viernes, 1 de agosto de 2008

El Budismo y la supresión del dolor.

El Budismo y la supresión del dolor.


  • El camino que conduce a la supresión del dolor se llama Noble Sendero Octuple y consiste en ocho pasos:


1. Opinión pura o correcta: Cada individuo debe tener una idea clara sobre lo que quiere, o hacia donde dirige su vida

2. Representación mental pura: Consiste en enfocar toda la atención y el esfuerzo hacia aquello que nos hemos propuesto conseguir
3. Lenguaje puro: Quiere decir que hay que evitar la mentira, la calumnia, la plática inútil o el chisme. El lenguaje siempre debe revelar la verdad de nosotros mismos.
4. Acción pura: La conducta individual siempre debe ser apropiada, recta y caritativa.
5. Medios de existencia puros: Hay que evitar todo tipo de trabajos o actividades destructivas, que perjudiquen a otros o que impidan la elevación espiritual. Por consiguiente, hay que dedicarse a las labores que promuevan la vida.
6. Aplicación pura: Para alcanzar el objetivo de nuestra vida, debemos aplicar el esfuerzo necesario, constante y con firmeza. No caer en el desánimo o la apatía.
7. Mentalidad pura: Mantener bajo control todos los impulsos, instintos, sentidos, emociones o pasiones. También es observar y analizar continuamente los pensamientos, sentimientos y sensaciones físicas.
8. Meditación pura: Implica el análisis y reflexión de todas las cosas que suceden en la vida. Es el único requisito indispensable para lograr la sabiduría y la iluminación.


  • Reflexiones Budistas

1. El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. 2. Los extremos son como trampas o emboscadas; permanece en el medio, pero ni siquiera al medio te aferres. 3. Cuando no tengas nada importante que decir, guarda el noble silencio. Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio. 4. Que cada uno de vosotros sea su propio refugio, ¿qué otro refugio podría haber?5. Todos los estados perjudiciales tienen sus raíces en la ignorancia y convergen en la ignorancia. Al abolir la ignorancia, todos los demás estados perjudiciales serán también abolidos. 6. Mente clara, corazón tierno. 7. Todas las cosas compuestas están sujetas al cambio. Porfiad con vigilancia para conseguir vuestra liberación. 8. El pasado es un sueño; el futuro, un espejismo; el presente, una nube que pasa.9. Vigilad, estad atentos, sed disciplinados,
reunid vuestros pensamientos, cuidad vuestra mente. 10. A un loco se le conoce por sus actos, y a un sabio también. Hay un apego sumamente peligroso: el apego a las opiniones. 11. En cualquier batalla pierden tanto los vencedores como los vencidos. 12. Igual que una flor bella y de brillante color, pero sin perfume, así de estériles son las buenas palabras de quien no las pone en práctica. 13. Toda enseñanza es como una balsa: hecha para hacer una travesía, pero a la que no hay que atarse. 14. La verdad es aquello que produce resultado. 15. Como una sólida roca no se mueve con el viento, así el sabio permanece imperturbable ante la calumnia y el halago. 16. Pocos entre los seres humanos son los que cruzan a la otra orilla (la de la sabiduría). La mayoría solamente suben y bajan por la misma orilla. 17. Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo. 18. Si uno percibe el mundo como una burbuja de espuma y como un espejismo, a ése no le ve el Dios de la Muerte. 19. El único refugio de la mente es la atención.


martes, 1 de julio de 2008

Saphēs lógos: La relación del médico con su auditorio.


Alexandra Cruz

Universidad de Los Andes (Venezuela)
Praesentia, 7 (2006)


      Resumen
El presente artículo tiene la finalidad de intentar relacionar el principio de la claridad (tó saphēs) del discurso expuesto por Aristóteles en el libro iii de la Retórica, con la concepción que la medicina hipocrática tenía sobre el médico como orador, como comunicador de conocimiento, no sólo con sus pacientes, sino con auditorios más grandes y diversos.

Palabras clavesRetórica, medicina, virtudes elocutivas, Corpus Hippocraticum.

Abstract
This paper is an attempt to establish a relation between the notion of the clarity (tó saphēs) of speech exposed by Aristotle in the book iii of the Rhetoric, with the notion held by the hippocratic medicine about the doctor as orator, as communicator of knowledge, not only with his patients, but with a larger and diverse audience.

