domingo, 1 de febrero de 2009


El Eros en el tantrismo como instrumento de transformación
Por: Xiomara Silva B



La sexualidad a través de la historia ha movido muchos hilos en el manejo del ser humano, tenemos en nuestra biología esa parte animal, ese instinto sexual y su desempeño se ha manifestado de una forma tan variada, que muchas situaciones han dependido de este elemento a través de todas las culturas de la humanidad.
La cultura helénica y latina, ha tenido relevancia en los actos sexuales manifestándose estos la acción religiosa; la diosa Venus, representa la virginidad y la felicidad, el cuerpo femenino. La mitología greco-latina nos habla de aventuras eróticas, tenemos Apolo que representa la belleza física, a Zeus, como potencial masculino, así otros.
Los griegos y latinos conocían la importancia de desarrollar una sexualidad plena, poseían un ideal sexual y educaban en este sentido. Platón, consideraba que el aprender, establece un vínculo entre el hombre y el ser en sí y entre los hombres en general, estos agrupados en una relación común que no es solo intelectual, ya que compromete la totalidad del hombre y por ende la voluntad. Platón define esta relación como amor, a este tema dedica los diálogos el Banquete y el Fedro. En el Banquete, se considera al objeto del amor, la belleza y la elevación progresiva del alma al mundo del ser, al cual la belleza pertenece.1
Los discursos pronunciados continuamente en agasajo al Eros, por los interlocutores del Banquete, “expresan los caracteres subordinados y accesorios del amor, caracteres que la doctrina expuesta por Sócrates [que] unifica y justifica”. Es así como Pausanías distingue entre el eros vulgar (de los cuerpos) y el eros celeste, (de las almas). 1(Abbagnano: 1964).
Se aceptaba la homosexualidad, esta relación para ellos no desmejoraba su posición varonil, según Alejandro Magno tenía esta practica. 2 Más adelante, la moralidad estoica condena la homosexualidad.
La religión judía reprime la sexualidad, sobre todo en las mujeres, se consideran solo actas para procrear y servir a los hijos; el surgimiento del cristianismo cambia esta consideración, pero al ser oficial del Imperio Romano se convierte en una fuerza política represora, siendo la sexualidad poder del imperio. El islamismo ha sido el más represivo sobre todo a las mujeres, hasta la actualidad.
En el Oriente, la sociedad busca el conocimiento y el desarrollo de la función sexual como medio para elevación interna. En la India, el libro sagrado de erotismo hindú, el Kama Sutra, la sexualidad es una experiencia casi mística, sin embargo el machismo tenía costumbres represivas y no dignas contra la mujer humilde. El Suti, por ejemplo, era una costumbre de incinerar viva a la viuda en la pira funeraria del esposo. Al parecer todavía se practican algunas barbaridades en la actualidad.
Alain Daniélou3, se basa en la antigua sabiduría para explorar sobre los cultos a Shiva y Dionisios; nos explica que existe una religión primera y fundamental, una religión antigua y originaría que nos hace comprender la naturaleza de la creación y de esta manera como las polaridades se manifiestan, mostrando su belleza y su crueldad, de esta manera se mantiene una especie de equilibrio. Pretende explicar en su libro, Shiva y Dionisios, como esta religión primera se mantiene vigente en el hombre actual.
De esta manera parte, siendo especialista en India antigua, afirma que en Occidente el hombre ha perdido el sentido de la propia tradición y se ha alejado de la naturaleza y de lo “divino”.
Nos dice este escritor que, esta es anterior al Hinduismo védico, a la religión griega, al Zoroastrismo, a Abraham, que esta primera religión aparece como el cumplimiento de los esfuerzos del hombre, desde sus orígenes como una necesidad de comprender su lugar en el mundo; se esfuerza por encontrar puntos en contacto entre los distintos estados del ser y buscar su armoniosa cooperación para permitir a cada uno realizarse en el plano físico, intelectual y espiritual de esta manera rescatar su papel en la sinfonía universal.
La historia de la humanidad a través de seres podríamos decir especiales, nos han transmitido por medio de sus experiencias y de sus “intuiciones acumuladas” en diferentes culturas por medio del lenguaje, de los símbolos y de los mitos, estos elementos que expresan las relaciones del hombre y del mundo invisible de espíritus y dioses.
