domingo, 1 de noviembre de 2020

  

De la escucha líquida 

y otros artificios sonoros

David De los Reyes


Grabado antiguo sobre Pitágoras y los intervalos
musicales. Intervención DDLR2020


"El primer medio para pensar es escuchar bien".

Jaime Balmes

“Para saber hablar es preciso saber escuchar".

Plutarco

"Así como hay un arte de bien hablar, existe un arte de bien escuchar".

Epicteto de Frigia

“Hay que aprender a juzgar una sociedad por sus ruidos,

por su arte y por sus fiestas más que por sus estadísticas”.

Jacques Attali

 

Avance de investigación del proyecto ¿Escuchaste eso…? La escucha entre habilidad y estética. Coordinación Profa. Meining Cheung para UArtes - 2020

 

Intensión de escucha

¿Es lo mismo oír que escuchar para el humano? ¿Es el oído un sentido cognitivo o estético? ¿Qué tipo de conocimiento puede arrojar el oír o el escuchar? ¿Son dos momentos distintos de cierta condición animal por el hecho de estar en el mundo? ¿El escuchar tiene un sentido orientador ante los placeres como los peligros que en un momento pueden rodearnos? El oído, ese Auris, como refieren los latinos antiguos, es sólo una vibración transportada por el invisible aire y traducida en significado, ¿por el audible sentido vinculado a la percepción de una conciencia animal? ¿Escuchan u oyen de igual manera todos los animales y en especial los hombres? ¿Escuchamos sonidos o ruidos? ¿Hay tantas escuchas como oídos en el mundo o tantas escuchas como atención y culturas? ¿Todos los humanos escuchamos de la misma manera? ¿Es el oído un sentido igualitario o diferenciador? ¿Podemos hablar de un oír natural y de una escucha cultural? Para responder a estas preguntas el compositor norteamericano Aaron Copland, a finales de la década de los años 30 del siglo pasado, dio una serie de conferencias. Con ellas buscaba responder a la inquietud sobre cómo escuchamos música[1]. Para este músico escuchar música vendría a estar asociado con el aprendizaje de ese arte junto a nuestra experiencia. Su preguntaba sobre ¿cuál público es el que escucha? ¿Cuál es la calidad de los oyentes? O ¿cuál es la condición de nuestra audición musical? ¿Cómo escuchamos? ¿Cuál es el medio por el cual nos llega la música? Pudiendo transliterar el adagio conocido de dime qué, cómo y dónde escuchas y te diré qué tipo de público u oyente eres.  En el caso de este músico, exigía la necesidad de una atención concentrada, aunado a una aptitud tanto intelectual como emocional, que siempre estaría en juego o en posible distracción; la desviación del buen escuchar hoy viene a ser casi infinita y de una globalidad sonora ubicua. De la misma manera que podemos rápidamente experimentar cuando entramos en una sala de conciertos, en la cual un gran público no escucha la música, sino que lleva a cabo otras acciones distractoras: ver el celular, responder a una llamada, mandar mensajes y fotos a las redes sociales, pulsar teclas para un chat en  curso, hablar, leer, caminar por el espacio; el pianista canadiense Glen Gould decía que los públicos van a los conciertos a más que todo a ver y no a escuchar. Todo entorno, junto a los dispositivos sonoros, confabulan para no concebir una escucha de calidad sino una escucha distraída, líquida, deslindándose de la interpretación musical en desarrollo o cualquier otro ruido electrónico codificado en grabación digital. Otro fenómeno sería la escucha en un concierto al aire libre por ejemplo, de rock. Las actitudes son otras; se busca una experiencia catártica, unificadora con el conjunto humano, en participar de una emoción tribal colectiva, de una identidad emocional común y aceptada donde la música vendrá a ser el broche de amarre del vínculo religioso moderno dionisiaco. Nuestros oídos están sobreexcitados, sobresaturados; reductos acústicos del ruido permanente de las ciudad y de todo el cerco que nos proveemos como coraza aislante para la distancia y la vida separada de la vida interpersonal.

Copland habló de la formación de una escucha virtuosa, selectiva, de atención plena a la par de un oyente virtuoso, que tendría la capacidad de reconocer, captar la estructura, el estilo, la época, los modos, los instrumentos utilizados, los espacios en que la música se presentaba. ¿Podemos seguir hablado de esta propuesta en cómo escuchamos u oímos en el presente? ¿La música o los músicos cambiaron? ¿No serán ambos, música y músicos, espectros que emergen de una realidad virtual permanente? ¿La escucha es la misma en cada época o es un sentido que evoluciona -o involuciona- gracias al espejismo del progreso tecnológico? Estas son algunas de las preguntas y preocupaciones que nos surgen ante tan maravilloso tema, y que quisiéramos intentar aclarar a lo largo de nuestra breve investigación sobre ¿Qué escuchamos o cómo escuchamos?  ¿Una escucha líquida?

