miércoles, 1 de febrero de 2023

  Del origen de las pestes actuales

Apolonio Trimenium de Letonia/DDLR



Erizo Vegetal, fotografía intervenida DDLR - mayo 2022


Las plagas y virus llegaron para quedarse, nos dicen los expertos epidemiólogos. Apenas medio salimos del murciélago virulento y entramos de lleno al mono “pustulante” con su aliento y piel. Y a todas estas la pregunta sin nunca responder: ¿quién fue primero el mono o el gallino? Como vivimos en un mundo de resultados científicos y de medicamentos multinacionales, con grandes beneficios a partir de aquella célula humana que camina por el orbe terrestre, he encontrado cuál ha sido el origen de este mal global en un antiguo texto escrito por un sabio y médico llamado Apolonio Trimenium de Letonia. En su libro “De causis plagae globalis”, nos aclara tal enigma contemporáneo que, hasta la fecha, no hemos podido descubrir. Sus palabras:
“Para mí, no tengo duda, que todos los males y plagas de este mundo de pecado universal, han sido creados e introducidos en nuestra impoluta atmósfera terráquea por los “espíritus aéreos”. Y ¿quiénes son estos seres nada mitológicos y más reales que la deuda pública? Estos espíritus y demonios aéreos, como su nombre lo indica, tienen su morada por los aires, se trasladan por los vientos y cubren toda la faz del globo. Son los causantes del calentamiento de la tierra, de tempestades, truenos y relámpagos apocalípticos, además de las caídas de los árboles, del cordonazo de San Francisco en el mes de septiembre, pero también de incendios, derrumbamientos de casas, muertes de personas y animales, caída de granizo en los médanos de Coro y alrededores, y de ranas tiradas desde el cielo incluidas. Suelen hacer ver por los aires ilusiones apocalípticas como misiles con ojivas nucleares, aviones velocísimos como los F-35 Lightning II, F-22 Raptor, Eurofighter Typhoon, Sukhoi Su-35, F/A-18E/F Super Hornet, Dassault Rafale, Boeing F-15E Strike Eagle, Su-30MKI (Flanker-H), además de los drones de última generación y ciber espadas dirigidas con inteligencia artificial. Estos demonios aéreos también tienen el poder de hacer creer que escuchamos ruidos extraños, como ver a malandros por las calles, narcogobernantes de estados fallidos, a políticos farsantes y toda una fauna humana animal de monstruosidades civiles concurrentes en la tranquila cotidianidad de nuestras amadas ciudades.
Así es, según Madurandis Putryum, la hermandad Castroter, Ximpiensis y Julius Putinus, antiguo autor ruso-lapones que se refiere a ello en su obra “Libro de los Prodigios”. Numerosos ejemplos al respecto encontramos en Maquiavelo y en el lingüista Josephus Stalinianis, este último en su obra “De bello ucranianus” (Guerra de los ucranianos), cuando trata de la destrucción de Kiev. Pero Hailétinus Mariamín Mengistus , el Africano, (un oscuro hacedor de prodigios sangrientos), en el tomo primero de su obra “De orbis concordia”, da una opinión contraria sobre este tema y refiere que no debe atribuirse estos hechos de referencia a los espíritus o demonios sino a personas de carne y hueso como él. Lo cual muestra que sus datos no son científicos. Pues refiere que los torbellinos y las tempestades no son creados por los tecnólogos espíritus y demonios aéreos, y que los meteorólogos alquimistas, que trabajaron para su reinado, han referido que se deben a causas naturales. Por mi parte estoy convencidísimo, como lo está el mismo cura Jean Bodin, que estos fenómenos, espectros y espejismos, que esos eventos atmosféricos son causados frecuentemente por los demonios del aire desde sus distintas moradas etéreas.
Y como observación final puedo decir que cuando una persona desesperada se ahorca o se arroja al río por causas de hambre, angustia, deuda, enfermedad, ansiedad o desesperación, aquellos seres aéreos -como observa Kornmann- “tripudhim agentes”, danzan demostrando intensa alegría por la muerte de un lánguido traidor pecador. Pueden ellos, como queda aquí dicho (con relación a quién ha originado todos estos ciberataques de plagas chinas o africanas), corrompen el aire, causan enfermedades misteriosas, tempestades, naufragios, guerras diversas, incendios e inundaciones”.
Tomado del libro: “De causis plagae globalis”, Apolonio Trimenium de Letonia, Editado en Amberes 1557, p. 221











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domingo, 1 de enero de 2023

 

En torno a Visionarios del Ruido

de José Manuel López D`Jesús

David De los Reyes




DDLR2022/RSV: Alvéolos Argentos Vegetales


I

La lógica sensible de la Música

 

La música, siendo una sucesión evanescente de sonidos - y ahora, inclusive, de ruidos -es la más abstracta de las artes por su contenido casi inmaterial - hoy virtual; la más metafísica de las artes, al decir de Schopenhauer. Su manifestación, su composición o elaboración y por ende su interpretación, despierta o adormece emociones que pueden ser de aceptación o rechazo, de intensa emoción subjetiva y un evento, tribal o individual, que culmina en nuestro devenir histórico con un proceso de elaborada y compleja abstracción y participación colectiva. Conocemos e imaginamos el mundo en tanto representación no únicamente como voluntad, al decir de Schopenhauer, sino representación virtual en tanto numeración o digitalización sonora que estructura y ancla casi insospechadamente a múltiples procesos vitales.

