondo de Cultura Económica. México, 1980
___ LA BOETIE E. Discurso de a servidumbre voluntaria. Edit.: Aldus S.A., primera edición México 2001
Bibliografía Secundaria
___ ABBAGNANO, N. Diccionario de Filosofía, Bogotá, Fondo de Cultura Económica, 1997. Traducido al castellano por Alfredo N Galletti
___ ASTORGA O. La institución imaginaria del Leviathán: Hobbes como intérprete de la política moderna.Universidad Central de Venezuela. Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico. Caracas, 2000
____ CISNEROS M. Del Individuo al ciudadano en la teoría política de Thomas Hobbes. Tribunal Supremo de Justicia. Colección Nuevos Autores, N 2. Caracas, Venezuela 2003
____ BOBBIO N. Introducción, en Thomas Hobbes, Del Ciudadano. Carcas, Instituto de Estudios Políticos, Facultad de Derecho, UCV 1996
____ WINDELANBAND W. Historia de la filosofía moderna en su relación con la cultura y las ciencias particulares. Edit.: Nova Argentina

Entrevista:
David de Los Reyes, docente y filósofo de la comunicación

Ana María Hernández G.
Tomado del diario EL UNIVERSAL CARACAS, lunes 28 de junio, 2010

"Tenemos una cultura militaresca"

"Los medios de comunicación cuanto más controlados están, menos función social cumplen"



El filósofo David de Los Reyes no tiene reparos en calificar la situación actual de la cultura en Venezuela como "militaresca, de cachucha". Este músico, guitarrista y docente en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela y coordinador del Doctorado en Humanidades de esa casa de estudios, también está convencido de que "la cultura no es un problema del hacer, sino lo que pasa por nuestra cabeza, luego se expresa a través de algo concreto".

-¿Cuál es su mirada del país desde el punto de vista cultural y comunicacional? 

-Culturalmente, las cosas en Venezuela me parecen que no han sido nada halagadoras, y realmente tienen un balance negativo. Se salva el Sistema de Orquestas del maestro José Antonio Abreu, por la voluntad misma del maestro y del equipo que lo acompaña. No hay el ambiente cultural propicio para el desarrollo como tal en el país, más bien es la pobreza permanente. Una cultura militaresca, de cachucha, de cuartel.

-¿Cómo es esa condición?

-Actualmente en el país la cultura se reafirma cuando es un gesto de propaganda cultural: sacan una orquesta, ponen un artista o una exposición de pintura, o hacen un festival de algo, pero todo en función de la propaganda política. Hay como una especie de fin predigerido en ese tipo de eventos, y no porque sea algo que está dentro de la condición del Estado venezolano. Yo creo que en Venezuela el Estado siempre ha estado en contra de la cultura y creo que el venezolano tiene un colapso psíquico cultural.

-En cuanto al periodismo, hay una especie de guerra contra los medios... 

-Eso lo veo como algo inaceptable, como una aberración a las políticas y a la contemporaneidad que se vive. Más bien en vez de irse al mundo, nos estamos cerrando. No es un problema de globalización positiva o negativa. Lo importante es lo que pasa en relación con la cotidianidad del acontecer venezolano respecto a las opiniones que podemos efectuar por esos medios y el control excesivo de las opiniones, y no creo que haya un ambiente propicio de opinión democrática, de una actitud crítica; que es lo que da esa capacidad de discusión, de diálogo, de contrastar, conjeturar en cuanto a posiciones. Eso crea la cerrazón en la que estamos, el mundo límite en el que vivimos. Los medios de comunicación cuanto más controlados están, menos función cumplen, que es propagar la información social.

-Con el agregado de la autocensura... 

-Yo hasta ahora nunca me he callado lo que he creído. Sí creo que se debe mejorar el periodismo y que los medios deben exigir una calidad a sus profesionales. Pienso que tienen el fin de mejorar la condición del usuario. Pero eso no quiere decir que haya que encapsular los medios bajo una mirada doctrinaria e ideológica predigerida, con fines solamente de control del poder.

-Porque información es poder... 

-Hoy sabemos que los medios de comunicación son el poder, y, nos guste o no, es así: quien maneja los medios, los símbolos, los signos, permite que haya una apertura o alguna limitación en el desarrollo y el avance del conocimiento y la creación de la cultura. La cultura no es un problema del hacer, sino lo que pasa por nuestra cabeza, luego se expresa a través de acciones, de creaciones, a través de algo concreto, y al tener un menor acceso y comprensión de ello, tenemos una limitación cultural, y eso redunda en que una sociedad sea inteligente o no.