 

 

Oír escuchar,  escuchar oír o ir a escuchar

El oído es un sentido que no queda intacto en sus capacidades a lo largo de la vida de cada individuo. El escuchar atento es distinto del oír por oír cualquier cosa. La escucha se adentra en campos semánticos de una narrativa sonora que se diversifica con el entorno, tanto natural como cultural. Pudiéramos ya decir que el oído tiene una escucha en relación, no sólo con lo que escucha, sino con el vínculo que irrumpe en la vibración del espacio transportador de ondas diferenciadas en los distintos matices de gravedad o agudeza, lisura o corrugado sonoro por las que gravitan los sonidos al ser absorbidos por la acústica de nuestros oídos.

¿Todo lo escuchamos de la misma manera? Pudiéramos decir que puede que todos tengamos oídos, pero no todos los oídos escuchan de igual forma y captan al universo sonoro exterior del mismo modo. La aproximación auditiva en cómo apercibe el hecho acústico-sonoro un músico de formación o un ingeniero de sonido poseerán ciertas similitudes, pero también grandes diferencias, aunque ambos tendrán como materia principal la emisión y la audición de los sonidos musicales, pongamos por caso. Y estas dos posturas ante la escucha ya nos da una gama infinita de distinciones y de resonancias, de matices y de vibraciones que llevarán a encontrar posturas disímiles ante el mismo hecho del fenómeno sonoro y según el apéndice-dispositivo  que lo acompaña en su cotidianidad. Con ello queremos dar a entender que la escucha del oído si bien puede ser una condición genética y ontológica por constitución y evolución natural desde el comienzo de nuestra existencia y del ser, sin embargo, nos encontramos finalmente que los linderos de la audición se bifurcan con la relación y formación cultural de la escucha de quien escucha. El ser de la escucha está determinado o elegido, constituido o agudizado por su devenir del mundo sonoro al que se encuentra adherido.

Por otra parte nos encontramos con la opinión de que el oído no debe cultivarse, o se forma casi por generación espontánea, lo cual pudiéramos catalogar como una falsa creencia, la del oído del tipo lamarckiano; no hay que hacer nada para escuchar, porque el oído capta todo. Por otro lado, como sabemos por experiencia personal, nuestro oído no capta todo, capta, como cuál oído de Pávlov, lo que está acostumbrado a ensalivar en los conductos auditivos a determinados sonidos e intensidades. Es por ello que el oído es uno de los sentidos más importantes para la sobrevivencia animal. Es un sentido muy primitivo, que sirvió en la evolución cerebral del homo sapiens para captar los ambientes seguros de aquellos que lo eran cuando se estaba en descanso, durmiendo o en faenas. Si dormir nos lleva a cerrar nuestra óptica, vitrina abierta a los matices de lo material, de los objetos y sujetos en torno al mundo exterior que habitamos, los oídos permanecen activos y en total captación en todo momento, sirviéndonos desde hace más de 70 mil años en la evolución para despertar la atención al romperse el manto de los sonidos habituales que mecen nuestros sueños en un ambiente conocido y sentido como seguro. 

Pero el oído evolucionó, se desarrolló y se especializó. Construyó formas de sentir-escuchar los sonidos, los ruidos naturales o no, las palabras, los cantos de los animales y el escucharse tanto a nuestra propia voz desde la misma conciencia como a las voces externas de la comunidad con la que convivía o se distanciaba. Hasta llegó a pensar el hombre de conciencia mágica y holística que podía escuchar a los mismos dioses de su panteón mítico-cósmico y conversar con ellos.

A partir de estas ideas referidas previamente, intentaremos acercarnos al tema en cuestión. Estos son algunos de los interrogantes, inquietudes y tópicos a tratar en mi reflexión en torno a lo que llamaré la escucha líquida y otros artificios sonoros, donde la modernidad, la tradición, la religión, la neurociencia, la escucha filosófica, la estética de los sonidos, los medios de comunicación, la tecnología y otras interfases del ayer y del hoy (¡como del futuro!), nos han condicionado y preparado para atender o no a una conciencia de la percepción auditiva. Entendiendo a ésta como fenómeno inevitable y, a veces, asfixiante pero mágico, ilusorio y trastocado de emociones, fascinante y vinculante con el todo sonoro que nos habla y nos pregunta a nuestra consciencia en todo instante.

 



[1] Copland, Aaron, 2001: Cómo escuchar la música. F.C.E. México. El libro contiene las quince conferencias que dio en la Escuela Nueva de Investigación Social de N.Y. para guiar a los oyentes o escuchas en el disfrute de la música. Una excelente introducción sobre el método creador y los elementos anatómicos de la música: ritmo, melodía, tono armonía, son presentados de forma comprensible para todo público. Fue una excelente iniciativa de compartir criterios críticos sobre qué era escuchar para muchos oyentes del siglo XX. Hoy esto ha cambiado. Podemos apreciar una modificación en la escucha completamente inaudita, impensada, no imaginada para ese momento. La obra, de todas formas, no deja de ser un clásico sobre el tema.

 

jueves, 1 de octubre de 2020

 De Tiranos.