 

Claude Lévy-Strauss señaló que en toda composición de cualquier obra musical se haya una lógica de lo sensible. Y el libro de López D´Jesús, nos lleva a desentrañar la lógica sensible del sentido de vida, de su compromiso, de su actitud estética, artística y política de los seguidores del rock. La singularidad que la escucha proporciona, surge una experiencia corporal y espiritual cuasi religiosa de ese diálogo mudo en, aunque sonoro, entre cuerpo y sonido, entre el hombre y la música, haciendo aparecer en la experiencia musical un erotismo del espíritu y una vibración estética que nos conduce desde la angustia a la beatitud de la alegría intelectual y emocional, trastocándonos hacia una verdadera metamorfosis sensible del entendimiento y del cuerpo. Experiencia que establece una exquisita y sensible conexión entre el sentido más intelectual, el oído, y los más escondidos y oscuros ritmos internos de nuestra vida orgánica, nuestros ritmos viscerales, cardiacos y respiratorios.

 

El libro Los Visionarios del Ruido de José Manuel López, docente, músico y poeta de la Universidad de Los Andes de Venezuela. Nos conocimos a raíz de su defensa de tesis en el Doctorado de Filosofía de esta misma universidad. Una investigación interesante en torno a la música y la filosofía alemana de Schopenhauer y Nietzsche. Cultor y estudioso del género musical del rock, se ha dado la tarea de investigar lo que ha significado esta manifestación contestataria del mundo global a partir de la década del 50 del siglo XX.  Un género que desde sus orígenes nunca dejó de escalar una mayor presencia tanto en la Industria Cultural Musical como también en la identidad y expresión de cierta corriente generacional orientada a cuestionar al mundo establecido y sus convenciones instituidas esclerotizadas.

 

El rock, en principio, es una elaboración de la disconformidad sentida ante el rutinario y muchas veces absurdo mundo en el que vivimos. Es en esta esfera musical y poética que nos presenta su obra López D´Jesús, pero albergándola en el entorno del rock en Latinoamérica. Desde sus primeras agrupaciones, sus festivales convocatorios, así como ciertas obras literarias que vienen a ofrecer una narración en la que se filtran cuáles son los fines de sus líderes y seguidores, este género musical arrastra toda la atmósfera cultural, definiendo un estilo de vida y una concepción propia del mundo.

 

Como todos sabemos, esto arranca en los países anglosajones. Estados Unidos e Inglaterra se llevarán el sitial de origen. Una vez establecido como un género en expansión gracias a los medios masivos de comunicación, se adentrará en países de una diversidad musical y de valores distintos, pero también embrujados por este chorro de ruidos, sonidos y melodías acordes y discordes, de estruendos disparados por guitarras eléctricas, percusión y otros instrumentos que se les irá añadiendo. Lo primordial es un ensamble fácilmente transportable y desmontable: guitarra y bajo eléctrico, amplificadores y batería. Eso fue y sigue siendo la agrupación estándar de todo conjunto de rock. Sin embargo, adentrados en la era digital se ha vuelvo más complejo y más enriquecido por todas las multitudes de posibilidades técnicas, tímbricas, e instrumentos electrónicos y acústicos que hoy la conforman.

 

El tratado del rock de nuestro amigo López D´Jesús tiene un componente que lo hace atractivo para las nuevas, y no tan nuevas, generaciones que se sienten atraídas por el rock.  Digo atractivo porque, si bien es una investigación especializada, posee la virtud de recurrir a un enfoque multi, trans e inter-disciplinario en el tratamiento del sujeto de estudio desde los campos de la música, la literatura, los estudios culturales, la filosofía, la sociología y la psicología junguiana.

Sus enfoques no se reducen a hacer sólo una historia del rock latinoamericano, sino que nos lleva a presentar sus diferentes tramas de la percepción estética y teórica. Vasos comunicantes del rock con la filosofía por las ideas que le brindan legitimidad cultural; con la psicología por los cambios que surgen por su componente mental, emocional y químico corporal; con aires anarquistas que rechazan a las convenciones institucionales sociales como la familia, la religión institucionalizada y la formación académica; con actitudes anti-formales donde se busca un sentido de libertad alcanzando o rayando al libertinaje; con una postura política contra la desfachatez y corrupción del establishment de la política demagógica y sus ramales militaristas  dictatoriales; y, por último, con la creación literaria como especulum (espejo), nominal de su presencia y desarraigo, sus posturas y sus riesgos, sus alegrías y sus suicidios posibles, lo que resulta en una reflexión capital sobre el rock.

 

Y a esta última esfera literaria satelital del conjunto planetario del rock es que López D´Jesus rompe con las convenciones de los estudios del género, adentrándose en campos narrativos en los que expande su luz expositiva e hermenéutica. Como el mismo lo escribe, se trata del rock latinoamericano y su repercusión en la literatura.

