De la creación de la Carabela y Colón
David De los Reyes
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I
Uno de los hechos que significó una real diferencia para el siglo XV entre las culturas del Nuevo Mundo respecto a las del Viejo Mundo fueron tanto los conocimientos y técnicas del arte de la navegación como la construcción de embarcaciones. Nosotros nos queremos referir a lo último, al arte de construir embarcaciones junto a su importancia económica y política para el momento del contacto de los dos mundos en el tiempo.
Colón en 1492 no hubiera podido realmente llegar a las tierras de América únicamente por su voluntad o su ambición, o por sus concepciones acerca de la redondez de la tierra, o por la ayuda prestada a su aventurada empresa por los Reyes Católicos de España, o por la suerte de encontrar un camino marítimo a los puertos comerciales orientales. Sólo hubieran sido conjeturas si no hubiese tenido la posibilidad de navegar en una embarcación que daba autonomía y posibilidad de separarse, mar adentro, de la cercanía de las costas como nunca antes nave alguna lo hiciera. La "Carabela" es uno de los adelantos técnicos de navegación que hicieron posible la realización de ese viaje, como fue atravesar el Atlántico y poder permanecer alrededor de unos sesenta días en alta mar; de permanecer en medio del temeroso océano desde su salida de Puerto de Palos hasta la madrugada que arribó a la playa de San Salvador, en la isla de Santo Domingo. Posiblemente las palabras del poeta norteamericano Henry Wadsworth Longfellow hubieron podido ser dichas por aquel "Mercader de España": !Oh, Poderoso Amo!/ Construye para mí/ una recia, noble y fuerte embarcación,/ que valerosa sonría ante el desastre/ y presente batalla a olas y a huracanes.
Uno de los momentos más significativos para mostrar la separación y diferencia de los mundos teológicos medieval respecto al llamado Renacimiento que se aproximaba, está en ésta nueva y avanzada navegación de las carabelas.
Carabela
La fabricación y funcionamientos de embarcaciones van a surgir de la combinación de tres elementos naturales: el viento, el agua y la madera; con ello el hombre obtendrá uno de los más importantes desarrollos técnicos dentro de su historia. Hasta ese momento las embarcaciones utilizaron, junto al uso de las velas, remos para ayudarse y adquirir una mayor velocidad y facilidad de dominio de la nave en los distintos trayectos a través del gran ponto. Pero van a ser las velas y la utilización optima del viento lo que dará el salto técnico dentro de las nuevas naves marítimas.
Habría que decir también que otra de las causas que llevó a incitar la creación del "barco" occidental moderno durante el medio siglo que va de 1440 a 1490 fue de carácter político y económico. Adentrándonos en la historia de la época encontramos que el mundo occidental cristiano tenía dos preocupaciones vitales, ¿Cuáles eran? La de salir de los límites de las tierras europeas hacia el sudoeste, para llegar al oriental Dar-al-Islam. La otra era la amenaza de la cristiandad ortodoxa y el islamismo unidos bajo el cerco del imperio otomano o turcos. El mundo europeo tenía esas dos fronteras: por el levante las rutas marítimas del Mediterráneo y terrestres del siglo XV se encontraban mediadas, cerradas, por el poder asentado en el continente euroasiático y la otra posibilidad que restaba era el intentar echarse a los mares incógnitos del océano Atlántico, única frontera occidental que no estaba clausurada por un hostil contingente cordón humano. Pero el Atlántico se presentaba, si bien libre de adversarios y enemigos para la cristiandad europea, como un mar innavegable, desconocido, misterioso, inconquistable e infranqueable, que ponía límites físicos al occidente, además de estar lleno de animales fabulosos y tierras misteriosas y utópicas para la imaginería de la época.
Para la Europa del siglo XV esta salida marítima se convirtió en una prioridad que debía llegar a conocer y conquistar. Conocer y conquistar lo que al filósofo Séneca ("Medea", versos 364-379) se le había dado por medio de la fantasía. El mundo exterior de las zonas mediterráneas aún era identificado con regiones de misterio, donde los eruditos antiguos habían situado la Atlántida (Platón) y donde los sabios de la Edad Media colocaban los límites de la tierra finita y las primeras fronteras del Paraíso. Pero la estrategia a realizar era la de conquistar un océano que se concebía más fantástico que real, más imaginario que factible; mundo incógnito; hazaña descomunal para un hombre acostumbrado a permanecer dentro de "la vida real".
La primera incursión a esos mares y siguiendo la costa africana en dirección sur fue la realizada por el príncipe portugués Enrique el Navegante. Fue él quien logro que el centro de la actividad marítima se trasladara de Italia a la Península Ibérica. También tiene en su haber el de realizar el primer ataque marítimo de los portugueses contra la ciudad musulmana fortificada de Ceuta (1415), hecho considerado como el primer acto de imperialismo de Estado en la historia de la Europa moderna. Para 1480 ya los portugueses llegaron hasta el río Congo y, con la expedición de Bartolomé Díaz alcanzaron los límites del Gran Río de los Peces, llegando a la punta más meridional de África para establecer el comercio con la India: intención principal de todos estos viajes por parte de los lusitanos.
Estatua de Bartolome Dias en Ciudad del Cabo
Todos estos hechos, en su conjunto, llevaron a la necesidad de que los constructores de embarcaciones de principios del siglo XV se vieran estimulados a desarrollar una nave para poder asumir dicha empresa. La nación que lo hiciera estaría en ventaja frente al resto de los países de la "vieja" Europa. España y Portugal fueron las abanderadas en tal empresa. La tarea se centró en crear una navegación oceánica, un barco capaz de poder navegar por todos los mares y tener la autonomía suficiente para permanecer meses y meses sobre aguas oscuras en mar adentro; barco que nunca antes se había diseñado ni tampoco imaginado. Las necesidades de las comunicaciones y del mercado como de las extensiones del dominio político conducían al hombre a perfeccionar, inventar y crear medios que de otra forma no hubieran surgido.
La naos occidental moderna fue una solución feliz para el problema del espacio vital que acosaba al mundo europeo. ¿Qué obtuvieron los europeos con este adelanto presente en la construcción de barcos? Muchas cosas, pero de los beneficios más a la vista de todos fue el permitirles dominar y adquirir en las Américas lo que parecía una adición inagotable a sus propias tierras de cultivo y a sus yacimientos, casi agotados, de minerales preciosos. Por otro lado les dio el monopolio del comercio marítimo oceánico del mundo. Esto condujo a que los pueblos occidentales obtuvieran un margen ventajoso dentro de la competencia que mantenían con otras civilizaciones vivas. Además de conocer el grado de seguridad militar y político alcanzado llevó a satisfacer implícitamente las necesidades económicas en la alborada de la expansión de la civilización occidental.
Dhow
II
Basset-Lowke en su libro "Barcos y Hombres" ha dicho que en el siglo XV se produjo un significativo, importante y rápido cambio técnico en la construcción de barcos. Fue toda una gran época de la construcción naval. Los cincuenta años que van de 1440 a 1490 el pequeño velero marino o el conocido "Dhow" árabe se transforma en un navío de un sólo mástil a un barco de tres mástiles que sostenían de cinco a seis velas. Dicho cambio técnico, además de imprimir una mayor velocidad al navío también eliminaba para siempre la necesidad de remos en las "grandes" embarcaciones, dando la posibilidad de penetrar a todos los confines del globo, convirtiendo a estos constructores no sólo en amos de la navegación oceánica sino el obtener un absoluto dominio sobre el resto de los marinos no occidentales con quienes pudieran toparse en cualquier mar.
Para el siglo XVI las embarcaciones europeas son catalogadas como las mejores del mundo. Si bien son inferiores en diseño y artesanía ante los bajeles usados en el extremo y cercano Oriente, y de ser menos aptos para navegar de bolina que los champanes de los mares chinos son, a pesar de todo esto, sin embargo, superiores a cualquier cosa que flotase en el mar por sus condiciones marineras de resistencia a los embates, capacidad de carga y superioridad militar.
Para algunos historiadores del desarrollo tecnológico de la humanidad, este "bajel" puede ser puesto como emblema característico de la Edad Moderna (currebat circa 1475-1875).
Joseph Conrad
La literatura no ha sido indiferente a éste tipo de construcción que pobló parte de los escenarios por donde penetró la historia de la humanidad por casi cuatro siglos hasta la aparición de la embarcación de vapor. Joseph Conrand no hubiera escrito todas sus sagas marítimas sin haber existido los barcos de vela. Robert L. Stevenson, Julio Verne, Scott son otros escritores del siglo XIX que lo usaron como elemento importante para el desarrollo de sus narraciones. De todos ellos queremos nombrar a otro escritor no menos importante que aquellos, del cual citaremos unas palabras. Me refiero al francés Victor Hugo, quien en su novela "Los Miserables", parte II, libro segundo titulado "El Navio de Orión" hace un gran elogio a esta invención humana. Dos párrafos:
"Un navío de línea es una de las combinaciones más magníficas del genio del hombre con el poder de la naturaleza", y
"...la antigua nave de Cristóbal Colón y de Ruyter es una de las grandes obras maestras del hombre, que inagotable en fuerzas como en hálitos lo infinito, almacena el viento en las velas, le mantiene en dirección fija en la inmensa difusión de las olas, flota y reina" ("Los Miserables", parte II, libro II, cap. III).