El Tirano en la Filosofía de 

la Antigua Grecia

David De los Reyes





Sobre el tema y el texto publicado:

El tirano siempre ha sido visto como una figura opresora y arbitraria, envidiada y deseada en todos los tiempos.  La tiranía, sin embargo, es un ejercicio de la desmesura (hybris) del poder político. “De tiranos” tiene como finalidad presentar su origen y las consecuencias para el pueblo y el estado que lo adopta, lo instaura y acepta. “De Tiranos” presenta la condición, afirmación o rechazo de este personaje clave en la política de la antigua Grecia. El tirano surge como un líder reivindicador de las inquietudes políticas de las mayorías hasta convertirse en el opresor de estas. En la tiranía encontramos que el libertinaje, la ambición, la filtración insistente del miedo colectivo y la soberbia autócrata son causas de todos sus males, contraponiéndole la prudencia, vista, en cambio, como el origen de todos los bienes. La tiranía será la peor de las desviaciones constitucionales. El régimen tiránico es el que más se aleja de un gobierno constitucional o representativo. El poder del tirano no se establece por su virtud, sino que se distingue por el uso de la fuerza y el fraude, la arbitrariedad personal en la distribución despótica de los cargos públicos entre sus acólitos o serviles. La palabra Tyrannos (en griego), significa usurpador, un usurpador que tendrá la fuerza y popularidad suficiente para mandar de forma absoluta y por encima de las leyes.  La mención del tirano en la Antígona (506-7)  de Sófocles advertía que  no sólo los dioses sino también los hombres envidian a los tiranos. ¿Por qué la figura del tirano ha sido tan carismática y, a la vez, rechazada en la historia? El poder tiránico es una carga que agobia, y pesa tanto a los opresores como a sus oprimidos. Reiteradamente se ha reconocido que toda revolución popular termina colocando un tirano en el timón del poder. Resultando una democracia popular o demagógica. Un gobierno que destruye y retira las leyes constitucionales y gobierna por medio de decretos

Abordamos esta autócrata figura de las tiranías bajo el ejercicio de la hermenéutica y la genealogía filosófica. El tirano y su razón de ser despótico, surge a partir de nuestra lectura de los textos políticos clásicos de los filósofos griegos; de los más representativos por su importancia conceptual e histórica de la filosofía: Platón, Aristóteles, Isócrates, Jenofonte y otros autores antiguos son revisados para dar luz a este arquetipo político universal que se origina y crece  en el torbellino de la polis griega. Podemos adelantar que la aceptación o no del tirano en la antigüedad era bastante ambigua: para ciertos autores era el mayor mal (Platón), para otros podía ser pasable (Aristóteles). Para Isócrates, en cambio, la figura del tirano, está determinada por la soberbia, la ambición, y encontrarse, como un esclavo del poder, dominado por los deseos insaciables; la educación, junto a la capacidad de poseer un juicio individual frente a la mayoría, vendría a ser, para este gran orador filósofo, el mejor antídoto contra las tiranías.

Nuestra época, y hoy más que nunca pudiéramos añadir, no está excepta de vivir bajo regímenes tiránicos. Muchos gobiernos actuales parecieran refrendar esa miserable condición política de la tiranía en una buena mayoría de naciones. Por tal interés este estudio nos lleva a colocar sobre la mesa de la filosofía política al tirano y comprender sus repercusiones para el devenir del Estado en el mundo global digital. 


Este es el planteamiento de nuestro libro homónimo. Que pueden conseguir en edición  Kindle digital (próximamente en edición tapa blanda) en Amazon.com con un precio de lanzamiento promocional, en la siguiente dirección: 

https://www.amazon.com/Tiranos-Tirano-Filosof%C3%ADa-Antigua-Spanish-ebook/dp/B08K1HR3KB/ref=sr_1_1?dchild=1&keywords=De%20Tiranos%20David%20De%20los%20Reyes&qid=1601055963&sr=8-1&fbclid=IwAR2aQVPkvjvqvJOemXs1-FQT8xosIJ_ufUjL69h78Y8THU-1BNXkkQNzDvQ.




lunes, 31 de agosto de 2020

   

Hannah, la del Monte de los Empalados


David De los Reyes




 

1¿Te gustan los perros? Para mí siempre han sido mis amigos y compañeros de vida. Te cuento algo de mi perra.

Ella es Hannah, nuestra pointer inglesa. Lleva conmigo viviendo casi 11 años. A Hannah le gusta salir temprano a caminar en la mañana. Es una exploradora nata. Su instinto atávico de cazadora no la deja ni cuando duerme. Salir juntos es el mejor regalo del día para ambos.

 




2.- Hannah la tenemos desde los dos meses de edad. La fuimos a buscar a una ciudad que se llama Cagua, en el distrito Sucre del Estado Aragua, en Venezuela. Es de un lugar que nombran el "Monte de los Empalados"...ustedes podrán imaginarse el origen del nombre, pero los amigos que me la ofrecieron viven allí y hasta los momentos nunca vieron un “empalado” cerca en la zona...pero de noche dicen que se escucha el llanto de sus espíritus a lo lejos mezclados con la fresca brisa nocturna de los meses de diciembre.

 





3.- Hannah creció junto a un gran Jardín, allí se ejercitaba todos los días, los niños la querían mucho y nosotros no menos. Salir a jugar con mis hijos era ver cómo tres animalitos, unos con dos pies y la otra con cuatro patas, se hermanaban para realizar sus búsquedas misteriosas en cualquier lugar a donde se movieran.