 

Su texto está dividido en tres partes que se complementan de forma sistémica. Tres capítulos por los que nos lleva de la mano, en argot rockero, al asilo del rock:

 

El primero, Efecto amplificado abre con sus referencias, transitando de forma lúdica entre géneros, entre lo musical, lo poético-literario. Nos presenta algunos de los festivales emblemáticos que dan apertura a toda esta onda ruidosa expansiva contestaría latinoamericana.

 

El cap. II lo titula Rock es sabiduría ¿y quién lo duda? Nos lleva a comprender las singladuras y componentes de los valores y posturas de este estilo de vida, cuasi-marginal respecto a la mirada que tiene de la familia, del núcleo social en que habitamos. También en ese despertar de una Consciencia alterada que exige su presencia insoslayable en el imaginario no sólo social sino cultural, musical y poético implícito. Y los entretelones con la ideología de sus seguidores.

 

Un tercer capítulo titulado Los Ecos delante del telón, explica cómo este movimiento sociocultural afectó y afecta a las mentalidades y sus expresiones corporales de los individuos tanto a nivel personal como tribal. Analiza López D´Jesus cómo viene a posesionarse esta bruma sonora del rock de una parte de nuestro yo consciente y subconsciente. Para ello se vale de cinco conceptos que toma prestados de la mirada profunda del análisis junguiano: el ya nombrado yo, junto con la alteridad (la posibilidad de ser otro), la sombra (los impulsos internos ocultos, pero deseando ser expresados), el ánima (lo femenino en el varón) y el animus (lo masculino en la hembra).

 

Un siempre insurrecto género musical que polemizaba dentro de las sociedades conservadoras. El rock poco a poco se convirtió en un medio universal para expresar ideas, sentimientos, inconformismos o afinidades para una generación de jóvenes que se encontraban prácticamente relegados en un mundo histórico con un despliegue de poder absurdo y aniquilador.

 

Estos tres momentos de su discurso, tres dimensiones estructuradas de esta visión de mundo, son los que nos otorgan una entrada a las profundidades de luz y sombra de la cultura ¿o anticultura? del rock

II

El Pharmakon del Rock

Como referimos antes, el rock vino a despertar una toma de consciencia a partir de la década de los años 50 del siglo XX. Sus propuestas estaban en las frases que se desprendían de los conciertos de los legendarios The Beatles o de los Rolling Stone. ¿Cuáles son esas ideas? Los autores nos las recuerdan. Son los principios de una lucha por la libertad, la igualdad, la postura antimilitarista y antibelicista, como los estertores, ahora en la vibración de decibeles sonoros, de una emancipación femenina.

El Rock ha sido catalogado como un género contracultural, esgrimiendo una postura radical, en algunos grupos, teatral, en otros más acomodaticios y mercantiles, contra los valores establecidos y conservadores de la modernidad. Una defensa al reconocimiento de la cultura afroamericana, representado esta cruzada rockera africana por el legendario Chuck Berry, pilar determinante de la seducción musical de este género de la controversia y de la polémica. 

A partir de la década de los 70 surge el rock progresivo, sinfónico, con grupos como Emerson, Lake y Palmer, Led Zelein, Uriah Heep, Black Sabbat, King Crimson, Deep Purple, Yes, Pink Floyd, por nombrar algunos. Se mutan al heavy metal o heavy  rock (rock pesado). Pero el género evoluciona hacia lo que hoy se entiende por el trash, black, death, progressive, doom, new metal y un largo etc.

El discurso narrativo poético y musical del rock latinoamericano se caracteriza por ser transgresor, aferrado a una crítica contra la discriminación social, racial, política, de género y religiosa.  Conforma un amplio sincretismo glocal.  Desde 1955   está presente, casi de forma subterránea, en la tierra al sur del Río Grande: México, Brasil, Colombia, Perú, Argentina, Chile, Uruguay, Ecuador, Venezuela. En todas sus apariciones se le adjunta el sello de la censura y persecución a sus seguidores y creadores. Se teme a todo movimiento que se exprese con una tolda aparte del sistema, de búsqueda de liberación, de experiencias catárticas, de la exaltación de la alegría, la amistad espontánea, el descontrol de las conductas formales y el espíritu lúdico que en todo momento se apertura en esta ola sonora desbordante de los visionarios del ruido. Como nos dice López D´Jesús: El carácter rebelde del hecho roquero genera censura, p.27.

Es un movimiento cultural que arropa a una minoría, la de las personas sobrantes, olvidadas, marginadas, que quieren expresarse y ser representadas y escuchadas. No menos pasó con otros géneros latinos, como la Cumbia (Perú) o la Salsa del Caribe, de las que surgen una poética lírica de la inconformidad, del amor y del desarraigo.

El rock vendrá a ser una especie de pharmakon eléctrico, una especie de medicina sónica, para reducir los síntomas de las atrocidades e injusticias sociales de varias generaciones, al menos ya de cuatro. Es un escudo epocal contra la carencia de memoria por las singladuras impuestas a través del sueño de los valores políticos, culturales, filosóficos ideológicos que se pretenden inamovibles y prescriptivos de toda vida. ¿Qué buscó - ¡busca! - el rock? Para los que nos encontramos en la actualidad de este presente, según nuestro autor, pues un espacio, en el cual, a partir de ciertos eventos, ideas, literatura, poesía, tecnología, mercado cultural, brindar un sentido de vida destinado al encuentro de una contracultura demandante de igualdad social, política y religiosa y que va dirigido a todas aquellas personas con este espíritu, p.30

En Latinoamérica tuvo su punto germinal en el Festival de Avándaro en los 70s, escenario abierto a la expresión de ideas de libertad sin ningún prejuicio. Una jerarquía que heredará el Festival de las Nuevas Bandas, realizado en Venezuela a partir de 1991. Pero también han surgido festivales para acolitar a sistemas represivos, injustos, militares, como algunos de los convocados en Argentina o el GillmanFest cercano al régimen del Socialismo S.XXI promovido por el cantante de tendencia nazista Paul Gillman.