-¿Y cómo es la venezolana? 

-A mi modo de ver no creo que vivamos en una sociedad inteligente. La sociedad venezolana no es inteligente, en el sentido de que da soluciones a sus problemas a partir de sus propias necesidades. Nada más podemos ver que vamos por una sociedad de fracaso, que no tiene horizontes ni esperanza.

-¿Por qué ha llegado a eso el venezolano?

-Por el deterioro constante de la sociedad. Aquí en Venezuela por lo visto está el gran pasado de la gesta patriótica: celebramos el Bicentenario del gran momento, el único momento que pareciera tener Venezuela, y no hay realmente cabida para la ciencia. Pocas veces se ha tenido atención hacia las personalidades científicas, hacia los artistas y solamente hay un parnaso patriótico al cual tenemos que rendirle culto per sécula seculórum.

-¿Cómo queda el ciudadano común, el de a pie? 

-Más desamparado que nunca. El ciudadano es una conciencia moral, de la libertad individual y de la igualdad. Lo que ha surgido en estos 10 años es un pequeño movimiento de conciencia ciudadana, pero es muy poco en función de los partidos, que nunca se preocuparon en crear ciudadanos, ni los de la quinta ni los de la cuarta. El ciudadano es un personaje fantasma que aparece en los discursos y no se ha buscado una formación de la conciencia individual. Además, a este Estado no le interesan los ciudadanos sino los militantes, capaces de ejecutar mandos, de estar bajo una jerarquía.

-¿Qué pasó por su mente, como filósofo, cuando escuchó sobre el socialismo del siglo XXI?

-Que allí no hay ningún planteamiento. Eso arroja los resultados que estamos viendo: el socialismo no ha dado frutos económicos, no ha mejorado la calidad de vida, más bien es una prisión para los ciudadanos, conformados por un grupo elitesco en el poder, y eso es a lo que hemos ido de una manera radical. No tenemos apertura democrática, porque el problema también es que no hay alternabilidad del poder, de cargos públicos. Tampoco considero que el capitalismo nos venga a dar más calidad, pero debe haber una actitud evolutiva dentro de la sociedad de reformas, y si el Estado, que es tan costoso y tan ineficaz no da soluciones, deberíamos quitar este Estado y pensar en otras formas de organización. Dicen que la democracia es el voto, y no; porque en Cuba votan y vemos que siguen los mismos personajes. La democracia es la alternabilidad de cargos.

-E implica escuchar los reclamos, las opiniones...

-Por supuesto, y tenerlos en cuenta, y formar equipos de trabajo con ellos, pero no en este ocultamiento, en este silencio y control de los medios, en este permanente vigilar a ver qué dijo o no dijo, y qué bueno, creo que el mundo no es de una sola voz, sino una diversidad de voces. Creo que en la diversidad está la riqueza humana. Lo demás es un monólogo, y de eso, ya lo sabemos: los locos tienen monólogos permanentes.
Ana María Hernández G.
EL UNIVERSAL

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Desde la experiencia de Jean Jacques Rousseau:
La naturaleza como escenario para el encuentro consigo mismo

 Br. Yadira Alexandra Melgar Guillén
yadira.melgarguillen@gmail.com

" Tramontana ...."
Tramontana, 2010. Juan Carlos Ortíz.


* (Ensayo Arbitrado. Estudiante del seminario “Tres Pensadores Heterodoxos”, dictado por los profesores María Eugenia Cisneros y David De los Reyes, semestre I – 2010, Escuela de Filosofía  UCV).