 




4.- Hannah, cuando no estaba brincando o cazando moscas por la casa, lo que más le gustaba era que le dejaran dormir tranquila. La llamé así, Hannah, por mi admiración a la conocida filósofa alemana-judía, Hannah Arendt, quien me ha inspirado por su compromiso por la libertad y la condición humana. Siempre me recuerda a ella, y la pensadora, muchas veces, me recuerda a Hannah mi perra.

 




5.- Hannah aprendió a subir y bajar las escaleras de la casa desde muy pequeña. Eran unos escalones de madera aéreos. Un día tuvo un accidente. Calló del segundo piso al primer piso. Se deslizó por el hueco que separa entre escalones. Desde ese día le tomó algo de miedo el subir y bajar. Pero al cabo de un tiempo volvió a tener la seguridad de antes. Los perros vuelven aprender fácilmente cuando adquieren otra vez la confianza del lugar que habitan y conocen.

 


6.- En la casa se distraía con cualquier cosa. Los juguetes que más le gustaban para morder eran las botellas plásticas. Al menos les daba un buen uso. Ella se distraía, afilaba los dientes, aprendía a centrar la mordida y se quedaba por un tiempo concentrada, encantada del ruido que emanaba del “perol” de plástico a medida que lo iba destruyendo con sus caninos. Los juguetes industriales para perro con forma de hueso o cualquier otro le hacían poca gracia; como compañera de un músico, mi persona, ella también quería hacer música con la percusión de sus dientes sobre el plástico que iba corrugando hasta dejarlo sin forma, convirtiéndolo en una masa de plástico transparente que abandonaba por ahí, a la espera de conseguir otro nuevo que sonora como a ella le gustaba.



 


7.- La mirada de Hannah siempre ha sido muy especial. Los Pointers, acordemos que es una raza perdiguera o cazadora, y tienen la cualidad de saber dirigir la mirada al objetivo a cazar, apuntando con el hocico hacia la presa a capturar. Pointer, en inglés quiere decir eso, apuntar de forma fija. Pero también no menos ha mostrado una mirada algo lánguida, dócil y complaciente con nosotros, casi humana, pues con ella expresa cómo se siente, si quiere salir o le pasa algo. Sus ojos tienen su propio lenguaje que debimos aprender.

 




8.- Una de sus salidas favoritas es ir al monte a pasear. En el trópico esto es bastante normal, cuando se vive alejado de la ciudad. Y nosotros así estábamos, alejados de la urbe. De tanto en tanto me la llevaba con los muchachos a uno de los parques nacionales que quedan en lo que se llama Los Altos Mirandinos, donde se encuentra el Embalse Macarao, que surte de agua a buena parte de la zona central de la capital de Venezuela. Allí Hannah era totalmente feliz, se adelantaba a nuestro paso, se regresaba a ver por dónde veníamos, nos acompañaba, nos lamía la mano para que le diéramos agua, y era una cachorra en plena libertad e instinto animal. Hacía el oficio por el que genéticamente estaba determinada, que era buscar presa, perseguirla y señalarla. Nosotros nunca hemos sido cazadores de animales. Sólo he “cazado” con la lente de mi cámara a todos aquellos que nos hemos encontrado en nuestro paso por parajes a monte traviesa. Y Hannah ha ayudado a ello.




 

9.- La condición natural de un pointer es estar en constante movimiento; son la intranquilidad en vida. No se recomienda esta raza para las personas que quieren un perro faldero, de estar por la casa, de montarse sobre el regazo de sus amos y ladre de histerismo perruno a aquellos que no conoce. Los pointers son insistentemente inquietos pero a la vez bastante silenciosos. El nervio del movimiento pareciera que nunca descansara.  Hay que tener resistencia con ellos, pues continuamente te exigen salir a correr, a seguir una senda, a buscar lo que no se le ha perdido...pues nunca dejaría de hacerlo hasta encontrarlo por fin...Hannah es una excelente corredora y casi incansable. Ha trazado sus huellas sobre la tierra con la rapidez del rayo.

 




 10.- Hannah ha tenido que viajar. Me trasladé a la ciudad de Guayaquil hace unos años por razones de trabajo. Pasó tres años separada de mí, aunque viviendo con mi hijo Eloy en Carrizal, los Altos Mirandinos. Pero la separación le afectó. Estaba triste y algo desorientada en el transcurrir de los días. Esperamos a que consiguiera un espacio en donde ella pudiera sentirse cómoda y no acorralada entre cuatro paredes. Ese lugar lo hallamos al cabo de un tiempo y ya nos habíamos planteado que sería bueno trasladarla a Ecuador. El momento llegó. Una amiga veterinaria de mi hijo viajaba hacia acá con otro perro. Y no tenía inconveniente de hacer el viaje con Hannah para reencontrarse conmigo. Preparamos sus papeles para la salida del país; se les pusieron las vacunas reglamentadas para los viajes y se le hicieron los chequeos médicos oportunos. De eso ya hace casi dos años que está por estos lares de la latitud 0° del Ecuador. La felicidad de volver a vernos fue mutua. Y la tristeza se le disipó por completo.