Los festivales de rock, como lo refiere López D´Jesús, se convierten en un rito religioso, eventos en que se relegan todos los convocados en un solo sentimiento de fe.  Y lo podemos referir con el Festival de Ancón realizado en la ciudad de Antioquia entre el 18 y 20 de junio de 1971, que llevaba el lema: “Es cuestión de fe y nos unimos todos con la música”.

También se repasa lo acontecido en Argentina con la Guerra de las Malvinas y el régimen militar liderado por el militar Leopoldo Galtieri. Este impulsó la realización del Festival de la Solidaridad Latinoamericana. Todo un evento demagógico para solapar los desmanes de la dictadura y sus violaciones a los derechos humanos, desviando la atención hacia un enfrentamiento patriótico ante un enemigo externo (Inglaterra), en disputa por los territorios de las islas Malvinas (1982). La coyuntura bélica alentó una serie de medidas anti-anglosajonas, como la prohibición de la música en inglés y, por tanto, motivando el crecimiento de la producción local en castellano. Con ello Argentina devendría en uno de los epicentros geográficos del rock en ese idioma de la Ñ. 

Al Festival invitaron al legendario grupo argentino de rock Virus, que se negó a participar en espectáculos que patrocinaba la criminal junta militar argentina. La pérdida de la guerra de las Malvinas vino a derrocar en unas cuantas semanas al régimen dictatorial, y Virus organizó, en respuesta a su postura contra la guerra, los militares y cualquier hecho violento, realizar un concierto que fue todo un éxito para el grupo. Este se convirtió en un ejemplo del rock como respuesta contra los regímenes de facto, violadores de derechos, propagadores de guerras absurdas, junto a la represión de un estado cuartelario ante el convulsionado escenario político de la época.

Es interesante destacar algunas precisiones sobre los festivales. No cabe duda que cada uno de ellos vienen a crear cierto clima de desorden público (parafraseando el nombre de la conocida banda venezolana).  Crea un imaginario que irrumpe con diferentes posturas, aptitudes, reflexiones que se cruzan con una búsqueda de igualdad y paz, pero no por ello los festivales dejan ser también un hervidero de inquietudes reprimidas y soterradas en sus participantes que vienen a encontrar espacio para expandirse en los festivales. También hay que considerar que el desequilibrio, el caos, descontrol, posturas lúdicas se esgrimen con un vínculo a reivindicaciones que formulan discursos humanistas, feministas, ecológicos, alternativos. Encontrando declaraciones que reafirman valores como la honestidad, la alegría, lo lúdico, la fraternidad, el eros. Son instancias consuetudinarias generacionales que vienen a negar y rechazar la violencia en todas sus manifestaciones, tanto en lo micro como en lo macro en la esfera de la comedia humana.

José Manuel López D´Jesús hace una cita interesante al filósofo romántico alemán Arthur Schopenhauer, al referir que la música rompe las barreras de todos los lenguajes porque ella constituye en sí misma la expresión de lo inefable. Con ello nos da a entender que ante el malestar en la cultura del sistema puede surgir - ¡y surgió! -, una forma unitaria contestaría al sistema. El rock tiene esa opción: presentar las contradicciones por medio de antítesis que queda no en una erradicación total del sistema. Su camino está en andar entre enunciados posibles contra las instituciones enquistadas en que se reafirma la hipocresía total. Es mostrar, los primeros pasos, que devenga en una síntesis que aspire a superar los obstáculos y la cárcel de las contradicciones.

 

III

Literatura y Rock

Este texto nos muestra la profunda huella que dejó, y que se mantiene en el imaginario urbano, el rock al convertirse en una voz en el conjunto del continente. Un grito que arrastra toda una estética y una puesta en escena de crítica participación artístico-política tanto a nivel de las naciones, de las regiones y, podemos decirlo, del continente. Un rock a la latinoamericana. Todo ello aupado y seguido de cerca por la industria cultural del disco y el uso de las nuevas tecnologías de grabación e instrumentación que se democratizaron, impulsando toda una lírica peculiar, toda una poética de hacer música contestaría. Un rock promotor de un mestizaje sonoro cultural, al incorporar expresiones y ritmos musicales fusionados con la estructura tradicional (¿clásica?) del rock.

Además de los festivales de rock, la lectura nos conduce por la ruta que este género musical contestatario ha trazado dentro de la literatura. Un capítulo importante es su expresión en la literatura latinoamericana. Son varias las novelas que refiere, dejándolas como tarea a leer: ¡Que Viva la Música! de Andrés Caicedo, 1971. Los Inocentes de Oswaldo Reynoso 1961. Opio en las Nubes de Rafael Chaparro 1992. Rocanrol de Lucas Garcia Paris 2007. Y dentro de este repertorio, el autor opta por abordar hermenéuticamente un relato en especial: Concierto del Desconcierto (1981) de Manuel Giraldo (Magil).