Victor Hugo
La literatura no fue indiferente a esta invención que consideró genial al verse reunida en ella esa combinación de viento, agua y madera de la que ya hablamos antes. Dándole al hombre la capacidad de dominar, descubrir, y escribir otro de los capítulos de la historia de la marcha humana. El nuevo barco renacentista fue resultado de la integración de diversos factores, feliz armonización de los mejores elementos del anticuado "barco largo" (llamado "galera") impulsado por remos y propio del Mediterráneo y de un coetáneo "barco redondo", mediterráneo también, pero de aparejo cuadrado llamado "carraca", junto con una "carabela" de velas latinas del océano Indigo y la de un velero macizo del océano Atlántico, cuyo aspecto sorprendió a Juilio Cesar en el año 56 antes de nuestra era cuando ocupó el territorio de Vamres, Bretaña.
Gracias a esa armonización de elementos tan dispares como el rescate de las cualidades más excelentes de cada uno de aquellos modelos es lo que hizo posible que en el siglo XV se diese con un nuevo prototipo en el que las respectivas limitaciones de las antiguas embarcaciones quedaron trascendidas, dando como resultado una nave capaz de cruzar océanos.
De ésta combinación de la carraca, del velero y de la carabela encontramos que antes de finalizar el siglo XV los constructores portugueses y españoles llegaron a dar con la nave que se le dio por nombre de "Carabela redonda". Navío de tres mástiles, con aparejo de bergantín, es decir, que llevaba velas cuadradas en el mástil de proa y velamen latino en el palo mayor y en el palo de mesana. Navegación que no necesitó ya de la audacia de los vikingos o de la paciencia de Job.
El sucesor inmediato de esta "Carabela redonda" bien puede ser el "Galeón". Invención española, que en los siglos XVI y XVII se distinguían fácilmente por las grandes figuras de santos pintadas en sus velas. El galeón sería el primer barco que iniciaría el tiempo de las líneas de viajes regulares. De Sevilla a Cádiz salían varias expediciones anualmente: "la flota" iba a México y "los galeones" a Perú. Barcos que solían regresar cargados de plata y oro. Uno de los galeones españoles más famoso, y que navegó por un lapso de doscientos cincuenta años, fue el "Manila", nave que hacía un viaje entre Acapulco, México, y las Filipinas. Llevaba plata y regresaba con seda.
Desde 1485 los navegantes de ese cabal barco occidental moderno estaban provistos de las distintas técnicas que les permitía navegar en altamar al dominar el arte -inventado por navegantes árabes del océano Índigo- de calcular la latitud mediante el uso coordinado del cuadrante y del manejo de las tablas astronómicas. Ya en el siglo XII se había introducido la brújula para los marinos, en el siglo XIII la instalación del timón, usado en vez de los remos para dirigir un barco, el siglo XIV se uso el reloj para determinar la latitud. Por las necesidades de la navegación se elaboró un magnífico instrumento de ahorro de trabajo, las tablas de logaritmos, elaboradas por Briggs sobre la base de Napier; el cronógrafo tuvo que esperar un siglo para que Harrison lo perfeccionara. Con esta nueva habilidad y esta nueva nave el marino sustituiría las rutas de tierra por los rumbos del mar.
Instrumentos de navegación
Para la economía es un salto impresionante en el transporte de mercancías. Adam Smith en su "Riqueza de las Naciones" ya señalaba que: "Un carromato de anchos ejes conducido por dos hombres y arrastrado por ocho caballos, en aproximadamente seis semanas lleva y trae entre Londres y Edimburgo cerca de cuatro toneladas de mercancías. En el mismo tiempo aproximadamente un barco tripulado por seis u ocho hombres, y navegando entre los puertos de Londres y Leith, lleva y trae con frecuencia doscientas toneladas de peso en mercancías. Por tanto, seis y ocho hombres, con la ayuda del transporte por agua pueden llevar y traer en el mismo tiempo la misma cantidad de mercancías entre Londres y Edimburgo que 50 carromatos grandes, conducidos por un centenar de hombres y arrastrados por 400 caballos". Adam Smith comprendió la revolución que llevaban a cabo dentro de los medios de transportes las nuevas posibilidades de la navegación, llevando al fin la expansión y difusión de la civilización occidental junto al dominio de nuevos mercados del orbe terrestre. Con la conquista de vastos territorios ultramarinos, el comercio a larga distancia también representó una poderosa motivación para el desarrollo de la industria naviera, llegando a construir naves que hicieran fácil el transporte, -y en un tiempo razonable-, de mercancías pesadas y voluminosas desde cualquier punto de los océanos.
Verdad fue que el barco de vela, como el molino de viento y el de agua, si bien estaba a merced del viento y del agua, sería uno de los hallazgos más óptimos e importantes en el uso de la energía eólica de todos los tiempos. Es importante tener presente que las más eficientes fuentes de energía a disposición de las sociedades antiguas, el viento y el agua, solamente podían utilizarse para el transporte por agua. La energía eólica para mover los barcos con velamen se utilizaba ya en Sumer desde el cuarto milenio antes de nuestra era.
Con todo lo dicho bien se puede afirmar que el siglo XV fue la Edad de Oro de la navegación pues gracias a estas naves occidente llegó a dominar los océanos como vías de comunicación y por tres siglos fue la única explosión de creatividad en los largos anales de la práctica marítima occidental. Sin dicha construcción toda la historia heroica como sangrienta que ha venido a darse después hubiera sido imposible. Los avances en la tecnología de las comunicaciones hacen cambiar, revolucionar a las sociedades en forma vertiginosa, bien sea para bien o mal de los hombres. Si Colón enrumbó sus naves hacia estas extensas soledades americanas fueron gracias a esa nuez flotante, esa "Carabela redonda", que hizo posible unificar al mundo como el de establecer el último contacto terrestre entre dos mundo completamente distintos y vertiginosamente antagónicos.
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Robert Louis Stevenson
De Robert Louis Stevenson en su libro de poemas titulado "De Vuelta al Mar", son los versos con que termino este escrito:
"...Oh, volver a navegar y surcar mares,/ y oír el llanto de las jarcias, crujir de cuadernas al estirarse,/ y ver la grímpola a sotavento ondeando...
...Pues hacia la muerte zarpamos;/ y es la muerte quien envía galernas/ y quien sujeta el timón cuando navegamos./ !Pues reina es de todas las cosas/ en la turbonada y la tempestad, e impera en el océano violento y vasto!.
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Nuestra finalidad es divulgar las ideas filosóficas en el ámbito de la filosofía clínica, presentando diversos ensayos sobre los temas del dolor, la sexualidad, la cultura, la política, la estética, el arte y la ciencia, entre otros. Este blog se edita en Caracas, Venezuela (UCV) y en Guayaquil, Ecuador (Uartes).
viernes, 1 de octubre de 2010
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Democracia paso a paso
David De los Reyes
Queremos realizar una reflexión en torno a lo que podemos llamar democracia paso a paso, la cual tiene como factor primordial la capacidad de emprender proyectos sociales a partir de planes que impliquen la valorización, experimentación y comprensión de los éxitos y errores propuestos por los representantes y el ciudadano organizado en la construcción de la convivencia y la tolerancia común, evitando que se constituyan estructuras sociales que pretenda ser unilaterales, dogmáticas, cuasi eternas y que dependanpara su supervivencia el estar arraigadas a un proyecto utópico e ideológico fundamentalista. Para ello hemos tomado e inspirado en el conocimiento social del filósofo austriaco-inglés Karl Popper, que ha sido un faro de luz ante el establecimiento del oscurantismo de las sociedades cerradas o totalitarias.
La democracia del paso a paso combinada con el análisis crítico, es la principal manera de obtener resultados prácticos, tanto en el campo de las ciencias sociales como en el de la naturaleza. Comprendido que el progreso no es una ley y que la historia no tiene leyes, sólo podemos comprender que esa actitud de querer ir hacia un estado mejor y más feliz sólo podemos mantenerlo como una tendencia que se ha anclado dentro del conjunto de una sociedad, sabiendo que la sociedad nunca se mueve como un todo, de forma holística, sino que hay subsistemas y fuerzas independientes e insurgentes que llevan a dar determinados movimientos sucesivos según los fines a que se dirijan tales fuerzas instauradas como tendencias. Tal condición democrática del paso a paso comprende que toda teoría y normas deben presentar una doble condición, claridad y factibilidad es decir, comprobabilidad de su requerimiento y existencia. Es por ello que solicita una actitud activista hacia el orden social y si nos encontramos insatisfechos ante el orden social o económico existente la mayoría de las veces es porque no se entiende su funcionamiento y por ello la actitud activa requiere información y comprensión para poder actuar debidamente y no empeorar con su acción la situación.
Una de las posturas o principios de esta concepción democrática se basa en señalar lo que no es posible lograr ante nuestra realidad. Sólo podemos lograr tales cambios a partir de determinados efectos concomitantes a nuestra acción y perspectiva. Los ejemplos pueden ser varios. Como el de mantener precios fijos de los insumos agrícolas y al mismo tiempo considerar que eso bajará el costo de la vida. O hacer una revolución sin causar una reacción. O construir una máquina sin pensar en su accidente. O intentar hacer una reforma política sin la presencia vigorosa de fuerzas opositoras para que se plantee un mayor alcance de la reforma. Y a mayor poder político más factibilidad de usarlo mal y no con ello mejorar la vida social de los individuos.