 

11.- Uno de los lugares que más le agrada a Hannah caminar es por el Malecón de El Salado, cerca de nuestra casa, en la urbanización Urdesa de Guayaquil. Es un lugar de canales que van a desembocar en el gran río Guayas, que atraviesan esta parte de la ciudad. El motivo de la alegría que despierta verla salir hacia allá es porque va a encontrarse con las garzas, esas aves de plumas blancas, rosadas o grises o patos de color marrón, además de toda una bandada de distintas especies que viven también aquí y que pernoctan entre los manglares sobre la orilla del canal. Hannah le encanta correr tras ellas. Las persigue, les ladra, ellas salen de su densa tranquilidad y emprenden su grácil vuelo.  Hannah se queda mirándolas, como diciéndoles, "¡ya verán, un día las alcanzo!"




 

12.- También están sus caminatas entre los grandes árboles de la zona. Aquí se encuentran sorprendentes e insólitos monumentos vegetales centenarios. Cujíes, Almendrones, Cauchos gigantes, Apamates, Guayacanes, y el infaltable árbol Manglar, de enorme altura, en las orillas del canal. Hannah se mete por donde no la llaman, pero sin dejar de estar atenta del lugar donde me encuentro en mi caminar. Siempre me busca con su mirada. Caminar entre tal esplendidez arbórea es prácticamente uno de los pequeños placeres de este lugar.




 

13.- Con la peste china roja o Convid19 todo cambio y nos encontramos que en los primeros días de la pandemia no podíamos salir de casa a realizar nuestro rezo andante ante el despuntar del día. Debido a la alta expansión del virus se debieron tomar medidas extremas, pero necesarias. Debíamos estar a resguardo de forma estricta para cuaqluier forma de contagio. Con el pasar de las semanas se permitió a las personas que teníamos perros salir con ellos un rato  con las previsiones del caso. Las calles estaban desoladas, prácticamente no había ningún transeúnte, menos autos o cualquier vehículo de motor. Sólo escuchábamos el sonar de las sirenas de las ambulancias pasar en muchos momentos del día, tanto en la vigilia como en la noche. Hannah no dejó de reclamar salir a su paseo, y por mi parte lo celebraba. Era un momento de alivio al insólito pero necesario encierro para ambos; por ello no me costaba sacarla para nada a caminar entre el paisaje algo inhumano y desolador en que se había convertido la silenciosa e inmóvil ciudad.






 

14.- Hannah ha encontrado en Guayaquil un lugar que la ha acogido desde que piso su suelo. Los vecinos la aman y todo el mundo tiene que ver con ella. Trato de siempre tenerla a mi lado, para no asustar a quienes pasan cerca nuestro caminando, pero las personas se acercan a preguntar. Una de las cosas que siempre me dicen es que si ella es una perra dálmata. Es una constante. Aquí no es costumbre ver este tipo de raza. He visto a ejemplares caninos Braco y Weimeraner, que son también perros de caza, pero Pointer Ingles aun no. Y siempre explico la diferencia entre ambas razas, que se nota, sobre todo, por la forma del hocico. El Dálmata es más fino, termina en punta, el del pointer es cuadrado, tiene una mordida más abierta para la carga y búsqueda de la presa y traerla entre sus fauces. Además de las manchas en la piel, que son distintas en su moteado y diseño natural.

 




15.- Aunque Hannah nació en una zona de calor, en los valles de Aragua, cerca de la ciudad de Cagua, como ya hemos dicho, el calor no lo soporta. Y Guayaquil tiene un clima particular, caluroso y húmedo por el río que la atraviesa.  Esto hace que ella no pierda el momento para colocarse frente al ventilador y esperar que la brisa generada por el movimiento de las aspas le refresque y le permita descansar en las largas tardes, casi asfixiantes y calurosas de esta ciudad. Por ello, el verla acostada frente al aparato, no es nada de extrañar, forma parte de sus costumbres y de su habitar junto a nosotros en esta ciudad.




 

16.- Hannah es una perra muy querida y ella es una perra que también quiere mucho. No acostumbra a lamernos como hacen otros perros, pero si a buscarnos para que la acariciemos y ella pegarse cerca para sentir que estamos juntos, que no está sola y que mientras viva será nuestra compañía, despertando ese instinto atávico que tenemos todos los hombres en nuestro inconsciente de ser cazadores-recolectores. Y junto a esto, no menos importante es la compañía de los canes, que fueron el primer animal que el hombre domesticó para su trasegar y sus quehaceres cotidianos. Aunque hoy está totalmente transformado ese estilo de vida, no deja de ser menos imperante para algunos de nosotros tener cerca a ese vivas compañero silencioso, y que siempre con la mirada nos invita a ¡vamos, salgamos a ver al mundo! Y Hannah lo reafirma a cada instante, como perra pointer inglesa que es.