La novela testimonial Concierto del Desconcierto (1981) vendrá a ser un libro fundacional para entender el fenómeno histórico y cultural de la epidermis rockera, sobre todo en Colombia. La novela Conciertos del desconcierto de Manuel Giraldo (Magil) gana en 1982 el reconocido premio literario de Plaza y Janes, con un jurado en el que se encontraba el conocido crítico Isaías Peña. La obra es elogiada por la ruptura que crea en relación a los recurrentes temas de la narrativa colombiana. Y, además, confirma y legitima la existencia de un movimiento social y cultural que dejó una impronta indiscutible en el imaginario colectivo de una buena parte de la población juvenil del país colombiano entre las décadas de los 60 y los 70.  Magil nos invoca en su texto el momento emergente de las bandas urbanas (Daro Boys, Los Young Beats, Los Speakers, Los Flippers, los Ámpex, The Time Machine y otras), Agrupaciones que comienzan a posesionarse y tocar un permanente y ruidoso género musical insurrecto que confronta desde dentro a las sociedades conservadoras. Magil nos ancla nuestra atención en su texto como protagonista principal la banda Los Apóstoles del Morbo, que existió realmente, junto a los personajes integrantes de La Mona, El Apóstol Menor y al líder orador profético y músico de esta primera era del ruido, Macarius, alias Profeta del Ruido. Creando la atmósfera adecuada de un entorno contrastante entre las opciones de lo lumínico ditirámbico (lo lúdico dionisiaco del rock) y lo trágico sombrío (el suicidio como salida posible), junto a los acontecimientos que significaron aventurarse tocar rock para entonces. Magil con su obra vino a presentar las turbulencias vivenciales de un tiempo, o como decía la carátula del legendario álbum de una de las fundadoras bandas del rock bogotano entre los años de 1965-67, los Young Beats: ellos están cambiando los tiempos. Y realmente cambiaron los tiempos.

 

IV

¿Un lenguaje universal?

Cuando estudié con el maestro guitarrista y compositor Antonio Lauro, supe de un idioma internacional que no conocía, y que él practicaba y hablaba. Y no era precisamente un lenguaje musical. Era un lenguaje que tenía otros alcances, pretendía lograr la comunicación universal de los hombres por encima de los idiomas nacionales por medio de un mestizaje de palabras e idiomas.  Me interesé por tal particular fenómeno lingüístico, pero solo como una curiosidad idiomática que practicaban un cierto grupo de personas cultas y que no eran muchos a nivel mundial. Alegaban éstos entusiastas de dicha cosmopolitan lingua, que se debía estudiar para lograr la utópica mejoría de la comunicación al viajar o leer literatura. También me pasó la misma situación inusual con el maestro y pianista español republicano Francisco Romero, docente en la cátedra de lógica de la Escuela de la Filosofía en pregrado de la UCV. En sus clases, de tanto en tanto, este locuaz andaluz venezolanizado por los cuatro costados, refería a esa lengua críptica. Ello me despertó la curiosidad que dos músicos cercanos - ¡entre ellos buenos amigos! -, tenían afinidad con este lenguaje, algo esotérico para un joven estudiante inexperto.

Leyendo el texto En el Castillo de Barba Azul del crítico y pensador británico George Steiner, ya en mis años como profesor universitario e interesado en los temas de estética y música, me volví a encontrar con la referencia a este idioma oculto, pero de forma algo peculiar; la música seguía rondando alrededor de él.

Este lenguaje poco conocido y practicado por Lauro y Romero, era y es el esperanto. Un idioma que sus bases estructurales lingüísticas aparecieron a finales del siglo XIX (1887, para ser más precisos), por un oftalmólogo polaco de nombre Zamenhof. ¿Cuál era la novedad e intensión de este profesional de los ojos que medía las dioptrías y diagnosticaba sobre las dificultades visuales? Pues establecer un idioma global con el que todo el mundo pudiera comunicarse sin las barreras idiomáticas nacionales. El esperanto tenía la aspiración e intención de ser una lengua cosmopolita, que rompía barreras lingüísticas nacionales y regionales.  El políglota George Steiner, en la obra antes nombrada, no hacía referencia a esa función original del esperanto. Pero sí usó el término metafóricamente para designarlo a la música. Dijo, ante la crisis del arte a fines del siglo XX, que el rock podía ser catalogado como un idioma musical universal. Y esto es lo que lo llevó a relacionarlo con el idioma internacional del esperanto.

Fue una constante de Steiner su preocupación sobre la aparición de toda esta cultura vibrátil de los decibeles, de este nuevo humanismo del esperanto sónico globalizado. Esta nueva lingua franca, este dialecto musical universal formó –y aún forma-, parte de toda adolescencia, llegando a un umbral en el que se ha despojado a la antigua autoridad del orden verbal por la asimilación de toda esta resonante cultura esparcida por rincones del mundo. La música sintoniza voluntades y la nueva religión sónica, como refiere López D´Jesús, pareciera tener oración musical. Y esa es la paradoja liberadora de la que habla Steiner. El rock es un esperanto musical, que muchos hemos aprendido no sólo hablarlo, sino escúchalo, vivirlo y que sigue, hasta el día de hoy, recreando y resucitando tanto por sus cultores legendarios como sus actuales seguidores.