key words
Rhetoric, Medicine, perspicuity style, Corpus Hippocraticum

“Rhetorical criticism identifies the persuasive element in the discourse of health and medicine, and asks ‘who is persuading whom of what?’ and ‘what are the means of persuasion?’”[1]. Una respuesta rápida a la última pregunta nos llevaría a decir: la palabra. Así lo veían, aparentemente, los médicos hipocráticos del siglo v a.C., para quienes el lógos representaba la única vía de conocimiento, no sólo del conocimiento por ellos adquirido, sino vía para impartir conocimiento, tanto a aprendices de medicina, como al público en general.
La persuasión siempre ha sido un elemento fundamental en la relación médico-paciente, no solo en la Antigüedad, sino en la medicina de hoy, tal como afirman Derkatch y Segal:
“Persuasion is a central element in many medical situations. Patients without observable symptoms may need to persuade physicians that they are ill and in need of care; physicians may seek to persuade patients that they are well, despite feeling ill. Furthermore, physicians wish to persuade patients to adhere to diets, other regimens, and courses of treatment”[2].
La medicina del siglo v a.C. dio un vuelco epistemológico al alejarse de las concepciones y métodos que la vinculaban con la magia y/o la religión, y con los postulados filosóficos, para empezar a formar una téchnē propia, una téchnē iatrikē[3]. De esta forma, la medicina se transforma en un “saber hacer” independiente con métodos propios. Ese saber hacer, conlleva un lógos iatrikós, a través del cual se transmite el conocimiento médico. Sin embargo, dentro de la téchnē iatrikē, existe un tipo de lógos que no tiene necesariamente la finalidad de transmitir conocimientos, sino simplemente la de comunicar algo, bien sea al paciente directamente, a sus familiares, o a un público determinado.
Se sabe, con suficiente certeza, que el médico, al llegar a una ciudad, daba discursos sobre medicina con la finalidad de enaltecer su arte y hacerse de una clientela. Así lo afirma Jaeger: “La actuación de los médicos como oradores sofistas ambulantes representaba un intento de realzar la importancia pública de esta profesión”[4]; de igual forma, Rodríguez Alfageme señala: “...el médico se veía obligado a recurrir a la oratoria, si quería conseguir alguna clientela en cada ciudad a la que llegaba por primera vez e incluso debía enfrentarse dialécticamente a sus posibles colegas en aquellas ciudades...”[5]. Y no podía ser de otro modo, pues así como la retórica es “la facultad de considerar en cada caso lo que puede ser convincente” [6] (dýnamis perí hékaston toû theōrēsai tó endechómenon pithanón), la medicina debe enseñar y persuadir sobre su propio objeto (perí tó autēi hypokeímenón estin didaskalikē kaì peistikē), esto es, respecto a lo que es saludable y lo que es nocivo para la salud (perì hygieinōn kaí noserōn).
Ahora bien, el conocimiento médico era, en principio, exclusivo de una comunidad religiosa conformada por hombres iniciados en los “secretos de la enfermedad y la curación” [7], conocimiento obviamente vedado al ciudadano común, al idiōtēs. No obstante, el conocimiento de la medicina formó parte importante de la educación del hombre culto de la sociedad, aunque éste nunca se dedicara al arte de curar:
“En la realidad, la nueva ciencia médica no se halla netamente separada, ni mucho menos, de la vida general del espíritu, sino que procura conquistar un lugar fijo dentro de ella. Aunque se base en un saber especial que diferencia al profesional médico del profano, se esfuerza conscientemente en comunicar a éste sus conocimientos y en encontrar los medios y los caminos necesarios para hacerse inteligible a él”[8].
Por esta razón, encontraremos numerosos tratados dentro del Corpus Hippocraticum[9] donde se expresa explícitamente la necesidad de decir cosas inteligibles al hombre común, al dēmótēs. Tal es el caso del Perì archaíēs iatrikēs, en el que su autor afirma:
“...lo que me parece más importante cuando se habla de este arte es que se digan cosas comprensibles a los profanos (légonta tēs téchnēs gnōstá légein toîsi dēmótēsin). En efecto, no corresponde a la medicina ni investigar ni hablar de otra cosa que de las afecciones de que los profanos mismos están enfermos y padecen. Que éstos, por sí mismos, se instruyan cómo se generan y cesan sus afecciones y por qué causas aumentan y disminuyen, es difícil, por tratarse de profanos; pero es fácil cuando dichas causas son descubiertas y expuestas por otros. Pues no se trata de otra cosa que de que cada uno recuerde lo que le ha sucedido a sí mismo cuando escucha al médico. Si no se consigue, por el contrario, la comprensión de los profanos (tēs tōn idiōtéōn gnōmēs apoteýxetai), ni se coloca a los oyentes en tal situación, no se logrará lo real”[10].
Queda demostrado en este fragmento, la necesidad imperiosa del médico hipocrático de hacerse entender por sus pacientes. Esa imagen integral del médico que explica, que enseña, ya se encontraba presente en la sociedad de la época, prueba de ello la encontramos en las Leyes de Platón:
“... el médico libre atiende y examina mayormente las enfermedades de los hombres libres e, investigándolas desde su principio y por sus fundamentos naturales, y conferenciando con el propio doliente y con sus amigos, aprende él por sí algo de los enfermos por un lado, y por otro instruye en la medida de su capacidad al enfermo mismo, sin prescribir nada hasta haberle convencido (ou próteron epétaxen prìn án pēi sympeísēi); y que sólo entonces, teniéndolo ya ablandado por la persuasión (metá peithoûs), trata de consumar su obra restituyéndole a la salud”[11].
Ambos fragmentos, tanto el perteneciente al C.H., como el de Platón, ilustran perfectamente ese principio de la medicina: el de hacerse comprender por el paciente. Esta necesidad de inteligibilidad del discurso médico deja expuesta la obvia relación existente entre la medicina hipocrática y la retórica, pues para conseguir ese fin del que hemos hablado hasta ahora, es imprescindible el conocimiento y hábil manejo de ese arte.
En este sentido, el médico hipocrático como orador, tendrá las mismas intenciones que cualquier otro: la de mover a su auditorio (ya sea un sólo paciente, o un grupo más numeroso de oyentes) a través el discurso que pronuncie. Así, todo el peso para conseguir la confianza de sus oyentes reposará en la manera como logre expresar eso que el médico quiere comunicar, pues es necesario que el discurso se pronuncie de una manera tal que convierta a su emisor en alguien digno de crédito (axiópiston poiēsai tó légonta).
Para conseguir este fin, el orador debe apelar a las emociones o pasiones (pathēmata) de la audiencia para dirigir su opinión en favor de su discurso. Uno de los recursos más recomendados es la escogencia de palabras usuales, comunes, y el uso adecuado de figuras como la metáfora y el símil. Sin embargo, Aristóteles muestra cierta predilección por la primera más que por la segunda pues considera que la metáfora aporta claridad al discurso, mientras que el símil debe ser usado con mucha más prudencia porque resulta poético:
“La palabra usual (tó kýrion), la apropiada (tó oikeîon) y las metáforas (kaì metaphorá) son las únicas adecuadas para la expresión en prosa”[12].
“La claridad (tò saphēs), el encanto (tò hēdý) y la singularidad (tó xenikón) las aporta especialmente la metáfora (échei màlista hē metaphoráv)”[13].
“El símil (hē eikōn) es útil también en la prosa, pero usada con moderación (oligákis), pues resulta poética”[14] .
En estos pasajes podemos advertir uno de los principios más importantes que, según Aristóteles, es imprescindible para lograr la atención y el favor del auditorio: la claridad (tò saphēs), sin que ello signifique convertir el discurso en uno ordinario. Así, en el libro iii, 2 señala:
“...definamos la claridad como una virtud de la forma de hablar (hōrísthō léxeōs aretē saphē eînai) (buena señal de ello es que si un discurso no demuestra algo, no logrará su objetivo), que no debe ser ni ramplona ni excesivamente elevada, sino adecuada (prépousa). Pues el lenguaje poético seguramente no es ramplón, pero tampoco es apropiado para el discurso (ou prépousa lógōi)”.
De igual manera, advierte sobre ciertas cualidades que harán al discurso, claro y comprensible:
“...no conviene que se note la elaboración ni dar la impresión de que se habla de un modo artificioso (peplasménōs), sino natural (pephykótōs) (esto último es lo persuasivo, mientras que aquello produce el efecto contrario, pues los oyentes se predisponen en contra, en la idea de que se les está tendiendo una trampa (...) Podemos ocultar bien la elaboración si se hace la composición escogiendo palabras de la lengua corriente (ek tēs eiōthyías dialéktou eklégōn syntithēi)”.
Y más adelante, en el capítulo 3 de ese mismo libro, afirma:
“Podemos ver cómo quienes componen discursos en un tono poético (poiētikōs légontes) producen, por su impropiedad, ridículo y frialdad, además de falta de claridad (tò saphēs) por esa verborrea (diá tēn adoleschían), pues amontonar palabras cuando ya se entiende algo diluye la claridad, por la acumulación de oscuridad”.
Ahora bien, en el fragmento del Perí archaíēs iatrikēs citado más arriba, podemos percibir que esa claridad del discurso de que habla Aristóteles forma parte de la naciente téchnē iatrikēv; todo médico hipocrático debía tener en cuenta estos elementos al momento de elaborar su discurso, ya sea escrito u oral. Otra prueba de la presencia de esta conciencia retórica en el método médico hipocrático, es la aparición frecuente de ideas como la expresada en el fragmento del tratado antes citado, tal es el caso de Prognōstikón i, 1-7:
“Que el médico se ejercite en la previsión me parece excelente. Pues si conoce de antemano y predice ante los enfermos sus padecimientos presentes, los pasados, y los futuros, y si les relata por completo incluso los síntomas que los pacientes omiten contar, logrará una mayor confianza en que conoce las dolencias de los pacientes, de manera que las personas se decidirán a encomendarse a sí mismas al médico. Y así dispondrá del mejor modo el tratamiento, al haber previsto lo que va a ocurrir a partir de la situación actual”[15].
Pero esa imperiosa necesidad que siente el médico hipocrático no persigue solamente la finalidad de hacerse entender y de relacionarse mejor con sus pacientes, sino también la de lograr, a través de lo que el paciente le cuenta, el mejor pronóstico posible que garantizará el mejor tratamiento posible para determinada enfermedad. Este lógos prognōstikón se convertirá en una técnica muy propia de la medicina hipocrática, buscando siempre la confianza y el prestigio ante su paciente y ante la comunidad en general[16]; así lo afirma Laín Entralgo: “...el logos pronóstico no es sólo expresión de conocimiento; es también instrumento de prestigio, tanto para conseguir la confianza del enfermo, como para brillar socialmente en la ciudad”[17].
Según este mismo autor[18], lo expresado en el fragmento del Perí archaíēs iatrikēs representa tres intenciones fundamentales de esta medicina: 1) la enseñanza de la medicina al hombre común, para que éste llegue a ser un hombre culto; 2) el conocimiento profundo de la enfermedad, gracias a lo que el paciente le dice, gracias a esa comunicación médico-paciente; y 3) el diagnóstico y correcto tratamiento de la enfermedad, al que se llega, no sólo a través del conocimiento de la naturaleza del cuerpo humano y de las enfermedades que posee el médico, sino también, una vez más, a través del testimonio del paciente. Todas estas intenciones buscan un fin mayor: el afianzamiento de esta nueva téchnē iatrikē en la sociedad, otorgándole el prestigio que ésta y sus practicantes merecen.
Sin embargo, y a pesar de la clara relación entre los fragmentos citados del C.H. y de la Retórica, dentro del C.H. encontramos fragmentos en los que no se aprueba del todo el que el médico imparta conferencias al público en general: “Y si deseas pronunciar discursos ante una audiencia (no lo desees notoriamente), al menos no los hagas con la ayuda de expresiones poéticas (metá martyríēs poiētikēs), pues muestran la artificialidad del trabajo”[19]. Estas palabras se muestran bastante reveladoras sobre la manera como el médico concibe su téchnē: es un conocimiento científico y, como tal, debe ser transmitido bajo un género apropiado, la prosa. Como vimos más arriba, Aristóteles es bastante claro en el estilo que deben tener los discursos para que alcancen la claridad: no dar la impresión de artificialidad en el lenguaje; utilizar palabras de la lengua corriente, pues si se compone el discurso con maneras poéticas, lo único que se conseguirá será hacer el ridículo al transgredir los límites de lo prépon[20]:
“El principio de la adecuación gobierna tanto las ideas que se escojan como las palabras empleadas para expresarlas, y esa adecuación se centra en tres elementos: el asunto o tema tratado (res), la persona que habla (o escribe) y, para los efectos del ocultamiento, el más importante, el auditorio (oyente o público) al cual se dirige el hablante (o escritor), el cual no es un ente abstracto, sino que está condicionado por unas circunstancias de tiempo y lugar”[21].
En este punto, volvemos un momento sobre el aspecto del “ocultamiento del arte”. Como vimos, es fundamental que el médico (ni ningún orador) no emplee una manera de hablar artificiosa, pues no debe escatimar los recursos para ganarse la confianza de su auditorio, evitando así “que la audiencia se construya de él la imagen de una persona que le está tendiendo una trampa, cuya finalidad es hacerlo caer en la mentira”[22]. Y, como mencionamos más arriba, esa audiencia a la que tenía que hacer frente el médico hipocrático no quedaba restringida sólo al paciente, sino que, en ocasiones, le correspondía dirigirse a un grupo mucho más numeroso, conformado tanto por aprendices de medicina como por ciudadanos ajenos a esta téchnē; es por esto que, muy probablemente tuviera que tener presente en todo momento los principios retóricos que hemos venido discutiendo para lograr la atención de su público, su confianza y, en el caso de los pacientes, alcanzar con su ayuda, el mejor pronóstico y tratamiento.
Al comparar todos los fragmentos citados, nos parece que existe una relación evidente entre esa téchnē iatrikē que surge y se desarrolla en el siglo v a.C. con la oratoria en general, y con la retórica aristotélica en particular. Y esa relación tiene que ver con el tipo de discurso que debe emplear la medicina (ahora que es una téchnē constituida con su propio método), un discurso claro, inteligible, sin artilugios que puedan dar la impresión de artificialidad, desprestigiándola. No podemos afirmar con total certeza que el arte retórica fuera elemento imprescindible para la medicina hipocrática, pero sí podemos aventurarnos a sugerir que el conocimiento retórico no era ajeno a estos médicos y quizá lo cultivaron, conscientes de su poder y de lo que podría hacer por ellos como profesionales y por su ciencia.