Esta democracia del paso a paso tiene como tarea en sus dirigentes en diseñar instituciones sociales, o reconstruir y administrar, (mejorar), las existentes. Y esto es una exigencia para todas las instituciones, sean de orden privadas o públicas. Y comprende que las instituciones pocas han sido las que han sido diseñadas a ex profeso y que la mayoría se han ido estableciendo como resultado de las necesidades y de las acciones humanas no diseñadas. Vistas así las instituciones son consideradas desde un punto de vista funcional e instrumental; son medios para lograr determinados fines en cuanto que cada una de ellas tiene determinados fines por las que vienen a justificar su existencia para el buen orden social.
Esta concepción no se propone a rediseñar la totalidad de la sociedad, propia de una concepción utópica. Sus pretensiones son menores pero más seguras; no cree en los métodos que impliquen cambios a toda la sociedad en su conjunto. Sus fines de cambio están sujetos a lograr pequeños ajustes y reajustes que pueden irse mejorando paulatinamente pero de manera constante. Si encontramos que sus fines pueden llevar a enriquecer a determinados grupos o individuos igualmente pueden estar encaminados a mejorar la acumulación de riqueza y poder por ciertos otros, como también la protección de ciertos derechos ciudadanos.
Se plantea que sus conocimientos no tienen certeza hasta no ponerlos en juego ante las fuerzas sociales existentes. Sus conocimientos se consolidan a través del aprendizaje que se pueda sacar de los errores cometidos, ello hace que tenga el cuidado de sus propuestas y emprender una tarea que mantenga atención a los resultados que se esperaban con los resultados obtenidos en la realidad para así detectar tendencias indeseables e inevitables; esto constituye la materia para emprender las complejas reformas requeridas, conociendo en todo momento lo que se hace y lo que se espera de la acción acometida. Para mejorar a la sociedad no hay que remodelarla toda. Es un método de curso moderado y no uno tempestivo. Más que plantearse la decisión de una reconstrucción completa de la sociedad el político que acomete una acción del paso a paso, tiene una postura abierta en cuanto al alcance de la reforma propuesta; más que una ampulosatrascendencia política postula una limitada creación en busca de resultados, comprende que la condición social humana debe integrar la incertidumbre del factor humano que puede llevar a cauces no pensados de antemano; la condición utópica siempre pretende un control absoluto del factor humano por medios institucionales, en nuestro país (Venezuela), lo hemos podido notar a través de las distintas leyes que tienen como único fin el control de las libertades civiles y de la incertidumbre que puede molestar al pensamiento absoluto y trascendente de la visión holística del oficialismo, implicando para ello la transformación del hombre mismo a través de planes doctrinarios como los de un hombre nuevo; moldear conductas para que se adapten a esta sociedad dirigida unilateral y militarmente, de ello pareciera determinar el éxito o fracaso social, los impulsos humanos deben estar organizados como en un hormiguero pero humano, es decir, en una sociedad totalitaria. Siempre nos dirán que un elemento determinante de todo problema político revolucionario consiste en cómo se debe organizar los impulsos humanos para que pueda dirigirse esa energía hacia puntos estratégicos apropiados.
Foto de Cristobal Manuel: Desnudo en Haiti.
(Publicada en el diario El País)
La democracia paso a paso está basada en la experimentación, como lo es desde un proyecto comunitario de una planta de tratamiento de agua o en el establecer una nueva tienda de víveres por parte de un comerciante. Toda acción pública puede observarse y plantearse como un experimento social en la medida que vienen a plantear problemas que pueden conducir al mejoramiento de la calidad de vida de las personas y espacios implicados, y que tales mejoras puedan persistir y sostenerse en el tiempo de existencia social a través de cambios y mejoras, internamente esta opción está alimentada por medio de un pensamiento crítico y en la experimentación. Esto implica aprender de nuestras equivocaciones y reconocer los errores cometidos y utilizarlos críticamente para no preservarlos de forma dogmática. Tal método político supone una condición cognoscitiva cuanto más libre y conscientemente estemos dispuestos a arriesgar en un intento, y para ello se exige una actitud crítica que quiere decir estar alerta a los errores que se cometan para ampliar nuestro campo de experiencia y conocimientos. Es un método político experimental donde en todo momento teoría y práctica están siendo puestos al día por medio de la permanente observación de los resultados y sus consecuencias. No es un método para ampliar el poder político sino tener el político poder de resolver los problemas de la forma más eficiente y real. Intento y error, son las directrices de esta concepción democrática del paso a paso. No es una política de los oídos sordos y de la acallamiento crítico de las personas sino la apertura al reconocimiento, al aprendizaje de los errores, al cuestionamiento de todo dogmatismo, a la amplitud de miras y de la escucha ciudadana en función de la mejor vida social tanto pública como privada. Es lo propio de una política para el desarrollo de una sociedad inteligente, la cualconsiste en saber dar respuestas cónsonas a los problemas insoslayables para la convivencia. Lo propio de una sociedad de individuos inteligentes se distingue en la capacidad de modificar el comportamiento propio para que se ajuste lo mejor posible a los propios intereses tanto de esa sociedad como de sus integrantes. Lo contrario a una sociedad inteligente basada en la experimentación de hipótesis sociales puestas en prácticas estaría la de una sociedad dogmática, la cual es propia de una visión única, holística y utópica, donde se pretenden eliminar las diferencias individuales, controlarlas y esteriotipar intereses y creencias mediante una educación ideológica y una propaganda. Es aquella una sociedad del fracaso, la cual requiere el control casi absoluto de las opiniones y de los medios de comunicación y de educación para el enceguecimiento colectivo. Una sociedad dogmática tiene como fin destruir el conocimiento, pues a mayor ganancia de poder totalizador más grande es la pérdida de conocimiento social real. Una sociedad inteligente vendrá a dar la cara de forma concreta a los problemas de injusticia y explotación, irá contra el sufrimiento y la violencia evitable, como lo es la pobreza y el desempleo. Es lo contrario a establecer como condición para la resolución de dichos problemas el establecimiento de un proyecto ideal (sea el fascismo socialista o el comunismo totalitario o las democracias populares).
Esta sociedad democrática de la experimentación paso a paso conoce que su éxito o fracaso tiene como necesidad constitutiva la valorización del juicio permanente y crítico de las políticas públicas aplicadas y no establecerse y estancarse en una razón de estado abstracta que sólo tiene como fin la ignorancia a medida que se redunde en la acumulación del poder y en la supresión crítica.
De la sociedad por el Estado a la Sociedad contra el Estado.
David De los Reyes
Hobbes y los teóricos del contractualimo jurídico identificaron la sociedad con el Estado. Ellos suponen una etapa inicial del Estado, el estadio de la leyes naturales, donde los individuos vivían sin lazos mutuos permanentes y por esas condiciones inhóspitas debían dirigirse a constituir una especie de pacto o contrato con lo cual se enarbolaba la existencia de un gobierno y del Estado, donde se instaurace una relación de orden-obediencia. Estado y sociedad son paridos al mismo tiempo y en el mismo acto. Hobbes se distinguirá de los filósofos antiguos, como Platón y Aristóteles, que iniciaron un ramaje distinto a él. Ellos no admitieron ningún contrato en el origen de la sociedad, ven en ella una realidad consustancial al hombre (como el lenguaje), admiten la existencia de asociaciones imperfectas y previas al Estado.: familia, clan, tribu, las cuales deben desembocar irremediablemente, en la organización estatal. Rousseau ya se lo había reclamado a Hobbes al decir: "¿Quién puede haber pensado sin estremecerse el sistema insensato de la guerra natural de cada uno contra todos?... He ahí, hasta donde el deseo o más bien el furor de establecer el despotismo y la obediencia pasiva han conducido a uno de los más bellos genios que hayan existido".

Thomas Hobbes
Pero ¿qué nos va a demostrar Clastres (La Sociedad contra el Estado: 1978:12) en su estudió de las sociedades primitivas latinoamericanas? En primer lugar que la sociedad primitiva es una sociedad sin gobierno y sin Estado. Decir eso no es nada nuevo. Referente a las sociedades salvajes o primitivas como sociedades sin Estado lo habían observado antropólogos y sociólogos positivistas como Herbert Spencer, quien dijo que en las tribus primitivas que viven aisladas y pacíficamente no tienen nada que pueda compararse a lo que los occidentales llamamos como gobierno. Pero estos investigadores no pueden dejar de ver en dichas sociedad primitivas en tanto forma rudimentaria de la sociedad humana, destinada a desarrollarse y a perfeccionar sus instituciones hasta dar con la sociedad estatal. Así "el Estado., junto con el progreso técnico, la economía de acumulación, la escritura, la división de clases, etc., son logros que la evolución proporciona a la sociedad humana y a los que necesariamente ésta se encamina", (Cappelletti: Estado y Poder Político:1994). Todo teórico que arrastre la creencia simplista de la concepción evolucionista de la sociedad la concibe en tanto sociedad de clases junto al estado, éste como resultado del desarrollo necesario de la humanidad. Clastres rechazó la idea de evolución para caracterizar a las sociedades primitivas en relación a otras sociedades o civilizaciones. Si bien comprende el salto de una con la otra como cualitativo ello no quiere decir que sea hacia arriba y hacia adelante.