En nuestro presente hay una búsqueda y sed de contacto humano, de estados del ser que pueden ser intensos y que no excluyen a los demás. Dionisos clama y alcanza su dardo rockero a todos por igual. Pareciera ser la muerte del egoísmo, algo propio de toda cultura clásica.

 

La música lleva a encontrarnos parados sobre un creativo terreno humano que, en referencia a la experiencia individual y colectiva, no puede hacerlo el discurso impreso. Encontramos un signo y su significado de la nueva religión. La poesía de la emoción religiosa viene suministrada por las vibraciones al unísono del sentimiento colectivo, albergándose en cada uno de nosotros por el efecto de trascendencia en ese fondo sonoro insoslayable. Pareciera que ahora los valores morales e intelectuales tendrán una afinación de diapasón y están constantemente acompañados con música, surgida desde cualquier lugar a toque de reproducción electrónica. Y como afirmó Steiner al observar este nuevo estadio cultural global: Dela musique avant toute chose (Ídem, p. 160).

 

El filósofo del idealismo alemán Hegel, acuñó una frase que ha sido reiteradamente usada por los filósofos. Escribió que la filosofía era un intento de llevar la época a conceptos. La lectura y confrontación de este libro, me lleva a reinterpretar la frase hegeliana, a pulso de onda de los Visionarios del Ruido, para afirmar que el rock es el intento de expresar por medio de la música y la lírica descarnada la contracultura en nuestros tiempos.

Con estas imprecisas palabras damos la bienvenida al texto Visionarios del Ruido del poeta y músico José Manuel López D´Jesús, editado por UArtes Ediciones de la Universidad de las Artes de Guayaquil 2022. Y como muchas veces decretara el recordado cultor y promotor venezolano del rock Alfredo Escalante, estamos ante la inobjetable presencia de La Música que Sacudió al Mundo.

DDLR. Guayaquil, 30 de noviembre del 2022




jueves, 1 de diciembre de 2022

 

De Superman a ¿Superbigotes?

David De los Reyes


Disyunción Corporal Vegetal 
Redes Sociales Vegetales/ DDLR2022
 

El régimen del señor Maduro viene a instaurar un falso héroe que quiere dar solución ficcional, a todos los problemas que debe enfrentar de forma real la población venezolana dentro de su fracasado régimen. Es el nuevo mito a ser construido y solidificado en el inconsciente colectivo del venezolano. Se repite lo que ya había hablado Humberto Eco respecto al análisis que hace del mito de Superman en su libro Apocalípticos e integrados de 1965. Eco, bajo su mirada estructuralista del mito, advertía cómo debe responder una estructura narrativa en la creación de un mito. La estructura del tipo de historia mítica que se quiere narrar, debe responder a las necesidades del medio que quieren impactar en la sensibilidad y en el imago de la audiencia a la cual va dirigido.  Y sus narraciones no intentan dar solución a todos los problemas que puede enfrentar. Debe mantener un  peligro inminente sobre la ciudadanía a defender, para que así no llegar nunca a un final y poder permanecer de forma indefinida, capítulos tras capítulos, donde no se puede visualizar nunca un desenlace (mientras viva el personaje ficcional).

El caso de Super Bigote (SB), es la respuesta del régimen  a cierta reacción colectiva de frustración por la crisis de la nación; crisis acentuada por la desaparición física del supergolpista líder bolivariano en el 2013 y su interpretación mítico-simbólica inyectada en los fiscalizadores ojos de Chávez.  Esta suerte de “precuela” combinó el cuerpo espectral del "comandante", con un despliegue a un nivel público y nacional de los carteles de la propaganda que el régimen concibió para la campaña presidencial de febrero 2012, donde "supuestamente" resultó relegido. Ante la falta palpable de su persona por su muerte, su cuerpo físico se transforma en cuerpo mítico, a través de los ojos que mirarán al “pueblo venezolano” desde cualquier lugar, desde el totalitario Aleph político del aparato estatal chavista. Con su fallecimiento, buena parte de sus seguidores entrarán en crisis; surge un trance no sólo de corte político-militar, sino psicológico y social: se les fue el proto-padre salvador dadivoso, salvador de la patria. De allí que esta “mirada escudriñadora” fuese el recurso para mantener por un tiempo cierto equilibrio psíquico en los militantes y simpatizantes del partido totalitario del estado, para luego decaer y dejar tener efecto. A Chavez muerto, Maduro puesto.

Parte de esa reducción de la fidelidad se encuentra en el devenir de su heredero impuesto.  El señor Maduro construirá un régimen con la misma receta izquierdista que le dictan sus asesores para mantener el poder. Intensifica la represión, maquilla la realidad, pero el fracaso y la frustración en todos los niveles sociales son más que evidentes, a pesar de que toda su maquinaria propagandística pagada pretenda borrar una realidad inocultable. Por ese lado podemos decir que su régimen ha sido exitoso, se ha mantenido sin perder un ápice en el trono de Miraflores.