Sobre Jean Jacques Rousseau
Hombre, Filosofo, Teórico político y social, músico y botánico, desde sus inicios Rousseau fue un revolucionario sin prejuicios que siempre defendió una libertad autentica. En sus escritos marca su ideología contrapuesta con el racionalismo de la ilustración la cual Crítica por dogmatica e incapaz para contribuir al progreso de la humanidad. Rechazando todo lo establecido por el periodo de la ilustración, por considerarla fría, rígida, anteponiendo y defendiendo los sentimientos y la pasión, por lo que Rousseau dice: Nuestras pasiones son los principales instrumentos de nuestra conservación[1]los considera como los verdaderos motores del movimiento humano.
Rousseau es considerado como el precursor del romanticismo, siendo esta una etapa donde eran exaltados los sentimientos. En el romanticismo el Hombre era considerado un ser sensible que actuaba de acuerdo a sus emociones, capaz de ejercer acciones desde su autonomía. Un hombre creador de su realidad y ante todo libre de amar, de sentir, conectado con la naturaleza y consciente de sí mismo, de la vida misma.
Rousseau nace en Ginebra el 28 de Junio de 1712. Al mes muere su madre, quedando al cuidado de una tía materna y su padre. Desde pequeño fue un gran lector acabando con las novelas de su casa, siendo la lectura de Plutarco su preferida. En 1722 cuando apenas contaba con de diez años, su padre fue exiliado debido a problemas con un capitán retirado, quedando al cuidado de su tío.
En 1728 Rousseau es enviado como pupilo a la casa del calvinista Lambercier, donde aprendió latín durante dos años. Regresa a Ginebra donde ejerce las labores de relojero, y maestro grabador.
En 1729 decide abandonar Ginebra se dirige a Annecy, quedando bajo la tutela de Madame Warens, quien ejerció una profunda influencia en su vida y obra. Ella le ayudo en su educación musical. La consideraba como una madre y amante.
Rousseau siempre estaba en constante movimiento, viajando entre Friburgo, Neuchatel, Paris, Lyon, Chambery, ciudades en las cuales ejerció varias labores, desde profesor de música, preceptor, escritor hasta periodista.
En 1745 estando en Paris, conoce a Therese Levasseur, quien posteriormente será esposa y madre de sus cinco hijos, a los cuales abandonara en su momento por considerar que no poseía los recursos necesarios para brindarles la debida educación, dejándolos en un orfanato.
En esa misma época contacta con Diderot, con quien mantuvo una intima amistad, llegando a colaborarle y escribir algunos artículos sobre música para la Enciclopedia Francesa. También establece relación con Voltaire (quien se convertirá en su gran opositor y crítico, revelara como Rousseau abandonó a sus hijos), y D´lambert. En 1755 fue publicado su discurso Sobre el origen de la desigualdad entre los hombre, donde expresaba que las ciencias y el arte imperantes habían contribuido a la decadencia cultural y humana en la que -para él- se hallaba el hombre. Defendió el estado natural como superior al estado civilizado establecido, destacando el naturalismo, como dice Su célebre aserto: Todo es perfecto al salir de las manos del Creador y todo degenera en manos de los hombres[2]
El nombre de Rousseau empieza a sonar con sus escritos que crean polémica en la sociedad. Su popularidad termina con sus escritos del Emilio (1762) y el Contrato Social (1760), hasta el punto de ser desterrado de Francia. Sus libros son censurados y sufre el rechazo de la sociedad. Esta situación lo obliga a vivir huyendo, atemorizado, en una constante paranoia de ser perseguido, confundiéndose en su imaginación la realidad y la fantasía.
Se refugia en los Motiers-Travers principado de Neuchatel, renunciando a su nacionalidad y adquiriendo la de Neuchatel. Continuara sus escritos denunciando los maltratos sufridos por la ciudad de Ginebra. En 1764 empieza a redactar las “confesiones” siendo una de sus más notables autobiografías, y empieza a dedicarse a su más apreciada labor la Botánica. Huye a Londres a la casa de su amigo Hume quien lo acoge a él y a su esposa, donde permanecerá dos años, puesto que su casa en Motiers había sido apedreada por los pobladores, incitados nada más y nada menos que por el cura de la ciudad. En 1770 se le permitió volver a Francia.
A finales de su vida cuando ya había escrito sus más polémicos libros, y ya había expresado en ellos sus críticas contra la sociedad, decide aislarse y dedicarse a la actividad que le devolverá la tranquilidad y armonía la cual había perdido hace mucho. Esta actividad es la botánica que marca un regreso a los orígenes que el tanto defendió, regreso a la naturalidad. Las experiencias vividas por este notable hombre lo llevaron en su etapa tardía a reflexionar ya no sobre el mundo, sino sobre sí mismo. Escribe así “Meditaciones de un paseante solitario”. Es en esta fase de su vida que nos centraremos para enfocar como influyó en él, el contacto directo con la naturaleza y su reino vegetal. Cabe preguntarnos si ¿surgió un nuevo hombre? o si por el contario ¿Fue un reencuentro consigo mismo? Y ¿Por qué justamente en este escenario se establece en el esta necesidad de dialogo interior, esta necesidad de conocerse a si mismo, ya no como un ser social, un filosofo, un político, un escritor, un músico, si no como un hombre que simplemente es?.