domingo, 2 de agosto de 2020

Mi encuentro con Friedrich 
en Sils-María

David De los Reyes


Redes Socials Vegetales / DDLR2023


Estando de viaje y de paso por el cantón suizo Grisones, me encontré cenando en el acogedor restaurante Alpenrose, en la vía de Marías 133, ubicado en la alpina localidad de Sils-María. En un determinado momento se abrió la puerta de la calle, dejando entrar el frío exterior y a un hombre no muy alto, vestido de negro con grandes bigotes y lentes de metal. Sus pasos lentos se dirigieron al comedor. Era un personaje particular y solitario y por su aspecto parecía un enterrador de hombres, pero luego más tarde, al escuchar atentamente su conversación no podía ser menos que un obstinado predicador. En el local estábamos sólo nosotros, afuera había una borrasca de nieve casi paralizante y ante eso se pasa mejor el tiempo de espera al lado del calor de una estufa que intentando atravesar la pared de frío y viento que te congelan hasta los mocos de la nariz. Al terminar de cenar, ambos nos dirigimos al salón de té, donde comenzamos a hablar del temporal, pasando luego a los temas reiterativos de la vida de hoy y del encerramiento de la gente en muchos países. No quedaba otra que acompañar la conversa pidiendo dos tasas de una infusión particular con hierbas del lugar y una copa del fuerte alcohol de kirsch de cerezas salvajes Ethel.

Este acompañante del momento se presentó como Friedrich, y discutimos sobre variados temas. Era vehemente y enfático cuando se hablaba del “perro de fuego”, que era como llamaba al pueblo, como también al tratar sobre el cristianismo, al cual le endilgaba todos los males del mundo occidental. Era, sin embargo, un defensor de la vida trágica y elogiaba al dios griego Dioniso. Su rostro dejaba ver un impulso vital con el que teñía cada palabra que pronunciaba.

En un momento de la conversación se dirigió, como es habitual hoy en cualquier parte, a comentar lo que ocurría con esta pandemia global que había arrastrado el virus chino rojo y sus consabidas y absurdas muertes y contagios. En ese momento propuso que se debía escribir una parábola para la condición de la humanidad por la situación que atravesaba.

Sus palabras me sonaron en ese entonces algo escandalosas, como las de un exaltado párroco agnóstico, si es que ese personaje y profesión existiese. Friedrich, mirando al vacío, dirigiendo su mirada a través de la amplia ventana que tenía del lado izquierdo a su sofá, que resollaba al chocar el viento y la nieve contra ella, dijo así más o menos:


-Alguien podía inventar hoy una fábula para ilustrar cuán detestable y sombrío es el estadio por el que pasa eso que llaman humanidad, en su lamentable, arbitrario y estéril aspecto que tienen todas estas habladurías mediáticas que presentan las autoridades políticas, médicas, intelectuales, filosóficas y un largo etc., ante eso que han llamado COVID19. Esta fábula pudiera comenzar así:

“En algún apartado rincón del universo, desperdigado de innumerables y centelleantes sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales astutos inventaron el conocer y manipular genéticamente los virus y bacterias. Fue el minuto más soberbio y más falaz de la Historia Universal, pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. Tras un par de respiraciones de la naturaleza, el astro se entumeció y los animales astutos tuvieron que perecer”.

Le pregunté a dónde quería llegar con esa fábula tan trágica e irremediable para ese animal astuto, pero nihilista a la vez. Friedrich en ese momento se levantó para marcharse, pero no antes de decirme que en el próximo retorno nuestro al pueblo de Sils-María, en algún momento de nuestras futuras venidas, estaría dispuesto a contarlo...




Foto: Sils-María, Suiza, por 1890

sábado, 1 de agosto de 2020


De estética en tiempos de Covid19

David De Los Reyes




Miseria, óleo de Arturo Michelena - Intervención de DDLR2020




Propuestas estéticas para los tiempos del rojo confinamiento viral chinesco, donde no se buscan "verdades", sino aptitudes, estados sociales de ánimo y miradas temporales :

En el arte, con todo este radical cambio de nuestras relaciones con las personas y el mundo que nos rodea o nos entra por la pantalla plana, el presente demanda expresar y explorar. Aprehender las transformaciones que se están operando ahora mismo, tanto en el campo social como en y dentro de nosotros mismos, captar aquello que ya ha cambiado y nos ha cambiado, y aquello que continua transformándose y transformándonos. Como son, a nivel externo y político, los casos siguientes: el populismo psicopolítico se fortalece y surgen formas más coercitivas gracias a la separación de los cuerpos, el contagio incierto, que junto a los requerimientos con la comunidad comienza a exigir mucho más a sus ciudadanos, y así las golpeadas libertades individuales se debilitan gracias a la paradoja de la interconexión digital global, que nos ahoga de protocolos y falsas informaciones, rodeándolos de un halo luminoso de insospechado contagio viral mediático en nuestras vidas.