Pierre Clastres
El que en los pueblos primitivos, en que existe una ley natural y no acobije en su seno a un estado, no quiere decir que dichas sociedades carezcan de poder político. El poder político es un ejercicio carente de autoridad, de la relación mando/obediencia. ¿Quién representa ese poder? El jefe de la tribu, el cual no se presenta como el soberano que manda y el pueblo no es visto como una masa que obedece. Exceptuando a los incas, mayas y aztecas, en Sudamérica no encontramos ninguna idea de subordinación y obediencia. Los primeros misioneros europeos que llegaron a América calificaron a los pueblos con que se toparon como pueblos sin ley, sin fe y sin rey. La segunda camada de colonos ya establecieron los espectros de la jerarquía real: entonces verían ya duques, condes, reyes, y demás comitiva real (Clastres: 1973:14). La postura con que Clastres describe al jefe de las tribus nativas no tiene nada de semejante ante el horror que inspira el soberano a sus súbditos, del miedo y del autoritarismo implícito de la condición hobbesiana del estado. El soberano -que no es tal- de estas tribus tenía las siguientes características: 1.- son hacedores de paz y representan la instancia moderadora del grupo. 2.- son hombres generosos, obligados por su rango a satisfacer las demandas continuas de sus administrados. 3.- son buenos oradores y su oficio es la palabra. El principio de coerción es aceptado únicamente en tiempos donde se presente algún peligro exterior a la tribu. En guerra, el poder del jefe es absoluto; en paz, pierde toda autoridad coercitiva al restablecer las relaciones cotidianas de la tribu consigo misma. El poder normal se expresa en el consenso y no en el autoritarismo, en el permanecer dentro de un ámbito pacífico y no bélico. El jefe tiene por oficio ser arbitro de paz y no juez que reprende; mantener la armonía del grupo que lo logra por su prestigio personal junto al poder de la elocuencia y no por la fuerza. Otra de sus características es mostrar generosidad, presenta una actitud dadivosa con su tribu, lo cual constituye una especie de servidumbre: es un jefe-servidor. Esta condición del guía los miembros de la tribu lo interpretan como un derecho al pillaje sobre los bienes del jefe; si éste no lo permite pronto quedará reducido su prestigio, su poder. De esta manera encontramos que la concepción de Hobbes se cae en tanto modelo universal de estado contractual. No tanto para nuestro presente sino para el momento en que Hobbes escribió su Leviatan y proponía el paralelismo entre sociedad y Estado. No hay una razón de Estado igual para todos los grupos humanos como no hay una concepción del poder político coercitivo en toda formación social humana. Seguramente que pensar el poder político como coercitivo puede ser tomado como un prejuicio etnocentrista. Si bien el poder existe no puede ser entendido como término unívoco e inequívoco; se puede hablar más bien de una polivalencia de significados y sentidos en el ejercicio del poder. Si bien en Clastres encontramos que no se atreve a afirmar la existencia del modelo del Estado como un arquetipo constante dentro de la estructura social humana, sí llega a afirmar que lo universal en el hombre es el poder político. El poder es inmanente a lo social pero que bien puede esgrimirse en dos formas: coercitivo o no. La forma coercitiva, sustentada con la relación de orden-obediencia, no puede mantenerse como el modelo único y arquetípico verdadero; es uno más, una posibilidad, un caso particular, una expresión y realización real para algunas culturas (la occidental) pero no la única. Por ello no se puede mantener la concepción evolucionista y del salto entre sociedad natural y estado. No funciona en todas las organizaciones estatales. Lo único que llegamos a comprender es la existencia de lo político, el cual es algo inherente a la condición social humana aún en tanto ser -si cabe llamar- natural. A pesar de todo ello subsiste en muchos teóricos el prejuicio de que dichas sociedades viven dentro de una experiencia dolorosa, de carencia por faltarle el Estado. Sabemos de todos los teóricos que han arrastrado ese prejuicio etnocentrista. Clastres se mantiene libre de ese peso: su estudio de la sociedad primitiva la presenta como una estructura original que al incurrir en su estudio de las sociedades naturales hay que guardarse de nombrarla bajo cualquier embrión de sociedad civilizada. Ella surge del inconsciente colectivo de los pueblos naturales, donde la ley natural no necesita del salto a la ley civil hobbesiana y el reino del terror real, de la coerción y la autoridad; sociedades que no necesitan de un Estado que manifieste el poder en tanto monopolio del uso legítimo de la violencia (Max Weber). Clastres ha dicho que la verdad y el ser del poder consisten en la violencia y no puede pensarse el poder sin su predicado, la violencia (1973:11). El antropólogo norteamericano Marvin Harris(1993:5) también llegó a la misma conclusión en sus estudios: realmente ha podido existir una humanidad sin gobernantes y gobernados. Es lo contrario a lo que creen todos los fundadores de la ciencia política. Sus afirmaciones lo llevan a contrastarlas con las de Hobbes mismo que sostenía la creencia de una inclinación general en todo el género humano, "un perpetuo y desazonador deseo de poder por el poder". Dejando a la vida anterior a la existencia del Estado en estado de guerra perenne, "guerra de todos contra todos", donde la vida era solitaria, pobre, sórdida, bestial y breve. El hecho es que no sólo en la prehistoria sino aún en distintas bandas o aldeas que subsisten aún encontramos que manejan bien sus vidas sin un jefe supremo, todopoderoso, leviatánico Rey Dios Mortal de Inglaterra al que siempre se dirigió Hobbes para mantener la ley y el orden de los díscolos compatriotas cristianos. En estas sociedades latinoamericanas pequeñas, contra el Estado, la reciprocidad y la cooperación es la banca constante. "El poder político, como coerción o como violencia, es la marca de las sociedades históricas, vale decir, sociedades que llevan en sí la causa de la innovación, del cambio, de la historicidad" (Clastres 1973:22).

Bibliografía:
Clastres, P. 1973: La sociedad contra el Estado. Ed. Monte Avila, Carcas.
Harris, M. 1993: Caníbales y Reyes. Salvat Ed. Madrid.
Hobbes, T. 1989: Leviatan. Ed. Alianza, Barcelona.
Cappelletti, A. 1994: Estado y poder político. Ed. ULA. Mérida.
domingo, 1 de agosto de 2010
Comunicación y Política
David De los Reyes
Fotografía de Jonathan Jacob
I
Poder y medios.
En el siglo XVII el filósofo inglés John Locke afirmó que “la opinión gobierna el mundo". Su interlocutor en la época pudo ser el francés Pascal, quien afirmaba lo contrario: “la fuerza es la que gobierna el mundo, no la opinión pública. La fuerza es la que hace la opinión pública”. ¿Opinión o fuerza? Locke supo que la opinión pública es la que usaría la fuerza de una forma menos tangible pero más eficaz, menos palpable pero másconductora y maleable, por ello trató de esbozar una democracia donde la información y la educación fuesen las cosas mejores repartidas del mundo; claro que el fluir del tiempo no le daría, en parte, la razón. La opinión gobierna el mundo, con ello quería referirse a que los comportamientos del hombre estaban regidospor la experiencia y las instituciones educativas hegemónicas en las que se inscribían la memoria personal del hombre. Para este inglés el hombre era “una página en blanco” que se llenaba con los rasgos más sobresalientes que se adhiriesen en forma de sensaciones y estímulos irradiados del mundo externo. Para Locke su concepción ilustrada y empírica estaba bien visualizada. La elevación de la condición humana y, consecuentemente, el progreso social, estaba haciendo la plana recomendada desde las aulas sociales queeran portavoces de los valores imperantes que constituían a las instituciones en marcha. Hoy los medios de comunicación han desplazado esa influencia y pudiéramos decir que son los medios de comunicación quienes gobiernan el mundo con su fuerza y presencia. Ellos nos dictaminan cuáles son los valores, la ética, los deseos y son condición para la consecución de la cohesión social y, por su presencia constante en todaslas esferas de la vida, ejecutan una acción –poco comprendida- de reducir al mínimo los traumas del desorden entrópico de nuestras sociedades fustigadas por el principio del cambio constante de la cultura y el ambiente; quedando la población anestesiada y sin capacidad de reacción. Pero con la circunstancia agravante que “este siglo nos ha enseñado que nada dura, ni siquiera los regímenes más consolidados”[1].
II
Logos e imago
Gracias a la virtud del poder de convocatoria de la tv (antes), el internet (ahora) y sus aledaños electrónicos (telefonía celular), estamos tocando un firme nivel virtual del estadio civilizatorio del “verdadero consumismo planetario” más que una consciencia de la diversidad cultural planetaria requerida para reducir nuestra tendencia de narcisismo nacionalista con un alto grado de entropía social; los medios de comunicaciónparecieran haber sido tomados por asalto como los nuevos púlpitos de la contrailustración y ello nos marca y conforma la condición ontológica de este nuevo ser teñido de globalidad consumista con que pulsiona a sus entrañas dejándolo ¿pobre o confuso? de realidad existencial. Quizá, por ello diremos, que ya podemos hablar que las democracias de corte liberal se sostienen no sólo por sus estructuras jurídicas y su resbaladiza legitimidad, sino angustiosamente por los cauces de valores espasmódicos mediáticos, donde se nos promueven como condición íntima el cambio de valores girando en circuito cerrado de televisión.