Bibliografía
Aristóteles, Retórica, (trad. Alberto Bernabé), Madrid, Alianza, 2001.
C. Derkatch, J. Z. Segal, “Realms of Rhetoric in Health in Medicine”, University of Toronto
Medical Journal, 82 (2) (2005), 138-142.
Hipócrates, De la medicina antigua, (trad. Conrado Eggers Lan), México, UNAM, 1991.
Hipócrates, Tratados Hiporcáticos, (trad. M. D. Lara Nava, Carlos García Gual et al.), Madrid,
Biblioteca Básica Gredos, 2000.
Hippocrates, Volume 1, (trad. W.H.S. Jones), Londres, Loeb Classical Library, H.U.P.,
1952.
W. Jaeger, Paideia: los ideales de la cultura griega, (trad. Joaquín Xirau y Wenceslao Roces), Bogotá, F.C.E., 1957.
P. Laín Entrlago, La medicina hipocrática, Madrid, Alianza Universidad, 1970.
P. Laín Entrlago, La curación por la palabra en la antigüedad clásica, Barcelona, Anthropos, 1987.
M. D. Lara Nava, “El prestigio del médico hipocrático”, Cuadernos de Filología Griega: estudios griegos e indoeuropeos, 14 (2004), 45-58.
J. Longrigg, Greek Medicine. From the Heroic to the Hellenistic Age, New York, Routledge, 1998.
E. Paglialunga, Manual de Teoría Literaria Clásica, Mérida, Universidad de Los Andes – CDCHT, 2001.
E. Paglialunga, “Ars artis celandae”, Logo, iii (4) (2003), 141-149.
Platón, Las Leyes, trad. José Manuel Pabón y Manuel Fernández Galiano, Madrid, Centro de
Estudios Políticos y Constitucionales, 1999.
I. Rodríguez Alfageme, Literatura científica griega, Madrid, Síntesis, 2004
Artículo tomado de: http://vereda.saber.ula.ve/sol/praesentia7/sasha.htm

Entrevista a Michel Onfray. La filosofía sana y salva (¿cura y redime?)


(Hector Pavon - clarin.com)
 hora sur el 15 Dic 2007


Fuera de París y de los círculos intelectuales, a los que detesta, Michel Onfray dice que la filosofía salva y que con ella se puede ser feliz, una idea basada sólo en su particular experiencia de vida. Aquí dice que los filósofos pelean una batalla perdida de antemano contra la barbarie. Reivindica a Diógenes y dispara contra Platón, las religiones, la publicidad, entre otros.
Michel Onfray disecciona el devenir desde su casa en Argentan, Francia. Desde las márgenes, y con la lente del anacoreta, recorre el mundo de las ideas. Vive en un chalet lejos del ruido parisino, de los círculos intelectuales: es solitario, ateo, filósofo sin marco académico tradicional. Publicó más de 40 libros y sigue preceptos del filósofo Diógenes, al que considera un pensador revolucionario. "Diógenes reivindicaba un lugar en Atenas que era una anti academia: el Cinosargo, en otras palabras, el cementerio para perros. Como burla, contra el ideal platónico de la Academia, los cínicos, que habían transformado la franqueza natural del perro en su emblema, eligieron ese lugar como provocación".
Platón era rico y aristócrata, bien nacido y de buena familia, no necesitaba ganarse la vida, acusa el filósofo que creó la Universidad Popular de Caen. Dice que Platón criticaba a los sofistas, por cobrar sus clases. "Fueron los primeros profesores de filosofía. Además, enseñaban técnicas de palabras y retórica útiles para llegar a las instituciones representativas de la democracia: Platón veía mal que se le otorgasen a las personas modestas posibilidades de acceder a instancias políticas de decisión. En el plano del contenido, los sofistas enseñaban un corpus, y no cualquier cosa como decía Platón. Pero su corpus, por el hecho de rechazar el mundo inteligible, la verdad en sí, las ideas puras, fue desfigurado por los platonistas que preferían caricaturizar un pensamiento antes que combatirlo lealmente", polemiza.
Onfray también escribió sobre estos pensadores marginados en Cinismos, retratos de los filósofos llamados perros. Dice que los cínicos también defienden una visión del mundo (antiideal, materialista, perspectivista, relativista, subversiva) que combate absolutamente a Platón y al platonismo. "Con el triunfo del cristianismo desde Constantino, que lo impone como religión de Estado, el platonismo pasó a ser más o menos la filosofía oficial. Por esas razones los académicos de hoy, entre ellos los universitarios, retoman esas falsas ideas arrastradas acerca de los sofistas y los cínicos", sostiene Onfray.
Su nuevo libro es un manifiesto hedonista, un conjunto de textos que apuntan a los placeres varios pero también a los sufrimientos del cuerpo, a las frustraciones políticas y la reinvindicación de la utopía. La potencia de existir. Manifiesto hedonista (de la Flor) es el título de su nuevo texto. Allí Onfray exhibe una prosa cuidada para un prólogo autobiográfico. Aparece el Onfray púber arrojado a una vida de maltratos y marcas a fuego y germen del filósofo. El autor dice, por correo electrónico, que padeció "una infancia en la naturaleza que me dio el sentido de la tierra, de la vida, de los ritmos, de lo vivo; otra parte de la infancia con un maltrato que me volvió rebelde a la autoridad; un origen modesto, padre peón agrícola, madre ama de casa, condiciones de vida muy pobres, que hicieron de mí un compañero de lucha de la izquierda radical; una 'salvación' aportada por los libros, la filosofía, la escritura, todo se mezcla, pero en una complejidad imposible de desenmarañar aquí y ahora, para hacer de mí un filósofo francés libertario, hedonista". Ese fue el traumático nacimiento del filósofo "perro" moderno.
"La filosofía me permitió sobrevivir a la tragedia que fue para mí ser enviado a un orfanato por mis propios padres cuando yo tenía diez años: los libros, la lectura me salvaron en ese momento y después, me garantizaron la salvación nuevamente en mi adolescencia, cuando la filosofía funcionó en mí como el sentido, la verdad, la certeza, la razón que nadie me había transmitido: creo que la filosofía es una terapia, lo que siglos de filosofía mostraron, siempre que no fueran cristianos", testimonia Onfray.
Fue una época de formación primaria y secundaria en la que el cuerpo del joven Onfray era el depositario directo del castigo en el orfanato y donde no había piedad para el culpable ni el sospechoso ni el diferente. En una civilización cristiana, el cuerpo siempre es maltratado, señala el pensador: "el ideal cristiano es, para la mujer, la Virgen que engendra sin padre, la Inmaculada Concepción, el cuerpo sin carne, la Esposa de Cristo y la Madre de Dios; para el Hombre, un crucificado sanguinolento, adorado como un muerto descarnado en su cruz, atravesado por las espinas y las puntas de lanza. Todo eso genera una neurosis de civilización en la que nos encontramos todavía bajo formas posmodernas, por ejemplo, con la tiranía publicitaria del cuerpo ideal, inexistente, bello, perfectos, platónico, o sea, como un modelo que genera frustraciones en una cantidad increíble de personas, pues sólo tenemos cuerpos reales, existentes, imperfectos que nos invitan a no amar en beneficio de un ideal tipo, inalcanzable..."
- "Nacimiento" de la filosofía.
¿Cuándo nació la filosofía? ¿Es un invento griego? Dice Onfray: "Es consustancial al hombre. En cuanto se asombra, reflexiona, piensa, hay filosofía. Los profesores de filosofía europeos remiten todo a sí mismos y deciden que la filosofía nace en Grecia, en el siglo VII antes de Jesucristo, olvidando que antes de eso existieron filósofos en Egipto, en China, en India y que los famosos inventores de la filosofía en Grecia (Pitágoras, Demócrito, por ejemplo, Platón después) realizaron viajes a esos países y trajeron muchas de sus intuiciones de sus viajes a esos continentes...".
Onfray dicta cursos de filosofía gratuitos cada semana ante unas setecientas personas en la Universidad Popular de Caen, creada por él, que hoy cuenta con alrededor de quince docentes y donde se dictan más de 200 cursos gratis en el año. Declaración de principios: "rechazo los poderes y nunca fui universitario, no soy miembro de ningún jurado literario ni periodista o responsable de una página cultural en un diario o un programa de tv, pese a que me han propuesto todas esas futilidades; rechazo los honores y no dispongo de ninguna condecoración, ningún título de profesor honorario de la universidad que sea; rechazo el dinero como horizonte insuperable de mi vida y vivo en un chalet de un pueblo de provincia donde nací, donde vivo, donde trabajo, donde escribo mis libros y donde, con mis amigos, creé una segunda universidad popular libre y gratuita. Escribí en Teoría del cuerpo amoroso cosas sobre la familia, la pareja, los hijos que son exactamente lo que vivo; detesto el medio de la gente de letras y nunca viví en medio de ellos en París. Invito a cualquiera a verificar y ver cómo coinciden lo que enseño y lo que vivo plenamente, -desafía-. En el caso de los otros filósofos, lo invito a que usted mismo haga la averiguación. Se divertiría..."
Esa diferencia que marca Onfray sobre sí y el resto de los pensadores es la distancia que, dice, lo separa del mundo académico establecido y el que le plantea un púlpito diferente para su modo de "hacer" filosofía: "Leer y escribir mis libros; después enseñar lo que aprendí para compartirlo. Pero por encima de todo: tratar de vivir una vida filosófica que abarque todo eso: leer, escribir, dar conferencias, hacer coincidir mi teoría y mi práctica".
¿Pero entonces, desde este punto de vista, cuál es el lugar o papel del filósofo en la sociedad actual? "El filósofo no es ni astrólogo ni adivino ni lector del futuro en la borra del café... Su trabajo no es prever, sino ser consciente de la abulia generalizada de los hombres y hacer todo lo posible para no contribuir a ella. Es por lo tanto, prevenir, proponer antes una resistencia a todas esas catástrofes sabiendo que los filósofos serán siempre minoritarios, por lo tanto, perdedores y vencidos, pero que, como románticos desesperados, hay que llevar adelante no obstante un combate que se sabe perdido de antemano. Pues habrá otros Hitler, otros Stalin. Pero, al menos, que sea sin los filósofos..."
¿La filosofía y los filósofos pueden responder con precisión y justo a tiempo cuando hay algún acontecimiento como la guerra, una catástrofe humanitaria, un totalitarismo, por ejemplo? Onfray recoge la provocación y responde: "No se puede decir 'la' filosofía porque solamente hay 'filósofos' con lo mejor y lo peor, con los que ven y los que no ven nada, ni siquiera mucho después. No les dé demasiada importancia a los filósofos: no prevén las guerras, no las evitan, no las detienen, ni siquiera está en sus manos. No los haga responsables de todo lo que pasa en el planeta. Que algunos hagan su trabajo que consiste, según la acertada fórmula de Nietzsche, en 'fastidiar a la estupidez'. ¡Eso ya sería bastante!"
-¿La idea de revolución ha muerto?
«r-En el sentido bolchevique del término, sí. Y por suerte. Pero defiendo en el terreno político micro-revoluciones, micro-resistencias, siguiendo la línea de Deleuze, Guattari, Foucault que mostraron que ya no había fascismo posible, sino solamente micro fascismos para los que hay que implementar micro-revoluciones.
-¿Y la utopía también murió?
-En la utopía de un mundo mejor gracias a una revolución hoy, ya nadie cree. Pero, si la utopía es el arte de los posibles futuros, posibles en los que creo y que mi trabajo no deja de formular, entonces no ha muerto.
-Una pregunta de Navidad, ¿la filosofía ayuda a ser feliz?
-En lo absoluto sí. Y por mi parte, mejor dos veces: sí, sí.
(Fuente: http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2007/12/15/u-02011.htm)