El paseante solitario, reflexión de vida.
La complejidad de su vida y su incesante deseo de mostrar a través de sus escritos la posibilidad de un mundo mejor, de reivindicar al hombre conectado con la naturaleza, para que logre su verdadera libertad, lo lleva a ser despreciado por la sociedad que no comprendió sus ideas. Una sociedad para él aun dormida en el dogmatico uso de la razón, materialista subsumida en un mundo artificial incapaz en ver en lo más simple la verdadera enseñanza que es la vida misma.
Rousseau expreso en todo momento su descontento con lo establecido, no estuvo de acuerdo con el hombre que existía en su época por eso pretendió a través del Emilio (Novela filosófica-educativa) educar al hombre desde niño. Deja a un lado el tecnicismo, rompe los paradigmas existentes con respecto a la educación, pues lo que han hecho es ajustar al hombre a diferentes moldes. El no pretende imponer un molde nuevo, solo desea enseñar la tarea vital que es vivir y de esta manera reconectar al Hombre con su humanismo, para que pueda vivir en armonía con la naturaleza y con los otros ya que antes que ciudadano se debe aprender a ser hombre, a ser humano.
Su deseo de educar a los Hombres no es en vano, pues lo que observa en su vida es a unos hombres envueltos en necesidades materiales, que buscan acrecentar su poder para satisfacer sus deseos de dominio, de allí su famosa frase en el contrato social, El hombre nace libre, y en todas partes esta encadenado”[3].
El mundo en el que vive Rousseau, condena al hombre no le permite desenvolverse libremente, pues el hombre no ha aprendido a dominarse a sí mismo ni siquiera se conoce, solo conoce sus necesidades, las cuales no se han originado de su ser si no desde afuera.
Desde su mirada el Hombre estaba condenado a la insatisfacción, a la guerra, al conflicto eterno ya que viveen un mundo que no le permite ser libre que no le da las herramientas para crear un mundo nuevo, mejor. La educación existente estaba enfocada en adaptar al hombre a moldes establecido, por lo tanto la critico por su incapacidad para enseñar a los hombres a vivir, a conocerse a si mismos, dándole la posibilidad que sean ellos mismos creadores de su propio molde, que sean ellos desde niños que elijan su desarrollo, para que no se conviertan en seres que complacen las exigencias de otros. Para él era necesario antes de pretender enseñar a otros saber responder desde el corazón la pregunta ¿Quién soy yo?,
Es muy interesante escribir para enseñar a los hombres a ser ante todo humanos, seres sensibles, con un autoconocimiento en pleno desarrollo. Rousseau desde su propia experiencia sintió esta necesidad ya que ni el mismo pudo sobrevivir y adaptarse a el mundo que le toco vivir. El hecho de ser rechazado fue una situación que el mismo busco porque el también rechazaba a los hombres, convirtiéndose en un paseante solitario que se encontró así mismo en el más sublime de los escenarios que es la naturaleza. Pues Rousseau planteaba que la educación de un niño debe empezar en la naturaleza ya que esta le permitirá fluir de acuerdo a lo que es él y no lo que sociedad le impondrá, quitándole su más preciado tesoro su libertad.