Es así como entramos en las concepciones que el Shivaísmo nos aporta sobre la naturaleza del mundo material y sutil, así también sus métodos como, el Yoga, el Sankhia (cosmología) y el Tantrísmo, para este autor en sus investigaciones, representan un conocimiento jamás igualado de la naturaleza del ser humano y el cosmos. Considera que el redescubrimiento del Shivaísmo-Dionisismo nos debería permitir un verdadero regreso a las fuentes y de esta manera volver a establecer un vínculo casi roto con un saber, podríamos decir milenario, del cual somos ignorantes.
Vivir veinte años en la India y regresar a Occidente produce un gran impacto a este estudioso de diferentes disciplinas, dice: “quedé estupefacto ante el infantilismo de las concepciones teológicas, ante la sequedad de lo que se llama religión. Encontré una humanidad desamparada que se aferra al árbol moribundo del Cristianismo sin comprender siquiera por qué muere”.
Es aquí donde el se pronuncia acerca de ese gran vacío que siente el ser humano, en su afán de hallar un equilibrio en un mundo amenazado, se cae en manos inescrupulosas como falsos profetas, falsas iniciaciones, “Yoga de salón” y así muchas más. Considera que la búsqueda en religiones “dogmaticas y tiranas” no produce tranquilidad.
El mundo moderno parece estar regido por “fuerzas oscuras” que desvían, deforman y aniquilan cualquier impulso de los hombres hacia las “realidades fundamentales”, hacia el orden divino del mundo. De esta manera le es difícil al ser humano llegar a un verdadero saber y a la sabiduría.
“El principio del Shivaísmo es que nada existe en el universo que no forme parte del cuerpo divino, que no pueda ser una vía para llegar a lo divino”; de esta manera considera que todo lo existente es una forma de reconocer nuestras tendencias a lo divino; lo contrario, atrae “sobre nuestras cabezas la locura destructora que es la manifestación de la cólera de los dioses”.
El Tantrismo podría ser ese puente (antakarana), que busca la vinculación entre lo físico y lo espiritual. Se le llama Tantrismo a los métodos prácticos, técnicas, ritos que nos permiten vincular la experiencia del Yoga con los principios universales expresados en la cosmología del Sânkhya; estas técnicas están basadas en las experiencias. El Tantrismo desarrolla y utiliza las posibilidades físicas, sutiles y espirituales del ser humano, teniendo en cuenta la interdependencia de todos los aspectos del ser vivo y su correspondencia con los distintos aspectos del ser cósmico. El cuerpo es la base, el instrumento de toda realización. (Daniélou, 1987: 211).
Este método tántrico, tiene como objetivo despertar, controlar, utilizar esa energía que se encuentra enroscada en el centro base, estas se encuentran potencialmente ligadas a todas las funciones del cuerpo, así también a los poderes escondidos y percepciones sutiles sin espacio ni tiempo, poderes mágicos, espirituales que escapan al el control del pensamiento y la voluntad. Referente a esto nos dice Omraam M. Aïvanhohv, que la serpiente del Génesis, es el símbolo de la energía sexual, esa serpiente enroscada en la espina dorsal de Eva, se despertó al comer del fruto prohibido.
Nos dice Alain, que el método tántrico reproduce en el hombre la historia misma de la evolución, parte de los mecanismos fundamentales del ser vivo para elevarse hacia zonas superiores, los mecanismos mentales, intelectuales y rendijas espirituales del ser humano para controlarlos y superarlos. La vía shivaíta es la vía tántrica, tamásica, la que utiliza las funciones físicas y los aspectos aparentemente destructivos, negativos, sensuales del animal humano como punto de partida.
Es así, como este investigador nos dice que el las concepciones y las prácticas del tántrísmo las encontramos en el Dionisismo, por lo que no son comprendidas por las teorías morales del Cristianismo. Nos hace referencia al Fedro, donde Platón desarrolla una teoría del conocimiento basada en esta participación (bhakti) y en la manía (inspirada por Dionisos) amorosa como fuente de este conocimiento.