domingo, 1 de junio de 2008

La armonía del espíritu poético: el héroe


Theowald D´Arago


“Donde hay una hazaña inmortal el asno sólo oye truenos” Buda



Las fuerzas antagónicas son los símbolos, no de la ambigüedad como lo piensa el hombre idealista simbolizado en el platonismo de la cultura occidental, donde se niega el principio de contradicción, sino las fuerzas del verdadero equilibrio. Sin opuestos no hay verdadera armonía, a través de estas fuerzas contrarias es como surge, aparece la plenitud, LA NO DUALIDAD, el UNO, como diría el viejo Heráclito.

Todo héroe verdadero posee un destino. El sentido de su historia consiste en que, al final logre armonizar las fuerzas en conflicto mostrando por qué no es fortuito que él sea lo que es...

Por eso Hércules, Heracles significa la gloria de Hera (la reina de los Dioses), el tiempo, el devenir, llegar a ser. En pocas palabras, el héroe se inmortaliza porque triunfa con su perseverancia frente al tiempo, alcanzando así la verdadera eternidad.

Las fuerzas opuestas, “negativas”, son su mayor obstáculo, pero el tiempo le da la razón, no porque él la tenga, sino porque surge como corolario entre las fuerzas de los sentimientos y del pensamiento. Por eso, la mejor batalla es la que no se libra, para que emerja en medio de las fuerzas la verdad. Y no hay que sucumbir ante la debilidad, lo irracional, a pesar de que ello es el Talón de Aquiles que todo héroe con rostro humano arrastra, ésta es la vulnerabilidad del héroe, lo irascible; cuando éste está ya crecido espiritualmente, es la razón secreta de su existencia, cuya victoria espiritual lo conduce a la inmortalidad verdadera. “EL ACTO DE VALENTÍA ES ASUMIR LA VERDAD... EL SENTIDO”. F. Nietzsche. Y para ello nos es indispensable asumir el principio de contradicción como la contraparte de donde emerge el uno todo, la no dualidad.

De esta manera, la ética como ciencia de la verdadera armonía, del orden, de eso que Aristóteles llamó eudemonía - “felicidad”, aspira cumplir el mismo sueño, pero sin la fuerza del opuesto no hay armonía alguna, que es el acicate, es lo que da sentido a todo, a el todo, a la vida.

Los animales humanos contemporáneos (¿posmodernos?), herederos perversos del mundo grecolatino, judeocristiano no parecen tener conciencia de ello, por eso melodramáticamente su tragedia es querer abolir la tragedia como borregos, sin acto heroico alguno, pero como decía G. Bataille: “quien no muere por no ser más que un hombre, no será nunca más que un hombre”.

Ahora, más que nunca, nos es indispensable poner en escena el “mito” de ser héroes. La infancia de los héroes, es la clásica figura de lo excepcional, vencen a las serpientes, lo cual debería ser emulado por los niños contemporáneos, ya que éstas son la caricatura de los “adultos”, encargados de envenenar, en sus primeros años, el alma de los pequeños, y de nutrirlos con los demonios del tiempo (de Hera). Esa es la razón por la cual, el héroe, desde su adolescencia, se rebela, no le gusta sentirse mandado, quiere ser el único dueño de sus acciones, de sus sentimientos, solo obedece a lo que él cree, a lo que espontánea y libremente acepta. No le gusta el “poder”, ni los “poderosos”, mucho menos a los seres autoritarios, así fuere su padre o su progenitora, escucha al amigo o al sabio. No atiende a la autoridad, se deja persuadir. El héroe no es consciente de su fortaleza, por eso a veces no se mide y comete errores, pero el héroe aprenderá, que estará pleno y sereno sólo con quien desee estar, o en la más completa soledad. Es ahí donde el héroe extrae siempre fuerzas, pero debe decidir, acertadamente, utilizarlas armónicamente entre el equilibrio de los opuestos.

Lo negativo está presente con todas las tentaciones, pero el verdadero héroe es noble y bondadoso y como creador de valores que es, ya que para él no todo vale igual, piensa, no solo siente qué es lo que debe escoger. La fuerza positiva también está presente y así es como emerge lo justo...

A través de los tiempos, se han representado estas dos fuerzas con las imágenes de la seducción y el halago femenino, lo negativo y lo positivo tienen el hechizo la voz y el cuerpo de lo femenino y su encantadora e inigualable belleza. Pero lo positivo no es falso como lo negativo, ni vive avasalladoramente autoengañándose y creyendo que engaña a los demás, cuando solo lo hace consigo mismo en medio de la perversa envidia y la codicia. Su máscara, que cuando habla, milagrosamente parece que dice la verdad, se devela frente a los hechos y su miseria queda en evidencia. La nobleza y la generosidad, propio de lo positivo, es la belleza simple de ojos grandes, sin brillos ni maquillajes, y como su voz es suave, “débil” y hasta silente es difícil creerle. El héroe se mira en esos rostros como en un espejo; el bien y el mal (la mujer, lo positivo y lo negativo, serán sus enigmas, pero también lo que dará sentido y paz a su espíritu).

Muchos héroes míticos han tenido que luchar contra su mayor debilidad, contra la diosa Hera, la reina de los dioses (el tiempo) quien sólo es cólera, deseo de venganza y parcialidad; los celos la devoran en contra del héroe quien sabe guardarse de las miserias “humanas”.

El héroe encarna la antítesis de la diosa Hera, la equidad y la piedad que ella no tiene, porque es incapaz de dar, ya que su amargura en medio de su egocentrismo, al no gustarse como es, ni lo que le ha deparado su destino, le hace consumirse de envidia; sin embargo, ya Homero nos dice en el canto XIX de la Ilíada, que la mujer (el tiempo) le gana al hombre mediante la astucia, con ardides y mentiras.

Pero esos grandes poetas, esos sabios que fueron quienes elaboraron los grandes mitos de Grecia, quisieron mostrar que el rencor, la cólera, el odio no pueden producir buenos frutos y que la mujer sola no puede dar al mundo sino monstruos, o seres incompletos; el odio es estéril, únicamente el amor engendra la belleza, la armonía.

No se descubre nada, en la altanera figura de Hera, de todo el encanto, de toda la ternura de la mujer que ama a sus hijos... el bien trata de enfrentar al héroe a la realidad, para que la asuma con su imaginación creadora y dadora y la nobleza que le caracteriza... porque de no hacerlo sucumbiría frente al falso “poder”: oprimir, ostentar y explotar. El que tiene el verdadero poder, como decía el maestro Nietzsche, es creador dador, no así opresor.

El mal (el falso “poder”), como el de la reina Hera, pregona y ejerce el canibalismo hasta entre sus propios hijos. El bien predica y ejemplifica la virtud de la sabiduría, dar y recibir la solidaridad, la ayuda mutua, o lo que es lo mismo, la ética de la generosidad bien administrada.

El placer es la finalidad tanto del bien como del mal, pero los medios para alcanzarlo, hacen la diferencia. En la condición del animal hombre, “del ser humano”, y al parecer, todavía más, en nuestra cultura codiciosa, el mal quiere abolir toda contradicción para mantener su dominio. A diferencia, el bien, quien busca la armonía de los contrarios, asume y acepta la polaridad, para que emerja y fluya la verdad...

Sabemos que el mal es más eficiente, actúa con rapidez, su placer se basa en el dolor de los demás, por eso este es un monólogo, a diferencia del bien, que dialoga en la búsqueda de la verdad, en medio de las contradicciones. El emerger entre opuestos inspira la verdad del artista, del hacedor, del creador, ya que la estética y la ética, cuando de verdad se trata, se complementan, porque el lenguaje y el pensamiento, están intrínsecamente ligados al igual que el fondo y la forma, la apariencia sensible y lo inteligible. Así en el devenir, el llegar a ser, el Arte se transforma en Arte de vivir, como decía nuestro maestro Guillen Pérez: “EL ARTE ES LA RELACIÓN DIRECTA CON LA VIDA”.
Nos acota el escritor Iván Darío Alvarez, inspirador de este trabajo: “la bondad también inspira la amistad, que cuando se basa en la verdad es crítica, poco o nada competitiva, igualitaria en el punto de partida y horizontal en el punto de llegada. En la maldad los amigos son seres pasajeros que no dejan hermosas huellas en el corazón, con ellos no hay certezas, solo dudas y desconfianza. En la maldad no existe el amigo, sino el subalterno, el cómplice que nos utiliza y utilizamos.