Danza Macabra, anónimo. IntervenciónDDLR2020
Sobre el habitar en la filosofía

David De  Los Reyes


Redes Sociales Vegetales - DDLR2020






Fuerbach, filósofo alemán del siglo XIX, planteó que la filosofía tenía como condición interpretar el mundo. A ello Marx le sobrepuso sus Tesis, la N° XI para ser más precisos, donde, de forma enfática y teologal, impuso que la filosofía no debía interpretar el mundo sino transformarlo, y ya sabemos en que cayo dicha trasformación: en unos cuántos millones de inocentes (o no) muertos en los campos de exterminio del totalitarismo soviético o del nacionalismo alemán u oriental (China y Corea del Sur siguen siendo buenos y eficientes modelos de ello). Hoy, viendo lo que se ha convertido todo este emplaste rojo viral chino (material genético empaquetado dentro de una cubierta proto-órganica, lista para anclarse en las células del cuerpo y colonizarlo - ¿habrá que hablar de decolonización viral?), a nivel global, la filosofía puede dar otra mirada al asunto. Dentro de sus propuestas anticlásicas modernas o postmodernas y de búsqueda de un cuerpo epistémico de categorias para estructurar una Verdad (universal o global), tiene sus linderos en un pensamiento más urgente y menos seguro, como es la de aprender a habitar mejor el mundo, junto al confinamiento que se ha construido gracias a las expandidas y aéreas estructuras virales casi invisibles, con sus efectos disciplinarios colectivos y patológicos mortales o transitorios. La filosofía, entonces, más que interpretar o transformar, se plantea como aprendizaje y exploración de un saber estar en el mundo confinado que nos rodea, donde las libertades se han borrado y agrupado hacia un instinto individual (a veces colectivo), de sobre vivencia inmediata. Una filosofía que se reafirma sobre lo contingente del día, distante del juego del lenguaje de las esencialidades abstractas de la modernidad con sus utopias, distopías, trascendencias religiosas y disrupciones paralelas, adheridas a un pensamiento crítico acéfalo de cuerpo vivencial. Ante un mundo cerrado, extender la filosofía como habitáculo reflexivo vital, emocional e intelectual para seguir proponiendo espacios y temporalidades abiertos a la experiencia humana en tanto aptitudes cónsonas en pos de saber medio pisar el suelo movedizo cultural de la incertidumbre e inmersos en el delirio consensual mediático del corral global minado de ignorancia, populismo, cietificismo, cabalismo profético, autoritarismo, totalitarismo digital y otras hierbas afines...

Danza de la Muerte en tiempos de peste negra. Xilografia medieval - Intervención DDLR2020

miércoles, 1 de julio de 2020



De pandemias y otros asuntos 
en tiempos de confinamiento

David De los Reyes



DE LA DURACIÓN DE LAS PANDEMIAS


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El tema del coronavirus da qué pensar. Hay que estar consciente de su posible duración y complejidad. Puede que no se contenga por una cuarentema global como la que estamos viviendo. Quince, cuarenta (cuarentena...), sesenta días ayudan a tener un observatorio global de la infección y hasta cierto control de propagación. ¿Erradicación? Algo más incierto. Los anales de la historia médica sobre la peste nos hablan de otros tiempos y duraciones respecto del contagio mortal. Una pandemia de este tipo pudiera prolongarse no por semanas o meses, sino por años y décadas. Y apoyamos las previsiones clínico-sanitarias impuestas temporalmente mientras no se tenga un antídoto seguro y comprobado. Esto lo decimos por el caso que ya se conoce de la misma China. Sabido que esta nación tiene un historial largo de haber sufrido otras pandemias en diversos períodos. En el siglo pasado, para ser más exacto, a partir de 1855, la peste se originó en la provincia de Yunnan, manteniéndose latente por varias décadas. Afectó gravemente a Hong Kong en 1894 y se extendió a otros países cercanos que en un principio, provocó numerosos casos en la India. Se calcula que causó alrededor de 10 millones de fallecimientos entre 1898 y 1918. Alcanzó a lugares tan lejanos como Cuba y Puerto Rico donde se produjeron casos en 1914 (para ciertos especialistas se prolongo hasta 1957). Esto nos dice que, si bien hoy los recursos científicos y técnicos son, en principio, más efectivos y manejables que en el siglo pasado hay que tomar otros factores en cuenta. Su velocidad de expansión. La aceleración y rapidez de las comunicaciones de mercancías y hombres hacen la situación sea en el presente más dramática. La pandemia referida del siglo XIX, como se puede observar, duró propagándose por todo el orbe alrededor por más de sesenta años. Toda una situación que da para reflexionar. Así que consolémonos nuestro espíritu individual colectivo u global que las normativas profilácticas tomadas por muchos de los gobierno del mundo sean realmente pertinentes y que no se extrapole la existencia del virus más allá... por ejemplo, del 2020.

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En los años ochenta del siglo pasado, Ronald Reagan y la Margaret Thatcher lanzaron su lema neoliberal: "No existe la sociedad". Efectivamente, ha dejado de existir, por si no se han dado cuenta. Lo que existe en esta etapa del bote de basura del capitalismo mundial (comenzando por China y terminando en países como la capitalista Cuba o Venezuela), lo que existe es el confinamiento global de los individuos. La precariedad como un modelo intensificado y ampliado de rogar a los poderes establecidos para llegar a un magro sobrevivir. Si, realmente la sociedad no existe, todo el mundo en sus casas confinados. Lo que existe hoy, gracias al desarrollo científico para la mortalidad en masa global, (léase guerra bacteriológica tanto viral como "informática"), es la cuarentena exigida por aquellos que la han provocado. Y su mejor símbolo contra la libertad de expresión está en la exigencia de la máscara tapa bocas...todo un motivo para la ya instalada inexistente sociedad SIN expresión.
Quédate en tu casa y cierra la puerta con doble tranca...guardadito estás más sanito....