Ahora, la parte interesante por la cual llego hasta aquí, es para relacionar a Eros (amor) con el Tantrísmo, si puede decirse de esta manera, profundizar un poco en el significado de la relación amorosa y la sublimación de esa energía para lograr un mayor conocimiento interior y alcanzar la sabiduría. Es lamentable que occidente, solo se quede en lo exterior, vemos como se venden muchos libros de Kamasutra, sin llegar a interesarse en el sentido cósmico que esta doctrina lleva dentro de sí.
El término Kama, (dios del amor) usado en el Budismo (personificado como Mara) e Hinduismo con el significado de <>, <> o <>. En el pensamiento budista, se considera como el primero y principal obstáculo que se opone al progreso espiritual; frecuentemente se asocia a la pasión (raga), el impulso (chanda) y el apetito (gedha.) En el hinduismo, se utiliza con el significado de <>, <>, y es uno de los cuatro fines tradicionales de la vida, junto con ganancia (artha), virtud (dharma) y liberación (moksa). Sutra se relaciona con las prácticas rituales, costumbres familiares y ceremonias.
Tenemos que Tantra también significa “oficio de tejer”, el Tantra percibe al universo como un tejido donde todo se superpone, todo actúa sobre todo; es un instrumento de expansión del campo de la conciencia ordinaria, a fin de acceder a lo supraconsciente, raíz del ser y receptáculo de poderes desconocidos que el tantra quiere despertar y utilizar. (Van Lysebeth: 72).
Para el tántrico, el cuerpo es un templo viviente, no hay frontera entre cuerpo y espíritu y la salud se convierte en un deber. La energía creadora del Universo está en todo lo que existe, de esta manera todo se encuentra relacionado; cada instante de nuestras vidas una fuerza misteriosa crea mi propio cuerpo y es la misma que crea el Universo; es también la Kundalini. Como el tantra no es una religión, su visión del mundo no se opone a ninguna creencia; el pensamiento tántrico es por lo tanto, muy natural.
Solo el tiempo “sagrado” es el tiempo “real”, este no es sinónimo de religioso, la creación actúa aquí y ahora. El ritual tántrico traslada la conciencia del adepto a otro plano de existencia donde capta y vive concretamente estas verdades últimas; de esta manera accede a lo divino y al tiempo sagrado que suprime el tiempo cíclico y lineal.
Es así que, el momento del acto sexual es un momento sagrado, según el tantra dice que, el ego se disuelve, justo antes del orgasmo, las mentes de la pareja entran en contacto fugaz con la mente divina; así cada hombre y cada mujer se convierte en la representación de sus orígenes. “Los dos se funden en un éxtasis que se autoperpetúa y, en ese momento, su ego se pierde en el gran Todo, lo cual es el objetivo de todas las grandes religiones”. (Van Lysebeth: 103).
Tenemos que, el acto sexual tántrico (maithuna) se vive de manera diferente a como lo concibe occidente o el profano; aquí el hombre no el “hace el amor” con la mujer, sino son “dos universos que se unen”. Esta conexión entre la pareja se hacen en todos los planos, en vez de un placer egoísta, cada uno se abre al universo corporal del otro y así mismo. Aunque el orgasmo no queda descartado en el maithuna tántrico, no es el fin, se toma en cuenta el ritual, la sacralización haciendo de este momento un acto sagrado.
Van Lysebeth, se refiere a Alan Watts, para decir que este escritor describe a este momento del acto sexual como “Tao”, la identificación con el otro se intensifica y es como si se produjera una nueva entidad entre ambos, esta vida los eleva por encima de sí mismos y los lleva unidos en un flujo de vitalidad cósmica donde el “yo” y “tú” desaparece; lo considera una experiencia cósmica.
La mujer es iniciadora, Diosa-madre, es el origen de la vida, así como fuente de gozo es la vía hacia la trascendencia, de esta manera “la mujer y su misterio están en el corazón del tantra, son la esencia de su mensaje milenario”. Osho, hace un rescate sobre el poder de lo femenino y de cómo las sociedades han reprimido la sexualidad de la mujer; así mismo como el hombre debe aprender a reconocer en la mujer esa representación de la Madre Divinida.
Para el tántrico, toda mujer encarna a Shakti (energía creadora femenina en su aspecto cósmico, la que hace vivir a Shiva) por lo que su presencia es importante; no es un objeto sexual como en occidente. Así, la Shakti tántrica trata de convertirse en una verdadera mujer que se atreve a explorar las profundidades de su ser para descubrir allí sus fundamentos esenciales.