Mil y más valores dan cuerpo a los héroes, pero lo que los hace inmortales, aparte de compartir su trono con los dioses, es la memoria de los hombres. Nada es más difícil de olvidar, a pesar de la ignorancia y de la irresponsabilidad, que su fecunda acción...”

Hera, la progenitora de Heracles, Hércules, se traga a sí misma en el devenir, pero el héroe inscrito en la historia por atreverse a vivir, a ser un espíritu libre, pervive en la memoria como el mito por toda la eternidad.

Paradójicamente, para Heidegger el espíritu es el tiempo, solo que depende de quién ejerza la temporalidad, es decir de quien realice el espíritu.

Quien egocéntrica y metafísicamente vive para el más allá, no se entera de la magia maravillosa que es vivir, ni mucho menos del haber nacido un día, ahí, en medio del infinito y el siempre, entre el azar y la necesidad... de ese hermoso regalo que es el enigma de la vida.

Por eso lejos de vivir del resentimiento, que le hace daño sólo a quien lo siente, hay que vivir gozoso y anonadado, por haber llegado a ser.


Advertencia: Este artículo es de dominio público. Agradecemos que sea citado con nuestra dirección electrónica: www.filosofiaclinicaucv.blogspot.com

¿Para qué nos sirve el dolor?


(del Libro del "Héroe Cotidiano" - Reflexiones de un Filósofo)

 Delia Steinberg Guzmán




Hay una pregunta que, calladamente o en voz alta, solemos formularnos varias veces al día, muchas, demasiadas veces en la vida. ¿Por qué sufren los hombres? ¿Por qué existe el dolor?.Esta pregunta señala una realidad de la que nos es imposible escapar. Todos sufren; por una u otra razón, todos sangran en su corazón e intentan vanamente apresar una felicidad concebida como una sucesión ininterrumpida de gozos y satisfacciones.
Viene a mi memoria una parábola del budismo que siempre me ha impresionado; aparece en los libros bajo el nombre de “EL GRANO DE MOSTAZA”. Y, en síntesis, refleja el dolor de una madre que ha perdido a su hijo pero que, sin embargo, confía en volverlo a la vida gracias a las artes mágicas del Buda. Este no desalienta a la madre; sólo le pide que para resucitar a su hijo le consiga un grano de mostaza obtenido en un hogar donde no se conozca la desgracia... El final de la parábola es evidente: el grano de mostaza, ese grano tan especial, jamás aparecerá, y el dolor de la madre se verá mitigado en parte, al comprobar cuántos y cuán grandes son también los sufrimientos de todos los demás seres humanos.
Pero el hecho de que todos los hombre sufran no quita ni explica la realidad del sufrimiento. Y otra vez nos preguntamos, ¿Por qué?Viejas enseñanzas –más viejas aún que la parábola citada- nos ayudan a penetrar en el intrincado laberinto del dolor.En general se nos indica que el sufrimiento es el resultado de la ignorancia. Así, sumamos dolor tras dolor, es decir, a los hechos dolorosos en sí, sumamos el desconocimiento de las causas que han motivado esos hechos: no somos capaces de llegar hasta las raíces de las cosas para descubrir la procedencia profunda de aquello que nos preocupa; simplemente nos quedamos en la superficie del dolor, allí donde más se siente, y allí donde más se manifiesta la impotencia para salir de la trampa. Ignoramos la causa de lo que nos sucede, y nos ignoramos a nosotros mismos, sumando una doble incapacidad de acción positiva.
Asimismo desconocemos otras leyes fundamentales de la Naturaleza, y una vez más, por ignorancia, acrecentamos nuestro dolor. Deberíamos saber que ningún dolor es eterno, que ningún dolor se mantiene ante el embate de una voluntad constructiva. Nada, ni dolor, ni felicidad, puede durar eternamente en el mismo estado. Hay que aprender, pues, a jugar con el Tiempo para hallar una de las posibles salidas del laberinto.
El dolor de lo porvenir no tiene cabida en el presente, ya que es un sufrimiento inútil, antes de tiempo y, tal vez, sin razón de ser. Es verdad que en el presente ya se está gestando el futuro, pero también es verdad que el temor del futuro es germen de futuros males, mientras que la voluntad firme y positiva da lugar a circunstancias más favorables que también pueden gestarse en el presente.
El dolor de las cosas pasadas, es como intentar mantener el cadáver de un ser querido en nuestra casa, repitiéndonos constantemente que no ha muerto, volviendo mil veces los ojos a la irrealidad de un cuerpo que no existe y desconociendo la otra realidad espiritual que sí existe.
Y en cuanto al dolor del presente, es apenas una punzada que en breve se hunde en el pasado, para dejar lugar al futuro.
Por eso decía un sabio que los hombres somos capaces de sufrir tres veces por la misma cosa: esperando que suceda, mientras sucede y después que ha sucedido. Asi se refuerza la tesis de “la ignorancia como madre de todos los dolores”.Para los orientales siguiendo con la tónica de la parábola budista, “EL DOLOR ES VEHÍCULO DE CONCIENCIA”, lo que equivale decir que todo sufrimiento encierra una enseñanza necesaria para nuestra evolución.
El dolor es el que obliga a detenernos y a preguntarnos acerca de las cosas. Sin el dolor, jamás nos diríamos, como tantas veces lo hacemos: “¿Por qué a mí?”, para advertir seguidamente que no es “a mí” solamente...Sin el dolor, no nos propondríamos indagar en las leyes ocultas que mueven todas las cosas, hechos y personas.
Por poco que volvamos los ojos, encontraremos sufrimiento: sufre la semilla que estalla para dar lugar al árbol, sufre el hielo que se derrite con el calor y el agua que se endurece con el frío, y sufre el hombre que, para evolucionar, tiene que romper las pieles viejas de su cárcel de materia.
Pero tras todos estos sufrimientos se esconde una felicidad desconocida: La plenitud de la Semilla, del agua, del alma Humana que descubren en medio de las tinieblas, la luz segura de su propio Destino.
En: http://www.acropolisperu.org/index.php/content/view/350/51/




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jueves, 1 de mayo de 2008

El dolor en los niños


 María Ana Tovar, M.D.








Profesora Asistente, Departamento de Medicina Física y Rehabilitación, Escuela de Medicina, Facultad de Salud, Universidad del Valle, Cali, Colombia.
Recibido para publicación diciembre 14, 2004 Aprobado para publicación agosto 31, 2005





RESUMENLa definición hecha por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor-IASP se debe ampliar cuando se considera el dolor en los niños, para incluir indicadores de conducta y fisiológicos, porque muchos no pueden verbalizar su dolor. Se ha demostrado que las estructuras anatómicas necesarias para la percepción del dolor son funcionales en el segundo trimestre del embarazo, pero hay diferencias en la transmisión y modulación del dolor cuando se comparan con los adultos. El aprendizaje acerca del dolor ocurre con la primera experiencia dolorosa. En la percepción del dolor del niño influyen factores biológicos, cognoscitivos, psicológicos y socioculturales. La evaluación del dolor en los niños se hace a través de técnicas de auto-informe, de observación en el comportamiento y de medidas fisiológicas. Finalmente, cuando se considere el manejo del dolor es necesario eliminar los mitos alrededor del uso de analgésicos opioides en los niños.
Palabras clave: Dolor; Niños; Evaluación del dolor.
Pain in children

SUMMARYThe definition of pain made by the International Association for Study of Pain-IASP should be wider when the pain of children are being considered, because many of them can’t talk about their pain. It’s been showed that the anatomical structures which are required for the perception of pain are functioning in the second trimester of pregnancy, but there are some differences in pain transmission and modulation when children are compared with adults. Learning about of pain is produced with the first painful experience. There are biological, cognitive, psychological and socio-cultural factors influencing pain perception in children. Pain assessment in children is made by self-report, behavioral observation and physiological measurements techniques. Finally, it’s necessary to eliminate all myths existing about the use of opioid analgesics in children.
Key words: Pain; Children; Pain assessment.

La definición hecha por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, por sus siglas en inglés) establece que el dolor siempre es subjetivo y se aprende a través de experiencias relacionadas con lesiones en la vida temprana. Esta definición es insuficiente cuando se considera a los niños que son incapaces de hablar de su dolor y pueden no haber tenido experiencias previas de lesiones. Algunos autores (1) proponen que la percepción del dolor es una cualidad inherente de la vida, que aparece temprano en el desarrollo y sirve como un sistema de señales de daño del tejido. Esta señalización incluye respuestas de conducta y fisiológicas que son indicadores válidos de dolor y que los demás pueden deducir. Al ampliar la definición de dolor para incluir indicadores de comportamiento y fisiológicos, además del auto-informe, es posible beneficiar a los individuos en etapa preverbal o no verbal o alterados cognoscitivamente que experimenten dolor.
Con esta revisión se pretende dar suficientes razones biológicas, fisiológicas y psicológicas para que el personal de salud considere de vital importancia la evaluación y el control del dolor en los niños, no importa la etapa de desarrollo en que se encuentren.