El encuentro con la naturaleza como un camino al conocimiento de sí mismo
Es en su obra “Meditaciones de un paseante solitario” podemos vislumbrar su pasión por la naturaleza. La menciona como la clave esencial de la vida, la que nos permitirá encontrarnos y conocernos a nosotros mismos y de esta manera crear un mundo mejor. Es uno de los Filósofos que quizás ha mencionado más a la naturaleza como el escenario ideal para el hombre y su reencuentro con su interior. Anterior a Rousseau esta Epicuro quien proclamaba que todo placer es un bien siempre que lleve de compañera a la naturaleza.
Lo importante de estos escritos no es simplemente sus bellas ideas, sino que surge de la propia experiencia personal de Rousseau, quien vivió una existencia bastante ajetreada llena de vicisitudes y contradicciones. Estas situaciones le permitieron a Rousseau ser consciente de sí, convirtiéndolo en un ser apasionado defensor ante todo de sus ideas, quien a pesar de las consecuencias siempre expreso su sentir, y ante todo siempre mostro su compromiso con el mundo pretendiendo cambiarlo, regenerando al hombre y por supuesto a el mismo. Son estos maravillosos relatos los que nos muestran un ser que no solo fue tinta y papel si no un ser humano despierto en palabra, pensamiento y acción.
Muchas veces las experiencias nos condicionan a actuar de alguna manera o a sentir de alguna manera, en el caso de Rousseau fue así. El desprecio y destierro que sufrió lo llevo a huir y sentir de alguna manera desprecio por el hombre de su época, además de testar temeroso de todos, puesto que era perseguido constantemente. Se volvió un hombre perturbado por tanta difamación, sintiendo sus esfuerzos como inútiles, termina aislándose dedicándose a sí mismo, como afirmo: “Consagro mis últimos días a estudiarme a mí mismo y a preparar con antelación las cuentas que no tardare en rendir de mi. Entreguémonos por entero a la dulzura de conversar con mi alma puesto que es lo único que los hombres no pueden arrebatarme[4] . Su ideal llegar a sí mismo, a través de sus paseos contemplativos que le permitirán reflexionar y olvidar su pasado sumergiéndose en el aquí y ahora, el momento presente, siendo lo único verdadero que podemos vivir.
Su tarea es tratar de encontrar un nuevo conocimiento de sí mismo, para lograr la paz y tranquilidad de su alma. Escribe de él y para él y no para los demás, describiéndose así mismo en sus largos paseos solitarios, tiempo que le ayuda a meditar y sumergirse en un mundo desconocido o del cual no había escrito ni pensado antes, su mundo interior.
A través de sus meditaciones se descubre tal cual es. Mediante la introspección, logró el olvido de su pasado doloroso, y encontró un ser capaz de reconocer la felicidad no como algo externo sino por el contrario como algo intrínseco en nosotros, por lo tanto el ser feliz no depende de nadie sino del que sabe ser feliz por qué lo reconoce como algo que es parte de él. Esto lo descubrió nuestro amigo Rousseau en sus paseos por la naturaleza, e incluso agradece a sus perseguidores ya que indica que sin ellos nunca hubiese podido llegar a tan mágico conocimiento que llevaba en el mismo.
Su vida y sus experiencias lo llevaron a la difícil labor de reflexionar sobre la forma que había vivido “Las penas más vivas pierden su fuerza para quien ve grande y segura la compensación; y la certidumbre de esta compensación era el fruto principal que había sacado de ms meditaciones precedentes”[5]Estas palabras son sin duda de un ser que ha sabido ver la luz en cada situación por mas difícil que esta haya sido. Reconoce que en toda su trayectoria ha sido capaz de ver las enseñanzas en las situaciones de crisis.
El estudio de sí mismo lo lleva a dedicarse al estudio y practica de los valores morales tales como: la paciencia, la dulzura, la resignación, la integridad, la justicia imparcial, considerándolos como bienes que deben ser parte de uno. Bienes que son realmente valiosos porqué nos harán crecer y ser más virtuosos. Rousseau indica que por lo menos hay que tratar de ser cada día mas virtuoso, siendo esta la tarea más bella y necesaria para todo ser humano.
Se reconoce como un ser que ante todo siempre defendía su verdad incluso contra el mundo -a riesgo de su propia vida y seguridad, como lo hemos mencionado anteriormente- ya que la verdad esta relacionada con la virtud lo que implica sentimiento de rectitud como el mismo menciona, de hecho indica que si alguna ves a mentido a sido por debilidad.