Partiendo del conocimiento que ya no es tan oculto, sobre el Yin y el Yang, sobre la dualidad, se habla de la parte femenina del hombre y la parte masculina de la mujer, existe más información sobre que cada ser humano tiene ambas energías dentro de sí y es necesario reconocer como se comporta cada una. Estos valores femeninos son: el amor, el afecto, la relación con la naturaleza y la vida, la música, la danza, la poesía; lo femenino es receptivo e intuitivo. De esta manera la mujer, siendo iniciadora, le abre las puertas al hombre hacia los abismos del ser, hacia lo cósmico. En esta unión cada uno se abre a su contrario. Es por eso que en el acto sexual se inicia la pareja en todos los planos y se manifiesta la dualidad de cada uno.
Tanto el hombre como la mujer, busca por medio de la sexualidad el encuentro con la Divinidad, busca el sentido de la vida, de su Ser, quiere encontrar esa parte Divina que se pierde en la separatividad corporal. El otro tiene una parte del rompecabezas que encaja de tal manera, que si logra esa compenetración y logra elevar cada vez su kundalini a través de su columna vertebral, por medio de una meditación interna en ese acto divino, logrará poco a poco despertar ese conocimiento que lleva a la llamada iluminación.
Julie Egli, en el Koka Shastra, no dice que, la esencia del hombre (purushna) es el semen, y “el Creador Prajapati modeló una mujer. Cuando la terminó, la veneró <>. La vagina es el altar; el vello púbico es el pasto de sacrificio con el cual se enciende el fuego; los labios son el fuego del sacrificio”. “Aquel que conoce este secreto comparte el gran mundo del Creador. Pero, aquel que practica el sexo sin saberlo pierde su semen y mérito ante la mujer”. Consideran que cuando se derrama aunque sea una diminuta parte del semen, pierde parte de su vitalidad. La mujer tiene su equivalente durante la excitación sexual, pero es reabsorbido.
La finalidad de las escuelas tántricas es recuperar la fusión transcendental entre Shiva y Shakti, el seguidor del tantrismo procura lograr un estado de armonía espiritual y mental que lo equilibre y lo sintonice con lo Divino, poco a poco va reconociendo su fragmentación a través de la personalidad.
Es posible que haya una relación mística entre una meditación profunda, el orgasmo y esos estados alterados de conciencia de los chamanes, buscan la unión con la Divinidad, es la búsqueda de esa parte divina que mora en nuestro interior. Son esos instantes donde nuestro cuerpo se diluye y se expande de tal manera, que no sabemos el límite de nuestro cuerpo y el Cosmos. Es la comunión de lo físico con lo sublime.
Eros se manifiesta a través de la vida del hombre de una manera muy particular, no es solo la procreación, sino un más allá, una manera de diferenciar la presencia del ser humano ante la naturaleza que lo circunda. Tal vez todo este proceso histórico, es una manera de que el hombre pueda llagar a reconocerse como lo que realmente es: imagen y semejanza de la Divinidad. También, que todo lo que buscamos está en nuestro Templo interior, representada con la Flor de Loto que está en nuestro Chacra Corazón.

Notas:
1-Abbagnano, N. (1964). Historia de la filosofía, Tomo I, pag.77.
3-Profesor de la Universidad Hindú de Benares, director de la Biblioteca de Manuscritos Sánscritos de Madrás.

Bibliografía:
ABBAGNANO, N. (1964) Historia de la Filosofía. Tomo I, Barcelona: Montaner y Simón.
AÏVANHOV, O. (1989) El Trabajo Alquímico o la búsqueda de la perfección.
Francia: Ediciones Prosveta.
BRANDON, S. (1975) Diccionario de Religiones comparadas. Madrid: Ediciones Cristiandad.
DANIÉLLOU, A. (1987) Shiva y Dionisios. Barcelona: Editorial Kairós.
EGLI, J. (1998) Koka Shastra. Bogotá: Círculo de Lectores.
OSHO (2003) El libro de la mujer. Caracas: Debate.
OSHO (200) El libro del Sexo. Caracas : Grijalbo.
VAN LYSEBETH, A. (1988) TANTRA, el culto de lo Femenino. Barcelona: Urano.



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