NEUROFISIOLOGÍA DEL DESARROLLO DEL DOLOR


Los infantes tienen la capacidad neurológica para percibir dolor al nacimiento, aun en el bebe prematuro (2,3). Las estructuras periféricas y centrales necesarias para la nocicepción están presentes y son funcionales entre el primer y segundo trimestres de gestación. Se ha demostrado la madurez funcional de la corteza cerebral fetal por:
1. Patrones electroencefalográficos y potenciales evocados corticales.
2. Medición de la utilización de glucosa cerebral que muestra tasas metabólicas máximas en áreas sensitivas del cerebro.
3. Períodos bien definidos de sueño y alerta regulados por el funcionamiento cortical a las 28 semanas de gestación. Los infantes recién nacidos poseen el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal bien desarrollado y pueden mostrar las respuestas de lucha y huida con la liberación de catecolaminas y cortisol (4). Se ha demostrado que los niveles de cortisol y de endorfinas aumentan durante la transfusión intra-hepática en los fetos de 23 a 34 semanas, lo que demuestra una adecuada respuesta hormonal a la inserción de una aguja en el abdomen fetal (2-7).
Los mecanismos básicos de percepción del dolor en lactantes y niños son similares a los de los adultos e incluyen transducción, transmisión, percepción y modulación. Sin embargo, debido a la inmadurez neurofisiológica y cognoscitiva, hay algunas diferencias (2). Por ejemplo, la transmisión del impulso doloroso en neonatos ocurre primariamente a lo largo de fibras C desmielinizadas, más que de fibras Ad; existe menos precisión en la transmisión de la señal dolorosa en la médula espinal y carecen de neurotransmisores inhibitorios descendentes (2). Por tanto, los lactantes pueden percibir el dolor más intensamente que los niños mayores o que los adultos, debido a que sus mecanismos descendentes de control son inmaduros. Además, el sistema nervioso neonatal tiene concentraciones más altas (y más difusas) de sitios receptores de sustancia P lo que limita su capacidad de modular la experiencia dolorosa (6,8).




CONSECUENCIAS DEL DOLOR AGUDO

Aunque el dolor puede servir para prevenir una lesión, sus efectos son deletéreos. El dolor evoca en los niños respuestas negativas fisiológicas, metabólicas y de conducta, que incluyen aumento en la frecuencia cardíaca, en la frecuencia respiratoria y en la presión sanguínea y aumento en la secreción de catecolaminas, glucagón y corticosteroides (2). El estado catabólico inducido por el dolor agudo puede ser más dañino para los lactantes y niños pequeños que tienen tasas metabólicas más altas y menos reservas nutricionales que los adultos (2). El dolor lleva a anorexia, lo que causa pobre ingesta nutricional y retardo en la curación de las heridas, alteración en la movilidad, disturbios del sueño, retraimiento, irritabilidad y regresión en el desarrollo (2,9).
El aprendizaje acerca del dolor ocurre con la primera experiencia dolorosa y tiene profundos efectos sobre la percepción y respuestas posteriores al dolor. La infancia es un estado de desarrollo activo. El sistema nervioso neonatal e infantil tiene un alto nivel de plasticidad. Por tanto las experiencias dolorosas durante este período pueden influir la arquitectura final del cerebro adulto en formas sutiles y actualmente indefinidas (6). Algunos estudios sugieren que la experiencia dolorosa en la unidad de cuidado intensivo neonatal puede alterar el curso normal del desarrollo de la expresión de dolor en lactantes y pre-escolares (10).
La investigación en animales sugiere que el dolor y el estrés en el período neonatal, alteran la sensibilidad al dolor, disminuyen la ganancia de peso y la capacidad para aprender y aumentan la preferencia por el alcohol (2). Los humanos y los animales no desarrollan tolerancia al dolor y probablemente son sensibilizados a los efectos del dolor con el paso del tiempo. Por tanto, reconocer y tratar el dolor es importante para el bienestar inmediato de los lactantes y niños y para su óptimo desarrollo a largo plazo (2).

FACTORES QUE INFLUYEN EN LA PERCEPCIÓN DEL DOLOR EN EL NIÑO


El dolor es único entre las funciones neurológicas, debido al grado de plasticidad en la neurofisiología del dolor. Aunque la madurez estructural y funcional se alcanza a temprana edad, los cambios anatómicos y funcionales relacionados con los efectos de cada experiencia dolorosa, ocurren a través de la vida. Esta plasticidad significa que la percepción y significado del dolor son únicos para cada individuo y no están determinados solamente por la maduración, sino también, están influidos por muchos factores individuales y contextuales (2).
Factores biológicos. La variación genética lleva a diferencias en la cantidad y tipo de neurotransmisores y receptores que median el dolor (11). Se sabe poco acerca de los genes responsables de la percepción y modulación del dolor. Las observaciones de patrones familiares de expresión del dolor pueden ser, en parte, causados por rasgos genéticos y no simplemente ser el resultado de factores psicológicos.
El género también puede influir la percepción del dolor. Se han descrito diferencias sexuales en la respuesta dolorosa durante el período neonatal, pero el efecto no se ha informado consistentemente en grupos mayores. Goodenough et al. (13) sugieren que no hay diferencias sexuales en las evaluaciones de intensidad de dolor y de disgusto en niños muy pequeños; en estudios entre niños de ocho y más años, ambos sexos mostraron evaluaciones similares en la intensidad del dolor, pero las niñas dieron evaluaciones más altas en las medidas de disgusto, lo cual se puede deber a la mayor percepción en las niñas de los aspectos emocionales del dolor o al rechazo en los niños a expresar emoción relacionada con el dolor.
Factores cognoscitivos. Los niños más pequeños informan niveles más grandes de dolor y angustia durante procedimientos dolorosos que los niños mayores, posiblemente debido a la carencia de la capacidad de comprender los conceptos abstractos de causalidad o valor del dolor. Los niños mayores son capaces de entender mejor el significado y las consecuencias del dolor. Los adolescentes puede que no verbalicen con facilidad su dolor debido a que suponen que el personal de salud sabe que ellos tienen dolor. También puede ser que rechacen decir que tienen dolor debido a que los puedan considerar “bebés” (2).
Factores psicológicos. El significado que el dolor tiene para los niños puede afectar su percepción. Por ejemplo, el dolor quirúrgico después de corregir una marca de nacimiento, se puede tolerar mejor que el dolor quirúrgico después de remover un tumor canceroso. El primero se puede considerar positivo y evocar respuestas de conducta que reducen la percepción del dolor. El segundo se puede experimentar como atemorizante y evocar ansiedad o depresión, lo cual puede exacerbar la percepción del dolor (2).
Los niños consistentemente informan que temen más a las agujas y pueden negar que tienen dolor para evitar una inyección. Los sentimientos de carencia de control pueden intensificar la percepción del dolor. Cuando algo “se le hace” a un niño, en vez de ser algo que “se hace con” un niño, éste no tiene control de la situación, lo que causa temor y ansiedad, y por tanto amplifica la experiencia dolorosa. Los niños que tienen una percepción de control sobre una situación y se comprometen en ella, responden con conductas de más adaptación.
La ganancia secundaria es un término usado para describir los beneficios psicológicos de expresar conductas dolorosas. La evaluación del dolor de un niño debe incluir una evaluación de los beneficios del niño al expresar dolor. ¿El niño deja de asistir al colegio o a otras actividades, consigue más atención o tiene otros beneficios secundarios? Si es así, esto puede influir en la intensidad percibida del dolor o en la persistencia de conductas dolorosas después que el dolor ha disminuido.
Factores socioculturales. Se ha hecho más investigación en adultos, sobre cómo la cultura influye en las respuestas dolorosas. Estas investigaciones sugieren que existen diferentes patrones de respuesta al dolor en los diversos grupos culturales (14). Estas diferencias se pueden deber a niveles distintos de neurotransmisores o respuesta a analgésicos o, pueden resultar de expectativas culturales o sociales aprendidas. Se ha comunicado que los niños chinos necesitan menos analgesia después de quemaduras que los niños occidentales. En contraste, se encuentran pocas diferencias en los niños asiático-americanos, latinoamericanos, árabe-americanos y alemanes (2). De todos modos, se hace necesaria más investigación.

EVALUACIÓN CLÍNICA DEL DOLOR


En la actualidad no existe una técnica uniforme, ampliamente aceptada y fácil de administrar para evaluar el dolor en los niños, sobre todo en los más pequeños. La evaluación del dolor debe estar de acuerdo con (a) la etapa de desarrollo del niño; (b) la severidad y cronicidad de la enfermedad; (c) el procedimiento médico o quirúrgico; y (d) el ambiente (15).
La evaluación es la piedra angular del manejo del dolor. Cuando éste se evalúa con seguridad, hay un “punto de principio” bien definido para determinar la naturaleza y el grado de dolor y evaluar la efectividad de las intervenciones para aliviarlo (13).
Las técnicas de evaluación se pueden clasificar en auto-informes, observación de conducta o medidas fisiológicas. Las evaluaciones que usan múltiples mediciones (por ejemplo, de comportamiento o conducta y fisiológica) y que miden diferentes aspectos de la experiencia dolorosa (por ejemplo intensidad, localización, patrón, contexto y significado) se conocen como multidimensionales y pueden resultar en un enfoque más seguro de las experiencias dolorosas del niño (2,13).