A nivel internacional la prensa que apoya al régimen ensalzará al heredero de la ¿presidencia? dando un apoyo incondicional brindado por los grupos izquierdistas de Suramérica.  Su imagen como hombre fuerte sin embargo ha decaído. Las ocurrencias y las declaraciones cada vez más falsas (¡siempre lo han sido, pero ahora más!), y con un lenguaje retador y del aparente heroísmo de una izquierda fallida no convencen a nadie.

Bien sabemos que ante una crisis de estado se requiere recurrir a nuevos mitos para restablecer, si se puede, el equilibrio y el vínculo perdido dentro de una sociedad de masas como la venezolana.

Para ello el régimen construye el mito de un superhombre, pero de uno que vendrá a declararse en contra de los enemigos del régimen, es decir, de representantes del repetidamente mentado imperio norteamericano, enmascarado en la inseguridad, el peligro de invasión o una guerra asimétrica permanente. El personaje titulado como Super Bigote, viene a ser un remedo, que nada tiene que ver con el úbermensch nietzscheano ni con el super héroe ficticio de Superman de los años 30 del siglo pasado, creado por el escritor estadounidense Jerry Siegel y el artista canadiense Joe Shuster. Pero de este último toman rasgos importantes para la reconstrucción del personaje a través de la cultura del cómic.

Los capítulos del comic SB plantean la acción reactiva de salvar a la nación venezolana del embargo estadounidense y de otros países internacionales. Muestra la hermandad con el régimen comunista de Cuba y crea un personaje que, a diferencia de las tramas del Superman original, no es de carácter civil sino un “Mitoman” concebido desde las usinas de la propaganda política del régimen. Toman las habilidades extraordinarias que todo humano envidiaría, y recordando a los mitos clásicos de Hércules y Sansón. Puede volar y despliega una gran fortaleza contra “los gigantes enemigos” que impiden el paso de los envíos humanitarios hechos desde las hermanas naciones hacia el país cercado, salvando a la población de los atropellos de la época, una tras otra vez. Desde la llegada de la vacuna para el COVID19, así como otras situaciones consecuencias del embargo económico internacional son enfrentadas, deslastrando de culpas y responsabilidades al propio régimen.

SB en clave de comic vendría a penetrar, no solo a la población infantil, sino además aquellas mentes infantilizadas de los adultos adictos y proclives aún al estado fallido. Pretende nivelar las perturbaciones psicológicas dando dádivas ficticias, mediante acciones reivindicadoras de la revolución bonita. Estas frustraciones y complejos de inferioridad que están en la población al orden del día, donde la organización estatal decide constantemente por ella, donde la elección individual queda reducida gracias a la máquina mediática y represiva que actúa “por y para el bien del pueblo venezolano”. El bolivariano SB debe romper con todos los límites imaginables que constituyen al ser social del ciudadano vulgar y pauperizado. En vez presentarse como el reportero Clark Kent, se nos presenta como el salvador presidente omnipresente ante todos los males externos e incoados por el imperio. Es la búsqueda de una identificación con la población de escasos recursos, pauperizada, expoliada, disminuida para ser recuperada por todos los males y mediocridades que impiden alcanzar la bonanza de la revolución igualitaria.

La construcción del mito del SB apela a los arquetipos de la cultura de masas producidos por la industria cultural hollywoodense.  Sin embargo, quiere diferenciarse en su contenido, mas no en su estructura. Apela a las características de una situación política que encubre la frustración colectiva, pero la oculta, atribuyendo a agentes externos la construcción o destrucción de esa realidad. El régimen siempre tiene una mano salvadora y las virtudes de SB son en mostrar la valentía (¿?) y la decisión (ficticia) contra los agentes enemigos. 

Si bien la construcción normal de un héroe de masas apela a un origen de vida insatisfactoria y en cierto ambiente de fracaso, en el mito SB apela al freno que le impone a un presidente tercermundista y revolucionario, en llevar a cabo la misión de que el barco cruce las aguas revolucionarias de la república, como máxima realización de la dictadura de un partido anclado en el Estado. Y es contra esas fuerzas adversas que mostrará su coraje y resolución bajo el sello de la ficción y confusión narrativa del hecho.

Pudiera llegar el día en que el público seguidor de estos comics revolucionarios, en su fantasía aspiracional le transforme en un “real” héroe de la revolución. SB viene a querer representar lo mejor de los anhelos de la condición bolivariana ante el embate del imperialismo. Es la víctima que se subleva y adquiere la fuerza invencible (desde la ficción del mito por medio del comic), para enfrentar todos los males populares.  No sólo fantasea con ser poderoso, invencible, popular, inteligente, corajudo, sino que procura un fin reivindicativo y justiciero con sus actos, contra las fuerzas adversas a nivel nacional y planetaria, haciendo el bien colectivo y salvando a la nación de la infamia contra la revolución.