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Propuestas estéticas para los tiempos del rojo confinamiento viral chinesco, 
donde no se buscan "verdades", sino aptitudes, estados sociales de ánimo y miradas temporales


En el arte, con todo este radical cambio de nuestras relaciones con las personas y el mundo que nos rodea o nos entra por la pantalla plana, el presente demanda expresar y explorar. Aprehender las transformaciones que se están operando ahora mismo, tanto en el campo social como en y dentro de nosotros mismos, captar aquello que ya ha cambiado y nos ha cambiado, y aquello que continua transformándose y transformándonos. Como son, a nivel externo y político, los casos siguientes: el populismo psicopolítico se fortalece y surgen formas más coercitivas gracias a la separación de los cuerpos, el contagio incierto, que junto a los requerimientos con la comunidad comienza a exigir mucho más a sus ciudadanos, y así las golpeadas libertades individuales se debilitan gracias a la paradoja de la interconexión digital global, que nos ahoga de protocolos y falsas informaciones, rodeándolos de un halo luminoso de insospechado contagio viral mediático en nuestras vidas.



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Sobre el habitar en la filosofía


Ludwig Fuerbach, filósofo alemán del siglo XIX, planteó que la filosofía tenía como condición interpretar el mundo. A ello Marx le sobrepuso sus Tesis, la N° XI para ser más precisos, donde, de forma enfática y teologal, impuso que la filosofía no debía interpretar el mundo sino transformarlo, y ya sabemos en que cayo dicha trasformación: en unos cuántos millones de inocentes (o no) muertos en los campos de exterminio del totalitarismo soviético o del nacionalismo alemán u oriental (China y Corea del Sur siguen siendo buenos y eficientes modelos de ello). Hoy, viendo lo que se ha convertido todo este emplaste rojo viral chino (material genético empaquetado dentro de una cubierta proto-órganica, lista para anclarse en las células del cuerpo y colonizarlo - ¿habrá que hablar de decolonización viral?), a nivel global, la filosofía puede dar otra mirada al asunto. Dentro de sus propuestas anticlásicas modernas o postmodernas y de búsqueda de un cuerpo epistémico de categorias para estructurar una Verdad (universal o global), tiene sus linderos en un pensamiento más urgente y menos seguro, como es la de aprender a habitar mejor el mundo, junto al confinamiento que se ha construido gracias a las expandidas y aéreas estructuras virales casi invisibles, con sus efectos disciplinarios colectivos y patológicos mortales o transitorios. La filosofía, entonces, más que interpretar o transformar, se plantea como aprendizaje y exploración de un saber estar en el mundo confinado que nos rodea, donde las libertades se han borrado y agrupado hacia un instinto individual (a veces colectivo), de sobre vivencia inmediata. Una filosofía que se reafirma sobre lo contingente del día, distante del juego del lenguaje de las esencialidades abstractas de la modernidad con sus utopías, distopías, trascendencias religiosas y disrupciones paralelas, adheridas a un pensamiento crítico acéfalo de cuerpo vivencial. Ante un mundo cerrado, extender la filosofía como habitáculo reflexivo vital, emocional e intelectual para seguir proponiendo espacios y temporalidades abiertos a la experiencia humana en tanto aptitudes cónsonas, en pos de saber medio pisar el suelo movedizo cultural de la incertidumbre e inmersos en el delirio consensual mediático del corral global minado de ignorancia, populismo, cietificismo, cabalismo profético, autoritarismo, totalitarismo digital y otras hierbas afines...



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¡Bienvenidos al reino de la democracia viral!
¿Dónde está la democracia hoy? Pues nada más y nada menos que en el coronavirus o "peste roja". Nos iguala a todos con los mismos derechos y deberes. Empezando por lo rápido que se expande y se contagia. Y por que a todos nos lleva a confinarnos en casa ¿Cómo lo hace que sea tan democrático? No discrimina a nadie. Irrumpe por encima de las fronteras, de los colores de la piel y tampoco te salva tu condición social (ricos, pobres, machistas, feministas, católicos, judíos, musulmanes y toda la caterva de las especies del reino animal humano).

P.D.: Por lo que parece ser según los estudiosos, aún quedan unos cuantos virus por descubrir, como unos....300mil que andan sueltos por ahí...toda una diversión para los virólogos, biólogos, médicos e interesados en el tema. Además de los actos de habla que generan...

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Carta de Gea al planeta

Queridos ciudadanos del planeta:
Gracias a la cuarentena global, gracias al coronavirus, yo, Gea, les recuerda que al menos he dejado de recibir 200000 botellas de PLÁSTICO por MINUTO de Coca-Cola al día (es decir 288 millones de potingues plásticos por día) ....imaginen ahora cuantas más pueden dejar de aparecer sobre la faz de la superficie de mi cuerpo en la biósfera de las otras marcas de refrescos contaminantes, por sólo decir uno de los productos más populares y contaminantes del ambiente...la sumatoria total la haré al terminar estos días que he tenido de tranquilidad de la acción humana que no se cansa de contaminarme en vez de pensar lo que me maltrata. Estamos contra la tesis 11 sobre Fuerbach de Marx cuyo enunciado es: "Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo". Estoy con los filósofos conservadores de mi existencia para las generaciones futuras, no con los explotadores de los recursos (transformación...) sin límites ni consciencia de contaminación ambiental.

Att.,

GEA...