EVALUACIÓN DEL DOLOR POR AUTO-INFORME


El dolor es una experiencia subjetiva y los métodos de auto-informe se consideran el “estándar de oro” para la evaluación del dolor. Los niños tienen palabras para el dolor a los 18 meses de edad. El desarrollo cognoscitivo es suficiente para comunicar el grado de dolor (poco o mucho) a los tres o cuatro años. Los niños en edad escolar y los adolescentes que comprenden los conceptos de orden y numeración, son capaces de proveer grados más detallados de intensidad y descripciones de la cualidad y localización del dolor (16,17). La capacidad de un niño para usar herramientas que evalúan dolor, se puede medir al pedirle que realice una prueba simple de colocar en serie objetos de diferentes tamaños del más pequeño al más grande o que cuente hasta 100 de 10 en 10 (2).
Las escalas de auto-informe de dolor se pueden categorizar como escalas análogas, escalas de expresión facial, escalas verbales, gráficas y numéricas y otras (por ejemplo, escalas ordinales concretas) (13,17).
Dentro de estas escalas que se pueden usar en niños, se tienen las siguientes (2,7,13,15,18):
Escala de colores. La escala consiste de una regla que tiene por un lado una graduación de color que va del blanco o rosa pálido (no dolor), al rojo intenso (dolor máximo). El paciente indica con un cursor el lugar de intensidad de color según su dolor. Por el otro lado de la regla el cursor marca la distancia en milímetros de 0 a 10 en aumentos de 0.25. Se usa en niños mayores de cinco años.
Los pre-escolares de tres años pueden localizar su dolor con un dibujo. Este consiste de una silueta de un niño visto de frente y de espalda. Con frecuencia no se muestran el pelo ni los genitales y las características faciales no representan un sexo o etnia específicos. Se le pide al niño que haga una marca para indicar el área del dolor, que sombree el área dolorosa o que elija crayones de varios colores que representen grados diferentes de dolor. Aunque pueden existir variaciones individuales, los niños con frecuencia eligen el rojo, negro o púrpura para indicar dolor severo. El uso de este esquema puede dar información importante acerca de la percepción de los niños de la intensidad, calidad y localización del dolor. Al utilizar dibujos seriados se puede delinear la trayectoria del dolor durante el período postoperatorio o para niños con dolor crónico o episódico.
Escala de Fichas de Hester o Poker Chip Tool. Es una herramienta del tipo de evaluación ordinal concreta. Se ha usado para evaluar la intensidad del dolor en niños por lo menos de cuatro años. Se les da a los niños cuatro fichas y se les dice que una ficha es un poquito de dolor y cuatro es el dolor más fuerte que pueden tener. Se les instruye para que elijan el número de fichas de acuerdo con el dolor que tengan en el momento.
Escalas de caras. Son escalas análogas. Hay varias: Escala de Wong-Baker (1988), escala de caras de dolor de Bieri (1990), escala revisada de caras de dolor de Bieri (2001). Se diferencian en el número de caras y en que la primera usa caras que expresan sonrisa o temor y las dos últimas utilizan caras neutras para evitar los problemas asociados con esas expresiones. Se le pide al niño que elija la cara que corresponde a su dolor. Los niños muy pequeños tienden a elegir en los extremos de tales escalas (efecto todo o nada), por tanto se recomienda en niños de por lo menos cuatro años (19,20).
Una progresión de caras más detalladas, con fotografías organizadas verticalmente, la escala de OUCHER, se usa en niños de por lo menos tres años y se pueden hacer específicas según sexo y etnia. Los niños más pequeños pueden pensar que tienen que elegir la cara más feliz y no la que se relaciona con su dolor (2).
Escala visual análoga. Puede operar para niños de seis años en adelante. Consta de una línea horizontal de 10 centímetros en la cual, un extremo está marcado “no dolor” (0) y el extremo opuesto como “el peor dolor posible” (10). El paciente hace una marca en el sitio correspondiente a la intensidad del dolor. Una variación útil en esta escala es agregarle colores y hacerla vertical como un termómetro (2).
Escala frutal análoga. Se hace con base en frutas de diferentes tamaños (organizadas de menor a mayor). El tamaño indica la intensidad del dolor.

EVALUACIÓN DEL DOLOR POR OBSERVACIÓN


Las herramientas de evaluación del dolor que miden la conducta relacionada con el dolor, se deben usar cuando el auto-informe no se puede obtener o para suplementar las medidas fisiológicas o de auto-informe. Es importante cuando se usa este tipo de evaluación, saber discriminar entre la angustia o la agitación de causas diferentes al dolor, por ejemplo el temor a las agujas.
Las medidas de conducta se pueden categorizar en descripciones de conductas por minuto, conductas sociales o relacionadas con el apetito y cambios en el estado y función cognoscitivos. La acción facial y las características acústicas del llanto son ejemplos de descripciones muy detalladas de conductas por minuto. Aunque no parece existir un llanto de dolor absolutamente identificable, las características que identificarían un estado doloroso son un llanto de tono alto, áspero e intenso (21).
La expresión facial ha sido la más ampliamente estudiada de las medidas de evaluación de conducta en el dolor (22,23). Es el indicador más confiable y consistente de dolor en todas las poblaciones y como tal, se debe considerar el “estándar de oro” de las respuestas de comportamiento para el dolor en los infantes. Las expresiones faciales de los infantes que experimentan dolor agudo incluyen las siguientes características: ojos fuertemente cerrados, cejas fruncidas, alas nasales amplias y abultadas, surco nasolabial más profundo, boca en forma de cuadrado y lengua tensa cóncava (23).
Existen también sistemas que evalúan la posición del cuerpo como el Sistema de Codificación Corporal del Lactante que es una medida de conducta para evaluar la actividad motora gruesa; sin embargo, la actividad corporal parece menos específica al dolor que la expresión facial en lactantes prematuros y a término (2).
Y también existen sistemas que combinan las anteriores como la escala CHEOPS (The Children’s Hospital of Eastern Ontario Pain Scale). Este sistema incluye la observación seriada de seis distintas conductas: llanto, expresión facial, expresión verbal, posición del tronco, movimiento de piernas e intentos de tocar el sitio doloroso. Se asigna puntaje a cada una de estas conductas cada 30 segundos durante un tiempo determinado. Esta escala tiene un alto nivel de confiabilidad, pero su naturaleza la hace poco práctica (15,16,21).
La mayoría de estas escalas se han validado sólo para dolor agudo.

MEDIDAS FISIOLÓGICAS DEL DOLOR


El dolor es un elemento estresante que activa mecanismos compensatorios del sistema nervioso autónomo. La estimulación del sistema nervioso simpático produce la respuesta de lucha y huida, que incluye taquicardia, vasoconstricción periférica, diaforesis, dilatación pupilar y aumento en la secreción de catecolaminas y hormonas adrenocorticoides (9). Aunque son sensibles a los cambios en la intensidad del dolor, estos parámetros reflejan una respuesta global al estrés relacionado con el dolor y no se producen solamente como respuesta al dolor. Por ejemplo, en estos parámetros pueden ocurrir alteraciones como respuesta a la ansiedad, el miedo, el llanto o la manipulación (2). Además, estos índices se habitúan al dolor persistente y repetido. Adicionalmente, hay considerables variaciones entre neonatos y lactantes y en el mismo niño en el curso del tiempo (24).
La medición precisa de respuestas fisiológicas y hormonales al dolor es típicamente invasiva, costosa y lenta y por tanto, no es apropiada bajo condiciones clínicas. Entonces, aunque los clínicos típicamente asocian el dolor con cambios en 10% a 20% de los parámetros fisiológicos medidos no invasivamente (frecuencia cardíaca, presión sanguínea, frecuencia respiratoria), no existen herramientas estándar de evaluación del dolor que se basen de modo exclusivo en estos parámetros (2).

PRINCIPIOS DE MANEJO DEL DOLOR

El tratamiento del dolor en niños implica múltiples métodos que incluyen, manejo farmacológico, manipulaciones ambientales, terapia de la conducta, terapia física, etc. Sin embargo, uno de los componentes más importantes es la interacción del especialista tratante con el paciente y sus padres.
Se ha llegado a la conclusión que el dolor se puede aliviar de manera efectiva en 90% de los pacientes, pero no se hace en 80% de los casos y la tendencia a la sub-medicación para el dolor es aún más pronunciada en los niños y mucho más cuando se trata de niños con alteración en el coeficiente intelectual (25). Hay grandes discrepancias entre las cantidades de analgesia postoperatoria que se ordena y se administra a los adultos y la que se da a los niños que tienen los mismos diagnósticos y se les realizan los mismos procedimientos (26). De hecho, en los niños con cáncer el dolor lo causa en forma directa el tumor sólo en 25% de los casos; los episodios dolorosos se relacionan más con la terapia y los procedimientos en aproximadamente 50% (27). Debido a esto, es importante tratar algunos aspectos relevantes con el tratamiento farmacológico del dolor en los niños.
La farmacocinética y farmacodinamia de los analgésicos cambia durante el desarrollo. Hay unas tendencias relacionadas con la edad en algunas variables fisiológicas que son relevantes a la acción de los medicamentos (Cuadro 1).
Muchos mitos acerca del dolor en los niños se han desacreditado. Algunos de ellos tenían que ver con la creencia de que los lactantes no tenían la capacidad neurológica para experimentar dolor o que los niños muy pequeños que experimentaban dolor no tenían memoria de él y por tanto no tenía efecto duradero.
Otra de estas creencias tiene que ver con los efectos colaterales de los opioides, particularmente en lo que se refiere a depresión respiratoria. El riesgo de depresión respiratoria inducida por estos medicamentos en adultos es de cerca de 0.09%, mientras que en los niños varía desde 0 hasta 1.3%, lo cual se corrige con la reducción de la dosis. No hay datos que apoyen la creencia de que los niños son más susceptibles a la depresión respiratoria que los adultos. Por tanto, con un monitoreo adecuado y la adherencia a las guías apropiadas de dosificación, la depresión respiratoria debe ser un raro evento en los niños (26).
Finalmente, otro punto de interés en relación con la administración de opioides en niños tiene que ver con el riesgo de adicción. La adicción a los narcóticos es rara en adultos tratados para dolor relacionado con enfermedad y parece depender más de factores psico-sociales. Los estudios de niños con drepanocitosis o en período postoperatorio a los que se les administra opioides para manejo del dolor, no han encontrado riesgos de adicción. No se conocen características fisiológicas o psicológicas de los niños que los haga más vulnerables a la adicción que los adultos (8,26).
Analgésicos opioides en niños. Las indicaciones para el uso de analgésicos opioides en niños incluyen dolor postoperatorio, dolor causado por drepanocitosis y dolor a causa del cáncer. En el Cuadro 2 se dan las dosis recomendadas de los opioides más usados.
REFERENCIAS
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Frases sobre el dolor