De ahí que una campaña electoral sea menos discurso y concepto, o que contenga la necesidad de presentar algún proyecto político medianamente sensato y viable, llevándolo, aunque sea, a su mínima expresión light;el círculo de lo político está en vigilia sólo para el impacto perceptual y para la reiteración somníferamediática más que cualquier otra cosa; el hombre, después de todo, es el más maleable de todas las criaturas, y se adapta a los nuevos tiempos y al estambre del diseño de la campaña política para que lo dejen libre de su elección; y en ellas no hay mensaje creíble, sólo espasmos; no hay tensión del logos, sólo imago fractal alterno. Es el espíritu de la época, pudiéramos decir. De ahí que la batalla ilustrada fuese de las ideas contra la corrupción, el oscurantismo y la superstición imperante. Lo que hemos visto en este períododemocrático es el cuido y el mantenimiento de una calculada y vacía política simbólica (un falso imaginario). La dramaturgia y la escenografía virtual y mediática ficcional dominan sobre cualquier otra posibilidad real.
La tentación de la virtud de Diego Dayer
III
La política y lo cotidiano.
En vista que los votos políticos no nos devuelven la esperanza ni la representación clásica y oficial/formal, ni tampoco que nuestros representantes incompetentes asumirán la posibilidad de aprender o ejercer la cultura de la renuncia ante el fracaso de su práctica política y de la incapacidad de sus aportes a la solución de los problemas sociales, el individuo pasa a construirse y constituir un mundo menos torpe, más humano, menos brutal y más acogedor en la esfera de lo cotidiano privado abandonando la construcción de nuevos espacios públicos para el ejercicio de lo político; esos mismos electores urbanos nos muestran que su acción, como ciudadano elector y legitimador del sistema, está, por los índices de frustración constante y en forma envolvente, más cercanos a adornar su vida con los oropeles y los productos de las pasarelas mercantiles de las formas y telas de moda, con los puntillosos nuevos gustos alimenticios y asexuales looks, o con el deseoonírico de posesión consumista de la imagen del último ídolo mediático del momento que atendiendo y tomándose en serio –pareciera ser así la constante- a la cara seria, torpe y gris de la política cuasi-gerontocrática de nuestros mundos latinoamericanos.
Los políticos, sus políticas[2] –cuando tienen- y sus quebrados partidos acéfalos de ideología, se igualan en duración significativa con el mismo grado de obsolescencia que los productos del mercado; se parecen tanto a los objetos de consumo que son semejantes; por seguir su lógica constitutiva terminan siendo hermanosgemelos de los comportamientos inscritos por el circuito del marketing y en la ambición de poder sin proyecto realizable; pocas veces asistimos a debates de ideas y si ellos se dan terminan siendo sobre intereses particulares o de partido; de ahí que, continuamente, tengan que renovarse de nuevos tics, de lemas, de “empaques”, y de reincorporar su imagen en los procesos de renovación formal permanente; plena aspiración política a la vedettización; su finalidad y frivolidad está en provocar artificialmente -¿virtualmente?- una dinámica del envejecimiento de la imagen y salir renacido, resucitado –al tercer instante electrónico- con otros contornos simbólicos al mercado de lo político. La publicidad nos dice que a menudo es suficiente un nuevo envoltorio para realzar un producto en declive, pero pasa que el producto político que nos ofrece y su pobre ser color gris repetitivo no contiene la creatividad de la publicidad y sí la limitación de su realidad y condición humana, por ello la dificultad de su credibilidad pública: ¡por sus obras los conoceréis y los aburriréis! A su paso lo único que nos han dejado son algunas felices realizaciones sociales pero seguidas de humo y deudas, frustración social y corrupción, clientelismo populista y una borrachera de espejismos icónicos en la audiencia. Los políticos han olvidado el espíritu público que los legitima; es un representante, es decir, un servidor del poder radicalmente secularizado de los ciudadanos. Quizá lo que queda es, ante el cansancio del discurso, resemantizar el mundo de las prácticas políticas, integrándolas a una retórica de la seducción. Se requiere volver a hacer política no ficcional o la capacidad de construir un nuevo imaginario colectivo de carácter racional donde los ciudadanos logren cierta identidad política común.
Tic Tac de Jorge Gallego
(óleo acrílico sobre tela)
IV
Memoria e imagen.
Pero el lastre de la memoria en la imagen del político se reduce al mínimo; se desprende de referencias del pasado; se pone fin a cualquier referente topográfico colectivo, y se convierte en “un robot-pol” desbordado: llegando a presentar, gracias a la práctica de la cirugía del diseño mediático, sólo una presencia hiperactual; presencia sin lazos con un pretérito que lleva la instrumentalidad del diseño político a estar impregnado por la sonoridad de la modernidad estricta. Su perfil de campaña aparece sin raíces, sin estarsumergido en ninguna fuente de la imaginación alegórica o mitológica; lo importante es renovar el mito pero sin atajos o caminos reales que lo lleven a un pasado; presencia absoluta sin sombra ni referencia; el presente como la temporalidad donde se conjuga el verbo de su historia; se busca una tabla rasa personalpara reconstruir en su totalidad un entorno desembarazado de referentes de una realidad que lo pueda limitar o herir en el reino de lo presente; lo actual como el propio ingrediente de lo necesario para el respiro de las consciencias monoculturales donde se ha erradicado cualquier desarrollo humano que esté fuera de la estrechez sígnica reinante. Mario Benedetti lo expresó así: “el pasado no vale, el futuro no existe y el presente es cada día más chiquito: un instante no más”. El político y la política así visto pareciera quedar para la dinámica vertiginosa del instante virtual; donde se ha secuestrado la verdadera voluntad popular por los representantes del pueblo. Gracias al olvido y al cambio adquiere la lógica de su permanencia.
Schindlert's List de Max Ferguson
(óleo acrílico sobre tela)
De la democracia representativa a la mediocracia de la representación.
La política y su vedettismo actual son el hijo y heredero directo del star-system hollywoodense. Se ha extendido hacia los espacios sociales de producción, reproducción y representación de lo público. Es el sistema de fabricación de divinidades terrestres con duración de cuarto de hora mediática. Sus ahora intelectuales hegemónicos, sus solucionadores de problemas o se copian estrategias del marketing o surgen de las filas de los managers, de los fabricantes de imágenes, de los creadores de encuestas, de los creativos a crédito, de los asesores en imagen, de ¿los maestros? de la escena audiovisual y de los locutores hiperrealistas: la ideología se remite al gancho eléctro-ícono-gráfico. La democracia y la política han pasado de ser sistemas que alguna vez pretendían, -mal que bien-, representarnos, a ser espacios de la representación, de una democracia representativa a una mediocracia de la representación virtual. Los electorados tradicionales de los partidos políticos de las democracias occidentales que fueron movidos porideologías clásicas y dogmáticas han desaparecido; han comprobado en carne propia que el Estado del Bienestar está desfalleciendo y lo único que ha instaurado es un mayor grado de insolidaridad; un estado donde la expansión de la pobreza pareciera ser su condición actuante y con lo cual nos conduce a pensar que tal condición no puede justificarse ad eternum por ser un sistema social y político demasiado costoso, a no ser que se caiga en la demagogia de la clase dirigente.
Toda campaña política en la edad de la información ha recogido las enseñanzas publicitarias y conquistado la memoria colectiva con los mismos métodos escenográficos con que se engalanaban y rodeaban a las estrellas fugaces en el amanecer cinematográfico. Sus procedimientos, sus rictus, sus tomas, sus gestos, sus perfiles son los que han dominado los destinos de la política y al conjunto de su combo: de la economía, la religión, la ideología.
Y ello se debe a que lo público no está hoy en el interés de los dirigentes de escuchar las voces de la calle, o en los esfuerzos por concretar unos planes comunitarios o hasta nacionales, o en la mirada frente a frente. La política pública y su efímera vida se gesta por su aparición sesgada, mágica y tribal ante la audiencia de losmedios, ello gracias al personaje elegido por las dictadoras cúpulas de ¿los partidos democráticos? o de los ¿notables? y grupos económicos que le dan la mano al elegido. La política ha terminado necesitando aprender ante las cámaras de televisión su comportamiento, hay que saber posar, hablar, gesticular ante ellas; sin esto la presencia del personaje puede hacer estragos al partido en los porcentajes de las encuestas. La política lanza su mercancía como lo hace cualquiera de las compañías cinematográficas. La logística mediática-política diseña, maquilla, retoca con cirugía, viste y lo pone a punto de caramelo –o melcocha- sensacional y hasta le da el guión que tienen que aprender de memoria y repetirlo hasta la saciedad para que convenza durante el resto del período gubernamental si llega a tocarle el bingo electoral; táctica hollywoodense: tienen sus guionistas, buscan sus propias anacrónicas tramas políticas sacadas de otrasanteriores, cambiándoles los exteriores y actualizándolos con el presente y los nuevos trucajes técnicos; los discursos han dejado de pensarse y elaborarse para públicos socialmente estructurados y sobre la base de principios racionales; nos dirigimos a una masa amorfa, pulsional y conducida por el principio de ¿Peter o de Marilyn Monroe?: ¡seduce y vencerás!. La política ha adquirido los mismos visos de la industria cultural, mejor dicho, esta industria no tiene mejor aliado: ha sucumbido a los dictámenes de la era del simulacro. La cámara es la que dicta el discurso, no el discurso la perspectiva de la cámara. La sugestión es el arma que triunfa, así no tenemos el trabajo de pensar o razonar y con la sugestión entramos a un ramal psíquico donde se suprime o se atenúa el control voluntario; automatismo cerebral dirigido, donde se transforma una idea digerida en acto. ¿Y cuáles son ahora los espacios públicos políticos? Los estudios virtuales de radio y televisión, las conferencias de prensa, los discursos en cadena, los programas de opinión donde por teléfono sólo se puede preguntar lo que está aceptado ante las cámaras y su código de emisión al aire, además de la ya tradicional aparición iconológica de las primeras planas de los tabloides. El despliegue de los programas se reduce a la infinita repetición ideológica de eslóganes por medio de videos, spots, documentales dramatizados -y con guión ideológico incluido- vallas, carteles, pancartas, grafismos y pare Ud. de contar. Cuanto más esquemático mejor, más fácil y pronto está en el cartel. ¡El muchacho es como tú!. Como bien se ha dicho, todo adquiere la trama, la semántica y la gramática de lo audiovisual: lo político se audiovisualiza. Adiós a la escritura, a la oratoria y los discursos ante las masas enardecidas; ahora se va seguro, todo requiere el retoque de la aséptica edición, del eco icónico-sonoro y del montaje computarizado; así el mensaje puede que llegue a pegar prontamente en el blanco seguro y quizá despierte el entusiasmo –y no la razón- del auditorio anestesiado y que ha sucumbido a la narcosis mediática, gracias a la seducción icónica.