El mito nos muestra un SB con una conciencia política revolucionaria, a diferencia del gringo Superman original que nos presenta tener una consciencia civil o de ayuda a la ciudadanía en general, en detener a ladrones y hacer obras de caridad. SB no lo imitará en ello. Pues como superpillo bolivariano realizará los actos de la mejor demagogia izquierdista: salvar de la peste, llenar los supermercados con alimentos de lujo, pero incomprables para la mayoría, reflotar la moneda con otra maquillada devaluación ante el dólar, permitir la libre entrada de mercancía, lo cual también vendrá a aceptar la libre salida  de otras mercancías…y derrocar los tiranos presidentes y líderes democráticos de los países que adversan las bondades de su salvífico igualitarista régimen venezolano. SB es la mejor forma de disfrazar un dictador a partir de la capa ilusoria de ser un superhéroe revolucionario, adversado por las fuerzas del mal internacional, que habitan el underworld, el mundo subterráneo de las fuerzas imperialistas reaccionarias y antidemocráticas.  El Superman gringo es un defensor de la propiedad privada. SB es un defensor del régimen que sólo produce frustración y represión en el mundo civil, pero defensor del saqueo privado a la riqueza pública de una nación.

Habría que recordar que, en los años 40 del siglo XX, la trama de Superman vino a intervenir en la captura de Hitler y de Stalin. Los lleva a la Liga de las Naciones (predecesora de la ONU para la época), a compadecer en tanto agentes culpables de grandes crímenes contra la humanidad, provocando agresiones contra naciones indefensas. Llevando la trama a la caza de jefes políticos criminales y empresarios corruptos. Respondiendo un anhelado sentido de justicia contra estos personeros dentro de un mundo real, en que sus decisiones provocarán profundos sufrimientos e injusticias a millones de personas comunes y corrientes en manos de los poderosos del momento. En los años 70 los guionistas procuraron abordar otros temas como la defensa de los trabajadores emigrantes latinoamericanos ante el abuso de un capataz gringo, alentando a la huelga para defender sus derechos laborales.

SB no entra de estos parámetros de defensor real contra las injusticias de los miembros del régimen y los altos índices de corrupción por los que tienen que permear las vidas de los ciudadanos.  Este falso superhéroe no presenta ninguna evolución del paladín ficcional original. Lo que ha mostrado el personaje real es la versátil capacidad de buscar las formas de reafirmarse en el poder dictatorial sin tener ningún viso de superguerrero o superrevolucionario, defensor de una nación caída en la miseria dentro de ingentes recursos y protector de una población sumida en una ola migratoria sin precedentes. En fin, una pseudo-épica de villanos mal concebida, pero exitosa para penetrar en la mente de la población infantil y de adultos aniñados que ha propiciado el régimen sin voluntad autónoma, caídos en la inercia de la supervivencia cotidiana, sin capacidad de superación fuera de los rediles que impone el Estado fallido.

Los guionistas y artistas de la serie son una copia regionalizada de lo que ya han tramado los creadores de las distintas series del personaje norteamericano.  Para 1998 apareció Peace on Earth, donde el Superman busca superar el hambre del mundo. En 1999 aparecerá King of the World, busca superar todos los problemas de la humanidad: anhelo mundial a partir del mito ficcional.

Encontramos que la copia pueril no se camufla. Se copia hasta la trama, pero cambiando el atuendo del personaje y el país en donde habita mostrando en que él si puede solventar los problemas, pero superarlos solo en tanto comiquitas, el peso de la realidad hace caer cualquier ficción hipostasiada de falsedad.  El tema es que los problemas de un país (y del mundo), no pueden ser resueltos por una individualidad con fueros poderosos y justicieros. La complejidad de un país, sus fracasos, sus problemas, sus desaciertos, su organización fallida, es un evento en que se debe participar en conjunto, compartiendo las cargas tanto el estado como la sociedad civil que habita en país. Y eso no está ni remotamente planteado en las comiquitas del MalVer del bolivarianismo infame.

Como es un remedo malo del héroe ficcional de Marvel, deberíamos esperar la posible derrota del superdictador. Si recordamos la evolución del personaje norteamericano, en 1992 aparece The Deadth of Superman, donde el supervillano ficticio Doomsday, que es el enemigo de origen Krytoniano Prehistórico, el ser más letal contra Superman, creado por el escritor y artista Dan Jeergens, se nos muestra como un destructor y asesino en masa. Doomsday será quien dará muerte en la trama de la historia referida.  Por ello, como todo héroe que tiene un fin, seguramente que ya deben estar tramando los mismos del régimen como darle muerte a Super Bigotes, al menos si no es de forma real, si dentro de la trama ficcional de su comic manipula tontos. Y por otra parte también deberíamos exigir que se presente cuál es el origen del nacimiento del villanesco héroe. En el caso de Clark Kent, personaje civil de Superman, se conoce que su nombre original de nacimiento es Kal-El, en un planeta lejano llamado Krypton, que es recogido por una gentil pareja de granjeros norteamericanos de Smallville, que lo adoptan y le influyen a realizar el bien, al descubrir los superpoderes que posee. Si Superman-Clark Kent se llamaba Kal-El, Super Bigotes pudiera llamarse como Nic-Mad, donde debería mostrarse su origen en un país cercano a Venezuela cruzando la frontera y al presentar las cualidades del resentimiento permanente, llegar a ser de autobusero sindicalista a Canciller, ministro y presidente de una república quebrada. O cómo se requiere del mito del eterno retorno revolucionario para pasar de ser un personaje real a uno ficticio de la industria revolucionaria de la cultura de masas del presente.