  • A fin de cuentas, no importa el daño ocasionado, sino el dolor sufrido.
  • Invoqué a Jehová en mi angustia y Él me oyó.
  • En la vida lo más triste no es ser desgraciado del todo, sino que nos falte muy poco para ser felices y no podamos conseguirlo.
  • El dolor es una buena señal, puesto que te avisa que aún no estas muerto.
  • Sabes... a diferencia de muchas emociones lo que me gusta del dolor es que nunca te decepciona, siempre duele y cuando no sabes cómo o por qué te duele regresa diferente, tal vez en un diferente lugar, pero vuelve a ti.
  • El dolor si no se convierte en verdugo es un gran maestro.
  • Dolor es la esencia de ser humano.
  • Mi dolor es el tuyo.
  • El dolor más fuerte es sin duda la pérdida de una bella dama.
  • En la vida lo más triste no es ser desgraciado del todo, sino que nos falte muy poco para ser felices y no podamos conseguirlo.
  • El dolor es el no verte contenta y alegre cada día, el no poder besar tus labios y el saber que te he perdido.
  • Uno no sabe cuan cruel es la vida hasta que se está muriendo de sufrimiento.
  • El dolor que no te mata, te hace más fuerte.
  • Cuanto más vacío está un corazón, tanto más pesa.
  • Dar dolor y sufrimiento a los demás, es entregar dolor a tu misma alma.
  • Lo mas doloroso que hay en el amor es querer a alguien con locura y que te niegue su amor.
  • Lo importante es que no te importe que te duela.
  • A sangrar se aprende sangrando...
  • Lo más doloroso es cuando no sientes dolor.
  • Si me dijeran ¡¡pide un deseo!! Preferiría ser escarcha, tan fría, tan brillante y sin un corazón para sentir dolor. Sí... definitivamente, quiero ser escarcha.
  • El dolor de no conseguirte es el que me da fuerzas para volver a intentarlo.
  • El dolor es como un invitado borracho, cuando parece que se ha marchado, vuelve a darte un último abrazo...
  • Las personas heridas son peligrosas pues saben que pueden sobrevivir.
  • Ojalá dejases de latir estúpido corazón y poder olvidar así el dolor.
  • Para qué ser amable en la vida si luego notas un cuchillo mal afilado por los dientes de un vampiro clavado en tu espalda.
  • Si quieres salvarte a ti mismo haz tu propia felicidad.
  • Del dolor no hay nada malo porque viene de ti mismo.
  • No hay mayor dolor en este mundo que amar a alguien que te cierra las puertas de su corazón.
  • El dolor es la máquina que, a veces, construye y, a veces, destruye.
  • Si hay un hombre que tiene el corazón de viento, llenádselo de piedras y hundidle las rodillas sobre el pecho.
  • Me gusta sentir dolor, porque así puedo constatar que me encuentro viva...
  • No hay dolor más terrible ni dolor más inhumano que pillarse los cojones con la tapa del piano.
  • Dicen que el dolor te vuelve humano... ¿Qué tan humano crees poder ser?
  • Lo que me duele no es que me hayas engañado, sino que no podré volver a confiar en ti...
  • El dolor es el ensayo de la muerte.
  • El dolor es tu amigo, él es quien te indica que estás vivo...
  • Bien poco le enseñó la vida a aquel que no le enseñó a soportar el dolor.
  • Más vale un fin con dolor que un dolor sin fin.
  • El tiempo no cura nada, sólo nos enseña a vivir con el dolor.
  • No hay peor dolor que recordar los tiempos felices desde la infancia.
  • Hombre que no fue educado por el dolor, no fue bien educado.
  • A las personas que me hacen pasar momentos difíciles las veo como maestros que me hacen crecer ante la adversidad.
  • El dolor lastima menos que una depresión.
  • Dad palabra al dolor, que el dolor que no habla, gime en el corazón hasta que lo rompe.
  • Amar y no ser correspondido es doloroso, pero es aún más doloroso amar y no tener el valor de decirle a esa persona lo que sientes.
  • El dolor más grande es el del vacío interior.
  • Sólo unas cuantas palabras causan un gran dolor quedando fragmentado nuestro corazón.
  • Dolor es cuando pierdes una parte de amor.
  • Entre todas las desgracias, la peor es haber sido feliz.
  • No hay que temer al dolor porque un dolor fuerte te mata pronto y no dura mucho. Por el contrario un dolor débil es aquel que te permite vivir.
  • Los kilómetros hacen que el amor te duela y a veces el dolor es insoportable.
  • El recuerdo de la felicidad ya no es felicidad; el recuerdo del dolor sigue siendo dolor.
  • ¿Cómo decirte que estoy muriendo en cada bocanada de aire que no tomo a tu lado?
  • El dolor sobrepuja al placer, y éste no es un verdadero bien sino sólo un alivio del dolor.
  • Dolor es querer morir al perder a la persona que más quieres en el mundo, y que no le importes nada. Eso es dolor.
  • Cuando el corazón se despedaza y no encuentras como recomponerlo... eso es dolor.
  • El dolor físico es aún uno de los grandes retos de la humanidad.
  • Muchos no se han salvado porque no han encontrado a alguien que sufra y muera por ellos.
  • Las lágrimas son la sangre del alma.
  • Lo más doloroso en la vida es la tragedia que supone lo que no tiene remedio.
  • ¿Qué es dolor? Es amar y no ser correspondido.
  • Como duele no tenerte, como duele no respirar ni oler de tu esencia, como duele no poder abrazarte, pero lo que más me duele es no poder decirte que te amo.
  • Lo peor de una mujer con el corazón roto es que comience a repartir sus pedazos.
  • No hay peor dolor que estar siempre en continua soledad.
  • Cuando sientes cientos de puñales clavándose uno a uno en lo más profundo de tu alma, cuando el aire ya no llega a tu garganta y las palabras sean suspiros que se escapan, entonces sentirás el verdadero dolor. Cuando des todo y ya nada sea igual, cuando tus ojos se pierdan y las lágrimas den todo, todo por un amor, entonces, sólo entonces sabrás lo que es dolor.
  • Multiplicar el dolor, resta el amor, suma el error y divide el corazón.
  • El dolor de tu desamor tortura la paz de mi alma.
  • Si me fijé en ti no fue por ser un santo, lo que me gusto tanto de ti hoy me provoca llanto.
  • No hay nada más doloroso que estar al lado de la persona amada y saber que nunca la podrás tener.
  • El dolor es la felicidad de nuestro fracaso.
  • De que me sirve amar y dar vueltas como un loco, si yo me muero por ella y ella se muere por otro.
  • El dolor es un ensayo de la muerte. (Héroes del Silencio)
  • Gracias al dolor uno aprende a defenderse.
  • Porque tú me muerdes...y la defensa es natural.
  • El dolor más grande es el dolor del alma.
  • El dolor más soportable es el ajeno.
  • Ojalá todos los seres vivos permanezcan libres de dolor.
  • Si te ha dolido alguna vez el alma, es porque dios te ha agarrado demasiado fuerte para que no caigas.
  • Dolor es que aunque seas querido, no eres amado y el dejarlo ir, para tener fe que regresara, el tiempo de espera, eso es DOLOR.
  • Dolor es sentir que te ahogas en tus propias lágrimas.
  • ¿Por que la vida es tan injusta y por que tenemos que pagar los que no la tenemos?
  • Ningún hombre merece tus lágrimas y el que las merezca no te hará llorar.
  • La peor manera de extrañar a alguien es estar sentado a su lado, sabiendo que no puedes tenerlo.
  • Dolor lo tenemos todos, unos mas y otros menos, pero todos lo tenemos.
  • El dolor sentimental supera al externo.
  • El dolor no se crea ni se destruye solamente se trasforma.
  • El dolor es amar y que no te amen.
  • El dolor es una enfermedad que solo se cura con el olvido.
  • Me duele pensar que lo nuestro acabó así. El dolor que siento por que no estás conmigo, ¿No significa que te quiero? Recuerdo esa rosa roja y me duele mucho más el corazón.
  • El dolor es lo peor en esta vida, y más cuando es de alguien que te lo ha causado. Si esa persona a la que amas te causa dolor, puedes sentir un frío y un dolor tan grande que hasta se para el corazón.
  • Mi vida esta envenenada para siempre por el dolor.
  • Sin el dolor no habría felicidad.
  • La recompensa sin sufrimiento no es recompensa sino pasatiempo.
  • Yo puedo amar mejor que Romeo, pero os digo en serio, no es enamoréis. Lo mejor es ir de flor en flor pues no crea dolor.
  • El dolor sólo se puede experimentar cuando te duele no poder sentir amor...
  • Dolor es lo que siente el corazón al recordar la pérdida de un verdadero amor.
  • No llores no te pongas triste por un amor que nunca te lleno, que no te dio ni te dejo nada, ¡mejor ponte feliz y realizada(o) porque en ese tiempo diste lo mejor de ti! ¡El amor viene y va siempre encuentras otra persona para tapar ese huequito vacío que la otra dejó!
  • El dolor de ahora es parte de la felicidad de entonces.
  • El dolor más desesperante es sentir la sensación de que no quieres vivir para no morir.
  • El dolor es un ensayo de la muerte.
  • Amarte es una locura pero mas locura es no amarte
  • El dolor más doloroso, el dolor más inhumano es hacerse una paja con clavos en la mano.
  • ¿Que pasa cuando sientes dolor? Que esta sangrando tu corazón.