De ahí que no baste tener un proyecto político, un dogma religioso o una remendada ideología. Todo ello sólo tiene vida si se encarna en una supervedette que fascine a la audiencia. La política debe lograr corporeizarse en alguien que tenga madera y perfil de ídolo y alma telenovelera. La teología tendrá –como lo ha hecho- que hacer su aparición ante las amplias multitudes adquiriendo más el significado de un concierto de rock en grandes estadios que en una comunión con lo divino. Pregúntenselo a Clinton, Busch, Obama, a Wojtyla (alias Juan Pablo XXIII), Ratzinger (alias Benedicto XVI), o a Uribe o Chavez, o a nuestroexterrorista globalizado alias el Chacal. La política termina siendo anécdota personal, es la mejor carta política, las más de las veces ¡la única!
Más que la importancia del guión para la película termina siendo la figura que la actúa. Se le da más importancia y centimetraje al rostro del ídolo que a la historia que encarna; nos cautiva más lo primero que lo segundo. Y ello no escapa ni al terrorismo institucionalizado gracias a los medios: ellos están ávidos de audiencia; forman parte de la trama política global y ocupan buena parte de los horarios estelares de los noticieros, llegan a exigir para sus carnicerías rodantes la primera plana y en grandes caracteres: búsquedade atención por todos los medios y en forma ruidosa se quiere presentar la tragedia que montan: ¡qué gran tubazo! ¡qué gran primicia! Y el rumor electrónico no deja otra cosa a la audiencia que el rumor. Son éstos los más fanáticos del primer ingrediente de nuestro mundo contemporáneo: la violencia y unos eternos enamorados del raiting de audiencia. La otra violencia viene del Estado. Ya Weber teorizó al mostrar la legitimidad del Estado en la monopolización de la violencia, pero la mayoría de los estados latinoamericanosse han empeñado en constatar que aquella es ciega y brutal, no está estructurada y aunada a una profundización y amplitud de la cultura política democrática, a una extensión del espacio político donde los ciudadanos puedan identificar y regenerar -¿reeducarse?- sus creencias políticas y jurídicas a través de convicciones morales que respalden al andamiaje democrático en tanto organización convivencial política[3]. Lo contrario, bien por terrorismo contra o de estado, lo que queda es sembrar el miedo, el cual no es una ciencia sino una técnica. Un procedimiento donde se anula el diálogo entre los hombres y se constituye en elpeligro mayor de cualquier democracia. Pero los medios, igualmente, pueden reducir estos índices de aberraciones con un uso correcto civil y moral. Ayudando a comprender a la mayoría que sólo las sociedades democráticas son conflictivas, pero los conflictos deben ser resueltos por el diálogo y no por la fuerza, de lo contrario no lo son.
Pero nos encontramos que la política persigue vender a los candidatos como si fueran un producto más del mercado, parecieran decirles ¡vendedlos!, la misma manera que en el mundo de los negocios se vende un producto. No hay que hacer mucha distinción. Lo importante es que salga y no quede en el estante, si se enfría hay que botarlo. El existir de una campaña remite a la misma lógica con que compiten las cadenas de tv entre ellas. Hay que buscar rostros telegénicos. Mezclar los ritmos del espectáculo con los de la políticanos lleva a obtener una buena mezcla de marketing en los medias, la política dejó de ser lo que fue al adherirle el sistema del star-system. De la aspiración en tanto electores de ser representados hemos quedado para legitimar a los fantasmas de la representación dentro del omnipresente rumor electrónico. Donde la democracia se reduce a una votación quinquenal y no al ejercicio cotidiano de la elección ciudadana responsable ante los problemas urgentes que desentrañar.
Laundromar de Max Ferguson
(óleo acrílico sobre tela)
VI
Política mecanicista
Los rasgos ideológicos de los partidos, en estos tiempos de pragmatismo difícil, han llegado a hacerlosidénticos o similares. Todos aspiran a aplicar el recetario del industrialismo desmontado de las sociedades ¿desarrolladas?, tesis continuamente pregonada por las distintas teorías y toldas políticas. Su visión se remite -cuando la tienen- a un universo mecanicista y a un determinismo temeroso de la responsabilidad, reminiscencias del universo newtoniano donde se entienden a los elementos constitutivos del universo como partes integrantes de un reloj. Pero la complejidad e interdependencia de los eventos en esta era post-industrial o de la información pareciera no tener alojo entre partidos y dirigentes; se han quedadodesfalleciendo, sin incorporar los rasgos de los nuevos conceptos y paradigmas. Su finalidad en el poder está en la permanencia en el poder y en el manejo y obtención de los fondos y puntos de control, en dominar las alcabalas sociales de decisión. Lo demás es voluntarismo político como receta aplicada en la abstraccióndel gas mediático: se buscan políticos emprendedores donde toda acción esté comandada por los intereses del grupo y el lobbysmo financiero. Política del cinismo, lenguaje de doble faz. Refugio de eslóganes, de virgencitas pastorales con sabor y forma a plástico, de mortuorios nombres patrióticos y cualquier reliquiaque saque a uno de la consciencia de la mala calidad de vida diaria, florida retórica del vacío, escape de evasión virtual; ansia de poder, no de enfrentamiento para resolver los problemas de aquello que alguna vez se llamó bien social; en el fondo es un problema de estructura mantenida sobre las bases del monetarismo y por las comisiones pagadas al personero de turno que desvían a cualquier otro movimiento que no contemple tal dirección; ello es ahora el sentido del diario electronic town meeting.
Time de Max Ferguson
(óleo acrílico sobre tela)
VII
La oscuridad ilumina a la ciudad
Para poder sobrepasar esta situación de política anodina y con sabor a ti, las recomendaciones son muchas y las voces múltiples en su reiteración y alarma. Los teóricos conservadores han hablado de reinventar la gobernabilidad, ello se ha hecho un tema constante para estos tiempos. Pero ello huele a pasquín moderno. Un ritornelo de lo mismo. Que si democracia orgánica, basada en la estirpe de los notables y de los elegidos constituida en la naturalidad de los intereses de consanguinidad familiar y social; o que si democracia inorgánica, que se busca en la artificialidad del partido y en la concertación de las masas que remite a la partidocracia (estadio donde los partidos pasan a ser simples agencias de colocación, y no precisamente de trabajo social). Pero la costumbre del debate suele iniciar el fuego del cambio con la apertura de laexpresión y opinión pública y de ahí partir a mejoras en el desempeño de las funciones públicas; el problema está en cómo renovar, despertar, ¿iluminar o transparentar, opacar o ignorar? las consciencias de quien decide la vida del río de lo social y el grado de formación “concreta” de los ciudadanos a quienes van dirigidas tales políticas. La oscuridad reina por encima de la iluminada ciudad optimista mediática y el estatismo, la pasividad, la uniformidad de la inapetencia política es el ingrediente más presente en la dieta que se nos lanza. Póngase cómodo –y mudo- que ya van a presentar su programa de opinión.
Doll Hospital de Max Ferguson
(óleo acrílico sobre tela)
VIII
Las oligo de estos años
Los medios y la política están estrechamente enlazados en una ordalía de des-y-confianza mutua. De ahí que si bien se aspira a que las fuerzas democráticas prevalezcan por sobre los gobiernos y corporaciones que poseen, en conjunto, los límites decisorios y la jerarquía e instrumentalidad para el manejo –menos que más- eficiente de los recursos, bien se ha dicho que no se puede dejar manejar totalmente por este binomio-de-búsqueda-de-oro, la complejidad del espacio político; la participación de la sociedad civil pareciera inevitable y debe dar la cara; los partidos y sus hermanastros, las corporaciones y viceversa, han mostrado que su instinto y vocación de poder se dirige sólo a obtener votos y mercados, consolidando, ambos el manejo de grandes capitales, y arrastrando con ello, prácticamente, la total responsabilidad del caos ambiental y social. Y ahora ya quitada la máscara al invitado invisible, pero presente en todo evento, se suma, pero por encima de ambos, el poder geopolítico de la mediocracia, que a partir de los 90 se han venido conformando en oligopolios de la comunicación, esgrimiendo una estandarización en telecomunicaciones, que en buen uso pudiera ser un recurso interesante para la ampliación del juego democrático. Esto hace que aquellos mecanismos clásicos del voto y el precio competitivo no sean los elementos absolutos y esenciales para que avance la democracia, aunque en un momento hayan manejado privadamente procesos de auto-organización. Otros instrumentos del inestable equilibrio social han aparecido en el escenario.