La isla de Saint-Pierre, ubicada en Neuchatel, será el escenario que inspirara a nuestro autor a declarar en sus meditaciones que durante los dos meses que estuvo allí fueron los mas felices de su vida , pues fue una época donde ejerció la ocupación mas deliciosa y necesaria según sus palabras, esta tarea es la ociosidad. Esta tarea no la entiende como holgazanería, sino todo lo contario, es hacer muchas actividades pero sin un fin especifico, incluso empezar a hacerlas sin tener la obligación de terminarlas, una acción completamente libre. Es en esta etapa que se dedica a la Botánica su gran pasión, se dedico de lleno a esta tarea al estudio exhaustivo de las plantas de la zona. Sus largos paseos le permitieron contemplar la majestuosidad de la naturaleza, reflexionando sobre el movimiento que en ella se expresaba (dese el movimiento de las aguas hasta el mismo aire), llegando a comparar sus movimientos con la vida misma, sintiendo en su corazón la mayor de las felicidades. El placer que sentía en la armonía de este espacio era para el un apreciado tesoro “Una felicidad suficiente perfecta y plena, que no deja en el alma ningún vacío que ella sienta la necesidad de llenar. Tal es el Estado en que me encontré a menudo en la isla Saint-Pierre, en mis ensueños solitarios, ya sea acostado en mi barca que dejaba a la deriva a capricho de la corriente, ya sea sentado en las orillas del lago” [6] Esta sensación de plena felicidad lo llevo a conocerse mas y determinar que la felicidad no esta en algo exterior a él si no que está en él mismo, como un gozo que fluye desde su propia existencia. Para llegar a este reconocimiento, indica que es necesario el silencio, la quietud de nuestra alma lo cual pudo lograr en la naturaleza pues esta siempre le sonríe, por lo que recomienda “Amar el placer para abandonarse a sensaciones tan dulces, y si este efecto no se produce en todos aquellos que ésta deslumbra, en unos se debe a una falta de sensibilidad natural, y en la mayoría a que su espíritu demasiado ocupado en otras ideas no se entrega más que furtivamente a los objetos que excitan sus sentidos”[7] . Es fundamental esta acotación de Rousseau, ya que muestra que no es determinante en todos los hombres que al estar en contacto con la naturaleza se sensibilice y pueda establecer un dialogo interno, para crear cambios en su vida, pues vivimos en una diversidad de hombres donde muchos que están digamos desnaturalizados, incapaces de sensibilizarse ante el reino vegetal incluso aborrece la forma como muchos buscan en las plantas drogas y remedios. El hombre ha estado desconectado por mucho tiempo de la naturaleza, en vez de contemplarla y admirarla, la destruye, no hay consciencia ecológica del ser humano hacia el reino vegetal, son pocos los que han llegado a la consciencia de saber apreciar la divinidad de este reino.
La mirada de Rousseau hacia la madre naturaleza es de admiración ya que recibe de ella placer con el simple hecho de recorrerla, lo cobija bajo sus hermosos paisajes, aromatizando su existencia con sus variados olores, deleitándolo sus ojos con la diversidad de sus plantas, arboles y flores, logrando sumergirse en la naturaleza entera.
La contemplación de la naturaleza desde la mirada de Rousseau es como una acción terapeuta que no persigue un fin utilitario, más bien busca la conexión del hombre con otros seres vivos diferentes a él, pero que siempre han estado allí y siempre han estado a su servicio. Lograr la conexión con la naturaleza implica crear consciencia de sus tesoros y aprender a convivir con ella. Aprendiendo a convivir en este espacio cuidando tanto plantas como animales y todos ser que allí se encuentra, desarrollamos en nosotros lo que es el amor por todo ser vivo y por ende lo llevaremos al mundo de los hombres, solo necesitamos desconectarnos del mundo material y dejarnos abrazar por su divinidad.
Rousseau quizás no cambio al hombre pero se dio cuenta que si pudo lograr la tarea más difícil ya que es inmenso el esplendor de la persona que llega a conocer todo lo que ocurre dentro de sí. Rousseau finalmente nos invita desde su experiencia a interesarnos en el conocimiento de nosotros mismos el cual debe ser nuestra principal meta que podremos lograr a través de la reflexión, en el escenario más sublime, la naturaleza, la cual le permitió a Rousseau despertar y lograr decir “Soy Feliz”, en la simplicidad de la vida.



[1] J.J.ROUSSEAU. Emilio o de la Educación. Libro primero
[2] J.J.ROUSSEAU. Emilio o de la Educación. Libro primero. Pág. 1
[3] J.J.ROUSSEAU. Contrato social. Mestas Ediciones. Madrid.
[4] J.J.ROUSSEAU. Meditaciones de un paseante solitario. Editorial Labor. Barcelona. Pág. 23
[5] Ibídem. Pág. 50
[6] J.J.ROUSSEAU. Meditaciones de un paseante solitario. Editorial Labor. Barcelona. Pág. 84
[7] Ibídem. Pág. 108