Hundido y tocado de Lorenzo Fernández
(óleo acrílico sobre tela).
IX
Software y referéndum
Las comunicaciones y la política se han complementado y acercado a ser casi sinónimos de nuestro estadio cultural gracias al avance continuo de las tecnologías y de nuestro nudo electrónico de fibra óptica existencial. Con ellas tenemos la oportunidad de perfeccionar los procesos democráticos gracias a: rapidez y claridad en el proceso de datos, comunicaciones instantáneamente electrónicas y a tiempo real, programas de opinión en tv y en radio, obtención de tendencias de consumo, o culturales y populares. Pero su sentido democrático sólo se amplía en la medida en que se instrumenten las vías para la apertura de una participación democrática y no diseñadas unidireccionalmente y que se pueda evitar la tentación constante del abuso y nuevas formas del totalitarismo y la constante quiebra de los derechos humanos a que se nos tiene acostumbrados, ¡terrible! . Si bien está listo el hardware tecnológico de las comunicaciones se planteaahora el hecho de conformar y crear un software que contemple innovaciones sociales para guiarnos haciauna evolución en sentido de una democracia electrónica sustentable, tanto económica como políticamente. Está visto que las democracias representativas de los siglos anteriores al nuestro no pueden solventar las complejas situaciones que presenta la red de nuestros procesos culturales, ambientales, políticos y sociales. El hardware está dado para implementar la interacción local y global con respecto a todos los niveles de decisión pertinentes a la ciudadanía: grupos comunitarios, enseñanza, estados locales, gobiernos nacionales y organismos internacionales.
A este respecto la futurista y ecóloga Hazel Henderson ha presentado las posibilidades de referéndum electrónico (vía internet, en páginas web o comunidades virtuales tipo Twitter y Facebook, por nombrar sólo algunas). Para ella el instantáneo voto electrónico es práctica e instrumentalmente posible en muchos paísespor tener el establecimiento de un hardware común: la televisión y el teléfono, agregándole la interacción permitida a través de redes sociales vía web[4]. El primero como recurso de información y emisión de opinión pública y recepción de toda la ciudadanía y el segundo como la unión para el input-político, lo cual se hace factible en la mayoría de los hogares e individuos[5]. Donde prácticamente por el número de llamadas computables a uno u otro determinado número telefónico,[6] se puede saber la tendencia determinada respecto a la aplicación de ciertas políticas que afectarán a todos. Aquí más que presentar a la democracia como un cambio alternativo de caras, se entiende como ejercicio de elección de ciudadano informado y en relación con los cambios que pueden aplicarse para la organización social en la que está inscrito.
Hoy se debe reconocer que la gente puede comenzar a comprender que las reglas de interacción son fundamentales como los mercados en las sociedades humanas. La edad de la red social mundial deinformación puede funcionar óptimamente con una estandarización y traspaso de tecnologías desde un punto de nuestra condición de especie global; en la medida que ellas contengan una intención democrática y un equitativo acceso a todos aquellos nuevos modos de las cargas comunes[7].
Made in Spain II de Lorenzo Fernández,
(óleo acrílico sobre tela).
X
La información ¿único valor de nuestro tiempo?
Bien se ha dicho que la información representa hoy más riqueza que el dinero: “la información es mucho más importante que el dinero para las relaciones humanas y comerciales”[8]; vamos hacia –o estamos!- una economía de la información donde se desplazó el imperio de la economía monetaria. Es por ello que este nuevo estadio humano se representa a la información y a su comunicación como la mayor riqueza por las múltiples opciones que ofrece a la acción humana; se eleva como el poder más presente dentro del cerco de nuestra experiencia cotidiana. Los medios de comunicación y su ingrediente pueden significar simultáneamente poder o contrapoder: si cambian en su estructura, cambian completamente las relaciones sociales y éstas no salen de la nueva tormenta mediática secas sino empapadas de modificación virtual individual, grupal, legal –el Derecho-, estatal, que regulan la convivencia y las relaciones de poder junto a su ejercicio –la Política. Así que las nuevas tecnologías han propiciado una tendencia a la descentralización política y cultural, como una conexión instantánea con todas ellas. La descentralización hace crecer una variada ampliación de elecciones junto a una autonomía y participación en los nuevos juegos electrónicos de las autopistas de la información. Todo ello dirigiéndose hacia una constante perturbación de nuestra intimidad, exaltando los registros de la cultura individualista y hedonista implícita y opuesta a las condiciones y moralidades modernas de intimidad; al igual nos ofrece nuevas posibilidades de delincuencia cibernética; los límites de las naciones no quedan incólumes, ello debido al cambio transnacional de datos e información continuos. Modificación del concepto de nacionalidad y necesidad de las interrelaciones y dependenciaregionales para el tranquilo quehacer del desarrollo común: la nación se diluye ante las redes sociales interplanetarias ciudadanas; libre flujo de información que se opone a cualquier control ejercido por el monopolismo político partidista en el gobierno o de las fuerzas vivas[9] del capitalismo abstracto de hoy;necesidad de adopción de convenios y de políticas nacionales de información con organismos e instituciones internacionales; cambio en la modalidad y el derecho de la propiedad intelectual, etc. Pero lo esencial de todo este trastocamiento cultural epocal está en que ya no es solo la opinión o las fuerzas vivas sino el acceso a la información y la estructura comunicacional y sus ad lateres, quien gobierna al mundo: Ello se debe a la capacidad de instrumentalizar y expandir los conocimientos, de cibernetizar conductas humanas y procesos de producción estandarizados, siendo una constante la idea de encontrarnos ante una encrucijada determinante, en un punto crucial, en una vuelta de tuerca, donde la dirección que tome el manejo, uso,interconexión, desplazamiento, veracidad de la información puede conllevar a una mejor condición humana de la vida –a revitalizar la dignidad de la vida- o a una asfixiante burocratización cibernantrópica de la realidad humana y la constitución de ejércitos de desempleados –con el añadido del embrutecimiento y alienación de la vida en general, además de los posibles desastres ecológicos que puedan venir. Ante ello sólo queda una opción temeraria. Se trata de realizar un constante ejercicio de lucidez, de tener un sentido de exactitud, de despertar la atención como armas potenciales del individuo para acceder a su autonomía –que es la condición positiva del ser en el devenir político-, de llegar a un estado de ánimo y de mente dondeno permitíamos que nuestras facultades estén absorbidas por el punto de vista único de los demás, sino de tener la voluntad y la capacidad de discriminación para volver en sí y tenerse en cuenta, situándose y reconociéndose desde lo propio.
El libro, como instrumento comunicacional, expandió a partir del siglo XV una onda de crecimiento espiritual al desatar, ante décadas de continencia oscurantista, la expansión democrática del conocimiento. Con ello se pudieron abrir paso los hombres sobre nuevos surcos culturales con la apertura hacia formas nuevas de organización humana, -respecto a las cuales no podemos decir del todo que han sido más humanas en su realización; al menos se complejizaron y ampliaron las creaciones del hombre y se encendieron nuevos faros de desarrollo individual y una aproximación más certera, menos miope al conocimiento y al asombro del misterio en general del mundo, a la actitud persistente de la “búsqueda de la verdad”, como ha dicho el premio Nobel de química en 1954, Linus Pauling. Si bien la historia siempre ha arrastrado aguas turbias y rojizas, los resquicios de luz que ha dejado para la libertad y expansión del espíritu humano e individual han sido múltiples y casi satisfactorios en el ascenso del mismo hombre. A pesar de ello se debe seguir alerta y pensar junto al casi olvidado Lewis Munford que una tendencia no es destino, aunque ésta sea global. Lo que nos queda es aspirar a un mundo donde los valores sean acordes con una práctica sensata en la búsqueda de una mayor capacidad de permanencia y de tolerancia cultural, social, política y económica de la humanidad. Ello nos lleva a pensar en qué es lo determinante para la obtención de una calidad de vida más acorde con la tecnología y la ciencia, el arte y las creencias acompañadas de una envolvente cortina cibernética, donde nos lleva a pensar que sólo habrá una mejora de la calidad de vida cuando el universo informacional se constituya en aliado en la búsqueda y establecimiento de valores que propaguen la salud e higiene del individuo, un cuido de la pureza del agua, del aire y del ambiente en general, en que se vea unaliado a la alfabetización y el ascenso cultural, en que catapulte la diversidad cultural (incluyendo el derecho a disentir y a opinar libremente!), como un bien común a guardar –el mayor tesoro- y en un sistema defensor ante todo de una madura participación democrática; en fin, en la búsqueda de una mejor inscripción y desarrollo de la potencialidad de “la página en blanco” de la humanidad[10]. Donde el papel de losciudadanos y de los medios respecto a la política tendría que ser, una buena parte, fiscalizar el ejercicio del poder gubernamental: sus competencia y sus desaciertos en el establecimiento de la calidad de vida y su permanencia y alternabilidad en los cargos públicos [11]. Apertura a una función que requiere acuerdos de organismos internacionales, ejercicio inscrito a una mayor transparencia y acceso, participación y decisión en la gobernación, encaminada al desarrollo de los individuos, acompañados de una mejor información sobre las directrices de las decisiones gubernamentales.
Mito de Lorenzo Fernández
(óleo acrílico sobre tela).
XI
Televisión, pluralismo y globalidad. Recomendaciones y propuestas.
En nuestra violenta –fáctica y simbólica- actualidad nos encontramos por parte de las cadenas de televisión con el persistente y acentuado interés respecto a los jefes de Estado y sus personeros en múltiples cargos gubernamentales. Ello les da una porción aún mayor de poder. Los medios de comunicación de masas los llevan a ser más poderosos y presentes, (en los Estados Unidos, por ejemplo, la mayor atención recae sobre el presidente, en nuestro país, junto a éste se le suman los ministros y gobernadores: resucitadores del tiránico caudillismo federal), llegando a obtener una gran influencia en la psicología de los individuos y las sociedades, instaurando una intoxicación ideológica radiotelevisiva sin antecedentes en la historia humana, al decir de Pasquali[12], obteniendo como resultado un colapso psíquico de retraso cultural colectivo.
En el siglo pasado Ludwig Feuerbach dijo que el hombre prefería la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser. Y nuestro siglo lo único que ha hecho es reconfirmar esacondición humana moderna. Los medios de comunicación han acrecentado esa condición y ese deseo.Nuestro mundo virtual es un hecho flotando en ficción. El filósofo político Yehezkel Dror ha afirmado que “la televisión es en política un poder más evidente que los intereses económicos, aunque sus efectos estén cuestionados. Nos encontramos con una situación de poca experiencia respecto al equilibrio entre el control público de la televisión y el ejercicio de la democracia, el pluralismo y los derechos humanos”[13]. Las nuevas tecnologías, que la han acompañado en estos últimos años, han significado un replantearse las reglas del juego entre medios y gobernación. La democracia, hasta ahora, ha aceptado la educación para laviolencia de los ciudadanos que viene reiterando y practicando cotidianamente la programación de la televisión en general ante su audiencia, sumado a la constelación de instrumentos mediáticos, y es por ello que se ha planteado en muchas partes dar una solución respecto a esas imágenes y los contenidos de los medios de comunicación; es la necesidad de elevar los niveles éticos de estos programas[14]. Pero ello, como sabemos, no se lleva a cabo, o si se lleva es casi nulo, debido a que la mayor parte de la televisión está gobernada por los propios límites de cualquier industria o de aparato ideológico de estado y las tendencias que impone el mercado: el raiting dicta la pauta, y es, -pareciera ser así-, el único principio ¿ético? al cual se acogen los canales “gratuitos”. Dror plantea que las posibles extralimitaciones respecto a la interferencia en los medios, y su necesidad de autonomía si están actuando bajo reglas democráticas las redes de televisión, estriba en que éstas aseguren un mayor ejercicio pluralista respecto a la opinión, además de la necesidad imperativa de crear un buen número de canales no comerciales bien financiados queestuvieran bajo el control público no partidista. Disminuir la influencia política sobre el manejo privado y público de la televisión. Ante esto se hace necesario la aparición de redes de televisión por medio de financiamiento público y con fines no comerciales pero que estén separados de cualquier control partidista (eclesiásticos inclusive); canales que tengan un fin no comercial, comprometidos con la información y presentación de noticias de interés vital para la colectividad civil y donde fluyan puntos de vista pluralistas, dirigidos por organismo públicos independientes; canales donde no pese los intereses de los accionistassobre las políticas de audiencia.
Con este tipo de canales televisivos se pudiera tener programas de opinión y de corte democrático donde se preservarían las posibilidades de una mayor audiencia independiente de los principales partidos, candidatos y representantes de diferentes intereses y opiniones, como son las ONGs. Ello sería un ejercicio democrático de los medios y no una presentación sesgada por intereses monetaristas-comerciales. Donde la protección a la autonomía de los profesionales de ocultos controles partidistas debería ser la condiciónpropia de su existencia.
Otra de las recomendaciones que se han dado es evitar la tendencia a la censura. Ella sólo pudiera estar justificada sólo en casos que inciten al crimen y a odios raciales o de algún otro tipo de acción criminal contra la humanidad. Las regulaciones deben reducirse al mínimo. La transparencia en el manejo de los canales por los propietarios debe ser compulsiva e igual a cierta autonomía de los profesionales de la comunicación respecto a censura y control por parte de los dictados de los propietarios de los medios de comunicación. Dentro de las recomendaciones con visos positivos está la necesidad de crear –lo más breve posible- bajo el patrocinio de la ONU, por ejemplo, un canal de televisión global donde se proyecte una visión más planetaria, democrática y holística de los problemas –junto a sus posibles soluciones instrumentalizadas y dadas por los organismos competentes encargados- que arrastra la humanidad en conjunto, además para el conocimiento cercano y la expansión de la diversidad cultural global. Ello es totalmente ya factible y hasta financiable.
Todo ello inspirado en una búsqueda de un ejercicio transparente del gobierno y en el cuido del desarrollo de los derechos de los pueblos a conocer y tener acceso a una mejor y confiable a una mayor informacióngubernamental y pública local, regional, nacional y global.
Maestre ha dicho algo cierto respecto a nuestras democracias y es que este modo de organización política no sólo debe defender en su seno el esencial respeto a los otros, sino la posibilidad de acuerdos con los radicalmente distintos a nosotros. “La política es el hallazgo de bienes comunes, desde la radical diferencia que define a cada uno de los individuos que componen a una sociedad, o no es política” y la política es genuinamente democrática siempre que sea “una gran asociación de solitarios”[15]. Bergamín también dijo que la verdadera solidaridad sólo es posible entre solitarios y nuestra joven democracia latinoamericana necesita del pensar y del actuar de ellos.
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[1] Forrester, Viviane, El horror económico, F.C.E. México, 1996, pág.154.
[2] En esto de la política deberíamos estar conscientes de la conversación de Cioran efectuada con Branka Bogavac en 1992 a quien decía lo siguiente: “Un tipo inocente no puede hacer política porque no puede ser un bribón. Un hombre político ingenuo es una catástrofe para el país. Los hombres políticos mediocres son unos ingenuos que se hacen ilusiones y ello tiene consecuencias fatales. Si un hombre político es ingenuo es peligroso. Son cosas aparentemente simples pero en el fondo muy importantes. Es curioso cómo la experiencia de la vida nos muestra cuánto se equivocan las gentes que se creen inteligentes. Los verdaderos hombres políticos son aquellos que no tienen ilusiones. De lo contrario perjudican, son peligrosos para su país. Es por lo que un hombre político auténtico es algo totalmente raro”. Cioran, Oeuvres. Ed. Gallimart.1995, París, pág.1773.
[3] Pareciera ser que la razón de Estado se reduce, respecto a la violencia, a una hipermilitarización de la política, de las leyes de excepción, de la tortura encubierta o “guerra sucia”, todos ellos elementos que ayudan a perfilar a nuestras democracias hacia un autoritarismo continuo y casi legitimado.
[4] Marcelino Bisbal hace tiempo nos dio unos datos: “En nuestro contexto la televisión está presente en el 94 por ciento de los hogares venezolanos de las principales 28 ciudades y alcanza el 88 % cuando se le integra todo el país”. Desde el año de 1986 nuestro país contaba ya con un buen parque televisivo: “Venezuela en ese mismo año contaba con una población de 15.4 millones y 28 millones de televisores”. La mirada comunicacional, Alfadil Ed. 1994, pág.196.
[5] Henderson, Hazel: Building a win-win world. Berret. Koehler Publishers. San Francisco, 1996.pág.261.
[6] La audiencia electoral pudiera efectuarse con dos números distintos que tengan la variable de aprobación o de negación respecto a los tópicos presentados en un referéndum. El cómputo de cada una de las líneas pudiera dar un resultado inmediato del referéndum. Estas prácticas ya se han formalizado en los medios (tv., radio, vía redes sociales, etc,), el cual ha sido un avance en las comunicaciones inmediatas entre los ciudadanos, constituyendo movimientos políticos de reivindicación de derechos ciudadanos hasta en países que no tienen un menor miramiento ante ellos (caso Venezuela en su era bolivariana, por ej.)
[7] Idem. pág.270.
[8] Idem. pág.210.
[9] El término tiene el mismo sentido que el ponderado por Viviane Forrester: “Se les llama fuerzas vivas porque se supone que poseen y crean puestos de trabajo, pero por más que se los subvencione, exima de impuestos y colme de mimos con ese fin, no sólo crean pocos o ninguno (el desempleo aumenta sin cesar) sino que a<>
[10] Hasta ahora lo más evidente que ha sembrado el curso de la humanidad es pobreza, desempleo, violencia, deterioro ambiental, drogadicción –química y virtual-, malnutrición, etc. Todo ello nos da un cuadro para insistir en que los gobiernos sean capaces de tomar decisiones y medidas a largo plazo y no a manera efectista y cortoplacistas.
[11] Sería bueno recordar lo que muchas veces se ha dicho, una sociedad está enferma cuando la opinión pública es más madura que sus élites.
[12] Pasquali, Antonio en: Los tiranosaurios no gorjean, diario El Nacional (Venezuela) del día 30 de mayo de 2010.
[13] Dror, Yhezkel: La capacidad de Gobernar. F.C.E:, México. 1996, pág.279ss
[14] Popper, Karl y Coundry, John: La T.V.: un danger pour la démocratie. Anatolia Ed. París, 1994.
[15] Maestre, Agapito: 1996, El vértigo de la democracia, Ed. De la Ilustración, Madrid, pág.108.
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